Education in self-care of an intestinal stoma after colorectal surgery
Incluido en la revista CADICE. Vol. I . N.º 9 – Septiembre 2026
Pág. Inicial: Vol. I; N.º 9:360
Autor principal (primer firmante): Beatriz Alonso Vega
Fecha recepción: 01/08/26
Fecha aceptación: 02/09/26
Fecha de publicación: 10/09/26
Ref.: CADICE. 2026;1(9):360
Autores:
Beatriz Alonso Vega
Javier Muñoz Cabrera
Sara Domínguez Martín
Categoría: Enfermería
Palabras clave: Imagen corporal; Autocuidado; Proceso de Enfermería; Apósitos; Piel; Colostomía; Cuidados de Enfermería; Estomas quirúrgicos; Informes de casos; Cicatrización de heridas
Keywords: Body Image; Self Care; Nursing Process; Bandages; Skin; Colostomy; Nursing Care; Surgical Stomas; Case Reports; Wound Healing
Resumen
Introducción: La creación de un estoma intestinal tras cirugía colorrectal introduce cambios relevantes en la eliminación, el cuidado cutáneo, la autonomía personal y la percepción corporal. Durante el periodo postoperatorio inmediato, la educación sanitaria dirigida por Enfermería puede facilitar la adaptación progresiva al nuevo patrón de vida y reducir dificultades en el manejo domiciliario.
Objetivos: Describir el abordaje enfermero de una situación clínica centrada en la educación para el autocuidado de un estoma intestinal tras cirugía colorrectal, identificando necesidades prioritarias, intervenciones educativas y criterios de evolución clínica y funcional.
Metodología: Se expone una situación clínica del ámbito hospitalario estructurada mediante el proceso de Enfermería. La valoración integra aspectos físicos, emocionales, funcionales y educativos relacionados con el estoma, la piel periestomal, el uso de dispositivos, la imagen corporal y la preparación para el alta.
Resultados: La intervención enfermera se orientó a la observación sistemática del estoma, la protección de la piel, la selección y colocación del dispositivo colector, el entrenamiento gradual en vaciado y cambio de bolsa, la detección de incidencias y el apoyo emocional. La participación progresiva del paciente permitió avanzar desde una actitud de evitación inicial hacia un autocuidado supervisado, con mejor tolerancia a la visualización del estoma y mayor seguridad para el manejo básico en domicilio.
Discusión/Conclusiones: La educación en autocuidado del estoma requiere individualización, continuidad asistencial y refuerzo práctico. La Enfermería ocupa una posición central en la transición desde el cuidado delegado al cuidado autónomo, especialmente cuando coexisten alteraciones de la imagen corporal, temor al error o fragilidad cutánea. Un abordaje estructurado puede contribuir a mejorar la adaptación funcional y la confianza del paciente tras la cirugía.
Abstract
Introduction: The creation of an intestinal stoma after colorectal surgery involves major changes in elimination, skin care, personal autonomy, and body image. In the immediate postoperative period, nurse-led education may support progressive adaptation and reduce difficulties in home management.
Objectives: To describe the nursing approach to a clinical situation focused on education for intestinal stoma self-care after colorectal surgery, identifying priority needs, educational interventions, and criteria for clinical and functional progress.
Methodology: A hospital-based clinical situation is presented and organized through the nursing process. Assessment includes physical, emotional, functional, and educational aspects related to the stoma, peristomal skin, use of collecting devices, body image, and discharge preparation.
Results: Nursing intervention focused on systematic stoma assessment, skin protection, selection and fitting of the collecting device, gradual training in pouch emptying and replacement, early identification of problems, and emotional support. Progressive patient participation enabled a transition from initial avoidance to supervised self-care, with better tolerance of stoma visualization and greater confidence in basic home management.
Discussion/Conclusions: Stoma self-care education requires individualization, continuity of care, and practical reinforcement. Nursing plays a central role in the transition from dependent care to autonomous care, particularly when body image disturbance, fear of mistakes, or skin fragility are present. A structured approach may improve functional adaptation and patient confidence after surgery.
