Abordaje enfermero del pie diabético con riesgo de infección

Nursing approach to diabetic foot with risk of infection

Incluido en la revista CADICE. Vol. I . N.º 7 – Julio 2026

Pág. Inicial: Vol. I; N.º 7:6

Autor principal (primer firmante): Cristina Moreno Vila

Fecha recepción: 30/05/26

Fecha aceptación: 26/06/26

Fecha de publicación: 02/07/26

Ref.: CADICE. 2026;1(7):6

Autores:
Cristina Moreno Vila
Daniel Ortega Medina
Patricia Serrano López

Categoría: Enfermería

Palabras clave: Infección de heridas; Estomas quirúrgicos; Proceso de Enfermería; Pie diabético; Cicatrización de heridas; Apósitos; Piel; Descarga del pie; Educación del paciente; Cuidados de Enfermería

Keywords: Wound Infection; Surgical Stomas; Nursing Process; Diabetic Foot; Wound Healing; Bandages; Skin; Off-Loading; Patient Education; Nursing Care

Resumen

Introducción: El pie diabético constituye un problema clínico complejo en el que convergen alteraciones neuropáticas, vasculares, biomecánicas y cutáneas, con repercusión directa sobre la integridad tisular y el riesgo de infección. En este escenario, la actuación enfermera ocupa una posición central por su capacidad para integrar valoración clínica, cuidados locales, educación terapéutica, detección precoz de complicaciones y coordinación con otros profesionales.

Objetivos: Describir un abordaje enfermero estructurado ante una persona con pie diabético y lesión plantar con riesgo de infección, analizando la valoración inicial, los problemas de cuidados identificados, la planificación de intervenciones y la evolución clínica relacionada con la cicatrización, la descarga y la adherencia terapéutica.

Metodología: Se expone una situación clínica del ámbito asistencial estructurada mediante el proceso de Enfermería. La valoración se organiza a partir de antecedentes relevantes, características de la lesión, estado de la piel perilesional, sintomatología, capacidad funcional, autocuidados y contexto familiar. A partir de esta información se plantea un plan de cuidados individualizado y un seguimiento evolutivo centrado en el control local de la herida, la prevención de infección y la educación del paciente.

Resultados: La valoración permitió identificar una úlcera plantar asociada a neuropatía diabética, dificultad para mantener una descarga efectiva, conocimientos insuficientes sobre vigilancia domiciliaria y riesgo elevado de deterioro cutáneo e infección. La intervención enfermera incluyó limpieza adecuada, selección prudente del apósito según exudado y estado del lecho, protección de la piel circundante, refuerzo de medidas de descarga, vigilancia de signos locales de complicación, educación sobre autocuidado del pie y seguimiento continuado. La evolución mostró mejoría progresiva del aspecto del lecho, reducción del exudado y mayor implicación del paciente en el autocuidado.

Discusión/Conclusiones: El manejo enfermero del pie diabético requiere una valoración integral y continuada, evitando enfoques limitados a la cura local. La prevención de la infección depende no solo del tratamiento de la lesión, sino también de la descarga, la inspección sistemática, la educación terapéutica y la continuidad asistencial. Un plan de cuidados individualizado puede contribuir a favorecer la cicatrización y a reducir la aparición de complicaciones evitables.

Abstract

Introduction: Diabetic foot is a complex clinical condition in which neuropathic, vascular, biomechanical and skin-related alterations converge, directly affecting tissue integrity and increasing the risk of infection. In this setting, nursing plays a central role by integrating clinical assessment, local wound care, patient education, early detection of complications and coordination with other professionals.

Objectives: To describe a structured nursing approach to a person with diabetic foot and a plantar lesion at risk of infection, analysing the initial assessment, the identified care problems, the planned interventions and the clinical course related to healing, off-loading and treatment adherence.

Methodology: A clinical situation is presented and organised through the nursing process. Assessment includes relevant medical background, wound characteristics, condition of the surrounding skin, symptoms, functional capacity, self-care ability and family context. Based on this information, an individualised care plan and follow-up strategy were developed, focused on local wound control, infection prevention and patient education.

