Management of a moderate asthma attack in adults from urgent nursing assessment
Incluido en la revista CADICE. Vol. I . N.º 9 – Septiembre 2026
Pág. Inicial: Vol. I; N.º 9:316
Autor principal (primer firmante): Marina Solís Navarro
Fecha recepción: 30/07/26
Fecha aceptación: 27/08/26
Fecha de publicación: 02/09/26
Ref.: CADICE. 2026;1(9):316
Autores:
Marina Solís Navarro
Andrés Fernández Rivas
Categoría: Enfermería
Palabras clave: Cuidados de Enfermería; Enfermería de urgencias; Broncoespasmo; Servicio de urgencias; Proceso de Enfermería; Atención inicial; Inhaladores; Triaje; Asma; Oxigenoterapia
Keywords: Nursing Care; Emergency Nursing; Bronchial Spasm; Emergency Service, Hospital; Nursing Process; Initial Care; Inhalers; Triage; Asthma; Oxygen Inhalation Therapy
Resumen
Introducción: La crisis asmática en el adulto constituye un motivo frecuente de atención urgente y exige una respuesta clínica ordenada, centrada en la detección precoz del compromiso respiratorio y en la instauración rápida de medidas terapéuticas. La Enfermería de urgencias ocupa una posición relevante en el triaje, la valoración inicial, la monitorización de la respuesta al tratamiento inhalado y la identificación de signos de deterioro.
Objetivos: Describir el abordaje enfermero de una crisis asmática moderada en un paciente adulto atendido en urgencias, integrando valoración clínica, priorización de problemas, intervenciones de cuidados y criterios de seguimiento evolutivo.
Metodología: Se expone una situación clínica del ámbito urgente estructurada mediante el proceso de Enfermería. El análisis se organiza a partir de la recepción en triaje, la valoración respiratoria y funcional, la planificación de cuidados, la aplicación de intervenciones no farmacológicas y colaborativas, y la reevaluación clínica hasta la estabilización.
Resultados: Se presenta el caso de un varón adulto con antecedentes de asma que acude por disnea progresiva, tos y sibilancias, con dificultad para el habla en frases largas y aumento del trabajo respiratorio, compatible con crisis asmática moderada. La enfermera identifica compromiso ventilatorio no grave pero potencialmente evolutivo, prioriza el mantenimiento de la oxigenación, la optimización de la técnica inhalatoria, la posición terapéutica, la vigilancia clínica estrecha y la contención de la ansiedad. Tras la atención urgente y la reevaluación seriada, el paciente muestra mejoría clínica y tolerancia al alta con indicaciones de seguimiento.
Discusión/Conclusiones: El abordaje enfermero temprano, estructurado y orientado a la reevaluación contribuye a mejorar la seguridad del paciente con broncoespasmo en urgencias. La valoración continuada, la coordinación interdisciplinar y la educación sanitaria previa al alta resultan especialmente relevantes para reducir errores en el uso de inhaladores, detectar empeoramiento y favorecer la continuidad asistencial.
Abstract
Introduction: Asthma exacerbation in adults is a common reason for emergency care and requires a structured clinical response focused on early recognition of respiratory compromise and prompt supportive management. Emergency nurses play a central role in triage, initial assessment, monitoring response to inhaled treatment, and identifying signs of deterioration.
Objectives: To describe the nursing management of a moderate asthma exacerbation in an adult patient attended in the emergency setting, integrating clinical assessment, care priorities, nursing interventions, and follow-up criteria.
Methodology: A clinical situation from the emergency setting is presented and organized through the nursing process. The analysis includes triage, respiratory and functional assessment, care planning, implementation of supportive and collaborative interventions, and serial reassessment until stabilization.
Results: The case concerns an adult male with a history of asthma who presents with progressive dyspnea, cough, and wheezing, with difficulty speaking in full sentences and increased work of breathing, consistent with a moderate asthma exacerbation. Nursing assessment identifies non-severe but potentially evolving ventilatory compromise. Priorities include maintaining oxygenation, improving inhaler administration, therapeutic positioning, close clinical observation, and reducing anxiety. After emergency care and repeated reassessment, the patient shows clinical improvement and is discharged with follow-up advice.
