Educación enfermera para autocuidado en insuficiencia cardiaca estable con edema recurrente

Nursing education for self-care in stable heart failure with recurrent edema

Incluido en la revista CADICE. Vol. I . N.º 7 – Julio 2026

Pág. Inicial: Vol. I; N.º 7:141

Autor principal (primer firmante): Marina Solís Navarro

Fecha recepción: 25/06/26

Fecha aceptación: 21/07/26

Fecha de publicación: 29/07/26

Ref.: CADICE. 2026;1(7):141

Autores:
Marina Solís Navarro
Andrés Fernández Rivas

Categoría: Enfermería

Palabras clave: Cuidados de Enfermería; Insuficiencia cardíaca; Atención primaria de salud; Seguimiento de pacientes; Proceso de Enfermería; Peso corporal; Informes de casos; Edema; Autocuidado; Educación del paciente

Keywords: Nursing Care; Heart Failure; Primary Health Care; Patient Follow-Up; Nursing Process; Body Weight; Case Reports; Edema; Self Care; Patient Education

Resumen

Introducción: La insuficiencia cardiaca estable requiere seguimiento continuado y una participación activa de la persona en el control de síntomas, especialmente cuando existen episodios repetidos de edema periférico. En este contexto, la educación enfermera en atención primaria puede contribuir a mejorar la detección precoz de cambios clínicos, el autocuidado cotidiano y la continuidad asistencial.

Objetivos: Describir un abordaje enfermero centrado en la educación para el autocuidado en una persona con insuficiencia cardiaca estable y edema recurrente, así como analizar los elementos de valoración, planificación, intervención y seguimiento que resultan útiles en la práctica clínica.

Metodología: Se expone una situación clínica estructurada mediante el proceso de Enfermería en el ámbito de atención primaria. El análisis se organiza a partir de la valoración integral de la persona, la identificación de problemas de cuidados, la planificación educativa, las intervenciones de seguimiento y la evolución clínica observada tras reforzar el autocontrol domiciliario.

Resultados: La valoración inicial mostró edema maleolar de repetición, variaciones de peso no registradas de forma sistemática, conocimientos incompletos sobre signos de alarma y dificultades para integrar recomendaciones dietéticas y de monitorización en la vida diaria. La intervención enfermera se orientó a educación individualizada, registro domiciliario de peso, observación de extremidades inferiores, revisión de ingesta de líquidos y sodio, organización de la medicación prescrita y establecimiento de criterios claros para consultar. En el seguimiento se observó mayor capacidad para reconocer cambios clínicos, mejor adherencia al control diario y reducción de consultas motivadas por incertidumbre, manteniéndose la estabilidad funcional.

Discusión/Conclusiones: La educación terapéutica enfermera, cuando se adapta al nivel de comprensión, al entorno familiar y a la capacidad funcional, puede favorecer un autocuidado más consistente en personas con insuficiencia cardiaca estable. El edema recurrente no debe abordarse solo como un signo físico aislado, sino como una oportunidad para revisar conocimientos, hábitos, adherencia y coordinación entre niveles asistenciales.

Abstract

Introduction: Stable heart failure requires ongoing follow-up and active patient participation in symptom monitoring, particularly when recurrent peripheral edema is present. In this setting, nurse-led education in primary care may support early recognition of clinical changes, daily self-care, and continuity of care.

Objectives: To describe a nursing approach focused on self-care education in a person with stable heart failure and recurrent edema, and to analyse the assessment, planning, intervention, and follow-up elements that may be useful in clinical practice.

Methodology: A clinical situation structured through the nursing process in primary care is presented. The analysis is based on comprehensive assessment, identification of care problems, educational planning, follow-up interventions, and clinical evolution after reinforcing home self-monitoring.

Results: Initial assessment identified recurrent ankle edema, unsystematic weight monitoring, incomplete knowledge of warning signs, and difficulties incorporating dietary and monitoring recommendations into daily routines. Nursing intervention focused on individualized education, home weight recording, lower-limb observation, review of fluid and sodium intake, organization of prescribed medication, and clear consultation criteria. Follow-up showed improved ability to recognize changes, better adherence to daily monitoring, and fewer uncertainty-driven consultations, while functional stability was maintained.

Discussion/Conclusions: Nurse-led therapeutic education, when adapted to the person’s understanding, family context, and functional capacity, may promote more consistent self-care in stable heart failure. Recurrent edema should not be addressed only as an isolated physical sign, but also as an opportunity to review knowledge, habits, adherence, and coordination across care settings.

