Cuidados en paciente con enfermedad de Parkinson y dificultades de adherencia al tratamiento

Care for a patient with Parkinson's disease and difficulties with treatment adherence

Incluido en la revista CADICE. Vol. I . N.º 7 – Julio 2026

Pág. Inicial: Vol. I; N.º 7:39

Autor principal (primer firmante): Lucía Ortega Ramos

Fecha recepción: 04/06/26

Fecha aceptación: 02/07/26

Fecha de publicación: 08/07/26

Ref.: CADICE. 2026;1(7):39

Autores:
Lucía Ortega Ramos
Sergio Martín Delgado

Categoría: Enfermería

Palabras clave: Actividades de la vida diaria; Levodopa; Autocuidado; Anciano; Fragilidad; Cuidados de Enfermería; Proceso de Enfermería; Enfermería geriátrica; Enfermedad de Parkinson; Adherencia terapéutica

Keywords: Activities of Daily Living; Levodopa; Self Care; Aged; Frailty; Nursing Care; Nursing Process; Geriatric Nursing; Parkinson Disease; Treatment Adherence and Compliance

Resumen

Introducción: La enfermedad de Parkinson en la persona mayor suele acompañarse de deterioro funcional progresivo, fragilidad, complejidad terapéutica y necesidad de apoyo para el autocuidado. Cuando aparecen dificultades de adherencia al tratamiento, el control sintomático puede hacerse más inestable y aumentar la dependencia en las actividades de la vida diaria, con repercusión sobre la seguridad, la carga familiar y la continuidad de cuidados.

Objetivos: Describir el abordaje enfermero de una persona mayor con enfermedad de Parkinson y baja adherencia terapéutica, identificar problemas de cuidados prioritarios y analizar intervenciones orientadas a mejorar la toma del tratamiento, la funcionalidad y el autocuidado.

Metodología: Se expone una situación clínica estructurada mediante el proceso de Enfermería. La valoración se organiza a partir de patrones funcionales, situación funcional, contexto familiar, capacidad de manejo terapéutico y riesgo asociado a fragilidad y dependencia. A partir de esta valoración se establecen problemas de cuidados, objetivos asistenciales, intervenciones enfermeras y seguimiento evolutivo.

Resultados: Se presenta un varón de edad avanzada con enfermedad de Parkinson de varios años de evolución, fluctuaciones motoras, olvidos frecuentes en la toma de levodopa, deterioro del autocuidado y episodios de inestabilidad en la marcha. La valoración enfermera identifica manejo ineficaz del régimen terapéutico, déficit en actividades básicas, riesgo de caídas, estreñimiento, alteración del patrón del sueño y sobrecarga de la cuidadora principal. La intervención incluye conciliación y simplificación práctica del plan de medicación, educación sanitaria adaptada, establecimiento de rutinas, uso de apoyos recordatorios, entrenamiento en conservación de energía, prevención de complicaciones y coordinación con familia y otros profesionales. Durante el seguimiento se observa mayor regularidad en la administración del tratamiento, mejor organización doméstica de las tomas y reducción de incidentes relacionados con omisiones.

Discusión/Conclusiones: La adherencia terapéutica en la enfermedad de Parkinson no depende solo de la voluntad del paciente, sino de factores motores, cognitivos, emocionales, sociales y organizativos. La Enfermería geriátrica ocupa una posición central para detectar barreras, adaptar la educación, reforzar el autocuidado y sostener la continuidad asistencial. Un abordaje individualizado, centrado en la persona y en su entorno, puede contribuir a mejorar la seguridad y la funcionalidad cotidiana.

Abstract

Introduction: Parkinson disease in older adults is frequently associated with progressive functional decline, frailty, therapeutic complexity and increasing support needs for self-care. When treatment adherence becomes inconsistent, symptom control may worsen and dependence in daily living activities may increase, affecting safety, family burden and continuity of care.

Objectives: To describe the nursing approach to an older person with Parkinson disease and poor treatment adherence, to identify priority care problems, and to analyse interventions aimed at improving medication-taking behaviour, functional status and self-care.

Methodology: A clinical situation is presented and organised through the nursing process. Assessment is based on functional patterns, daily performance, family context, capacity for therapeutic management, and risks related to frailty and dependence. Care problems, goals, nursing interventions and follow-up are then developed from this assessment.

