Cuidados enfermeros en paciente con ventilación mecánica invasiva y sedación ligera

Nursing care for a patient receiving invasive mechanical ventilation and light sedation

Incluido en la revista CADICE. Vol. I . N.º 10 – Octubre 2026

Pág. Inicial: Vol. I; N.º 10:466

Autor principal (primer firmante): Marina Solís Navarro

Fecha recepción: 04/09/26

Fecha aceptación: 25/09/26

Fecha de publicación: 02/10/26

Ref.: CADICE. 2026;1(10):466

Autores:
Marina Solís Navarro
Andrés Fernández Rivas

Categoría: Enfermería

Palabras clave: Cuidados de Enfermería; Aspiración de secreciones; Sedación consciente; Cuidados críticos; Monitorización fisiológica; Paciente crítico; Respiración artificial; Unidades de cuidados intensivos; Proceso de Enfermería; Neumonía asociada a ventilador

Keywords: Nursing Care; Suction; Conscious Sedation; Critical Care; Monitoring, Physiologic; Critical Illness; Respiration, Artificial; Intensive Care Units; Nursing Process; Pneumonia, Ventilator-Associated

Resumen

Introducción: La ventilación mecánica invasiva constituye una medida de soporte habitual en las unidades de cuidados intensivos y se asocia a una elevada complejidad asistencial. Cuando el paciente permanece con sedación ligera, la actuación enfermera adquiere especial relevancia por la necesidad de compatibilizar confort, seguridad, monitorización continua, comunicación terapéutica y prevención de complicaciones relacionadas con la vía aérea artificial, la inmovilidad y la propia estancia en cuidados críticos.

Objetivos: Describir el abordaje enfermero de un paciente adulto portador de ventilación mecánica invasiva bajo sedación ligera, integrando valoración inicial, identificación de problemas de cuidados, planificación de intervenciones, seguimiento evolutivo y medidas orientadas a reducir eventos adversos.

Metodología: Se expone una situación clínica del ámbito hospitalario estructurada mediante el proceso de Enfermería. El análisis se organiza a partir de la valoración respiratoria, hemodinámica, neurológica, cutaneomucosa y funcional, junto con la observación de la tolerancia al respirador, el manejo de secreciones, las necesidades de confort y la participación familiar.

Resultados: El plan de cuidados se centró en mantener la permeabilidad de la vía aérea, vigilar la respuesta a la ventilación mecánica, favorecer una sedación ajustada al objetivo clínico, prevenir neumonía asociada a ventilador, lesiones por presión, delirium y complicaciones derivadas de la inmovilidad. La intervención enfermera incluyó monitorización fisiológica, aspiración de secreciones según necesidad, higiene oral, control del neumotaponamiento conforme al procedimiento del centro, cambios posturales, analgesia y sedación tituladas según prescripción, reorientación frecuente y coordinación interdisciplinar. La evolución fue favorable, con mejoría de la sincronía con el ventilador, menor acumulación de secreciones, adecuado nivel de confort y progresión hacia la retirada del soporte respiratorio.

Discusión/Conclusiones: El cuidado del paciente ventilado con sedación ligera exige valoración clínica continuada y decisiones enfermeras dinámicas. Un abordaje estructurado puede contribuir a reducir complicaciones, mejorar la tolerancia al soporte ventilatorio y facilitar la recuperación funcional. La individualización de las intervenciones y su adaptación a los protocolos de cada unidad resultan determinantes para una práctica segura.

Abstract

Introduction: Invasive mechanical ventilation is a common life-support therapy in intensive care units and involves highly complex nursing care. When patients remain under light sedation, nurses must balance comfort, safety, continuous monitoring, therapeutic communication, and prevention of complications related to the artificial airway, immobility, and critical illness.

Objectives: To describe the nursing management of an adult patient receiving invasive mechanical ventilation under light sedation, including initial assessment, identification of care problems, planning of interventions, follow-up, and measures aimed at reducing adverse events.

Methodology: A hospital-based clinical situation is presented and organized through the nursing process. The analysis includes respiratory, hemodynamic, neurological, skin and mucosal, and functional assessment, together with evaluation of ventilator tolerance, secretion management, comfort needs, and family involvement.