Results: Assessment identified a plantar ulcer associated with diabetic neuropathy, difficulty maintaining effective off-loading, insufficient knowledge regarding home monitoring and a high risk of skin deterioration and infection. Nursing interventions included appropriate cleansing, prudent dressing selection according to exudate and wound bed status, protection of perilesional skin, reinforcement of off-loading measures, surveillance for local signs of complications, foot self-care education and continued follow-up. The clinical course showed progressive improvement in wound bed appearance, reduced exudate and greater patient involvement in self-care.

Discussion/Conclusions: Nursing management of diabetic foot requires comprehensive and continuous assessment, avoiding approaches limited to local dressing changes. Infection prevention depends not only on wound treatment, but also on off-loading, systematic inspection, therapeutic education and continuity of care. An individualised nursing care plan may contribute to wound healing and reduce avoidable complications.

Introducción

El pie diabético representa una de las situaciones de mayor complejidad en la práctica enfermera relacionada con las heridas. Su aparición no responde a un único mecanismo, sino a la interacción entre neuropatía periférica, alteraciones vasculares, deformidades del pie, cambios en la distribución de las cargas, sequedad cutánea, disminución de la sensibilidad protectora y dificultades en el autocuidado. Cuando estos factores se combinan, pequeñas lesiones por roce, presión o traumatismos inadvertidos pueden evolucionar hacia úlceras de difícil cicatrización.

La infección constituye una de las principales amenazas en este proceso. Su riesgo aumenta cuando existe una solución de continuidad en la piel, acumulación de exudado, tejido desvitalizado, control glucémico desfavorable, retraso en la consulta o incapacidad para realizar una vigilancia adecuada en el domicilio. Sin embargo, la prevención y la detección precoz de la infección no deben entenderse como una intervención aislada, sino como parte de un abordaje global orientado a preservar la viabilidad tisular y a mantener la funcionalidad de la persona.

Desde Enfermería, la atención al pie diabético incluye la valoración integral de la lesión y del estado general, la identificación de factores que dificultan la cicatrización, la aplicación de cuidados locales basados en las características del lecho y de la piel perilesional, la promoción de la descarga del pie y la educación terapéutica. También exige continuidad asistencial, capacidad de observación clínica y coordinación con atención médica, podológica o de cirugía cuando aparecen signos de progresión desfavorable.

En la práctica cotidiana, uno de los problemas más frecuentes no es únicamente la presencia de la herida, sino la dificultad para sostener medidas de autocuidado eficaces. La falta de percepción del dolor por neuropatía, la subestimación del riesgo, la limitación funcional, el uso de calzado inadecuado o la adherencia irregular a la descarga favorecen la cronificación de la lesión. Por ello, el proceso de Enfermería permite estructurar la atención de forma individualizada, priorizando problemas de cuidados y ajustando las intervenciones a la realidad clínica y social de cada persona.

El presente artículo desarrolla una situación clínica centrada en una lesión plantar en persona con diabetes y riesgo de infección, con el propósito de mostrar cómo la valoración enfermera y el seguimiento continuado pueden orientar un plan de cuidados realista y clínicamente útil.

Objetivos

Describir el abordaje enfermero de una persona con pie diabético y lesión plantar con riesgo de infección mediante una valoración integral, una planificación individualizada de cuidados y un seguimiento orientado a la cicatrización, la seguridad clínica y la mejora del autocuidado.

Objetivos específicos

  • Identificar los factores clínicos y de autocuidado que incrementan el riesgo de deterioro de la integridad cutánea y de infección.
  • Analizar los elementos de la valoración enfermera relevantes en una lesión de pie diabético.
  • Plantear intervenciones de cuidados locales adaptadas al estado del lecho, del exudado y de la piel perilesional.
  • Incorporar medidas de descarga del pie y educación terapéutica como parte del plan de cuidados.
  • Describir criterios evolutivos útiles para el seguimiento enfermero y la detección de complicaciones.

