Educación familiar sobre hipoglucemia neonatal y alimentación inicial

Family education on neonatal hypoglycemia and early feeding

Incluido en la revista CADICE. Vol. I . N.º 7 – Julio 2026

Pág. Inicial: Vol. I; N.º 7:123

Autor principal (primer firmante): Clara Benítez Romero

Fecha recepción: 13/06/26

Fecha aceptación: 18/07/26

Fecha de publicación: 25/07/26

Ref.: CADICE. 2026;1(7):123

Autores:
Clara Benítez Romero
Álvaro Molina Serrano
Nerea Castillo Pardo

Categoría: Enfermería

Palabras clave: Lactancia materna; Puerperio; Enfermería obstétrica; Alimentación; Educación para la salud; Educación del paciente; Salud materno-infantil; Glucemia; Recién nacido; Hipoglucemia neonatal

Keywords: Breast Feeding; Postpartum Period; Obstetric Nursing; Feeding; Health Education; Patient Education; Maternal-Child Health Services; Blood Glucose; Infant, Newborn; Neonatal Hypoglycemia

Resumen

Introducción: La hipoglucemia neonatal constituye una situación clínica de especial interés en las primeras horas y días de vida por su relación con la adaptación metabólica del recién nacido y por la necesidad de detectar precozmente signos de alarma. En este contexto, la educación sanitaria dirigida a la familia adquiere un papel relevante, especialmente durante el puerperio inmediato, cuando se inicia la alimentación y se consolidan los primeros cuidados. La enfermera obstétrico-ginecológica, junto con el equipo neonatal, ocupa una posición estratégica para promover una alimentación eficaz, apoyar la lactancia materna cuando sea la opción elegida y favorecer la capacidad familiar para reconocer situaciones que requieren valoración profesional.

Objetivos: Describir un programa de educación para la salud orientado a familias con recién nacidos en las primeras horas de vida, centrado en la prevención, reconocimiento temprano y actuación inicial ante la sospecha de hipoglucemia neonatal, integrando contenidos sobre alimentación inicial y apoyo enfermero.

Metodología: Se presenta una propuesta educativa de carácter aplicado dirigida al ámbito hospitalario y a la transición al domicilio. Se estructura a partir de contenidos clínicos generales, objetivos educativos, estrategias docentes breves y progresivas, recursos adaptados al nivel de comprensión familiar y criterios de evaluación del aprendizaje observables en la práctica asistencial.

Resultados: El programa organiza la educación en torno a cuatro ejes: comprensión básica de la adaptación metabólica neonatal, identificación de recién nacidos que pueden requerir vigilancia más estrecha, establecimiento de pautas de alimentación inicial y reconocimiento de signos clínicos que precisan consulta inmediata. La intervención enfermera incluye valoración de conocimientos previos, demostración práctica, observación de tomas, refuerzo positivo, resolución de dudas y coordinación con otros profesionales. La evaluación contempla la comprensión verbal, la capacidad de la familia para describir signos de alerta, la participación en la alimentación y la adherencia al seguimiento indicado.

Discusión/Conclusiones: La educación familiar sobre hipoglucemia neonatal no debe limitarse a transmitir información aislada, sino integrarse en el plan de cuidados del binomio madre-hijo. Un enfoque enfermero estructurado, prudente y comprensible puede contribuir a mejorar la seguridad clínica, reducir incertidumbre y favorecer una alimentación inicial más eficaz. Su aplicación requiere individualización según el estado materno, la situación del recién nacido, la elección de alimentación y el contexto asistencial.

Abstract

Introduction: Neonatal hypoglycemia is a relevant clinical issue during the first hours and days of life because of its relationship with metabolic adaptation and the need for early recognition of warning signs. In this setting, family health education becomes especially important during the immediate postpartum period, when feeding begins and early newborn care is established. Obstetric and neonatal nursing plays a key role in promoting effective feeding, supporting breastfeeding when chosen, and improving the family’s ability to identify situations requiring professional assessment.