Discussion/Conclusions: Early, structured nursing care based on repeated assessment may improve patient safety in adults presenting with bronchospasm in emergency departments. Ongoing evaluation, interdisciplinary coordination, and patient education before discharge are particularly relevant to reduce inhaler-use errors, identify worsening symptoms, and support continuity of care.
Introducción
La crisis asmática en el adulto representa una descompensación aguda o subaguda del asma que puede cursar con broncoespasmo, aumento del trabajo respiratorio, limitación variable del flujo aéreo y percepción intensa de disnea. Aunque su expresión clínica es heterogénea, en el área de urgencias exige una respuesta asistencial rápida, ordenada y vigilante. El margen entre una situación inicialmente moderada y un empeoramiento clínico puede ser estrecho en determinados pacientes, de modo que la identificación temprana de signos de fatiga respiratoria, hipoxemia o respuesta insuficiente al tratamiento resulta prioritaria.
En este escenario, la Enfermería de urgencias interviene desde el primer contacto con la persona atendida. El triaje permite priorizar según gravedad aparente, velocidad de instauración de los síntomas, capacidad para hablar, uso de musculatura accesoria, antecedentes de crisis previas y respuesta al tratamiento habitual antes de acudir al hospital. La valoración enfermera posterior no se limita a registrar signos respiratorios, sino que incorpora la repercusión funcional, el nivel de ansiedad, la técnica inhalatoria, la adherencia terapéutica y la capacidad del paciente para reconocer signos de alarma.
La actuación enfermera durante una crisis asmática moderada combina medidas de soporte, monitorización continua, administración segura de terapias prescritas y observación de la respuesta clínica. La posición incorporada, la oxigenoterapia cuando está indicada, la aerosolterapia, el control del ambiente, la reducción de estímulos y la educación sanitaria breve forman parte de un abordaje integral. La evolución del cuadro no depende solo del tratamiento farmacológico, sino también de la calidad de la valoración y de la reevaluación sucesiva.
Desde una perspectiva de cuidados, la crisis asmática es un proceso en el que confluyen necesidades fisiológicas inmediatas y aspectos emocionales y educativos. La sensación de falta de aire genera con frecuencia angustia, hipervigilancia y conductas ineficaces, como el uso erróneo del inhalador o la dificultad para coordinar la inspiración. Por ello, la enfermera desempeña un papel relevante en la contención emocional, la información breve y comprensible, y la preparación del alta cuando la evolución es favorable.
El presente trabajo desarrolla una situación clínica habitual en urgencias con el fin de mostrar cómo la valoración enfermera urgente orienta la toma de decisiones, la priorización de problemas y el seguimiento de la respuesta asistencial en un adulto con crisis asmática moderada.
Objetivos
Describir el abordaje enfermero de un adulto con crisis asmática moderada atendido en el servicio de urgencias, mediante un proceso estructurado de valoración, planificación de cuidados, intervención y reevaluación clínica.
Como objetivos específicos se plantean:
- Identificar los elementos de valoración inicial más relevantes en el triaje y en la primera atención respiratoria.
- Analizar los problemas de cuidados prioritarios asociados a broncoespasmo, disnea, ansiedad y riesgo de deterioro clínico.
- Describir intervenciones enfermeras dirigidas a optimizar la oxigenación, facilitar la eficacia de la terapia inhalada y mantener la seguridad del paciente.
- Exponer la importancia de la monitorización evolutiva y de la comunicación con el equipo asistencial durante la permanencia en urgencias.
- Incorporar aspectos de educación sanitaria al alta orientados al reconocimiento precoz de empeoramiento y al uso adecuado de inhaladores.
Metodología
Se desarrolla una situación clínica del ámbito hospitalario estructurada mediante el proceso de Enfermería. El caso se organiza en torno a las fases de recepción en triaje, valoración inicial, identificación de problemas de cuidados, planificación de intervenciones, seguimiento evolutivo y preparación del alta desde urgencias.
La valoración enfermera se centra en dimensiones clínicas y funcionales especialmente relevantes en el paciente con asma agudizada: patrón respiratorio, percepción de disnea, capacidad de hablar, presencia de sibilancias audibles, tos, uso de musculatura accesoria, tolerancia a la sedestación, coloración cutánea y nivel de conciencia. Se consideran asimismo antecedentes de asma, tratamiento habitual, exposición reciente a desencadenantes, uso previo de medicación de rescate y grado de ansiedad asociado al episodio.