Introducción

La insuficiencia cardiaca constituye una situación clínica de seguimiento prolongado en la que el control de síntomas, la adherencia terapéutica y la capacidad de respuesta ante cambios del estado basal tienen una relevancia directa para la estabilidad de la persona. Desde la práctica enfermera, este proceso no se limita a reforzar indicaciones aisladas, sino que exige una valoración continuada de cómo vive el paciente su enfermedad, qué entiende por empeoramiento, qué dificultades encuentra para cuidarse y qué apoyos dispone en su entorno cotidiano.

Entre los signos que con mayor frecuencia motivan consultas repetidas se encuentra el edema periférico, especialmente cuando aparece de forma fluctuante y sin otros datos de descompensación franca. En personas con insuficiencia cardiaca estable, el edema recurrente puede relacionarse con variaciones en la adherencia al tratamiento, cambios en la ingesta de sodio o líquidos, disminución del nivel de actividad, permanencia prolongada en sedestación, dificultades de monitorización domiciliaria o interpretación insuficiente de señales precoces de retención hídrica. También puede coexistir con otros factores no cardiacos, lo que obliga a evitar lecturas simplificadas y a mantener una valoración clínica individualizada.

En atención primaria, la consulta enfermera ofrece un espacio especialmente útil para integrar seguimiento clínico, educación terapéutica y apoyo al autocuidado. La proximidad, la longitudinalidad y el conocimiento del contexto familiar permiten adaptar la información a la realidad del paciente, identificar barreras prácticas y revisar de forma periódica conductas de salud que suelen deteriorarse con el tiempo. Pesarse a diario, observar el aumento de perímetro en miembros inferiores, revisar el cumplimiento farmacológico o reconocer cuándo consultar parecen medidas sencillas, pero con frecuencia requieren entrenamiento, repetición y reformulación progresiva.

La educación del paciente con insuficiencia cardiaca tampoco debe entenderse como una transmisión unidireccional de contenidos. Resulta más útil cuando se centra en decisiones concretas del día a día: qué significan los cambios de peso, cómo registrar los síntomas, de qué forma organizar la medicación, qué hacer ante el aumento del edema, cuándo contactar con el equipo sanitario y qué hábitos pueden interferir en el equilibrio hídrico. La intervención enfermera adquiere así una dimensión clínica y pedagógica simultánea.

El presente artículo desarrolla una situación clínica en la que el problema principal no es la descompensación aguda, sino la persistencia de edema recurrente en una persona con insuficiencia cardiaca estable. El interés del caso radica en mostrar cómo la valoración enfermera permite detectar lagunas de conocimiento, conductas no consolidadas y necesidades de seguimiento que, aun sin presentar gravedad inmediata, condicionan la seguridad y la calidad del autocuidado.

Objetivos

Describir el abordaje enfermero de una persona con insuficiencia cardiaca estable y edema recurrente, centrado en la educación para el autocuidado y el seguimiento en atención primaria.

Como objetivos específicos se plantean los siguientes:

  • Analizar los elementos de la valoración enfermera relacionados con la presencia de edema periférico recurrente en el contexto de estabilidad clínica.
  • Identificar problemas de cuidados vinculados al control de síntomas, la adherencia terapéutica y el manejo domiciliario de la enfermedad.
  • Desarrollar una planificación de cuidados orientada a mejorar la capacidad de autocontrol, la detección precoz de cambios y la toma de decisiones ante signos de alarma.
  • Examinar la evolución clínica y educativa tras una intervención enfermera individualizada y de seguimiento.
  • Reflexionar sobre la utilidad de la educación terapéutica continuada y de la coordinación asistencial en el manejo de este perfil de pacientes.

Metodología

Se presenta una situación clínica estructurada mediante el proceso de Enfermería en el ámbito de atención primaria. El enfoque se centra en la valoración integral de una persona con insuficiencia cardiaca conocida, en seguimiento ambulatorio, que consulta de forma repetida por edema maleolar fluctuante sin datos evidentes de deterioro agudo. El análisis se organiza en cuatro ejes: valoración inicial, identificación de problemas de cuidados, planificación de intervenciones educativas y seguimiento evolutivo.