Objectives: To describe a health education program for families of newborns in the first hours of life, focused on prevention, early recognition, and initial response to suspected neonatal hypoglycemia, integrating contents on early feeding and nursing support.

Methodology: An applied educational proposal for hospital care and transition to home is presented. It is organized around general clinical contents, educational objectives, brief and progressive teaching strategies, resources adapted to family health literacy, and observable criteria for learning evaluation in practice.

Results: The program is structured around four main areas: basic understanding of neonatal metabolic adaptation, identification of newborns who may require closer monitoring, establishment of early feeding practices, and recognition of clinical warning signs requiring immediate consultation. Nursing interventions include assessment of previous knowledge, practical demonstration, feeding observation, positive reinforcement, problem-solving, and coordination with other professionals. Evaluation includes verbal understanding, family ability to describe warning signs, participation in feeding, and adherence to follow-up recommendations.

Discussion/Conclusions: Family education on neonatal hypoglycemia should not be limited to isolated information but integrated into the care plan for the mother-newborn dyad. A structured, prudent, and understandable nursing approach may improve clinical safety, reduce uncertainty, and support more effective early feeding. Its implementation should be individualized according to maternal condition, newborn status, chosen feeding method, and care setting.

Introducción

Las primeras horas de vida representan un periodo de transición fisiológica en el que el recién nacido debe adaptarse a un medio extrauterino con nuevas demandas energéticas. En ese proceso, la regulación de la glucemia forma parte de la adaptación metabólica normal, aunque en algunos neonatos pueden aparecer descensos que requieren vigilancia, intervención clínica o seguimiento más estrecho. La relevancia enfermera de esta situación no reside únicamente en el control del riesgo, sino también en la capacidad de acompañar a la familia para que comprenda qué está ocurriendo, cómo se relaciona con la alimentación inicial y cuándo debe solicitar ayuda.

La hipoglucemia neonatal es un problema sensible desde el punto de vista clínico y educativo. Puede presentarse con signos poco específicos o incluso sin manifestaciones evidentes en determinados momentos, lo que obliga a evitar mensajes simplistas. En la práctica asistencial, las familias suelen recibir gran cantidad de información en un corto intervalo de tiempo, coincidiendo con el puerperio inmediato, la recuperación materna, el inicio de la lactancia o de la alimentación elegida y la adaptación emocional al nacimiento. En ese escenario, una educación sanitaria fragmentada o excesivamente técnica puede resultar poco eficaz.

La Enfermería obstétrica y neonatal mantiene un contacto continuado con la madre, el otro progenitor o la red de apoyo principal. Esta proximidad favorece intervenciones educativas breves, repetidas y contextualizadas, más útiles que una única explicación extensa. Además, permite observar la alimentación en tiempo real, identificar dificultades en la transferencia de leche, cansancio materno, ansiedad familiar, interpretación errónea de signos del recién nacido o expectativas poco realistas sobre la frecuencia de las tomas.

La educación familiar sobre hipoglucemia neonatal debe abordarse desde una doble perspectiva. Por un lado, es preciso explicar de manera accesible la relación entre adaptación metabólica y alimentación temprana. Por otro, conviene evitar que el miedo a la hipoglucemia genere prácticas contraproducentes, como la suplementación no indicada por iniciativa familiar, la interpretación de cualquier llanto como signo de descenso glucémico o la vivencia de la lactancia como una prueba de riesgo permanente. El objetivo no es trasladar responsabilidad clínica a la familia, sino dotarla de herramientas de observación y participación seguras.

La calidad de la educación en este ámbito también influye en la continuidad asistencial. Un alta con información insuficiente puede dificultar la detección precoz de problemas de alimentación, comprometer el seguimiento recomendado o aumentar consultas motivadas por dudas mal resueltas. En cambio, una intervención enfermera bien estructurada puede favorecer la comprensión de los cuidados iniciales, reforzar la confianza parental y mejorar la coordinación entre hospital y atención posterior.