El marco de cuidados integra intervenciones de competencia enfermera propia y actuaciones colaborativas habituales en urgencias. Entre las primeras destacan la priorización en el circuito asistencial, la postura terapéutica, la observación estrecha, el apoyo emocional, la preparación y supervisión de dispositivos de inhalación y la educación sanitaria breve. Entre las actuaciones colaborativas se incluyen la administración de oxigenoterapia y aerosolterapia prescritas, así como la vigilancia de la respuesta clínica tras cada intervención.
La evolución se analiza de forma secuencial, prestando atención a signos de mejoría o empeoramiento, tolerancia al tratamiento, capacidad funcional y necesidad de intensificar la vigilancia. El propósito no es establecer un protocolo cerrado, sino exponer un abordaje de cuidados aplicable a la práctica, adaptable a los procedimientos de cada centro y útil para la toma de decisiones enfermeras en un episodio de broncoespasmo moderado.
Resultados
Presentación clínica en urgencias
Varón de 36 años, identificado como M.R., acude por disnea de inicio progresivo en las últimas horas, acompañada de tos seca y sensación de opresión torácica. Refiere antecedentes conocidos de asma desde la juventud y reconoce haber utilizado en domicilio su inhalador de rescate en varias ocasiones con alivio parcial y transitorio. Comenta exposición reciente a polvo ambiental en su lugar de trabajo y refiere haber interrumpido en semanas previas parte de su tratamiento de mantenimiento por percepción de mejoría.
En el área de triaje se observa consciente, orientado y colaborador, con dificultad para mantener un discurso fluido en frases largas por sensación de falta de aire. Presenta respiración acelerada, sibilancias audibles a corta distancia y evidente aumento del esfuerzo respiratorio, aunque mantiene una perfusión conservada y no muestra alteración del nivel de conciencia. La clínica es compatible con una crisis asmática de intensidad moderada, por lo que se prioriza su atención en box de urgencias con monitorización y valoración continuada.
Valoración enfermera inicial
La primera valoración respiratoria confirma disnea en reposo relativo, tos irritativa, opresión torácica y aumento del trabajo ventilatorio. La auscultación respiratoria objetiva ruidos sibilantes espiratorios bilaterales, con ventilación conservada aunque dificultada. El paciente adopta de forma espontánea una postura incorporada, manifiesta inquietud y expresa miedo a empeorar, recordando un episodio previo que requirió observación hospitalaria.
Desde el patrón de respiración y oxigenación, los hallazgos más relevantes son la limitación ventilatoria por broncoespasmo, la necesidad de vigilancia estrecha de la respuesta al tratamiento y el riesgo de fatiga respiratoria si la evolución no fuera favorable. En el plano emocional, la sensación de ahogo se acompaña de ansiedad reactiva, que puede incrementar la disnea percibida y dificultar la coordinación respiratoria durante la administración de fármacos inhalados.
La entrevista breve permite además detectar aspectos de interés para la continuidad asistencial: conocimiento parcial del tratamiento de base, uso intensivo del inhalador de rescate durante el episodio actual, dudas sobre la técnica correcta y baja adherencia reciente al tratamiento controlador. Estos elementos no modifican la prioridad inmediata, pero orientan la educación sanitaria posterior y la prevención de nuevas reagudizaciones.
Priorización de problemas de cuidados
En esta fase se identifican como problemas prioritarios la dificultad respiratoria secundaria al broncoespasmo, la alteración del patrón ventilatorio manifestada por disnea y uso de musculatura accesoria, y la ansiedad relacionada con la sensación de amenaza respiratoria. De manera asociada, se considera la necesidad de vigilancia de la respuesta a las medidas terapéuticas y el riesgo de técnica ineficaz en la administración de inhaladores si no se supervisa adecuadamente el procedimiento.