Results: The case concerns an older man with long-standing Parkinson disease, motor fluctuations, frequent omissions of levodopa, reduced self-care ability and episodes of gait instability. Nursing assessment identifies ineffective therapeutic management, limitations in basic daily activities, risk of falls, constipation, sleep disturbance and caregiver strain. Interventions include medication reconciliation and practical organisation of the treatment plan, tailored health education, daily routines, reminder tools, energy conservation strategies, prevention of complications and coordination with family and other professionals. Follow-up shows improved regularity in medication intake, better household organisation of doses and fewer incidents related to missed treatment.

Discussion/Conclusions: Treatment adherence in Parkinson disease is influenced not only by patient motivation but also by motor, cognitive, emotional, social and organisational factors. Geriatric nursing plays a key role in identifying barriers, adapting education, supporting self-care and strengthening continuity of care. An individualised, person-centred approach may help improve safety and everyday functioning.

Introducción

La enfermedad de Parkinson constituye un proceso neurológico crónico que, en el ámbito enfermero, se asocia a una demanda sostenida de cuidados por su repercusión sobre la movilidad, la comunicación, el descanso, la alimentación, la eliminación y la capacidad para mantener rutinas terapéuticas estables. En fases de mayor complejidad clínica, la persona puede presentar lentitud motora, rigidez, temblor, inestabilidad postural, fatigabilidad, alteraciones no motoras y una reducción progresiva de la autonomía. Todo ello condiciona la vida cotidiana y modifica la relación entre el paciente, la familia y el sistema sanitario.

La adherencia al tratamiento farmacológico es uno de los elementos que más condicionan el control de síntomas y la percepción de estabilidad funcional. En la enfermedad de Parkinson, la toma irregular de la medicación puede relacionarse con olvidos, dificultades para manipular envases, horarios complejos, fluctuaciones del estado motor, disfagia, deterioro cognitivo leve, síntomas depresivos o falta de comprensión del régimen terapéutico. También influyen barreras contextuales como vivir solo, la sobrecarga del cuidador o una coordinación asistencial insuficiente. Desde la práctica enfermera, reducir estas barreras requiere una valoración integral y continuada.

En personas mayores con fragilidad, el impacto de una baja adherencia suele trascender el plano farmacológico. El incumplimiento o la administración errática del tratamiento puede favorecer una mayor dependencia para las actividades de la vida diaria, aumentar el riesgo de caídas, alterar el patrón de sueño y reposo, agravar el estreñimiento o comprometer la ingesta. La fragilidad añade vulnerabilidad frente a pequeños desajustes clínicos y organizativos, de manera que problemas aparentemente menores pueden traducirse en pérdidas funcionales significativas.

La Enfermería geriátrica interviene en este escenario desde una mirada integradora. No se limita a recordar la toma del tratamiento, sino que explora la capacidad real de la persona para sostener el autocuidado, detecta signos precoces de descompensación, adapta la educación sanitaria, prioriza riesgos y coordina recursos. En la enfermedad de Parkinson, esta labor adquiere especial relevancia cuando la respuesta al tratamiento depende de una administración ajustada y mantenida en el tiempo.

El análisis de una situación clínica permite mostrar cómo el proceso de Enfermería facilita la identificación de necesidades, la planificación de objetivos realistas y la puesta en marcha de intervenciones orientadas a la seguridad y a la continuidad de cuidados. Además, ayuda a visibilizar que la adherencia terapéutica no puede abordarse como un problema aislado, sino vinculada al contexto funcional, social y emocional de la persona.

Objetivos

Describir el abordaje enfermero de un paciente mayor con enfermedad de Parkinson y dificultades de adherencia al tratamiento, atendiendo a la interacción entre fragilidad, autocuidado y desempeño en las actividades de la vida diaria.

Como objetivos específicos se plantean:

  • Identificar necesidades y problemas de cuidados a partir de una valoración integral.
  • Analizar los factores que interfieren en la administración adecuada del tratamiento antiparkinsoniano.
  • Planificar intervenciones enfermeras dirigidas a mejorar la organización terapéutica, la seguridad y la funcionalidad.
  • Valorar el papel de la familia y de la continuidad asistencial en el sostenimiento del plan de cuidados.
  • Examinar la evolución clínica y funcional tras la intervención enfermera.

Metodología

Se desarrolla una situación clínica del ámbito geriátrico organizada mediante el proceso de Enfermería. El caso se estructura a partir de la valoración inicial, la identificación de problemas de cuidados, la formulación de objetivos asistenciales, la planificación de intervenciones y el seguimiento evolutivo. El enfoque se orienta a la práctica clínica y a la toma de decisiones enfermeras en un paciente con enfermedad de Parkinson y dificultades persistentes para mantener la adherencia terapéutica.

