Nursing care in home follow-up of chronic venous ulcer
Incluido en la revista CADICE. Vol. I . N.º 7 – Julio 2026
Pág. Inicial: Vol. I; N.º 7:115
Autor principal (primer firmante): Natalia García Serrano
Fecha recepción: 18/06/26
Fecha aceptación: 15/07/26
Fecha de publicación: 23/07/26
Ref.: CADICE. 2026;1(7):115
Autores:
Natalia García Serrano
Tomás Navarro Ríos
Julia Cortés Molina
Categoría: Enfermería
Palabras clave: Participación comunitaria; Vendaje compresivo; Promoción de la salud; Salud comunitaria; Alfabetización en salud; Proceso de Enfermería; Cicatrización; Úlcera venosa; Insuficiencia venosa; Cuidados de Enfermería
Keywords: Community Participation; Compression Bandages; Health Promotion; Community Health Nursing; Health Literacy; Nursing Process; Wound Healing; Varicose Ulcer; Venous Insufficiency; Nursing Care
Resumen
Introducción: La úlcera venosa crónica constituye un problema de salud de evolución prolongada que suele requerir seguimiento continuado, curas repetidas y medidas de autocuidado sostenidas en el tiempo. En el ámbito domiciliario, la intervención enfermera adquiere un papel central por su capacidad para integrar valoración clínica, atención a la herida, aplicación y supervisión de la terapia compresiva, educación sanitaria y coordinación con otros recursos asistenciales.
Objetivos: Describir el abordaje enfermero de una situación clínica de seguimiento domiciliario en una persona con úlcera venosa crónica, analizar los problemas de cuidados asociados y exponer intervenciones orientadas a favorecer la cicatrización, prevenir complicaciones y mejorar la capacidad de autocuidado.
Metodología: Se desarrolla una situación clínica estructurada mediante el proceso de Enfermería en el ámbito comunitario. La valoración incluye antecedentes relacionados con insuficiencia venosa, características generales de la lesión, estado funcional, entorno domiciliario, comprensión del tratamiento, adherencia y participación familiar. A partir de esa valoración se planifican cuidados locales, medidas compresivas, educación para la salud y seguimiento evolutivo.
Resultados: La evolución del caso muestra que la atención domiciliaria sistemática permite identificar factores que dificultan la cicatrización, como edema persistente, dolor durante las curas, baja alfabetización en salud, uso inconstante de la compresión y limitaciones para mantener la elevación de extremidades. La actuación enfermera centrada en valoración periódica, cuidado local de la herida, protección de la piel perilesional, refuerzo educativo y adecuación del plan a la realidad del domicilio se asocia a mejor tolerancia al tratamiento, mayor implicación de la paciente y progresiva mejoría tisular.
Discusión/Conclusiones: El seguimiento domiciliario de la úlcera venosa crónica exige una mirada integral que vaya más allá de la cura local. La continuidad asistencial, la individualización de la compresión, la educación comprensible y la participación del entorno cercano pueden contribuir de forma relevante a la evolución favorable. La práctica enfermera comunitaria resulta especialmente útil cuando combina vigilancia clínica, acompañamiento terapéutico y promoción del autocuidado.
Abstract
Introduction: Chronic venous ulcer is a long-term health problem that usually requires ongoing follow-up, repeated dressing changes and sustained self-care measures. In the home setting, nursing plays a central role by integrating clinical assessment, wound care, compression therapy, health education and coordination with other healthcare resources.
Objectives: To describe the nursing management of a home follow-up situation in a person with a chronic venous ulcer, to analyse related care problems, and to present interventions aimed at promoting wound healing, preventing complications and improving self-care capacity.
Methodology: A clinical situation is presented and organised through the nursing process in community care. Assessment includes history related to venous insufficiency, general wound features, functional status, home environment, understanding of treatment, adherence and family involvement. Based on this assessment, local wound care, compression measures, health education and follow-up are planned.
Results: The case evolution shows that systematic home care makes it possible to identify factors delaying healing, such as persistent oedema, pain during dressing changes, limited health literacy, inconsistent use of compression and difficulties maintaining leg elevation. Nursing interventions focused on regular assessment, wound management, periwound skin protection, educational reinforcement and adaptation of the care plan to the home setting are associated with better treatment tolerance, increased patient engagement and progressive tissue improvement.
