Nursing consultation care for a person with obesity and cardiometabolic risk
Incluido en la revista CADICE. Vol. I . N.º 8 – Agosto 2026
Pág. Inicial: Vol. I; N.º 8:249
Autor principal (primer firmante): Marta Vidal Herrera
Fecha recepción: 08/07/26
Fecha aceptación: 13/08/26
Fecha de publicación: 19/08/26
Ref.: CADICE. 2026;1(8):249
Autores:
Marta Vidal Herrera
Raúl Gómez Salcedo
Irene Campos Núñez
David León Morales
Paula Ríos Fuentes
Categoría: Enfermería
Palabras clave: Obesidad; Riesgo cardiometabólico; Educación del paciente; Consejo sanitario; Autocuidado; Proceso de Enfermería; Cuidados de Enfermería; Atención primaria de salud; Seguimiento de pacientes; Estilo de vida
Keywords: Obesity; Cardiometabolic Risk Factors; Patient Education; Counseling; Self Care; Nursing Process; Nursing Care; Primary Health Care; Patient Follow-Up; Life Style
Resumen
Introducción: La obesidad constituye una situación clínica compleja que se asocia a un incremento del riesgo cardiometabólico y a necesidades de cuidados sostenidos en el tiempo. En atención primaria, la consulta de Enfermería ocupa una posición especialmente relevante para la valoración integral, la educación para la salud, el apoyo al autocuidado y el seguimiento longitudinal de la persona.
Objetivos: Describir el abordaje enfermero en consulta de una persona adulta con obesidad y riesgo cardiometabólico, integrando valoración clínica y funcional, identificación de problemas de cuidados, planificación de intervenciones educativas y seguimiento evolutivo.
Metodología: Se expone una situación clínica de consulta estructurada mediante el proceso de Enfermería. El análisis se organiza a partir de la valoración inicial, la identificación de necesidades y problemas de cuidados, la definición de objetivos asistenciales y la propuesta de intervenciones orientadas al cambio de hábitos, la adherencia y la continuidad asistencial.
Resultados: La atención enfermera permitió identificar patrones de alimentación desorganizada, sedentarismo, baja percepción de riesgo, dificultades para mantener cambios sostenidos y preocupación por el estado de salud. El plan de cuidados se centró en educación sanitaria, establecimiento de objetivos realistas, apoyo motivacional, monitorización clínica básica, coordinación con el equipo y refuerzo del autocuidado. En el seguimiento se observó una mejor implicación de la persona, mayor comprensión del riesgo cardiometabólico y progresos iniciales en la incorporación de hábitos más saludables.
Discusión/Conclusiones: El manejo enfermero de la obesidad en consulta no debe limitarse al peso corporal ni a recomendaciones genéricas. Requiere una valoración individualizada, continuidad, comunicación terapéutica y abordaje de factores conductuales, emocionales y sociales. La consulta de Enfermería puede contribuir de forma significativa a mejorar la adherencia, la alfabetización en salud y la capacidad de autocuidado de personas con riesgo cardiometabólico.
Abstract
Introduction: Obesity is a complex clinical condition associated with increased cardiometabolic risk and long-term care needs. In primary health care, the nursing consultation plays a relevant role in comprehensive assessment, health education, self-care support and longitudinal follow-up.
Objectives: To describe the nursing approach in the consultation of an adult with obesity and cardiometabolic risk, integrating clinical and functional assessment, identification of care problems, planning of educational interventions and follow-up.
Methodology: A clinical situation from nursing consultation is presented and structured through the nursing process. The analysis is organised from initial assessment, identification of needs and care problems, definition of care goals and proposal of interventions aimed at lifestyle change, adherence and continuity of care.
Results: Nursing assessment identified disorganised eating patterns, physical inactivity, low risk awareness, difficulty sustaining behavioural changes and concern about health status. The care plan focused on health education, realistic goal setting, motivational support, basic clinical monitoring, team coordination and reinforcement of self-care. Follow-up showed better patient involvement, greater understanding of cardiometabolic risk and initial progress in the adoption of healthier habits.