La valoración se realiza considerando la situación basal, el grado de autonomía en actividades básicas e instrumentales, la presencia de fragilidad, la movilidad, el descanso, la alimentación, la eliminación, el estado emocional, la comprensión del tratamiento y el apoyo disponible en el domicilio. También se tienen en cuenta factores que pueden interferir en la toma correcta de la medicación, como la complejidad horaria, la manipulación de blísteres, la coincidencia con comidas, los olvidos y la variabilidad del estado funcional a lo largo del día.

El plan de cuidados se apoya en lenguaje enfermero estandarizado cuando resulta útil para definir problemas como la gestión ineficaz de la salud, el deterioro de la movilidad física, el déficit de autocuidado, el riesgo de caídas o la sobrecarga del cuidador. No obstante, el desarrollo del caso prioriza la aplicabilidad clínica y la claridad asistencial. El seguimiento se centra en indicadores observables de evolución: regularidad en las tomas, mejor comprensión del régimen terapéutico, reducción de incidentes asociados a omisiones, desempeño en actividades cotidianas y adaptación familiar al plan de cuidados.

Resultados

Se presenta el caso de M.R., varón de 79 años, diagnosticado de enfermedad de Parkinson desde hace varios años y residente en domicilio con su esposa, de edad similar. Conserva comunicación eficaz, aunque con hipofonía y lentitud en la respuesta. Refiere cansancio, estreñimiento habitual, despertares nocturnos y sensación de empeoramiento motor a determinadas horas del día. En las últimas semanas, la familia ha observado más bloqueos durante la marcha, dificultad para iniciar movimientos, mayor dependencia para el vestido y varios olvidos en la administración del tratamiento.

El motivo de seguimiento enfermero surge tras detectarse una disminución de la funcionalidad habitual y la sospecha de que la toma de levodopa no se está realizando de forma regular. La esposa expresa inseguridad sobre los horarios y comenta que, en ocasiones, el paciente rechaza la medicación porque piensa que ya la ha tomado. Otras veces la retrasa al coincidir con las comidas o por somnolencia. No se describen eventos agudos graves, pero sí una evolución inestable que repercute en la deambulación y en el autocuidado.

Valoración enfermera

En la exploración funcional se aprecia marcha lenta, con pasos cortos e inseguridad en los giros. Precisa supervisión para levantarse y para desplazarse dentro del domicilio, especialmente al inicio de la mañana y al final de la tarde. Utiliza apoyo ambiental más que ayudas técnicas de forma sistemática. No presenta úlceras por presión ni lesiones activas, pero sí piel seca y riesgo de deterioro cutáneo por movilidad reducida y menor capacidad para realizar su higiene de manera completa.

En las actividades básicas de la vida diaria necesita ayuda parcial para el baño, el vestido y el arreglo personal. La alimentación oral está conservada, aunque come despacio y refiere pérdida de apetito en algunos momentos del día. La eliminación intestinal es irregular, con tendencia al estreñimiento y esfuerzo defecatorio. El sueño aparece fragmentado por despertares y dificultad para retomar el descanso. En el plano cognitivo mantiene orientación global y capacidad de conversación, si bien su esposa informa de olvidos recientes y cierta dificultad para seguir instrucciones largas o cambios en la rutina.

Desde la perspectiva del autocuidado, el aspecto más comprometido es el manejo del tratamiento. El paciente no identifica con claridad los intervalos entre tomas, confunde presentaciones y manifiesta cansancio para abrir envases pequeños. La cuidadora principal asume gran parte de la preparación de la medicación, pero verbaliza sobrecarga y temor a equivocarse. Se observan además barreras domésticas para una administración segura: ausencia de sistema visible de organización, horarios escritos poco claros y escasa anticipación de las tomas en relación con las rutinas habituales de comida y descanso.

Los principales problemas de cuidados identificados son: manejo ineficaz del régimen terapéutico, deterioro de la movilidad física, déficit de autocuidado para vestido e higiene, riesgo de caídas, estreñimiento, trastorno del patrón de sueño y cansancio del rol de cuidadora. También se reconoce vulnerabilidad asociada a fragilidad, por la disminución de reservas funcionales y la mayor repercusión clínica de pequeñas descompensaciones.

Planificación de cuidados

Se establecen como prioridades mejorar la regularidad en la administración de la medicación, reducir los factores que favorecen omisiones o retrasos, mantener la máxima autonomía posible en actividades básicas y disminuir riesgos relacionados con movilidad y fragilidad. Se considera igualmente necesario reforzar el conocimiento práctico del tratamiento, apoyar a la cuidadora principal y ordenar el entorno para facilitar rutinas seguras.