Discussion/Conclusions: Home follow-up of chronic venous ulcers requires a comprehensive approach that goes beyond local wound care. Continuity of care, individualised compression, understandable education and involvement of the close support network may contribute to a more favourable course. Community nursing practice is especially valuable when it combines clinical monitoring, therapeutic support and self-care promotion.
Introducción
La úlcera venosa crónica representa una de las lesiones cutáneas de curso prolongado con mayor repercusión funcional y social en el ámbito comunitario. Su aparición suele relacionarse con insuficiencia venosa mantenida y con alteraciones del retorno venoso que favorecen edema, cambios cutáneos, molestias persistentes y deterioro de la integridad tisular. En muchos pacientes no se trata únicamente de una herida de larga evolución, sino de una situación clínica compleja que condiciona dolor, limitación para la movilidad, alteraciones del descanso, dificultades para el autocuidado y dependencia parcial de familiares o cuidadores.
La atención domiciliaria ofrece un marco especialmente adecuado para valorar la realidad cotidiana de estas personas. Permite observar barreras que no siempre son evidentes en la consulta, como viviendas con escaso espacio para el reposo con extremidades elevadas, problemas para mantener la higiene de la lesión, baja comprensión del tratamiento, dificultades económicas para adquirir material complementario o escasa red de apoyo. También facilita identificar prácticas inadecuadas, como retirada precoz del vendaje, aplicación de productos no indicados o permanencia prolongada en sedestación.
Desde Enfermería, el seguimiento domiciliario debe contemplar la herida dentro de un proceso más amplio. La valoración de la extremidad afectada, del edema, de la piel perilesional, del exudado, del dolor y de la tolerancia a la compresión forma parte del cuidado técnico, pero necesita complementarse con la exploración del estado funcional, la adherencia, la alfabetización en salud y la capacidad de la persona para integrar recomendaciones realistas en su rutina. Esta perspectiva es especialmente relevante en las lesiones crónicas, donde la continuidad de cuidados influye en la evolución clínica y en la experiencia del paciente.
La compresión terapéutica suele ocupar un lugar destacado en el abordaje de la úlcera venosa, aunque su indicación, aplicación y seguimiento requieren una valoración profesional individualizada. En la práctica, la eficacia potencial de esta medida puede verse limitada por mala tolerancia, técnica insuficiente, edema fluctuante o desconocimiento del objetivo terapéutico. Por ello, la intervención enfermera en domicilio no se reduce a ejecutar una cura, sino que incluye vigilancia de seguridad, ajuste del plan de cuidados y acompañamiento para favorecer conductas de autocuidado sostenibles.
En el ámbito comunitario, además, adquieren relevancia la promoción de la salud y la participación del entorno. La implicación familiar, cuando existe, puede facilitar el cumplimiento de medidas posturales, el control del material, la observación de signos de empeoramiento y la asistencia a revisiones. Del mismo modo, una comunicación clara y adaptada al nivel de comprensión del paciente puede mejorar la adhesión y disminuir prácticas contraproducentes. Todo ello justifica analizar el seguimiento domiciliario de la úlcera venosa crónica desde un enfoque enfermero integral.
Objetivos
Describir el abordaje enfermero en el seguimiento domiciliario de una persona con úlcera venosa crónica, integrando valoración clínica, planificación de cuidados, educación sanitaria y seguimiento evolutivo.
De forma específica, se plantean los siguientes objetivos:
- Identificar los problemas de cuidados presentes en una persona con lesión venosa de evolución prolongada atendida en domicilio.
- Analizar factores locales, funcionales y sociales que pueden interferir en la cicatrización.
- Exponer intervenciones enfermeras relacionadas con el cuidado local de la herida, el control del edema y la protección de la piel circundante.
- Describir estrategias educativas orientadas a mejorar la comprensión del tratamiento y la adherencia a la compresión y a las medidas posturales.
- Valorar la importancia de la continuidad asistencial y de la coordinación comunitaria en el manejo de este tipo de lesiones.
Metodología
Se presenta una situación clínica del ámbito domiciliario organizada mediante el proceso de Enfermería. El caso se estructura a partir de una valoración inicial, identificación de problemas de cuidados, establecimiento de objetivos asistenciales, planificación de intervenciones y seguimiento de la evolución durante visitas sucesivas.