Results: The care plan focused on maintaining airway patency, monitoring the response to mechanical ventilation, supporting a sedation level adjusted to clinical goals, and preventing ventilator-associated pneumonia, pressure injuries, delirium, and immobility-related complications. Nursing interventions included physiologic monitoring, suctioning when clinically indicated, oral care, cuff pressure control according to unit procedures, repositioning, prescribed analgesia and sedation titration, frequent reorientation, and interdisciplinary coordination. Clinical progression was favorable, with improved patient-ventilator synchrony, less secretion retention, adequate comfort, and advancement toward ventilatory weaning.

Discussion/Conclusions: Caring for a mechanically ventilated patient under light sedation requires ongoing clinical assessment and dynamic nursing decision-making. A structured nursing approach may help reduce complications, improve tolerance to ventilatory support, and promote functional recovery. Individualization of care and adaptation to local protocols remain essential for safe practice.

Introducción

La ventilación mecánica invasiva representa una intervención de soporte vital frecuente en pacientes críticos con fracaso respiratorio agudo, alteración del intercambio gaseoso, compromiso neurológico o necesidad de proteger la vía aérea. La presencia de un tubo endotraqueal y la dependencia del respirador modifican de forma importante la valoración enfermera, ya que condicionan la comunicación, la movilidad, la eliminación de secreciones, la respuesta al dolor y la expresión de necesidades básicas.

Durante años, el manejo del paciente ventilado se ha vinculado a niveles profundos de sedación en determinadas situaciones clínicas. Sin embargo, en un número creciente de pacientes se intenta mantener una sedación ligera cuando el contexto hemodinámico y respiratorio lo permite. Esta estrategia puede favorecer una evaluación neurológica más estrecha, una interacción más activa con el equipo, una mejor detección de dolor o ansiedad y una participación más temprana en medidas de movilización y rehabilitación. No obstante, también plantea exigencias asistenciales añadidas: el paciente puede manifestar incomodidad, toser, luchar contra el respirador, presentar miedo, agitación o dificultad para tolerar procedimientos, lo que obliga a una vigilancia enfermera más próxima y a intervenciones ajustadas en tiempo real.

El cuidado enfermero en este escenario no se limita a la observación de parámetros ventilatorios. Requiere integrar datos respiratorios, hemodinámicos y neurológicos con necesidades de confort, prevención de infecciones, mantenimiento de la integridad cutánea y mucosa, control del entorno, apoyo emocional y comunicación con la familia. La aspiración de secreciones, la higiene oral, los cambios posturales, la evaluación del nivel de sedación y del dolor, la detección de signos de delirium y la preparación del paciente para el destete ventilatorio forman parte de una práctica compleja que debe adaptarse a la evolución clínica y a los procedimientos vigentes de cada unidad.

La Enfermería de cuidados intensivos ocupa una posición central en la detección precoz de complicaciones asociadas a la ventilación mecánica. Entre ellas figuran la obstrucción parcial del tubo por secreciones, la lesión de mucosas, la extubación no programada, la neumonía asociada a ventilador, la intolerancia al respirador, la debilidad adquirida en UCI, el trastorno del sueño y la alteración del estado mental. La sedación ligera, lejos de simplificar el cuidado, exige una práctica especialmente fina: el objetivo no es solo mantener al paciente tranquilo, sino sostener un equilibrio razonable entre confort, seguridad y capacidad de interacción.

En este contexto, presentar una situación clínica estructurada mediante el proceso de Enfermería permite analizar decisiones asistenciales habituales, visualizar prioridades y reflexionar sobre la continuidad de cuidados en pacientes con ventilación invasiva. El interés no reside únicamente en la técnica respiratoria, sino en el conjunto de intervenciones que sostienen la estabilidad clínica y la recuperación progresiva.

Objetivos

Describir el abordaje enfermero de un paciente adulto con ventilación mecánica invasiva y sedación ligera en una unidad de cuidados intensivos, integrando valoración, planificación, intervención y seguimiento evolutivo.

Como objetivos específicos se plantean:

  • Identificar los principales problemas de cuidados asociados a la vía aérea artificial, la sedación ligera y la situación de paciente crítico.
  • Analizar las intervenciones enfermeras dirigidas a mantener la permeabilidad de la vía aérea y optimizar la tolerancia al soporte ventilatorio.
  • Exponer medidas de prevención de complicaciones, con especial atención a la infección respiratoria asociada al ventilador, las lesiones por presión, el delirium y la inmovilidad.
  • Valorar el papel de la monitorización fisiológica y de la observación clínica continuada en la toma de decisiones enfermeras.
  • Reflexionar sobre la coordinación interdisciplinar y la participación familiar en la evolución del paciente ventilado.