Introducción
La cirugía colorrectal puede requerir la confección de un estoma intestinal temporal o permanente como parte del tratamiento de diferentes procesos. Esta situación modifica de forma inmediata la experiencia corporal del paciente y obliga a incorporar habilidades de autocuidado que, hasta ese momento, no formaban parte de su vida cotidiana. El manejo del dispositivo colector, la protección de la piel periestomal, la observación de signos de alarma y la reorganización de hábitos básicos se convierten en necesidades prioritarias desde las primeras fases del postoperatorio.
La adaptación a un estoma no depende exclusivamente de la evolución quirúrgica. Intervienen también factores emocionales, cognitivos, familiares y funcionales. Algunos pacientes muestran disposición temprana para participar en el cuidado, mientras que otros presentan rechazo a mirar el estoma, miedo a dañarlo, inseguridad ante las fugas o preocupación por el olor, la higiene y la repercusión social. A ello se añade, en muchos casos, una imagen corporal alterada y la percepción de pérdida de control sobre funciones íntimas. Por este motivo, la educación sanitaria no puede reducirse a una explicación técnica aislada, sino que debe integrarse en un plan de cuidados progresivo, realista y adaptado a la capacidad de aprendizaje de cada persona.
El papel de Enfermería resulta especialmente relevante en este periodo de transición. La observación clínica continuada permite detectar dificultades en la adaptación temprana, valorar la viabilidad del estoma, identificar problemas cutáneos iniciales y graduar la enseñanza según el momento postoperatorio. Además, la relación terapéutica favorece que el paciente exprese dudas y temores que no siempre verbaliza en otros espacios asistenciales. La educación eficaz combina demostración, supervisión, repetición y refuerzo, y requiere traducir procedimientos complejos en tareas asumibles para el paciente y su entorno cuidador.
Desde la perspectiva del proceso de Enfermería, la persona portadora de un estoma intestinal tras cirugía colorrectal suele presentar necesidades relacionadas con el aprendizaje de habilidades, la conservación de la integridad cutánea, el afrontamiento de cambios corporales y la preparación del alta. La intervención debe contemplar tanto la dimensión técnica del cuidado como los elementos subjetivos que condicionan la adherencia y la autonomía. En este sentido, la educación en autocuidado no solo persigue que el paciente sepa cambiar una bolsa, sino que comprenda su situación, reconozca incidencias, mantenga la seguridad en el domicilio y recupere, de forma gradual, sensación de competencia personal.
Objetivos
Objetivo general: describir el abordaje enfermero de una situación clínica centrada en la educación para el autocuidado de un estoma intestinal tras cirugía colorrectal, con atención a la adaptación física, emocional y funcional del paciente.
Objetivos específicos:
- Identificar necesidades de cuidados durante el periodo postoperatorio inmediato y en la preparación para el alta.
- Describir una valoración enfermera orientada al estado del estoma, la piel periestomal, la capacidad de aprendizaje y la vivencia del cambio corporal.
- Exponer intervenciones educativas destinadas al manejo del dispositivo colector y a la prevención de complicaciones frecuentes.
- Analizar la evolución del paciente en relación con la participación en su autocuidado, la tolerancia emocional y la adquisición de habilidades básicas.
- Reflexionar sobre la importancia de la continuidad asistencial y del acompañamiento enfermero en la transición al domicilio.
Metodología
Se desarrolla una situación clínica del ámbito hospitalario estructurada mediante el proceso de Enfermería. El abordaje se organiza a partir de la valoración inicial, la identificación de problemas de cuidados, la planificación de objetivos asistenciales, la implementación de intervenciones educativas y el seguimiento evolutivo durante el ingreso y en la preparación del alta.
La valoración se realiza de forma integral, incorporando observación directa, entrevista clínica y participación del paciente en los cuidados. Se consideran especialmente los siguientes ejes: características del estoma y del efluente, estado de la piel periestomal, tolerancia al dispositivo, destreza manual, nivel de comprensión, respuesta emocional, percepción de autoimagen, apoyo familiar disponible y barreras previsibles para el cuidado en domicilio. Este enfoque permite ajustar la enseñanza al ritmo de recuperación y a la capacidad real para asumir el autocuidado.