La valoración enfermera se orientó a explorar antecedentes de salud relevantes, tratamiento habitual, patrón funcional, capacidad para las actividades de la vida diaria, presencia y evolución del edema, hábitos alimentarios, control del peso, conocimiento de la enfermedad, signos de alarma reconocidos por el paciente y red de apoyo. Se recogieron, además, elementos de observación clínica en consulta y la percepción subjetiva de la persona respecto a su estado basal y a las dificultades para cuidarse en domicilio.

Para la organización del plan de cuidados se priorizaron necesidades relacionadas con el manejo ineficaz del régimen terapéutico, el conocimiento insuficiente sobre la enfermedad y la prevención del agravamiento de la retención hídrica. La intervención se desarrolló mediante educación individualizada, demostración práctica, verificación de comprensión y refuerzo en visitas sucesivas. Se consideró especialmente relevante adaptar los contenidos al lenguaje habitual del paciente y al grado de participación de la familia en los cuidados.

El seguimiento se llevó a cabo en consultas programadas y contactos de revisión, valorando cambios en la conducta de autocuidado, capacidad de monitorización, reconocimiento de síntomas y evolución del edema. La interpretación de resultados se realizó desde una perspectiva clínica y asistencial, sin pretender establecer inferencias generalizables, sino aportar una lectura útil para la práctica enfermera cotidiana.

Resultados

Presentación de la situación clínica

Varón de 76 años, identificado como J.M., con diagnóstico previo de insuficiencia cardiaca crónica en situación estable y seguimiento compartido entre medicina y Enfermería de atención primaria. Vive con su pareja, mantiene deambulación autónoma en domicilio y presenta tolerancia funcional conservada para actividades básicas, aunque refiere fatiga con esfuerzos moderados. Acude a consulta por aumento progresivo de hinchazón en ambos tobillos al final del día, cuadro que describe como repetido en los últimos meses y que le genera preocupación, sobre todo cuando coincide con sensación de pesadez en las piernas y dificultad para calzarse.

Durante la entrevista clínica no refiere disnea de reposo, dolor torácico ni síntomas de infección. Comenta que algunos días “retiene líquidos”, pero no relaciona claramente ese empeoramiento con cambios concretos en alimentación, actividad o cumplimiento terapéutico. Reconoce que no se pesa todos los días y que suele hacerlo a distintas horas, sin registrar el resultado. Señala asimismo que no sabe con exactitud cuándo una variación de peso o un aumento del edema deberían motivar consulta.

Respecto al tratamiento, identifica la medicación por el aspecto de los comprimidos y por horarios aproximados, aunque admite olvidos ocasionales cuando sale del domicilio o altera su rutina. En el plano dietético, refiere evitar “la sal visible”, pero mantiene consumo frecuente de alimentos preparados y embutidos, sin percibirlos como una fuente relevante de sodio. Su pareja participa en la compra y preparación de comidas, pero tampoco dispone de información estructurada sobre recomendaciones dietéticas en insuficiencia cardiaca.

Valoración enfermera

La valoración física en consulta evidenció edema maleolar bilateral blando, más marcado al final de la jornada, sin lesiones cutáneas asociadas ni signos inflamatorios locales. La piel se observó íntegra, aunque con discreta tirantez. El paciente refería alivio parcial al elevar las piernas, medida que aplicaba de manera irregular. La revisión del calzado y de la ropa mostró uso de calcetines con compresión en la zona maleolar, factor que contribuía a la incomodidad local.

En la dimensión funcional, el paciente mantenía autonomía en autocuidado básico, pero expresaba escasa sistematización en conductas de vigilancia. No disponía de una rutina estable de control del peso, no registraba la ingesta hídrica y observaba sus piernas solo cuando la hinchazón ya resultaba evidente. Desde el punto de vista cognitivo y educativo, comprendía que la insuficiencia cardiaca exigía “cuidarse”, aunque asociaba el control fundamentalmente a tomar la medicación y acudir a revisiones. La relación entre edema, retención hídrica, variaciones de peso y necesidad de consulta no estaba interiorizada.

La entrevista permitió identificar preocupación moderada ante la posibilidad de empeoramiento, pero también cierto patrón de demora para consultar, basado en esperar a ver si el síntoma remite espontáneamente. La pareja se mostraba colaboradora, aunque demandaba orientaciones concretas y sencillas. El entorno domiciliario era adecuado para implementar medidas de seguimiento, ya que disponían de báscula, teléfono de contacto con el centro de salud y capacidad para registrar información en un cuaderno.