La valoración enfermera considera antecedentes de insuficiencia venosa y episodios previos de lesión o edema en miembros inferiores, características generales de la úlcera, estado de la piel adyacente, presencia de exudado, molestias referidas por la paciente y repercusión sobre movilidad, descanso y actividades básicas. De forma complementaria se exploran elementos del entorno domiciliario, apoyo familiar, hábitos de autocuidado, conocimientos sobre la herida y capacidad para comprender y mantener el tratamiento compresivo.
El abordaje se orienta por criterios de prudencia clínica propios del seguimiento de heridas crónicas en domicilio. Se priorizan la observación evolutiva, la detección de signos que puedan requerir nueva valoración médica, la prevención de complicaciones cutáneas, la adecuación del material de cura a la tolerancia de la persona y la educación sanitaria adaptada a su nivel de alfabetización en salud. La descripción de la evolución se centra en cambios clínicos cualitativos y en la respuesta al plan de cuidados, sin establecer protocolos cerrados ni extrapolaciones universales.
Resultados
Presentación de la situación clínica
Mujer de 74 años, identificada con las iniciales M. R., atendida en su domicilio por lesión en tercio distal de la pierna izquierda de varios meses de evolución. Entre sus antecedentes destacan insuficiencia venosa crónica conocida, edema maleolar recurrente, obesidad y limitación para la deambulación prolongada por dolor en miembros inferiores. Vive con una hija que trabaja fuera del domicilio gran parte del día, de modo que pasa muchas horas sola. Refiere sensación de pesadez en las piernas, aumento del dolor al final de la jornada y dificultades para colocarse dispositivos compresivos sin ayuda.
Había recibido curas previas de forma intermitente, con alivio parcial pero sin cierre de la lesión. Durante la primera visita domiciliaria expresa cansancio por la prolongación del problema y dudas sobre la utilidad del vendaje compresivo, ya que refiere calor, tirantez y temor a que “apriete demasiado”. También comenta que en ocasiones retira la compresión antes de tiempo por incomodidad. El discurso de la paciente pone de manifiesto una comprensión parcial del tratamiento y expectativas centradas en la cura local, con menor conciencia de la importancia del control del edema y de las medidas posturales.
Valoración enfermera inicial
En la extremidad afectada se observa lesión superficial de bordes irregulares, localizada en región supramaleolar medial, con lecho predominantemente de aspecto viable y presencia de exudado moderado. La piel perilesional muestra fragilidad, hiperpigmentación y signos compatibles con cambios cutáneos asociados a insuficiencia venosa. El edema en la pierna izquierda es visible y empeora conforme avanza el día. La paciente refiere dolor tolerable en reposo y aumento de la molestia durante la manipulación y al mantener la pierna en declive.
Desde el punto de vista funcional, M. R. conserva autonomía para la mayoría de actividades básicas, aunque presenta dificultad para el aseo de la extremidad, la colocación de medias o vendajes y el mantenimiento de periodos regulares de elevación por hábitos domésticos centrados en sedestación prolongada. El descanso nocturno aparece fragmentado por molestias y por la necesidad subjetiva de cambiar de postura. La alimentación es irregular y la hidratación cutánea escasa.
La valoración del entorno muestra disponibilidad limitada de material doméstico para favorecer la elevación correcta de la extremidad y poca sistematización en las rutinas de cuidado. La hija participa cuando está presente, pero refiere inseguridad para colaborar en el manejo del vendaje. Se detecta necesidad de educación sanitaria tanto en la paciente como en su cuidadora principal sobre el objetivo de la compresión, la observación de la piel y la conducta ante incidencias.
Problemas de cuidados identificados
La valoración permite reconocer deterioro de la integridad cutánea relacionado con alteración del retorno venoso, edema persistente y fragilidad tisular. Se añaden dolor vinculado a la lesión y a las curas, riesgo de deterioro de la piel perilesional por humedad y exudado, manejo ineficaz del régimen terapéutico por dificultades de comprensión y tolerancia a la compresión, y limitación parcial del autocuidado en lo relativo a las medidas de cuidado de la extremidad afectada.
Asimismo, se aprecia riesgo de cronificación mantenida por coexistencia de factores locales y conductuales: permanencia prolongada con la pierna en posición declive, retirada precoz del vendaje, escasa protección cutánea, dudas sobre los signos de alarma y apoyo informal insuficientemente entrenado. Estos elementos condicionan que la estrategia enfermera deba contemplar intervenciones técnicas y educativas de forma simultánea.