Los objetivos asistenciales a corto plazo incluyen que el paciente y su esposa reconozcan el esquema terapéutico diario con apoyo visual sencillo, que se minimicen los olvidos, que el domicilio disponga de un sistema claro de preparación de tomas y que se adopten medidas básicas de prevención de caídas. A medio plazo se pretende favorecer una mayor estabilidad en la movilidad diaria, mejorar la participación del paciente en su autocuidado y disminuir la sensación de desbordamiento de la cuidadora.

Intervenciones enfermeras

La primera intervención se dirige a la revisión del plan farmacológico desde una perspectiva operativa. Se verifica con la documentación disponible qué medicación antiparkinsoniana está prescrita, en qué momentos del día debe administrarse y qué otras terapias concomitantes pueden dificultar la organización. A partir de esta revisión se elabora, con lenguaje comprensible, una pauta horaria simplificada y visible, evitando abreviaturas ambiguas. La información se presenta mediante un formato escrito de fácil lectura, con diferenciación por franjas del día y asociación a rutinas estables del domicilio.

Se implanta un sistema de apoyo para la adherencia basado en un pastillero semanal preparado por la cuidadora con supervisión inicial de Enfermería, registro doméstico de tomas y alarmas sencillas. La intervención no se limita a introducir un recordatorio, sino que busca integrar la medicación en secuencias cotidianas repetibles. Se insiste en la conveniencia de no retrasar las tomas por olvidos menores de organización y de consultar ante dudas persistentes sobre incompatibilidades, deglución o cambios de respuesta clínica.

La educación sanitaria se adapta al ritmo del paciente y de la cuidadora. En lugar de ofrecer una explicación extensa en una única sesión, se fracciona la información en mensajes concretos: finalidad práctica del tratamiento, consecuencias de las omisiones, identificación de signos de empeoramiento funcional y medidas domésticas para reducir errores. Se fomenta la repetición guiada para confirmar comprensión y se evita sobrecargar con instrucciones complejas que puedan dificultar la retención.

En relación con la movilidad, se refuerzan pautas de seguridad en transferencias y deambulación: levantarse de forma pausada, despejar recorridos, usar calzado cerrado y estable, evitar giros bruscos y planificar los desplazamientos en momentos del día en que el paciente se percibe más funcional. Se valora la necesidad de apoyo técnico y se orienta a revisar el domicilio para retirar obstáculos, mejorar iluminación y facilitar puntos de agarre seguros en zonas de mayor riesgo.

Para el autocuidado se trabajan estrategias de conservación de energía y simplificación de tareas. Se recomienda preparar con antelación ropa fácil de colocar, distribuir las actividades de higiene en momentos de menor rigidez y favorecer la participación del paciente en pasos concretos que todavía puede realizar, evitando sustituirle por completo. Mantener esta participación resulta relevante para preservar autoestima, sensación de competencia y funcionalidad residual.

Respecto al estreñimiento, se valora el patrón evacuatorio, la ingesta hídrica y la actividad física compatible con su situación. Se refuerzan medidas higiénico-dietéticas generales y la observación de signos de empeoramiento que requieran reevaluación. En el descanso nocturno se revisan hábitos previos al sueño, horarios de siesta y factores ambientales que puedan interferir. Aunque estos problemas no constituyen el motivo principal de consulta, condicionan el bienestar global y pueden influir en la adherencia y en el rendimiento diurno.

La atención a la cuidadora se incorpora de forma explícita al plan. Se exploran carga percibida, dudas, miedos y disponibilidad real para asumir la organización terapéutica. La intervención enfermera incluye escucha activa, validación del esfuerzo realizado y orientación para repartir tareas cuando sea posible con otros familiares. También se subraya la importancia de no culpabilizar al paciente por los olvidos y de interpretar la baja adherencia como un problema clínico y organizativo susceptible de abordaje.

La coordinación con otros profesionales se considera necesaria cuando persisten dudas sobre ajuste terapéutico, aparecen cambios funcionales llamativos o se detectan dificultades deglutorias, pérdida de peso, deterioro cognitivo progresivo o caídas repetidas. Desde Enfermería se actúa como nexo para trasladar información relevante y favorecer un seguimiento coherente entre niveles asistenciales.

Evolución

En los contactos de seguimiento posteriores, la esposa refiere menor confusión con los horarios desde la utilización del esquema visual y del pastillero semanal. El paciente continúa necesitando supervisión, pero participa más activamente al reconocer el momento aproximado de algunas tomas. Se describen menos omisiones y una percepción de mayor regularidad en el estado motor a lo largo del día, aunque persisten limitaciones funcionales propias del proceso neurológico.