Problemas de cuidados priorizados

El análisis de la valoración permitió priorizar varios problemas de cuidados. En primer lugar, un conocimiento insuficiente sobre el manejo cotidiano de la insuficiencia cardiaca, especialmente en relación con signos precoces de retención hídrica y criterios de consulta. En segundo lugar, dificultades para mantener conductas regulares de autocontrol, como el peso diario o la observación sistemática del edema. También se identificó riesgo de manejo inefectivo del tratamiento por olvidos puntuales, interpretación parcial de las recomendaciones dietéticas y falta de integración de las medidas de autocuidado en la rutina habitual.

Junto a ello, se consideró relevante vigilar el riesgo de deterioro de la integridad cutánea asociado al edema persistente y a la presión local ejercida por prendas inadecuadas. Aunque no existían datos de descompensación aguda, la recurrencia del edema se interpretó como un indicador clínico y educativo que justificaba intensificar el seguimiento enfermero.

Planificación e intervención enfermera

La planificación se orientó a reforzar el autocuidado de manera realista, evitando sobrecargar al paciente con un volumen excesivo de instrucciones en una sola consulta. Se acordaron prioridades concretas y observables. La primera fue instaurar un control domiciliario del peso en condiciones similares cada día, preferentemente por la mañana, tras la eliminación y con ropa semejante. Se explicó no solo cómo pesarse, sino para qué servía hacerlo y por qué las variaciones sostenidas podían ser más útiles que una cifra aislada.

La segunda línea de intervención se centró en la observación del edema. Se enseñó al paciente y a su pareja a revisar ambos tobillos y piernas de manera regular, prestando atención al aumento de volumen, tensión cutánea, huella por presión y dificultad para usar el calzado habitual. Esta observación se incorporó al mismo momento del peso diario para facilitar la adherencia mediante una rutina única.

La educación dietética se abordó desde ejemplos prácticos. Más que insistir de forma genérica en “comer sin sal”, se revisaron alimentos de consumo habitual, lectura básica de etiquetado y alternativas culinarias. Se comentó la conveniencia de valorar el contenido de sodio en productos preparados y de evitar la compensación con alimentos aparentemente inocuos, pero de elevada carga salina. También se revisó la ingesta de líquidos de acuerdo con las recomendaciones previamente indicadas por el equipo responsable, insistiendo en mantener coherencia con la prescripción individual.

En relación con la medicación, se exploraron las causas de los olvidos y se propusieron medidas sencillas de apoyo: uso de pastillero semanal, vinculación de las tomas a rutinas estables y participación de la pareja en la supervisión si el paciente lo aceptaba. No se realizaron cambios farmacológicos desde la consulta enfermera, pero sí se reforzó la necesidad de no modificar por cuenta propia la pauta prescrita y de consultar ante dudas o empeoramiento.

Una parte central de la intervención consistió en definir signos de alarma comprensibles para el paciente. Se trabajó qué cambios debían motivar contacto con el equipo sanitario: incremento mantenido del peso, aumento claro del edema respecto al estado habitual, aparición o empeoramiento de disnea, necesidad de dormir con mayor incorporación, reducción llamativa de tolerancia al esfuerzo o malestar general no habitual. Para comprobar la comprensión, se utilizó una estrategia de devolución verbal, pidiendo al paciente que explicara con sus palabras qué haría en cada situación.

Además, se recomendaron medidas posturales y de autocuidado local compatibles con su situación funcional, como elevar las extremidades inferiores en periodos de descanso y evitar compresiones innecesarias en la zona maleolar. Estas indicaciones se presentaron como parte de un conjunto de medidas complementarias, no como sustituto del seguimiento clínico.

Seguimiento y evolución

En las revisiones posteriores, J.M. acudió con un registro sencillo de peso y observaciones diarias elaborado en un cuaderno. Aunque los primeros días la cumplimentación fue irregular, progresivamente consiguió mantener una rutina más estable. El hecho de visualizar las anotaciones favoreció que identificara mejor los días en los que había mayor hinchazón y los relacionara con comidas fuera del domicilio o menor atención al descanso con piernas elevadas.

La pareja mostró una participación activa en la compra de alimentos y en la organización del tratamiento, lo que facilitó la consolidación de cambios. El paciente verbalizaba con mayor seguridad qué síntomas debía vigilar y cuándo debía consultar. En una de las revisiones refirió aumento leve del edema tras varios días de celebración familiar; sin embargo, esta vez contactó de forma temprana con el centro de salud para valoración, en lugar de esperar a que el cuadro se prolongara. Esa modificación en la conducta se interpretó como un indicador relevante de aprendizaje.