Planificación de cuidados
Se establecen como metas asistenciales la mejoría progresiva del estado de la herida, la reducción del edema, el aumento de la tolerancia a la terapia compresiva, la preservación de la piel circundante y la mejora de la capacidad de autocuidado de la paciente y su hija. Se plantea también reforzar la identificación temprana de signos de empeoramiento y consolidar una rutina domiciliaria compatible con las posibilidades reales de la unidad familiar.
La frecuencia de seguimiento se adapta a la evolución de la lesión, al exudado y a la necesidad de refuerzo educativo. En cada visita se prevé revalorar dolor, edema, estado del lecho, piel perilesional, fijación del apósito, comodidad del vendaje y cumplimiento de medidas posturales. Esta reevaluación continua permite modificar el plan según tolerancia y respuesta clínica.
Intervenciones enfermeras en domicilio
El cuidado local de la herida se organiza con técnica limpia, limpieza suave y selección de material de cobertura orientado a mantener un entorno húmedo controlado, evitando manipulación traumática y maceración de los bordes. Se presta atención específica a la piel perilesional mediante barreras protectoras e hidratación de las zonas no lesionadas, dado que la fragilidad cutánea y el exudado aumentaban la susceptibilidad al deterioro.
Respecto al edema, se refuerza la necesidad de compresión terapéutica tras comprobar la tolerancia y revisar el estado circulatorio según la información clínica disponible. La aplicación del vendaje se realiza procurando confort, distribución homogénea de la presión y vigilancia de molestias no habituales tras la colocación. Se instruye a la paciente para no retirarlo por iniciativa propia salvo incidencia clara, y se explican de forma comprensible los motivos por los que la compresión no actúa solo como sujeción del apósito, sino como parte del tratamiento de base.
La educación sanitaria se adapta al nivel de comprensión de M. R. y de su hija. Se utilizan mensajes breves, repetición de ideas clave y demostración práctica durante las curas. Entre los contenidos priorizados se incluyen elevación periódica de la extremidad, evitación de largos periodos en sedestación inmóvil, observación de aumento del dolor, cambios llamativos del color o temperatura del pie, exceso de humedad en el vendaje, mal olor persistente o deterioro rápido de la piel próxima a la lesión. También se insiste en no aplicar productos caseros ni manipular el lecho de la herida.
Se incorpora una intervención de apoyo al autocuidado orientada a integrar pequeñas modificaciones factibles: pausas programadas para elevar la pierna varias veces al día, preparación anticipada del espacio donde descansa, revisión conjunta del material disponible y participación de la hija en tareas concretas, como supervisar la integridad del vendaje y favorecer la asistencia a controles. La relación terapéutica resulta relevante, ya que la paciente mostraba desánimo y cierta resignación ante la larga evolución de la lesión. La escucha activa y la explicación de metas realistas ayudan a reconducir expectativas y a sostener la adherencia.
Evolución durante el seguimiento
En las primeras visitas persiste edema importante y la paciente mantiene dudas sobre el tratamiento compresivo, aunque refiere mejor soporte cuando entiende que la sensación de sujeción no equivale necesariamente a daño. La adaptación del vendaje, el control del dolor durante la cura y la protección más cuidadosa de la piel perilesional mejoran la tolerancia global. La hija comienza a participar de forma más segura, especialmente en la observación de incidencias y en el recuerdo de las recomendaciones posturales.
Con el seguimiento se aprecia disminución gradual del exudado, menor maceración de los bordes y mejora del aspecto de la piel adyacente. La paciente refiere menos tirantez al final del día y manifiesta haber incorporado periodos regulares de elevación de la pierna mientras ve la televisión o descansa. Aunque continúan las limitaciones para colocarse por sí misma determinados sistemas compresivos, aumenta su comprensión del sentido del tratamiento y disminuyen las retiradas precoces del vendaje.
La evolución favorable no es lineal. En una visita intermedia se detecta empeoramiento del edema tras varios días de menor cumplimiento de las recomendaciones por un problema familiar sobrevenido. Este episodio permite reforzar la idea de que la lesión responde no solo al producto de cura, sino al conjunto del manejo venoso y del autocuidado. A partir de entonces se simplifican los mensajes educativos y se priorizan objetivos asumibles, evitando sobrecargar a la paciente con indicaciones difíciles de mantener.