La planificación enfermera se orienta a problemas habituales en este tipo de proceso: déficit de conocimientos sobre el manejo del estoma, riesgo de deterioro cutáneo periestomal, ansiedad o temor ante el cuidado, alteración de la imagen corporal y dependencia parcial para actividades relacionadas con la eliminación. Las intervenciones se desarrollan de manera escalonada, empezando por información básica y observación guiada y avanzando hacia la ejecución supervisada por parte del paciente.
Para la exposición del caso se prioriza la utilidad clínica del razonamiento enfermero. No se pretende establecer un protocolo cerrado, sino mostrar una secuencia de cuidados transferible a la práctica habitual, susceptible de adaptación según el tipo de estoma, la situación postoperatoria, la edad, la comorbilidad, el entorno familiar y los procedimientos disponibles en cada centro.
Resultados
Presentación de la situación clínica
Paciente de 67 años, varón, ingresado en unidad de hospitalización quirúrgica tras intervención colorrectal con confección de colostomía. En el postoperatorio inicial presenta estabilidad clínica general, dolor controlado y progresiva recuperación de la tolerancia oral. Vive con su pareja, mantiene previamente autonomía para las actividades básicas y no refiere experiencia previa con dispositivos de ostomía. Durante los primeros días expresa rechazo a mirar el abdomen y verbaliza temor a no ser capaz de cuidarse una vez reciba el alta.
En la observación enfermera se identifica estoma rosado, húmedo y funcionante, con emisión de contenido intestinal de consistencia progresivamente más organizada. La piel periestomal muestra ligera vulnerabilidad por contacto con efluente tras un primer episodio de sellado ineficaz del dispositivo, sin lesión extensa ni signos de infección local. El paciente pregunta de forma reiterada si podrá salir de casa, si la bolsa será visible con la ropa y si el olor será percibido por otras personas. Aunque escucha las explicaciones, evita participar activamente en el cambio del dispositivo durante las primeras curas.
Valoración enfermera
La necesidad prioritaria se sitúa en la adquisición de conocimientos y habilidades para el autocuidado del estoma. Se añade una respuesta emocional de ansiedad anticipatoria relacionada con el miedo al error, la incertidumbre sobre la vida cotidiana y la alteración de la imagen corporal. Desde el punto de vista físico, el principal aspecto a vigilar es la protección de la piel periestomal, ya que un ajuste incorrecto del dispositivo o una retirada traumática del adhesivo puede favorecer irritación, dolor y menor adherencia al cuidado.
La entrevista con la pareja muestra disposición para colaborar, aunque también inseguridad ante el procedimiento. Esta información permite orientar la enseñanza no solo al paciente, sino también a la persona de apoyo, reforzando un modelo de acompañamiento que no sustituya la autonomía, sino que la facilite. Se valora, además, que el paciente conserva destreza manual suficiente, comprensión adecuada y capacidad para aprender si se reduce la carga emocional inicial.
Los problemas de cuidados identificados incluyen aprendizaje insuficiente del manejo del estoma, riesgo de deterioro de la integridad cutánea periestomal, afrontamiento dificultado del cambio corporal y dependencia parcial para el cambio del dispositivo. También se detecta necesidad de educación sobre materiales, higiene, observación del efluente, momento idóneo del recambio y situaciones que requieren consulta profesional.
Planificación de cuidados
La planificación se orienta a que el paciente alcance, de forma progresiva, las siguientes metas: reconocer las características generales de un estoma viable, participar en el vaciado y posterior cambio del dispositivo, mantener la piel periestomal limpia y protegida, expresar de forma menos evitativa sus dudas y temores, y disponer de pautas comprensibles para continuar el cuidado en domicilio.
Para ello se establece una secuencia educativa escalonada. En una primera fase se prioriza la información básica: qué es el estoma, por qué se ha realizado, cómo debe observarse y qué función tiene la bolsa colectora. En una segunda fase se introducen aspectos prácticos relacionados con la preparación del material, la retirada cuidadosa del dispositivo, la higiene de la zona, el secado, la medición del diámetro del estoma cuando procede, el ajuste del adhesivo y la colocación sin pliegues. Posteriormente se trabaja la autonomía parcial o completa según tolerancia y capacidad.