Metodología

Se desarrolla una situación clínica estructurada mediante el proceso de Enfermería, centrada en la atención a una persona adulta con diabetes mellitus, neuropatía periférica conocida y lesión plantar en seguimiento ambulatorio. El abordaje se organiza en cuatro momentos: valoración inicial, identificación de problemas de cuidados, planificación de intervenciones y seguimiento evolutivo.

La valoración inicial contempla antecedentes relacionados con la diabetes y con lesiones previas del pie, grado de autonomía para las actividades básicas, capacidad de inspección diaria, apoyo familiar disponible, uso habitual de calzado, adherencia a la descarga y percepción del problema de salud. En relación con la herida, se consideran la localización, profundidad aparente, presencia o ausencia de tejido desvitalizado visible, características del exudado, estado de los bordes, integridad de la piel circundante, olor, temperatura local y molestias referidas. Se valora asimismo la existencia de signos que aconsejen reevaluación médica preferente, como empeoramiento rápido, extensión del eritema, aumento del exudado, cambios en la coloración tisular o compromiso funcional creciente.

La planificación se formula desde un enfoque individualizado de cuidados, priorizando la protección tisular, la prevención de complicaciones infecciosas, el control de factores mecánicos y el fortalecimiento del autocuidado. El seguimiento se orienta a observar cambios en la herida, tolerancia al plan terapéutico, cumplimiento de la descarga, capacidad del paciente para reconocer signos de alarma y necesidad de adaptar la intervención.

La exposición del caso se presenta con finalidad clínica y docente, utilizando datos generales y no identificables, manteniendo una redacción compatible con la práctica asistencial habitual.

Resultados

Presentación de la situación clínica

Varón de 67 años, con diabetes mellitus de larga evolución y antecedentes de neuropatía sensitiva distal, que acude a consulta de Enfermería por lesión en la zona plantar del antepié derecho. Refiere que observó una mancha en el calcetín y, al revisar el pie, identificó una herida que no relaciona con traumatismo concreto. Vive con su pareja, mantiene deambulación autónoma y conserva actividad fuera del domicilio, aunque reconoce que ha seguido caminando con normalidad durante los días previos porque la lesión apenas le produce dolor.

Durante la entrevista refiere sequedad habitual de la piel, dificultad para visualizar la planta del pie y costumbre de usar calzado ancho pero desgastado en la zona de apoyo anterior. Indica que no revisa los pies a diario y que, cuando aparece una rozadura, suele aplicar productos de uso doméstico antes de consultar. No presenta fiebre ni malestar general, pero manifiesta preocupación por una lesión previa en el otro pie resuelta meses atrás con curas prolongadas.

Valoración enfermera inicial

A la inspección se observa úlcera plantar localizada en cabeza metatarsal, con bordes relativamente definidos, lecho con tejido de granulación mezclado con áreas de fibrina superficial y exudado moderado. La piel perilesional aparece macerada en parte del contorno y existe hiperqueratosis alrededor de la zona de apoyo. No se objetiva dolor relevante a la palpación, circunstancia coherente con la pérdida de sensibilidad protectora referida en sus antecedentes. El paciente presenta además piel seca en ambos pies y uñas engrosadas, con higiene general conservada.

La evolución referida y la exploración orientan a una lesión favorecida por sobrecarga mecánica mantenida. Aunque en ese momento no se identifican manifestaciones sistémicas, la localización plantar, la persistencia de la presión durante la marcha, la maceración perilesional y las dificultades de autocuidado incrementan el riesgo de infección y de profundización de la herida. Se identifica asimismo vulnerabilidad para nuevas lesiones por alteración sensitiva, conocimiento insuficiente sobre medidas preventivas y probable adherencia irregular a la descarga.

En términos de cuidados, destacan como problemas principales el deterioro de la integridad tisular, el riesgo de infección asociado a la solución de continuidad cutánea y a la exposición mecánica continuada, y la gestión ineficaz de determinadas conductas de autocuidado relacionadas con la vigilancia del pie, el calzado y la consulta precoz.