Discussion/Conclusions: Nursing management of obesity in consultation should not be restricted to body weight or generic advice. It requires individualised assessment, continuity, therapeutic communication and attention to behavioural, emotional and social factors. Nursing consultation may significantly contribute to adherence, health literacy and self-care capacity in people with cardiometabolic risk.
Introducción
La obesidad representa un problema de salud con repercusiones metabólicas, cardiovasculares, funcionales y psicosociales. Su abordaje asistencial suele resultar complejo porque no depende de un único factor ni responde de manera homogénea a mensajes generales sobre dieta o ejercicio. En la práctica clínica, muchas personas acuden a consulta tras haber realizado intentos previos de control ponderal con resultados limitados, experiencias de frustración o una percepción ambivalente sobre la necesidad de cambio. Esta realidad obliga a situar el cuidado enfermero en un plano más amplio que el control del peso, incorporando la prevención del riesgo cardiometabólico, la promoción del autocuidado y la construcción de objetivos clínicamente razonables.
En atención primaria, la consulta de Enfermería permite una aproximación continuada a la persona con obesidad, particularmente cuando concurren factores que incrementan la vulnerabilidad cardiometabólica, como elevación de la presión arterial, alteración del perímetro abdominal, hábitos sedentarios, alimentación de baja calidad o antecedentes familiares de enfermedad cardiovascular y metabólica. Aunque la valoración médica es indispensable para el diagnóstico y el manejo global, Enfermería aporta una mirada integradora sobre patrones de vida, barreras cotidianas, creencias de salud, nivel de conocimientos, capacidad de cambio y adherencia a las recomendaciones.
El riesgo cardiometabólico no depende únicamente de parámetros biomédicos aislados. También se relaciona con la persistencia de conductas no saludables, el estrés crónico, la calidad del descanso, la organización de la vida diaria y las condiciones del entorno. Por ello, una intervención enfermera útil necesita explorar la situación de la persona de forma contextualizada, evitando tanto la simplificación del problema como la culpabilización. El lenguaje empleado, la forma de negociar objetivos y la continuidad del seguimiento influyen en la alianza terapéutica y, por tanto, en la probabilidad de mantener cambios graduales.
Desde la perspectiva de los cuidados, la consulta de Enfermería se configura como un espacio idóneo para la educación sanitaria, la entrevista clínica centrada en la persona, la detección de dificultades de autocuidado y la coordinación con otros profesionales cuando la complejidad lo requiere. La obesidad con riesgo cardiometabólico demanda un seguimiento longitudinal, con reevaluación periódica de metas, refuerzo positivo y adaptación del plan según la respuesta clínica y las circunstancias vitales. El valor enfermero no reside solo en transmitir recomendaciones, sino en acompañar procesos de cambio sostenibles y clínicamente pertinentes.
Objetivos
Describir el abordaje enfermero en consulta de atención primaria ante una persona adulta con obesidad y riesgo cardiometabólico, organizado mediante el proceso de Enfermería y orientado a la valoración integral, la educación para la salud y el seguimiento.
Como objetivos específicos se plantean:
- Identificar necesidades de salud, patrones funcionales alterados y problemas de cuidados relacionados con la obesidad y el riesgo cardiometabólico.
- Analizar los factores conductuales, emocionales y contextuales que pueden interferir en el autocuidado.
- Plantear intervenciones enfermeras dirigidas a la modificación progresiva del estilo de vida, la mejora de la adherencia y la reducción del riesgo.
- Describir el seguimiento en consulta y los criterios clínicos y educativos útiles para valorar la evolución.
- Reflexionar sobre las implicaciones del abordaje longitudinal de Enfermería en personas con necesidades complejas de cambio conductual.
Metodología
Se desarrolla una situación clínica de consulta de Enfermería en el ámbito de atención primaria, estructurada mediante el proceso de Enfermería. El caso se organiza a partir de la valoración inicial, la identificación de problemas de cuidados, la planificación de objetivos, las intervenciones propuestas y la evolución observada en visitas sucesivas.