Los objetivos inmediatos del cuidado se orientan a favorecer una ventilación más eficaz, mantener una oxigenación adecuada según evolución clínica, reducir el esfuerzo respiratorio, facilitar la recepción correcta del tratamiento inhalado y promover una percepción mayor de control por parte del paciente. En un segundo plano, pero dentro del mismo episodio, se plantea consolidar conocimientos básicos sobre medicación de rescate y mantenimiento, así como sobre signos de alarma que obligan a nueva consulta.
Intervenciones enfermeras durante la atención urgente
La primera medida es situar al paciente en posición incorporada, facilitando la expansión torácica y evitando decúbitos que incrementen la sensación de disnea. Se mantiene un entorno asistencial calmado, con información clara y breve sobre cada paso del procedimiento. La comunicación enfermera se adapta al ritmo respiratorio del paciente, utilizando frases cortas y comprobando la comprensión sin exigir respuestas prolongadas que aumenten el esfuerzo ventilatorio.
Se inicia monitorización clínica y se vigilan de forma seriada signos de trabajo respiratorio, tolerancia al habla, coloración, nivel de inquietud y cambios en la auscultación. Cuando la situación lo requiere, se administra oxigenoterapia según prescripción y respuesta observada, con el objetivo de apoyar la oxigenación sin retrasar otras intervenciones. La enfermera verifica la correcta colocación del sistema y reevalúa su tolerancia, confort y efecto clínico.
La aerosolterapia prescrita se prepara y administra asegurando las condiciones más favorables para su eficacia. Se comprueba el dispositivo indicado, la técnica de inhalación, la postura y la coordinación inspiratoria. En pacientes con disnea marcada o coordinación subóptima, la supervisión directa resulta especialmente útil para reducir pérdidas de medicación y mejorar la deposición del fármaco. Durante la administración se observan la respuesta inmediata, la aparición de temblor, nerviosismo u otras molestias atribuibles al tratamiento y la evolución del esfuerzo respiratorio.
La enfermera también interviene en el control de la ansiedad asociada al episodio. No se trata solo de tranquilizar verbalmente, sino de ofrecer información breve, mantener presencia continuada, reforzar la percepción de acompañamiento y ayudar al paciente a acompasar la respiración según su tolerancia. Esta contención no sustituye al tratamiento del broncoespasmo, pero puede favorecer la cooperación y disminuir conductas desorganizadas derivadas del miedo.
En paralelo, se mantiene comunicación continua con el equipo médico para informar sobre la evolución clínica, la respuesta al tratamiento administrado y cualquier signo de empeoramiento, como mayor dificultad para hablar, incremento de la fatiga, auscultación muy disminuida, agitación creciente o deterioro del estado general. La utilidad de esta coordinación radica en ajustar de forma dinámica la intensidad del abordaje y la necesidad de permanencia en observación.
Reevaluación y evolución en urgencias
Tras las primeras intervenciones, el paciente refiere alivio parcial de la opresión torácica y menor dificultad para respirar. La observación muestra reducción del trabajo respiratorio y mejor tolerancia para hablar en frases más largas. La auscultación continúa evidenciando sibilancias, aunque de menor intensidad, y la ansiedad disminuye a medida que percibe mayor entrada de aire y recibe explicaciones sobre la evolución esperable.
La reevaluación enfermera no se limita a constatar mejoría subjetiva. Se revisa si mantiene postura eficaz, si coopera con el tratamiento, si tolera la oxigenoterapia cuando está indicada y si aparece cansancio progresivo o persistencia llamativa de la dificultad respiratoria. La naturaleza fluctuante del broncoespasmo obliga a comparar la situación clínica antes y después de cada intervención, prestando especial atención a signos de respuesta incompleta o recaída precoz.
Durante la permanencia en urgencias, M.R. se mantiene hemodinámicamente estable y sin datos de agotamiento respiratorio. El episodio evoluciona de forma favorable tras el tratamiento instaurado, lo que permite pasar de una fase de prioridad respiratoria inmediata a una fase de consolidación del autocuidado y preparación del alta.
Educación sanitaria previa al alta
Una vez lograda la mejoría clínica, la enfermera realiza educación sanitaria breve y centrada en necesidades detectadas durante la entrevista. Se revisa la diferencia entre tratamiento de rescate y tratamiento de mantenimiento, insistiendo en que la desaparición temporal de los síntomas no equivale a control estable de la enfermedad. Se refuerza la importancia de seguir las indicaciones terapéuticas pautadas y de consultar si existen dudas sobre la pauta prescrita.