Objetivos

El objetivo general es describir un programa de educación para la salud, liderado por Enfermería, dirigido a familias con recién nacidos en puerperio inmediato, orientado a mejorar la comprensión de la hipoglucemia neonatal y su relación con la alimentación inicial.

Como objetivos específicos, se plantean los siguientes:

  • Facilitar a la familia una explicación comprensible sobre la adaptación metabólica del recién nacido y el significado clínico de la hipoglucemia neonatal.
  • Promover el reconocimiento de situaciones en las que el recién nacido puede requerir una vigilancia más estrecha según la valoración profesional.
  • Reforzar conocimientos prácticos sobre alimentación inicial, con especial atención al inicio precoz de la alimentación, la observación de la eficacia de las tomas y la identificación de dificultades.
  • Capacitar a la familia para reconocer signos de alerta que exigen consulta inmediata o valoración sanitaria sin demora.
  • Disminuir la incertidumbre asociada al alta mediante educación gradual, adaptada al nivel de comprensión y al contexto del binomio madre-hijo.
  • Favorecer la continuidad de cuidados entre la estancia hospitalaria y el seguimiento posterior.

Metodología

Se desarrolla una propuesta de educación para la salud aplicable en maternidad, puerperio inmediato y transición al domicilio. La población diana está constituida por madres puérperas, otro progenitor cuando está presente y familiares o cuidadores principales implicados en la alimentación y observación del recién nacido. Aunque la información básica puede ofrecerse a todas las familias, el programa contempla una intensificación educativa cuando el equipo identifica circunstancias que pueden justificar un seguimiento más estrecho del metabolismo neonatal o de la instauración de la alimentación.

La intervención se plantea como un proceso breve, progresivo y repetitivo, distribuido en distintos momentos asistenciales. Un primer contacto tiene lugar tras el nacimiento y la estabilización inicial, con mensajes sencillos sobre la importancia del contacto, la observación del recién nacido y el inicio de la alimentación. Posteriormente, durante las horas siguientes, se incorporan contenidos más concretos sobre signos de buena tolerancia, frecuencia orientativa de observación, dificultades en la toma y motivos de consulta. Antes del alta, se realiza una síntesis personalizada, verificando comprensión y resolviendo dudas.

La metodología educativa combina información oral estructurada, demostración práctica durante las tomas, refuerzo visual mediante material escrito breve y confirmación del aprendizaje a través de preguntas abiertas. Se prioriza el lenguaje claro, evitando tecnicismos innecesarios, sin banalizar la situación clínica. La información se adapta a la modalidad de alimentación elegida o clínicamente indicada, a la experiencia previa de la familia, al estado de recuperación materna y a barreras de comunicación detectadas.

Desde el punto de vista organizativo, la enfermera asume funciones de valoración educativa, priorización de contenidos, apoyo emocional, supervisión de la alimentación inicial y coordinación con matrona, pediatría o neonatología cuando la situación clínica lo aconseja. La propuesta no se presenta como protocolo cerrado, ya que su aplicación debe ajustarse a los procedimientos del centro, al perfil del recién nacido y a las decisiones del equipo asistencial.

Componentes del programa educativo

  • Valoración inicial: conocimientos previos, expectativas sobre lactancia o alimentación, red de apoyo, nivel de ansiedad, fatiga materna y capacidad de participación.
  • Priorización de contenidos: primero seguridad y alimentación; después interpretación de signos y pautas de seguimiento.
  • Demostración y observación: posición, agarre, señales de hambre, respuesta del recién nacido y tolerancia a la toma.
  • Refuerzo escrito: mensajes breves sobre signos de alerta, alimentación y consulta sanitaria.
  • Verificación del aprendizaje: técnica de retorno de información, descripción por parte de la familia de qué observar y qué hacer ante determinados signos.

La evaluación del programa se plantea mediante indicadores cualitativos observables en la práctica clínica: capacidad de la familia para explicar con sus palabras qué signos requieren valoración, participación activa en la alimentación, identificación de dificultades y cumplimiento de las recomendaciones de seguimiento indicadas al alta.