La planificación incorpora también medidas para preservar la seguridad y evitar conductas de evitación. Las sesiones se realizan en momentos de menor dolor y menor fatiga, utilizando lenguaje claro, demostraciones breves y repetición de pasos. Se favorece que el paciente observe primero, después señale materiales y finalmente ejecute partes del procedimiento con supervisión. Este modelo reduce la sensación de sobrecarga y permite transformar una experiencia inicialmente amenazante en una tarea concreta y aprendible.
Intervenciones enfermeras
La intervención comienza con el establecimiento de una relación terapéutica que legitima las emociones del paciente sin reforzar la dependencia. Se exploran preocupaciones frecuentes: miedo a tocar el estoma, dudas sobre la higiene, inquietud por posibles fugas y vergüenza relacionada con la exposición corporal. La escucha activa y la explicación serena de cada maniobra facilitan que el paciente tolere progresivamente la observación directa del estoma.
En el plano técnico, la Enfermería realiza vigilancia sistemática del color, humedad, protrusión y funcionamiento del estoma, así como de la integridad de la piel circundante. Se enseña a diferenciar signos esperables del periodo postoperatorio de hallazgos que aconsejan nueva valoración. La educación se centra en observaciones prácticas: aparición de irritación cutánea, dolor persistente, mala adaptación del dispositivo, fugas repetidas, sangrado no vinculado a una manipulación mínima o cambios llamativos en la eliminación.
Respecto al cuidado de la piel periestomal, se insiste en la limpieza suave, el secado meticuloso y la necesidad de evitar fricciones innecesarias. La selección del dispositivo se adapta a la morfología abdominal y al aspecto de la zona periestomal, procurando un recorte ajustado que minimice el contacto del efluente con la piel. Cuando se detecta enrojecimiento leve, se refuerzan las medidas de protección cutánea y se revisa la técnica de colocación para disminuir el riesgo de progresión.
El entrenamiento práctico se realiza por etapas. Inicialmente el paciente observa el cambio completo del sistema mientras se verbalizan los pasos. En sesiones posteriores participa vaciando la bolsa y reuniendo el material. Más adelante colabora en la retirada del adhesivo y en la colocación del nuevo dispositivo, primero con ayuda física y después solo con supervisión verbal. Este progreso no siempre es lineal; algunos días requiere volver a fases previas por cansancio, dolor o aumento de la ansiedad. La flexibilidad del plan de cuidados permite sostener el aprendizaje sin convertir el procedimiento en una experiencia frustrante.
La educación incluye recomendaciones generales sobre ropa, higiene corporal y organización doméstica del material, evitando mensajes restrictivos innecesarios. Se orienta al paciente para que relacione el cuidado del estoma con rutinas estables, identifique el momento del día en que se siente más seguro y disponga de material suficiente antes de iniciar cualquier recambio. También se instruye sobre el modo de desechar los apósitos y dispositivos utilizados, manteniendo higiene y privacidad.
La pareja participa en parte de las sesiones educativas. Se le enseña a ofrecer apoyo práctico sin asumir de entrada todo el procedimiento, favoreciendo que el paciente mantenga protagonismo en su autocuidado. Esta intervención familiar resulta útil cuando la inseguridad emocional es mayor que la limitación física. El acompañamiento profesional, en este sentido, no se limita a transmitir información técnica, sino que modula el proceso de adaptación y distribuye las responsabilidades de forma realista.
Evolución durante el ingreso y preparación del alta
Tras varios contactos educativos, el paciente pasa de evitar la visualización del estoma a observarlo de forma tolerante y participar en el vaciado de la bolsa sin rechazo manifiesto. Posteriormente consigue realizar gran parte del cambio del dispositivo con supervisión, aunque aún precisa apoyo verbal para comprobar el ajuste adecuado del adhesivo. La piel periestomal mejora al corregirse el sellado y no aparecen nuevas incidencias de relevancia durante la estancia.