En el domicilio se han retirado alfombras, reorganizado zonas de paso y colocado la medicación en un lugar fijo, accesible y bien identificado. El paciente mantiene ayuda parcial para vestido e higiene, pero acepta mejor los tiempos de preparación y presenta menor ansiedad ante las rutinas. El estreñimiento sigue requiriendo vigilancia y el sueño continúa fragmentado, si bien la familia refiere una convivencia más ordenada y menor sensación de improvisación en los cuidados.

La cuidadora expresa que comprender mejor la lógica del tratamiento le ha permitido anticiparse y reducir el temor a equivocarse. No desaparece la carga de cuidados, pero se observa una mayor sensación de control y un uso más funcional de los apoyos disponibles. La evolución sugiere que la mejora en adherencia no depende exclusivamente del recuerdo individual, sino del rediseño enfermero de rutinas, del soporte familiar y de la adaptación del entorno.

Discusión/Conclusiones

El caso pone de manifiesto que la dificultad de adherencia en la enfermedad de Parkinson, especialmente en personas mayores frágiles, raramente responde a una única causa. La administración irregular del tratamiento suele emerger de la interacción entre deterioro motor, enlentecimiento cognitivo, complejidad terapéutica, cansancio del cuidador y desajustes organizativos del domicilio. Por ello, una respuesta centrada únicamente en reiterar la importancia de la medicación resulta insuficiente y, en ocasiones, poco efectiva.

La valoración enfermera integral permite identificar elementos que con frecuencia pasan desapercibidos en un abordaje exclusivamente farmacológico. La incapacidad para abrir un envase, la confusión ante pautas escritas con escasa legibilidad, la coincidencia de tomas con momentos de mayor bradicinesia o la sobrecarga de la persona cuidadora pueden tener tanta relevancia práctica como el propio esquema de prescripción. Reconocer estos factores facilita intervenciones realistas y evita atribuir el problema a falta de interés o desobediencia terapéutica.

Otro aspecto relevante es la relación entre adherencia y funcionalidad. En la enfermedad de Parkinson, la toma irregular puede traducirse en mayor dependencia para actividades básicas, incremento del riesgo de caídas y peor tolerancia al esfuerzo cotidiano. A su vez, esa mayor dependencia dificulta todavía más el cumplimiento del tratamiento, generando un círculo de vulnerabilidad funcional. La Enfermería tiene capacidad para intervenir en ambos sentidos: reorganizando la medicación y preservando, en la medida de lo posible, la autonomía residual.

La educación sanitaria muestra mejores resultados cuando se adapta a la capacidad de comprensión, al ritmo de la persona y a las posibilidades reales de su entorno. Fraccionar la información, emplear apoyos visuales sencillos, repetir demostraciones y confirmar el aprendizaje con la participación del paciente y de la familia son estrategias especialmente útiles en pacientes ancianos con enfermedad neurológica crónica. Esta educación debe mantenerse en el tiempo, no limitarse a una única indicación puntual.

La implicación de la familia merece una consideración específica. El cuidador principal suele convertirse en pieza clave para la continuidad terapéutica, pero también puede acumular fatiga, inseguridad y sobrecarga emocional. Incluirlo en la valoración y en la planificación de cuidados permite mejorar la seguridad del tratamiento y disminuye el riesgo de errores no intencionados. Del mismo modo, favorece una relación asistencial más honesta, en la que las limitaciones del domicilio se hacen visibles y pueden abordarse de forma compartida.

Entre las limitaciones del abordaje expuesto figura la imposibilidad de extrapolar una respuesta única a todos los pacientes con enfermedad de Parkinson. La evolución clínica, la presencia de deterioro cognitivo, el tipo de apoyo familiar, la complejidad de la pauta y los recursos disponibles condicionan la selección de intervenciones. Por ello, las actuaciones descritas deben individualizarse y adaptarse al contexto clínico y organizativo de cada persona.

En conjunto, el caso refleja que el papel de Enfermería va más allá de la observación de síntomas o de la transmisión de instrucciones. Su aportación reside en traducir un régimen terapéutico complejo a un plan de cuidados asumible, identificar barreras cotidianas, fortalecer el autocuidado posible y sostener la continuidad entre paciente, familia y equipo asistencial. En la enfermedad de Parkinson del paciente mayor, este enfoque puede contribuir a una mejor estabilidad funcional y a una atención más segura, humana y ajustada a la realidad del domicilio.

Conflicto de intereses

No se identifican conflictos de intereses por parte de los autores en relación con el tema tratado en este artículo.

Financiación

No se ha recibido financiación externa para el desarrollo, redacción o publicación del presente trabajo.

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