Planificación de cuidados

Se establecen como metas asistenciales inmediatas la protección del lecho lesional, la reducción de la presión sobre la zona afectada, la prevención de maceración y de contaminación local, y la capacitación del paciente para participar activamente en su seguimiento. A medio plazo se persigue favorecer la progresión de la cicatrización, mantener la integridad de la piel circundante y disminuir el riesgo de recurrencia.

El plan de cuidados se consensúa con el paciente, explicando que la cura local, por sí sola, puede resultar insuficiente si no se modifica la carga sobre el antepié y si no se incorporan medidas constantes de inspección y protección. Se acuerda una pauta de seguimiento cercano para reevaluar la lesión y reforzar la educación sanitaria de manera progresiva.

Intervenciones enfermeras

La intervención inicial se centra en la cura local de la herida. Se realiza limpieza con solución adecuada para arrastre de detritus y exudado, evitando maniobras traumáticas sobre el tejido viable. Tras la limpieza, se valora el lecho con el fin de seleccionar un apósito que mantenga un ambiente húmedo terapéutico sin favorecer exceso de humedad en el borde. La piel perilesional se protege con el objetivo de limitar la maceración y preservar la barrera cutánea. La presencia de hiperqueratosis y el patrón de apoyo hacen aconsejable derivación o coordinación con podología cuando esté disponible, dado que el manejo de las presiones y del tejido queratósico puede condicionar la evolución.

Se insiste en la necesidad de descargar la zona. Desde Enfermería se revisa con el paciente el modo en que camina, el tiempo de apoyo diario y el calzado utilizado. Se desaconseja continuar con el zapato habitual por su desgaste y por la presión sobre el área lesionada. Según el contexto asistencial y los recursos disponibles, se recomienda valorar dispositivos de descarga o adaptaciones temporales que reduzcan la carga plantar, siempre dentro de la indicación y disponibilidad del entorno clínico. Se explica que caminar sin dolor no equivale a ausencia de daño, especialmente en presencia de neuropatía.

La vigilancia clínica ocupa un lugar destacado. En cada cura se observan cambios en el tamaño aparente, en el tipo de tejido predominante, en la cantidad y características del exudado, en el estado de los bordes y en la piel circundante. También se registra la aparición de eritema creciente, calor local acentuado, olor intenso, aumento de la friabilidad tisular o empeoramiento funcional, hallazgos que pueden requerir valoración médica. El seguimiento no se limita a documentar la herida; incluye comprobar si el paciente comprende las recomendaciones y si realmente puede llevarlas a cabo en su domicilio.

La educación terapéutica se trabaja de forma práctica y repetida. Se enseña al paciente a inspeccionar ambos pies a diario, directamente o con ayuda de un espejo o de su pareja; a secar con cuidado los espacios interdigitales; a hidratar la piel sana evitando aplicar productos sobre la lesión; a no manipular callosidades; a evitar remedios caseros; y a consultar sin demora ante cualquier cambio del color, supuración, aumento del enrojecimiento o aparición de una nueva zona de roce. Se refuerza la importancia de utilizar calcetería sin costuras agresivas, revisar el interior del calzado antes de colocárselo y no caminar descalzo, ni siquiera dentro del domicilio.

Otro componente relevante es la coordinación asistencial. La enfermera informa sobre la conveniencia de control médico de la diabetes y de reevaluación clínica si la progresión de la lesión no es favorable. La atención al pie diabético suele beneficiarse de una actuación compartida entre Enfermería, medicina de familia, podología y, cuando la evolución lo exige, cirugía o unidades especializadas de heridas. Esta coordinación resulta especialmente importante si aparecen signos de isquemia, celulitis, necrosis o sospecha de afectación profunda.

Evolución en el seguimiento

En las primeras revisiones se objetiva persistencia de exudado moderado, aunque con menor maceración de la piel perilesional tras ajustar la protección cutánea y la frecuencia de las curas. El paciente reconoce que al inicio le resultó difícil limitar la deambulación porque asociaba la ausencia de dolor con mejoría, pero progresivamente comprende la relación entre apoyo continuado y retraso en la cicatrización. La participación de su pareja mejora la inspección domiciliaria y el cumplimiento de las recomendaciones.