La valoración integra datos referidos por la persona, observación clínica y exploración de hábitos relacionados con alimentación, actividad física, descanso, manejo del estrés, percepción de salud, apoyo familiar y experiencias previas de cambio. También se consideran indicadores clínicos de seguimiento habituales en la consulta, siempre dentro de una interpretación prudente y vinculada al contexto global de salud.
El abordaje se apoya en una entrevista terapéutica centrada en la persona, con especial atención a la disposición para el cambio, la presencia de barreras reales para el autocuidado y la identificación de objetivos asumibles. La planificación de cuidados se formula de manera individualizada, evitando propuestas rígidas y priorizando intervenciones educativas, motivacionales y de seguimiento continuado. La evolución se describe en términos cualitativos, atendiendo a cambios en conocimientos, implicación, conductas de salud y capacidad para sostener acuerdos de cuidados.
Resultados
Situación clínica en consulta
Mujer de 52 años, identificada como M.R., que acude a consulta de Enfermería derivada desde medicina de familia para seguimiento de obesidad y valoración de riesgo cardiometabólico. Refiere cansancio en actividades cotidianas, dificultad para mantener ejercicio regular y preocupación creciente por su estado de salud tras conocer antecedentes familiares de diabetes y enfermedad cardiovascular. Explica que ha realizado varias dietas por iniciativa propia, con pérdidas de peso transitorias y posterior recuperación. Manifiesta desánimo cuando no obtiene resultados rápidos y reconoce una relación ambivalente con la comida, especialmente en periodos de estrés laboral o sobrecarga familiar.
Convive con su pareja y mantiene actividad laboral sedentaria. Describe horarios irregulares, escasa planificación de comidas y tendencia a omitir preparaciones caseras cuando dispone de poco tiempo. Refiere consumo frecuente de productos de fácil preparación y picoteo vespertino. No presenta limitaciones graves para la movilidad, aunque comenta molestias articulares ocasionales y sensación de falta de forma física. El descanso nocturno es poco reparador y refiere despertarse cansada con relativa frecuencia.
Valoración enfermera inicial
En la entrevista inicial se objetiva preocupación por la salud, pero también expectativas poco realistas sobre el ritmo de cambio. La persona relaciona el éxito exclusivamente con la bajada de peso y concede menos importancia a otros indicadores de mejoría, como la calidad de la alimentación, la actividad física regular o la percepción de control sobre sus decisiones diarias. Aparecen sentimientos de fracaso vinculados a intentos anteriores, lo que condiciona una autoeficacia limitada.
Desde el punto de vista de los patrones de salud, destacan una ingesta desorganizada, sedentarismo, descanso no reparador, conocimiento parcial sobre riesgo cardiometabólico y dificultades para integrar el autocuidado en la rutina. La adherencia previa a recomendaciones sanitarias ha sido irregular, no por rechazo expreso al tratamiento, sino por cansancio, desmotivación y falta de estrategias prácticas para sostener cambios. La persona no verbaliza rechazo hacia la atención sanitaria, pero sí miedo a ser juzgada por su peso, cuestión que influye en la comunicación y en la continuidad de las consultas.
La valoración sugiere problemas de cuidados relacionados con gestión ineficaz de la salud, disposición variable para mejorar hábitos, conocimientos insuficientes sobre la relación entre obesidad y riesgo cardiometabólico, y dificultad para mantener conductas de autocuidado de forma estable. También se identifican necesidades educativas sobre lectura del riesgo, organización alimentaria, actividad física adaptada y reconocimiento de factores desencadenantes de la ingesta emocional.
Priorización de problemas y planificación
Se acuerda con la persona una priorización realista, centrada inicialmente en mejorar la estructura diaria de autocuidados más que en perseguir objetivos ponderales rápidos. Esta decisión resulta relevante para disminuir la frustración y orientar el proceso hacia cambios mantenibles. Se plantean como metas iniciales comprender el significado del riesgo cardiometabólico, introducir modificaciones factibles en el patrón de comidas, reducir periodos prolongados de inactividad y fortalecer la percepción de capacidad para el cambio.