Se supervisa la técnica inhalatoria, corrigiendo errores frecuentes como la falta de coordinación entre pulsación e inspiración, la inspiración demasiado rápida o la omisión de pasos básicos del dispositivo. Cuando procede, se recomienda comprobar la técnica en controles posteriores para asegurar que el manejo siga siendo adecuado fuera del entorno urgente.
También se explican signos de alarma que aconsejan nueva valoración sanitaria: empeoramiento rápido de la disnea, escasa respuesta al tratamiento de rescate, dificultad para hablar, limitación progresiva de las actividades básicas o sensación de fatiga creciente. La educación se ofrece de forma sencilla, priorizando mensajes breves y verificando su comprensión, dado que el paciente aún puede encontrarse cansado tras el episodio.
Discusión/Conclusiones
La situación analizada muestra que la aportación enfermera en una crisis asmática moderada va más allá de la ejecución técnica de tratamientos prescritos. La valoración inicial permite discriminar gravedad aparente, reconocer signos de compromiso respiratorio no inmediato pero potencialmente evolutivo y orientar la prioridad asistencial desde el triaje. En el adulto con broncoespasmo, esta capacidad de observación clínica sostenida resulta decisiva para detectar cambios sutiles que pueden preceder al deterioro.
Uno de los elementos más relevantes del caso es la reevaluación continua. La respuesta al tratamiento inhalado puede ser favorable, parcial o insuficiente, y la seguridad del paciente depende en buena medida de que la mejoría se compruebe clínicamente y no solo se presuponga. La enfermera, al permanecer junto al paciente durante la administración, monitorización y observación posterior, dispone de una posición privilegiada para valorar la eficacia real de las medidas instauradas y comunicar con rapidez cualquier variación significativa.
La ansiedad merece una consideración específica. En la crisis asmática no constituye un problema accesorio, ya que interactúa con la percepción de disnea, la cooperación con la terapia y la vivencia global del episodio. El acompañamiento profesional, la información clara y el control del entorno pueden contribuir a disminuir el malestar emocional y facilitar una mejor participación del paciente en su propio cuidado. Este abordaje debe integrarse con naturalidad en la atención urgente, sin restar prioridad a la vigilancia respiratoria.
Otro aspecto de interés es la técnica inhalatoria. En la práctica clínica, muchos pacientes llegan a urgencias tras haber usado medicación de rescate sin obtener el efecto esperado, y no siempre ello se debe solo a la intensidad del episodio. Los errores en la administración son frecuentes y pueden condicionar una respuesta subóptima. La supervisión enfermera del dispositivo y la enseñanza breve antes del alta constituyen una oportunidad asistencial de alto valor, especialmente cuando se detectan dudas, adherencia irregular o confusión entre medicación de rescate y mantenimiento.
El alta desde urgencias en un episodio de estas características requiere una valoración prudente de la evolución. La mejoría sintomática, la disminución del esfuerzo respiratorio, la ausencia de signos de agotamiento y la comprensión de las indicaciones son elementos que apoyan la continuidad del manejo fuera del hospital, siempre con seguimiento posterior según criterio clínico. Desde Enfermería, la preparación del alta incluye asegurar que el paciente identifica cuándo debe volver a consultar y cómo mantener unas medidas básicas de autocuidado respiratorio.
Como limitación inherente a este tipo de exposición, el caso no pretende sustituir protocolos asistenciales ni establecer secuencias cerradas de actuación. La intensidad del broncoespasmo, la comorbilidad, la respuesta al tratamiento y los recursos disponibles obligan a individualizar la atención. Aun así, el análisis permite subrayar una idea central: en la crisis asmática moderada del adulto, una valoración enfermera urgente estructurada, seguida de intervenciones de soporte, vigilancia clínica y educación sanitaria, puede favorecer una atención más segura, coherente y orientada a la continuidad de cuidados.
Conflicto de intereses
Los autores manifiestan que no existe ningún conflicto de intereses que haya podido influir en el contenido del presente trabajo.
Financiación
La elaboración de este artículo no contó con financiación externa pública ni privada.
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