Con el seguimiento, el lecho de la herida muestra evolución más limpia, con predominio de tejido de granulación y reducción de la fibrina superficial. No se aprecian signos locales de infección en las revisiones descritas, aunque se mantiene vigilancia estrecha por la localización y por el perfil de riesgo del paciente. El uso de un calzado más adecuado y la incorporación de medidas de descarga contribuyen a disminuir la presión sobre la zona. De forma paralela, el paciente verbaliza mayor seguridad para reconocer signos de alarma y para diferenciar el cuidado de la piel sana del manejo específico de la lesión.

La evolución favorable no se interpreta como resolución automática del problema, sino como un proceso que requiere continuidad. Se refuerza la necesidad de mantener la prevención incluso cuando la lesión reduzca su tamaño, dado que la recurrencia sigue siendo posible si persisten los factores biomecánicos y de autocuidado inadecuado. El seguimiento enfermero permite reconducir conductas, ajustar las curas y detectar precozmente cambios que podrían pasar inadvertidos para el paciente.

Discusión/Conclusiones

La situación expuesta pone de manifiesto que el pie diabético con riesgo de infección no debe abordarse únicamente como una herida localizada. La lesión es la expresión visible de un conjunto de factores predisponentes que incluyen neuropatía, presión mantenida, alteración de la piel, posibles dificultades de acceso a cuidados especializados y conocimientos insuficientes sobre autocontrol. En consecuencia, limitar la atención a la elección del apósito o a la frecuencia de las curas reduce la efectividad del cuidado enfermero.

Uno de los hallazgos más relevantes en este tipo de pacientes es la discrepancia entre gravedad potencial y percepción subjetiva de daño. La neuropatía sensitiva hace que la ausencia de dolor pueda favorecer conductas de riesgo, como seguir apoyando la zona lesionada o retrasar la consulta. Este aspecto refuerza el valor de la educación terapéutica individualizada, no como un complemento accesorio, sino como una intervención clínica de primera línea. Enseñar a inspeccionar, proteger, descargar y consultar a tiempo forma parte del tratamiento.

La prevención de la infección depende de múltiples elementos interrelacionados. La limpieza adecuada del lecho, el control del exudado, la protección de la piel perilesional y la vigilancia de cambios locales son intervenciones nucleares, pero su eficacia disminuye si no se corrige la sobrecarga mecánica. Del mismo modo, una descarga correctamente indicada puede resultar insuficiente si la persona no comprende su finalidad o no dispone de apoyo para mantenerla en la vida diaria. El proceso de Enfermería facilita precisamente esta integración entre valoración clínica, intervención técnica y acompañamiento educativo.

La continuidad asistencial es otra cuestión central. Las lesiones del pie diabético evolucionan en el tiempo y requieren reevaluaciones sucesivas. La observación enfermera del lecho, de los bordes, de la piel circundante y de la respuesta del paciente permite reconocer trayectorias favorables o signos de alarma que justifican intensificar el abordaje o derivar. Esta capacidad de seguimiento convierte a Enfermería en un elemento clave para la seguridad del paciente, especialmente en ámbitos ambulatorios y comunitarios.

También conviene subrayar la necesidad de individualizar las decisiones. No todas las lesiones presentan el mismo patrón de exudado, ni todos los pacientes pueden mantener idénticas medidas de descarga, ni el entorno familiar ofrece siempre el mismo soporte. Por ello, las recomendaciones generales deben adaptarse a la situación funcional, al contexto domiciliario y a los recursos disponibles, evitando soluciones uniformes para problemas heterogéneos.

En síntesis, el abordaje enfermero del pie diabético con riesgo de infección se sustenta en una valoración integral, en la aplicación prudente de cuidados locales, en la reducción de la presión plantar, en la educación para el autocuidado y en el seguimiento continuado. Cuando estos componentes se articulan de forma coherente, pueden contribuir a favorecer la cicatrización, preservar la integridad cutánea y reducir la aparición de complicaciones que comprometen la evolución clínica y la calidad de vida de la persona.