La planificación enfermera se articula en torno a varios ejes. El primero es la educación sanitaria individualizada, adaptando la información al nivel de conocimientos y evitando mensajes excesivamente normativos. El segundo es el apoyo al autocuidado mediante acuerdos concretos, revisables y compatibles con la situación familiar y laboral. El tercero es la monitorización periódica de parámetros clínicos básicos y de indicadores conductuales, no como mecanismo de control punitivo, sino como herramienta para objetivar avances y detectar obstáculos. El cuarto eje es la coordinación con el resto del equipo cuando aparecen necesidades añadidas, como valoración médica del riesgo global o posible apoyo nutricional especializado.
Intervenciones desarrolladas en consulta
En las primeras visitas se dedica tiempo a explorar creencias y experiencias previas. Se trabaja la diferencia entre pérdida rápida de peso y mejora de salud, ayudando a reformular expectativas. Se explica de forma comprensible que la obesidad se asocia a un aumento del riesgo cardiometabólico y que la reducción del riesgo puede iniciarse antes de alcanzar cambios ponderales llamativos, siempre que se avance en actividad física, alimentación y adherencia al seguimiento.
La intervención educativa sobre alimentación no se plantea como una pauta cerrada. Se revisan horarios, contextos de ingesta, situaciones de picoteo y disponibilidad de alimentos en el domicilio o el trabajo. A partir de ello, se consensúan medidas graduales: planificar con antelación algunas comidas, evitar largos periodos sin ingesta que favorezcan episodios de hambre intensa, aumentar la presencia de preparaciones sencillas y reducir el recurso automático a productos de baja calidad nutricional. Se insiste en el valor de registrar durante un tiempo breve las situaciones asociadas a ingesta no planificada, con el fin de identificar detonantes emocionales o ambientales.
Respecto a la actividad física, se parte de la capacidad funcional y de la percepción de esfuerzo. En lugar de recomendar programas poco realistas, se negocia un incremento progresivo del movimiento cotidiano, incorporando caminatas breves, pausas activas durante la jornada y objetivos semanales asumibles. Se abordan las molestias articulares y el temor al fracaso, reforzando la idea de progresión y adaptación. La persona expresa alivio al percibir que el plan no exige cambios abruptos imposibles de sostener.
La entrevista terapéutica incluye técnicas de apoyo motivacional. Se exploran ambivalencias, se valida el esfuerzo previo y se fomenta un discurso centrado en logros concretos. Enfermería evita centrarse exclusivamente en el peso y reconoce avances como cocinar con mayor frecuencia, reducir episodios de ingesta impulsiva, caminar de forma más regular o acudir a las revisiones pactadas. Este enfoque favorece una relación clínica menos culpabilizadora y mejora la disposición para el seguimiento.
También se trabaja la alfabetización en salud. La persona presenta conocimientos parciales sobre la relación entre obesidad, presión arterial, glucemia y enfermedad cardiovascular. Por ello, se explican de manera sencilla los componentes del riesgo cardiometabólico y la utilidad del control periódico. Se refuerza la importancia de la continuidad asistencial y de comunicar dificultades reales antes de abandonar el plan. Cuando la persona identifica un empeoramiento del descanso y un alto nivel de tensión diaria, se introducen orientaciones básicas sobre higiene del sueño y organización de rutinas, entendiendo que estos factores pueden influir en la adherencia y en la regulación de la ingesta.
Seguimiento evolutivo
En las revisiones sucesivas, la persona muestra una actitud más participativa y menos defensiva. Refiere mejor comprensión del sentido de las recomendaciones y menor sensación de estar sometida a una evaluación centrada únicamente en el peso. Informa de una mayor regularidad en las comidas principales y de una disminución de episodios de ingesta desorganizada al final del día. Aunque reconoce dificultades en semanas de sobrecarga laboral, identifica con mayor claridad los momentos de riesgo y propone estrategias compensatorias, como preparar alimentos con antelación o mantener paseos breves pese a no poder realizar actividad más prolongada.