En la fase posterior del seguimiento se observa tendencia a la reducción del tamaño de la lesión y mejor calidad del tejido de granulación, junto con menor dolor durante las curas. Sin llegar a presentar el proceso como resolución inmediata, la evolución resulta compatible con respuesta clínica positiva al plan de cuidados domiciliario sostenido. La situación funcional de la paciente también mejora de forma modesta, sobre todo por reducción de la sensación de pesadez y mayor seguridad para participar en su propio cuidado.
Discusión/Conclusiones
La situación descrita refleja varios elementos habituales en el seguimiento domiciliario de la úlcera venosa crónica. En primer lugar, confirma que la evolución de estas lesiones no depende exclusivamente del cuidado local del lecho, sino de un abordaje integral que contemple edema, estado cutáneo, movilidad, dolor, adherencia y contexto doméstico. Cuando el profesional de Enfermería accede al domicilio puede identificar factores mantenedores que resultan menos visibles en otros entornos asistenciales y ajustar el plan terapéutico a condiciones reales de vida.
La compresión terapéutica ocupa una posición relevante en este tipo de lesiones, pero su utilidad práctica está estrechamente vinculada a la tolerancia y al grado de comprensión de la persona atendida. En el caso expuesto, la baja alfabetización en salud y la asociación subjetiva entre presión y peligro favorecían retiradas prematuras del vendaje. Este aspecto subraya la necesidad de una educación sanitaria no meramente informativa, sino centrada en verificar comprensión, corregir ideas erróneas y traducir el tratamiento a objetivos comprensibles para el paciente.
Otro aspecto destacable es la protección de la piel perilesional. En las heridas venosas crónicas, la humedad excesiva, la fragilidad cutánea y el uso repetido de adhesivos o coberturas mal adaptadas pueden agravar el problema inicial. La vigilancia continuada de la piel circundante y la adaptación del material de cura son intervenciones de alto valor enfermero porque previenen nuevas lesiones y mejoran la comodidad del proceso. Del mismo modo, el control del dolor durante la cura favorece la cooperación y disminuye la evitación del tratamiento.
La continuidad asistencial constituye un eje de calidad en este escenario. Las visitas sucesivas permiten comparar evolución, reforzar mensajes, reevaluar barreras y ajustar objetivos sin perder de vista la experiencia subjetiva de la paciente. Esta continuidad no debe entenderse como repetición mecánica de curas, sino como un proceso de seguimiento clínico y educativo. La coordinación con otros profesionales cuando aparecen signos de complicación o cuando la evolución no es la esperada forma parte igualmente del manejo responsable.
El caso también muestra la utilidad de incorporar al entorno familiar en tareas concretas y realistas. La participación comunitaria y familiar no sustituye la atención profesional, pero puede aumentar la adherencia, facilitar la observación temprana de incidencias y reducir la sensación de aislamiento del paciente con herida crónica. Para que esta participación sea eficaz, la información ha de ser clara, proporcionada y compatible con la capacidad real del cuidador informal.
Entre las limitaciones del abordaje domiciliario se encuentran la variabilidad de recursos disponibles, las dificultades para mantener medidas posturales en viviendas poco adaptadas y la posible coexistencia de comorbilidad que interfiera en la cicatrización. Además, la respuesta clínica puede fluctuar por factores ajenos a la lesión, como episodios intercurrentes, cansancio del cuidador o cambios en la rutina familiar. Por ello, el plan de cuidados debe revisarse de forma periódica y evitar planteamientos rígidos.
En conjunto, el seguimiento enfermero en domicilio de la úlcera venosa crónica puede contribuir a una mejor evolución cuando combina valoración repetida, cuidados locales adecuados, manejo del edema, educación sanitaria comprensible y refuerzo del autocuidado. La aportación específica de la Enfermería comunitaria reside en integrar técnica, observación clínica y acompañamiento terapéutico dentro del entorno donde la persona vive la mayor parte del proceso. Este enfoque favorece decisiones más ajustadas, objetivos más realistas y una atención centrada tanto en la herida como en la vida cotidiana que la rodea.
Conflicto de intereses
Los autores manifiestan que no existe ningún conflicto de intereses que haya podido influir en el contenido del presente trabajo.
Financiación
La elaboración de este artículo no contó con financiación externa pública ni privada.
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