Desde el punto de vista clínico, el edema continuó apareciendo de manera ocasional, pero con mejor reconocimiento precoz y menor grado de incertidumbre por parte del paciente. No se objetivó deterioro funcional significativo durante el seguimiento descrito. El principal cambio observado fue cualitativo: aumento de la capacidad de autocontrol, mejor comprensión de la relación entre hábitos cotidianos y síntomas, y uso más adecuado de los recursos asistenciales.

Discusión/Conclusiones

La situación expuesta muestra que, en la insuficiencia cardiaca estable, el edema recurrente puede ser un motivo de consulta de gran valor para revisar el proceso de autocuidado más allá del síntoma visible. Cuando la persona no presenta signos de gravedad inmediata, existe el riesgo de banalizar el problema o de reducirlo a una recomendación inespecífica. Sin embargo, la recurrencia del edema suele revelar áreas de mejora en monitorización, adherencia, comprensión de la enfermedad y toma de decisiones en domicilio.

La intervención enfermera resulta especialmente útil cuando transforma recomendaciones abstractas en conductas concretas y asumibles. Pesarse cada día, registrar el resultado, observar los tobillos, relacionar hallazgos con hábitos recientes y saber cuándo consultar son acciones sencillas en apariencia, pero requieren aprendizaje guiado. El paciente con insuficiencia cardiaca no siempre dispone de un marco interpretativo para entender qué cambios son relevantes. Por ello, la educación terapéutica no debe limitarse a informar, sino que necesita comprobar comprensión, negociar objetivos factibles y reforzar conductas en el tiempo.

Otro aspecto de interés es la importancia del contexto domiciliario. La participación de la pareja en este caso no se limitó a un apoyo emocional, sino que facilitó la reorganización de comidas, la supervisión de la medicación y la estabilidad de las rutinas. Este elemento recuerda que el autocuidado en procesos crónicos rara vez es una tarea estrictamente individual. Identificar quién compra, cocina, acompaña a consultas o ayuda a registrar datos puede modificar de forma sustancial la efectividad de la intervención educativa.

También conviene subrayar que el edema periférico en una persona con insuficiencia cardiaca no siempre expresa por sí mismo la misma situación clínica. Su interpretación debe individualizarse y situarse junto al resto de síntomas, la funcionalidad basal y la evolución reciente. Desde Enfermería, esto obliga a mantener una mirada clínica prudente, evitando tanto la minimización como la sobreactuación. La consulta de seguimiento constituye un espacio idóneo para discriminar cambios esperables, reforzar observación domiciliaria y derivar para valoración médica cuando el cuadro lo requiera.

La experiencia descrita refuerza la utilidad de la atención primaria como entorno para la continuidad de cuidados. La longitudinalidad favorece detectar patrones de conducta, adaptar mensajes a lo largo del tiempo y sostener intervenciones educativas que difícilmente se consolidan en un único contacto. En pacientes con trayectorias crónicas, la repetición pedagógica y el acompañamiento clínico tienen un valor asistencial evidente, aunque no siempre se visibilice con indicadores simples.

Entre las limitaciones del abordaje cabe señalar que la evolución del edema depende de múltiples factores y que la mejoría en autocuidado no elimina por completo la posibilidad de nuevos episodios. Además, la adherencia puede fluctuar por cansancio terapéutico, cambios cognitivos, sobrecarga familiar o modificaciones del estado funcional. Por ello, las intervenciones educativas no deberían entenderse como acciones puntuales cerradas, sino como un proceso revisable y adaptado a cada etapa de la enfermedad.

En síntesis, la educación enfermera orientada al autocuidado puede contribuir a que la persona con insuficiencia cardiaca estable y edema recurrente reconozca mejor su estado basal, identifique cambios de forma más temprana y utilice con mayor seguridad los recursos asistenciales. El valor del seguimiento no reside únicamente en reducir síntomas, sino en aumentar la competencia del paciente para convivir con una enfermedad crónica compleja sin perder capacidad de decisión ni continuidad en sus cuidados.

Conflicto de intereses

Los autores declaran no presentar conflictos de intereses relacionados con la elaboración y publicación de este artículo.

Financiación

Este trabajo no ha recibido financiación externa ni apoyo económico específico para su realización.

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