Desde el punto de vista emocional, persisten dudas sobre la repercusión social del estoma, pero disminuye la vivencia de incapacidad. El paciente formula preguntas más concretas y menos catastrofistas, centradas en situaciones de la vida diaria. Esta evolución sugiere un paso desde el impacto inicial hacia una fase de afrontamiento más operativo. La pareja se muestra más segura y comprende que su función principal será reforzar el aprendizaje y detectar dificultades, no sustituir sistemáticamente el cuidado.
Antes del alta se revisan de nuevo los contenidos esenciales: material necesario, secuencia básica del recambio, observación del estoma y de la piel, prevención de fugas, higiene, organización del entorno doméstico y necesidad de seguimiento posterior. Se comprueba mediante demostración supervisada qué pasos puede realizar el paciente de forma autónoma y cuáles requieren todavía acompañamiento. Asimismo, se entrega información adaptada a su nivel de comprensión y se insiste en la conveniencia de consultar ante incidencias que no pueda resolver con seguridad.
Discusión/Conclusiones
La situación descrita refleja una realidad frecuente en la práctica enfermera: la dificultad inicial del paciente para integrar el cuidado del estoma en un momento de vulnerabilidad física y emocional. El aprendizaje no depende solo de la capacidad intelectual o de la destreza manual. La aceptación progresiva del cambio corporal, el alivio del miedo a dañar el estoma y la experiencia de éxito en tareas sencillas forman parte del mismo proceso educativo. Cuando estas dimensiones no se abordan, la información técnica puede resultar insuficiente y la preparación para el alta quedar comprometida.
La educación en autocuidado del estoma intestinal debe entenderse como un proceso gradual, no como un acto informativo puntual. La repetición supervisada, la demostración práctica, la simplificación de pasos y el refuerzo positivo razonado son estrategias particularmente útiles. Del mismo modo, la observación continuada de la piel periestomal y del ajuste del dispositivo tiene una importancia clínica directa, ya que pequeños errores técnicos pueden traducirse en irritación cutánea, dolor, fugas y rechazo posterior al autocuidado.
Otro elemento de interés es la relación entre imagen corporal y participación en los cuidados. El rechazo a mirar o tocar el estoma puede interpretarse erróneamente como falta de colaboración, cuando en realidad expresa impacto emocional y necesidad de acompañamiento. La Enfermería dispone de una posición asistencial privilegiada para detectar este sufrimiento, contenerlo y transformarlo en objetivos alcanzables. La calidad del vínculo terapéutico influye en la disposición para aprender y en la confianza del paciente al asumir tareas nuevas.
La participación de la familia o de la persona cuidadora puede facilitar la transición al domicilio, siempre que no anule la autonomía posible del paciente. El equilibrio entre apoyo y sobreprotección requiere valoración individual. En personas con buena capacidad funcional, el objetivo debe orientarse a que el entorno actúe como respaldo y no como sustituto permanente. Esta matización resulta relevante para preservar la autoestima y evitar dependencia evitable en una actividad que, con entrenamiento adecuado, muchas personas pueden incorporar a su rutina.
Entre los límites del abordaje se encuentra la variabilidad clínica de los estomas intestinales y de las circunstancias postoperatorias. No todos los pacientes evolucionan al mismo ritmo ni presentan las mismas barreras. La presencia de complicaciones, dolor mal controlado, fragilidad, trastornos visuales, deterioro cognitivo o escaso apoyo social obliga a adaptar el plan educativo y, en ocasiones, a priorizar objetivos mínimos de seguridad antes que una autonomía completa inmediata.
En términos prácticos, la intervención enfermera puede contribuir a una mejor adaptación funcional cuando integra valoración física, apoyo emocional, enseñanza individualizada y continuidad asistencial. Preparar a la persona para convivir con un estoma implica mucho más que instruir sobre una técnica: supone acompañarla en la reorganización de hábitos, en la protección de su piel, en la recuperación de confianza y en la reconstrucción de una vida cotidiana posible tras la cirugía colorrectal.
Conflicto de intereses
Los autores comunican que no tienen conflictos de intereses vinculados al desarrollo o publicación de este artículo.
Financiación
Los autores declaran que este artículo no ha contado con financiación externa.
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