La adherencia al seguimiento mejora de forma apreciable. La persona acude a las citas programadas, formula preguntas más concretas y participa en la revisión de objetivos. Este cambio se acompaña de una percepción más realista del proceso: entiende que la mejoría requiere tiempo, ajustes y apoyo continuado. En términos de autocuidado, aparecen signos favorables, como mayor planificación doméstica, incremento del movimiento diario y disposición a revisar hábitos de sueño y manejo del estrés.
Desde la óptica enfermera, la evolución no se interpreta solo por posibles cambios antropométricos, sino por la consolidación de conductas de salud y por el fortalecimiento de la autoeficacia. Persisten, sin embargo, factores de vulnerabilidad que justifican seguimiento mantenido: historia de intentos fallidos previos, exposición al estrés, sedentarismo laboral y tendencia a desorganizar hábitos cuando se altera la rutina. Estas circunstancias aconsejan mantener una frecuencia de revisión adaptada y reforzar la coordinación con otros profesionales según evolución clínica.
Elementos de continuidad asistencial
La consulta de Enfermería incorpora recordatorios pactados, revisión de objetivos a corto plazo y ajuste de expectativas en cada contacto. Se establece como línea de trabajo prioritaria evitar el abandono del seguimiento ante fluctuaciones o periodos de menor adherencia. La persona es animada a comunicar dificultades sin esperar a que se acumulen fracasos percibidos. Este planteamiento reduce la lógica de éxito-fracaso y favorece una visión del cuidado como proceso longitudinal.
La coordinación con medicina de familia resulta necesaria para integrar la valoración del riesgo global, revisar la evolución clínica y decidir, cuando proceda, otras medidas diagnósticas o terapéuticas. Enfermería actúa además como nexo entre las recomendaciones clínicas y su traslación a la vida cotidiana, donde suelen aparecer las principales barreras. En este sentido, el seguimiento no se limita a repetir consejos, sino que busca traducirlos en decisiones concretas y revisables.
Discusión/Conclusiones
La atención enfermera a personas con obesidad y riesgo cardiometabólico exige superar planteamientos reduccionistas. Un abordaje centrado solo en la cifra de peso puede resultar insuficiente e incluso contraproducente si aumenta la frustración, refuerza el estigma o invisibiliza otros logros relevantes. La práctica clínica muestra que muchas personas necesitan, además de información sanitaria, un espacio de escucha, clarificación de expectativas, negociación de objetivos y acompañamiento para sostener cambios en contextos vitales complejos.
En el caso expuesto, la valoración integral permitió identificar que el principal problema no era únicamente la presencia de obesidad, sino la dificultad para organizar y mantener conductas de autocuidado compatibles con la vida diaria. Esta distinción tiene implicaciones asistenciales directas: orienta la intervención hacia metas conductuales, mejora la adherencia y facilita que la persona perciba avances más allá de resultados inmediatos. La educación sanitaria resulta más efectiva cuando parte de barreras concretas y se adapta a la capacidad real de cambio.
La consulta de Enfermería en atención primaria ofrece ventajas específicas para este tipo de seguimiento. Su accesibilidad, continuidad y cercanía favorecen la construcción de una relación terapéutica que puede mejorar la implicación de la persona. Asimismo, la mirada enfermera integra dimensiones clínicas, funcionales, emocionales y sociales que condicionan el riesgo cardiometabólico y la respuesta al plan de cuidados. Esta aproximación permite detectar precozmente dificultades de adherencia, desajustes en los objetivos o necesidades de derivación y coordinación.
Otro aspecto relevante es la comunicación clínica libre de juicios. El estigma asociado a la obesidad puede interferir en la demanda de ayuda, en la asistencia a revisiones y en la confianza hacia los profesionales. Por ello, el modo en que Enfermería formula recomendaciones forma parte del propio cuidado. Un enfoque respetuoso, centrado en la salud y no en la culpabilización, puede favorecer la permanencia en el seguimiento y mejorar la disposición para el cambio.