Conflicto de intereses

Los autores manifiestan que no existe ningún conflicto de intereses que haya podido influir en el contenido del presente trabajo.

Financiación

La elaboración de este artículo no contó con financiación externa pública ni privada.

Bibliografía

  1. Wang X, Yuan CX, Xu B, Yu Z. Diabetic foot ulcers: Classification, risk factors and management.. World J Diabetes. 2022;13(12):1049-1065. doi: https://doi.org/10.4239/wjd.v13.i12.1049
  2. Fernández-Guarino M, Bacci S, Pérez González LA, Bermejo-Martínez M, Cecilia-Matilla A, Hernández-Bule ML. The Role of Physical Therapies in Wound Healing and Assisted Scarring.. Int J Mol Sci. 2023;24(8). doi: https://doi.org/10.3390/ijms24087487
  3. Alavi A, Sibbald RG, Mayer D, Goodman L, Botros M, Armstrong DG, et al.. Diabetic foot ulcers: Part I. Pathophysiology and prevention.. J Am Acad Dermatol. 2014;70(1):1.e1-18; quiz 19-20. doi: https://doi.org/10.1016/j.jaad.2013.06.055
  4. Jull AB, Cullum N, Dumville JC, Westby MJ, Deshpande S, Walker N. Honey as a topical treatment for wounds.. Cochrane Database Syst Rev. 2015;2015(3):CD005083. doi: https://doi.org/10.1002/14651858.CD005083.pub4
  5. Guo Q, Ying G, Jing O, Zhang Y, Liu Y, Deng M, et al.. Influencing factors for the recurrence of diabetic foot ulcers: A meta-analysis.. Int Wound J. 2023;20(5):1762-1775. doi: https://doi.org/10.1111/iwj.14017
  6. Dumville JC, Lipsky BA, Hoey C, Cruciani M, Fiscon M, Xia J. Topical antimicrobial agents for treating foot ulcers in people with diabetes.. Cochrane Database Syst Rev. 2017;6(6):CD011038. doi: https://doi.org/10.1002/14651858.CD011038.pub2
  7. Roehrs H, Stocco JG, Pott F, Blanc G, Meier MJ, Dias FA. Dressings and topical agents containing hyaluronic acid for chronic wound healing.. Cochrane Database Syst Rev. 2023;7(7):CD012215. doi: https://doi.org/10.1002/14651858.CD012215.pub2
  8. Musuuza J, Sutherland BL, Kurter S, Balasubramanian P, Bartels CM, Brennan MB. A systematic review of multidisciplinary teams to reduce major amputations for patients with diabetic foot ulcers.. J Vasc Surg. 2020;71(4):1433-1446.e3. doi: https://doi.org/10.1016/j.jvs.2019.08.244
  9. Edmonds M, Wilson M, Foster A. Diabetic foot ulcers.. Nurs Stand. 1999;14(12):39-45; quiz 47. doi: https://doi.org/10.7748/ns1999.12.14.12.39.c2725
  10. Xie Y, Liu Z, Ming Y, Wang Q, He K, Nie P, et al.. The effect of a nurse-led health education intervention on treatment delay in patients with diabetic high-risk foot: A randomised controlled trial.. Int J Nurs Stud. 2026;175:105316. doi: https://doi.org/10.1016/j.ijnurstu.2025.105316
  11. Bateman S. Principles of preventative foot care.. Br J Community Nurs. 2014;Suppl:S30, S32-4, S36-8. doi: https://doi.org/10.12968/bjcn.2014.19.sup3.s30
  12. Wang Z, Tan X, Xue Y, Xiao C, Yue K, Lin K, et al.. Smart diabetic foot ulcer scoring system.. Sci Rep. 2024;14(1):11588. doi: https://doi.org/10.1038/s41598-024-62076-1
Scroll al inicio