Metodología

Se desarrolla una situación clínica del ámbito hospitalario estructurada mediante el proceso de Enfermería. El caso se centra en un paciente adulto ingresado en cuidados intensivos por insuficiencia respiratoria aguda que precisa intubación orotraqueal, ventilación mecánica invasiva y sedación ligera ajustada a objetivos clínicos de confort y seguridad.

La valoración inicial se organiza a partir de la observación sistemática del estado respiratorio, la relación paciente-ventilador, el nivel de conciencia, la respuesta hemodinámica, el estado de la piel y las mucosas, la presencia de secreciones, la tolerancia a la movilización y la capacidad de interacción. Se tienen en cuenta, además, antecedentes generales de interés, situación funcional previa referida por la familia y factores contextuales propios del ingreso en UCI, como privación del sueño, ruido ambiental y restricción de la comunicación verbal.

El análisis de cuidados se formula en términos de problemas respiratorios, riesgo de infección, deterioro de la movilidad física, riesgo de deterioro de la integridad cutánea, dolor y ansiedad, alteración del patrón del sueño y riesgo de confusión aguda. La planificación se orienta a metas asistenciales realistas: mantener una ventilación eficaz, favorecer una sedación ajustada, reducir la carga de secreciones, preservar la seguridad del tubo endotraqueal, prevenir complicaciones relacionadas con la inmovilidad y facilitar una evolución progresiva hacia la disminución del soporte.

Las intervenciones se describen desde la práctica enfermera habitual en cuidados intensivos, sin pretensión de establecer un protocolo universal. Su aplicación debe adaptarse a la valoración clínica, a la prescripción médica y a los procedimientos vigentes en cada unidad. El seguimiento se expone de forma evolutiva para mostrar cómo las decisiones enfermeras cambian según la respuesta del paciente.

Resultados

Presentación de la situación clínica

Varón de 64 años, con antecedentes de hipertensión arterial y tabaquismo previo, ingresa en cuidados intensivos tras empeoramiento respiratorio secundario a un proceso infeccioso pulmonar. Durante las primeras horas de evolución presenta aumento del trabajo respiratorio, fatiga y deterioro del intercambio gaseoso, por lo que precisa intubación orotraqueal e inicio de ventilación mecánica invasiva. Una vez estabilizado, se mantiene con sedación ligera y analgesia ajustada, sin bloqueo neuromuscular, con el objetivo de favorecer sincronía con el respirador y permitir valoración neurológica frecuente.

En el turno de Enfermería se observa paciente con apertura ocular a la llamada, capacidad limitada para obedecer órdenes sencillas, gestos de incomodidad al acumular secreciones y episodios de tos coincidiendo con maniobras de movilización o cambios de posición. Permanece hemodinámicamente estable con soporte mínimo. Presenta secreciones traqueobronquiales de consistencia moderada, mucosa oral seca, riesgo elevado de úlceras por presión por inmovilidad y comunicación verbal abolida por la intubación. La familia refiere autonomía funcional previa y ausencia de deterioro cognitivo conocido.

Valoración enfermera inicial

La prioridad inmediata se dirige a la función respiratoria. Se comprueba la correcta fijación del tubo endotraqueal, su posición externa, la presencia de condensado en el circuito, la adecuación de las alarmas del respirador y la tolerancia del paciente a la modalidad ventilatoria pautada. La observación de la curva respiratoria y de los movimientos torácicos se complementa con la auscultación, la valoración del esfuerzo respiratorio y la monitorización continua de saturación y frecuencia respiratoria. La aparición de tos ineficaz, sonidos respiratorios con secreciones o incremento de presión en la vía aérea orienta a valorar la necesidad de aspiración.

Desde el punto de vista neurológico se realiza seguimiento del nivel de sedación y del confort. El paciente no se encuentra profundamente dormido; abre los ojos, localiza estímulos y presenta momentos de inquietud relacionados con manipulación y sensación de ahogo transitoria. Esta circunstancia obliga a diferenciar si la desadaptación al respirador se asocia a dolor, ansiedad, secreciones, mala posición corporal, distensión abdominal, fiebre o inadecuación del ajuste farmacológico. La sedación ligera exige no atribuir toda agitación a un problema exclusivamente emocional.