Debe asumirse, no obstante, que la evolución suele ser no lineal. La presencia de recaídas o periodos de menor adherencia no invalida el proceso, sino que obliga a reinterpretar barreras, reajustar metas y mantener el acompañamiento clínico. Desde esta perspectiva, la continuidad asistencial constituye un componente terapéutico en sí mismo. El seguimiento periódico permite reforzar aprendizajes, revisar prioridades y sostener la motivación sin generar expectativas irreales.
En síntesis, los cuidados en consulta de Enfermería para personas con obesidad y riesgo cardiometabólico deben apoyarse en una valoración integral, una educación sanitaria individualizada y un seguimiento longitudinal orientado al autocuidado. La intervención enfermera puede contribuir a mejorar la comprensión del riesgo, la adherencia a cambios de estilo de vida y la capacidad de la persona para tomar decisiones de salud más sostenibles. Su potencial es mayor cuando se integra en un trabajo coordinado con el equipo de atención primaria y se adapta a la realidad clínica y social de cada persona.
Conflicto de intereses
Los autores declaran no presentar conflictos de intereses relacionados con la elaboración y publicación de este artículo.
Financiación
Este trabajo no ha recibido financiación externa ni apoyo económico específico para su realización.
Bibliografía
- Swift DL, Ross LM, Laddu DR, Conroy MB, German CA, Evangelista LS, et al. Role of Physical Activity in Obesity Treatment and Cardiometabolic Health: A Scientific Statement From the American Heart Association. Circulation. 2026. doi: https://doi.org/10.1161/CIR.0000000000001441
- Cacciata MC, Alvarado I, Jose MM, Evangelista LS. Health determinants and risk factors for coronary artery disease among older Filipinos in rural communities. Eur J Cardiovasc Nurs. 2021;20(6):565-571. doi: https://doi.org/10.1093/eurjcn/zvaa039
- Hsieh KL, Chang CH, Lin YC, Huang TJ, Chen MY. Lifestyle and risk factors associated with elevated prostate-specific antigen levels in rural men: implications for health counseling. Front Oncol. 2024;14:1451941. doi: https://doi.org/10.3389/fonc.2024.1451941
- Brauer P, Royall D, Rodrigues A. Use of the Healthy Eating Index in Intervention Studies for Cardiometabolic Risk Conditions: A Systematic Review. Adv Nutr. 2021;12(4):1317-1331. doi: https://doi.org/10.1093/advances/nmaa167
- Chen CM, Lou MF, Gau BS. Prevalence of impaired fasting glucose and analysis of related factors in Taiwanese adolescents. Pediatr Diabetes. 2014;15(3):220-8. doi: https://doi.org/10.1111/pedi.12081
- Lobelo F, Supapannachart KJ, Zhou T, Frediani JK. Exercise and Diet Counseling Trends From 2002 to 2015: A Serial Cross-Sectional Study of U.S. Adults With Cardiovascular Disease Risk. Am J Prev Med. 2021;60(2):e59-e67. doi: https://doi.org/10.1016/j.amepre.2020.07.008
- Commodore-Mensah Y, Ukonu N, Obisesan O, Aboagye JK, Agyemang C, Reilly CM, et al. Length of Residence in the United States is Associated With a Higher Prevalence of Cardiometabolic Risk Factors in Immigrants: A Contemporary Analysis of the National Health Interview Survey. J Am Heart Assoc. 2016;5(11). doi: https://doi.org/10.1161/JAHA.116.004059
- Global Burden of Disease Cancer Collaboration, Fitzmaurice C, Abate D, Abbasi N, Abbastabar H, Abd-Allah F, et al. Global, Regional, and National Cancer Incidence, Mortality, Years of Life Lost, Years Lived With Disability, and Disability-Adjusted Life-Years for 29 Cancer Groups, 1990 to 2017: A Systematic Analysis for the Global Burden of Disease Study. JAMA Oncol. 2019;5(12):1749-1768. doi: https://doi.org/10.1001/jamaoncol.2019.2996