La valoración de la piel identifica enrojecimiento leve en zonas de apoyo y riesgo cutáneo por humedad, dispositivos y limitación de la movilidad. En la cavidad oral se aprecia sequedad y acúmulo de secreciones. También se revisa la tolerancia digestiva, el ritmo intestinal, la diuresis, el balance hídrico, la necesidad de protección ocular y la calidad del sueño, frecuentemente fragmentado en las primeras jornadas de ingreso.

La imposibilidad de hablar incrementa la sensación de dependencia. Se exploran formas alternativas de comunicación mediante contacto visual, preguntas cerradas, gestos simples y tablillas básicas cuando el paciente lo permite. La presencia de la familia, pautada y supervisada según la dinámica de la unidad, se considera un apoyo para la reorientación y la reducción de ansiedad.

Problemas de cuidados identificados

Tras la valoración se priorizan varios problemas de cuidados. Destacan la limpieza ineficaz de la vía aérea por acumulación de secreciones, el deterioro de la ventilación espontánea en contexto de dependencia del respirador, el riesgo de infección vinculado a la vía aérea artificial y a la estancia en UCI, el deterioro de la movilidad física, el riesgo de deterioro de la integridad cutánea, la comunicación verbal deteriorada y el riesgo de confusión aguda favorecido por sedación, entorno crítico y alteración del sueño. También se contemplan dolor y ansiedad como problemas concurrentes que pueden interferir en la sincronía con la ventilación.

Estos problemas no se presentan de forma aislada. La presencia de secreciones aumenta la tos y la incomodidad; la incomodidad favorece asincronía con el respirador; la asincronía puede motivar incremento de sedación; una sedación mayor dificulta movilización y comunicación. Por ello, la planificación enfermera se orienta a intervenciones coordinadas y no a actuaciones fragmentadas.

Planificación e intervenciones enfermeras

En relación con la vía aérea, se establece como objetivo mantener una ventilación eficaz con adecuada permeabilidad del tubo endotraqueal y buena tolerancia al respirador. Para ello se intensifica la observación clínica, se verifican conexiones, se vigilan alarmas y se realiza aspiración de secreciones cuando hay indicios clínicos de retención, evitando su uso rutinario sin necesidad aparente. Antes del procedimiento se informa al paciente con mensajes breves y calmados, se prepara el material, se preserva la técnica aséptica y se monitoriza la respuesta durante y tras la maniobra. La valoración posterior incluye auscultación, comodidad subjetiva observable y cambios en los parámetros monitorizados.

La higiene oral se incorpora como intervención programada para reducir carga de secreciones, mejorar el confort y proteger la mucosa. Se revisa la cavidad oral, se humedecen labios y mucosas y se extreman las medidas de limpieza compatibles con el dispositivo. El control del neumotaponamiento se realiza conforme a los procedimientos de la unidad, con el fin de favorecer el sellado adecuado y minimizar complicaciones locales.

Respecto a la sedación ligera, la enfermera realiza reevaluaciones frecuentes del nivel de respuesta, del dolor y de los signos de ansiedad o sobreestimulación. Cuando aparecen episodios de inquietud, se exploran causas reversibles antes de solicitar ajustes farmacológicos: secreciones, postura incómoda, necesidad de higiene, distensión vesical, ruido ambiental, temperatura, sensación de soledad o presencia de procedimientos dolorosos. La analgesia y la sedación prescritas se administran y titulan según objetivos asistenciales, procurando que el paciente permanezca tranquilo pero interactivo cuando la situación clínica lo permite.

La prevención de la neumonía asociada a ventilador se integra en un conjunto de medidas de cuidado respiratorio y general: elevación de la cabecera si no existe contraindicación, higiene oral, manipulación cuidadosa del circuito, valoración de secreciones, movilización según tolerancia y vigilancia de signos clínicos de infección. Del mismo modo, se extreman las precauciones en la manipulación del tubo para reducir el riesgo de desplazamiento accidental.

Para disminuir complicaciones derivadas de la inmovilidad, se programan cambios posturales, protección de prominencias óseas, revisión de puntos de presión asociados a dispositivos y movilización pasiva o activa asistida según respuesta. En fases de mayor estabilidad se valora sedestación progresiva y colaboración con fisioterapia y equipo médico, siempre de forma individualizada. La movilización, además de su efecto musculoesquelético, puede favorecer el drenaje de secreciones y mejorar la percepción de control del paciente.

En el ámbito psicoemocional se prioriza la comunicación terapéutica. La enfermera se presenta en cada contacto, explica las maniobras antes de realizarlas y utiliza mensajes sencillos para reorientar sobre lugar, situación clínica y evolución inmediata. Se promueve el descanso nocturno reduciendo estímulos innecesarios, agrupando cuidados cuando es posible y adaptando la iluminación. La familia recibe información comprensible sobre la situación de dependencia del respirador y se le orienta para que su presencia contribuya a calmar, no a sobreestimular.

Evolución clínica

Durante las primeras 24 a 48 horas persisten episodios puntuales de tos y asincronía coincidiendo con acumulación de secreciones y movilizaciones. La intervención anticipada, la aspiración selectiva, la humidificación adecuada y la reevaluación frecuente del confort permiten reducir estos episodios. El paciente comienza a mantener periodos más prolongados de adaptación al ventilador, con menor necesidad de incremento de sedación y mejor tolerancia a los cambios posturales.

En jornadas posteriores se observa cavidad oral más cuidada, secreciones menos abundantes y mejor respuesta a órdenes simples. La participación familiar, limitada pero consistente, favorece la reorientación. No aparecen lesiones por presión clínicamente relevantes ni signos evidentes de extubación accidental. El sueño continúa fragmentado, aunque mejora con medidas ambientales y reorganización del plan de cuidados.

Con la estabilidad respiratoria progresiva, el equipo valora disminución del soporte ventilatorio. Desde Enfermería se intensifica la observación de signos de fatiga, aumento del trabajo respiratorio, ansiedad anticipatoria y necesidad de apoyo emocional durante las fases de menor asistencia. El paciente conserva capacidad de colaboración básica, lo que facilita la tos dirigida, la adaptación a cambios de consigna y la movilización gradual. La evolución se considera favorable y orientada a destete ventilatorio si la respuesta clínica se mantiene.

Discusión/Conclusiones

La situación descrita pone de manifiesto que el paciente con ventilación mecánica invasiva y sedación ligera requiere un cuidado enfermero intensivo, continuo y altamente interpretativo. La lectura clínica de pequeños cambios en el comportamiento, en la tolerancia al respirador o en la cantidad de secreciones condiciona decisiones que influyen de forma inmediata en la seguridad y el confort. No basta con mantener parámetros monitorizados dentro de rangos aceptables; es necesario comprender la interacción entre ventilación, dolor, ansiedad, sueño, inmovilidad y entorno.

La sedación ligera ofrece oportunidades asistenciales, pero también incrementa la necesidad de presencia enfermera activa. Un paciente más despierto puede colaborar y expresar malestar, aunque también puede mostrar miedo, frustración e incomodidad. Por ello, la comunicación terapéutica, incluso cuando la respuesta verbal está anulada, forma parte del tratamiento de soporte. Explicar maniobras, anticipar procedimientos, facilitar métodos alternativos de expresión y sostener una reorientación frecuente puede mejorar la adaptación global al ingreso en UCI.

La aspiración de secreciones merece una consideración específica. Se trata de una intervención frecuente que puede aliviar la obstrucción y mejorar la tolerancia ventilatoria cuando existe acumulación de secreciones, pero también puede resultar molesta y generar respuestas fisiológicas indeseables si se realiza sin indicación clínica. La observación enfermera y la correcta técnica son, por tanto, determinantes. Del mismo modo, medidas aparentemente sencillas como la higiene oral, la correcta fijación del tubo, los cambios posturales y la revisión sistemática de dispositivos adquieren un valor preventivo acumulativo.

Otro aspecto relevante es la prevención de complicaciones no respiratorias. En el paciente crítico ventilado, la inmovilidad, el deterioro del sueño y el riesgo de confusión aguda pueden evolucionar de forma silenciosa si la atención se centra únicamente en la monitorización respiratoria. Integrar objetivos funcionales, cutáneos, cognitivos y emocionales en el plan de cuidados amplía el enfoque y aproxima la práctica enfermera a una recuperación más completa.

La coordinación interdisciplinar resulta inseparable de este proceso. La enfermera actúa como observadora privilegiada de la respuesta al tratamiento y puede aportar información decisiva para ajustar sedación, analgesia, fisioterapia respiratoria, movilización o estrategia de destete. Esa contribución se basa en la continuidad asistencial y en la proximidad al paciente, elementos especialmente valiosos en un entorno donde la situación clínica cambia con rapidez.

Como conclusión, el cuidado del paciente sometido a ventilación mecánica invasiva con sedación ligera exige un plan enfermero individualizado, centrado en la vigilancia clínica, la prevención de complicaciones y el mantenimiento del confort sin perder oportunidades de interacción y recuperación. La aplicación rigurosa del proceso de Enfermería permite ordenar prioridades, adaptar intervenciones y favorecer una evolución más segura en un contexto de elevada complejidad asistencial.

Conflicto de intereses

Los autores manifiestan que no existe ningún conflicto de intereses que haya podido influir en el contenido del presente trabajo.

Financiación

La elaboración de este artículo no contó con financiación externa pública ni privada.

Bibliografía

  1. Walsh TS, Parker RA, Aitken LM, McKenzie CA, Emerson L, Boyd J, et al.. Dexmedetomidine- or Clonidine-Based Sedation Compared With Propofol in Critically Ill Patients: The A2B Randomized Clinical Trial.. JAMA. 2025;334(1):32-45. doi: https://doi.org/10.1001/jama.2025.7200
  2. Dallı ÖE, Yıldırım Y, Aykar FŞ, Kahveci F. The effect of music on delirium, pain, sedation and anxiety in patients receiving mechanical ventilation in the intensive care unit.. Intensive Crit Care Nurs. 2023;75:103348. doi: https://doi.org/10.1016/j.iccn.2022.103348
  3. Chanques G, Constantin JM, Devlin JW, Ely EW, Fraser GL, Gélinas C, et al.. Analgesia and sedation in patients with ARDS.. Intensive Care Med. 2020;46(12):2342-2356. doi: https://doi.org/10.1007/s00134-020-06307-9
  4. Gómez Tovar LO, Henao Castaño AM. Dynamic delirium – Nursing intervention to reduce delirium in patients critically Ill, a randomized control trial.. Intensive Crit Care Nurs. 2024;83:103691. doi: https://doi.org/10.1016/j.iccn.2024.103691
  5. Pun BT, Balas MC, Barnes-Daly MA, Thompson JL, Aldrich JM, Barr J, et al.. Caring for Critically Ill Patients with the ABCDEF Bundle: Results of the ICU Liberation Collaborative in Over 15,000 Adults.. Crit Care Med. 2019;47(1):3-14. doi: https://doi.org/10.1097/CCM.0000000000003482
  6. Da Rocha Gaspar MD, Antunes Rinaldi EC, Guetter Mello R, Dos Santos FA, Mendes Nadal J, Andreane Cabral LP, et al.. Impact of evidence-based bundles on ventilator-associated pneumonia prevention: A systematic review.. J Infect Dev Ctries. 2023;17(2):194-201. doi: https://doi.org/10.3855/jidc.12202
  7. Oddo M, Crippa IA, Mehta S, Menon D, Payen JF, Taccone FS, et al.. Optimizing sedation in patients with acute brain injury.. Crit Care. 2016;20(1):128. doi: https://doi.org/10.1186/s13054-016-1294-5
  8. Tasaka S, Ohshimo S, Takeuchi M, Yasuda H, Ichikado K, Tsushima K, et al.. ARDS clinical practice guideline 2021.. Respir Investig. 2022;60(4):446-495. doi: https://doi.org/10.1016/j.resinv.2022.05.003
  9. Riker RR, Shehabi Y, Bokesch PM, Ceraso D, Wisemandle W, Koura F, et al.. Dexmedetomidine vs midazolam for sedation of critically ill patients: a randomized trial.. JAMA. 2009;301(5):489-99. doi: https://doi.org/10.1001/jama.2009.56
  10. Jakob SM, Ruokonen E, Grounds RM, Sarapohja T, Garratt C, Pocock SJ, et al.. Dexmedetomidine vs midazolam or propofol for sedation during prolonged mechanical ventilation: two randomized controlled trials.. JAMA. 2012;307(11):1151-60. doi: https://doi.org/10.1001/jama.2012.304
  11. Burry LD, Cheng W, Williamson DR, Adhikari NK, Egerod I, Kanji S, et al.. Pharmacological and non-pharmacological interventions to prevent delirium in critically ill patients: a systematic review and network meta-analysis.. Intensive Care Med. 2021;47(9):943-960. doi: https://doi.org/10.1007/s00134-021-06490-3
Scroll al inicio