Resultados

El programa se articula en torno a contenidos educativos que la enfermera puede distribuir según la evolución clínica y el momento asistencial. Su finalidad es convertir la información en una herramienta de cuidado compartido, no en una mera entrega de instrucciones.

Comprensión básica de la hipoglucemia neonatal

El primer resultado esperado es que la familia comprenda que el recién nacido atraviesa una fase de adaptación metabólica y que la glucemia forma parte de ese equilibrio. La explicación debe ser sencilla: el neonato pasa de una nutrición continua intrauterina a una alimentación intermitente, y por ello es importante observar la eficacia de las tomas y el estado general. Cuando se sospecha o se confirma una alteración de la glucemia, la familia necesita entender que la situación requiere seguimiento profesional y que la alimentación forma parte del abordaje, pero no agota la valoración clínica.

En esta fase, la educación evita dos errores frecuentes: transmitir una falsa sensación de normalidad ante cualquier signo dudoso o, por el contrario, generar alarma excesiva. Se insiste en que determinados recién nacidos pueden necesitar controles o vigilancia más estrecha por indicación clínica, y que la familia no sustituye dicha vigilancia, sino que colabora reconociendo cambios y facilitando la alimentación.

Identificación de circunstancias que aumentan la necesidad de vigilancia

Sin convertir a la familia en intérprete de criterios clínicos complejos, la enfermera puede explicar que algunos recién nacidos requieren observación más estrecha en función de factores maternos, perinatales o neonatales valorados por el equipo. Esta información ayuda a contextualizar por qué en unos casos se realiza una supervisión más intensa de la alimentación o controles complementarios. La formulación debe ser prudente y personalizada, evitando listados exhaustivos que resulten confusos.

Cuando existe una circunstancia de mayor vulnerabilidad ya identificada por el equipo, la educación se adapta a esa situación. Por ejemplo, puede hacerse más hincapié en la regularidad de la alimentación, en la observación de la respuesta del recién nacido tras la toma y en la importancia de no demorar la consulta si aparecen signos de alerta o dificultades para alimentarse.

Alimentación inicial: núcleo del programa educativo

La alimentación en las primeras horas de vida es un eje central del cuidado enfermero. La intervención educativa debe incluir apoyo práctico y no limitarse a mensajes generales. Si se opta por lactancia materna, la observación del agarre, la postura, la succión y la transferencia aparente de leche resulta más útil que una explicación teórica aislada. Conviene ayudar a la madre a reconocer señales tempranas de hambre, favorecer un entorno tranquilo para la toma y revisar si el recién nacido mantiene interés, coordinación y tolerancia.

La familia suele interpretar la duración de la toma como sinónimo de eficacia, cuando en realidad necesita aprender a observar un conjunto más amplio de elementos: disposición del recién nacido, ritmo de succión, pausas, relajación posterior y conducta entre tomas. También debe conocer que somnolencia excesiva, dificultad persistente para despertarlo para comer, rechazo mantenido del alimento o succión ineficaz merecen valoración profesional.

Cuando la alimentación no es exclusivamente al pecho o requiere medidas complementarias indicadas por el equipo, la educación enfermera incorpora pautas seguras sobre preparación, administración y observación de tolerancia, adaptadas al método empleado. En todos los casos se refuerza la necesidad de no introducir cambios por iniciativa propia sin consulta previa, sobre todo si el recién nacido está siendo vigilado por riesgo metabólico o presenta dificultades de alimentación.

Otro componente relevante es el apoyo a la madre en puerperio inmediato. El dolor, la fatiga, la ansiedad o las expectativas previas no cumplidas pueden interferir en la instauración de la alimentación. La enfermera debe explorar estas barreras de manera activa, ofreciendo ayuda concreta y mensajes realistas. Una familia agotada o insegura retiene peor la información y puede interpretar como fracaso situaciones que requieren, simplemente, acompañamiento y reevaluación.

Signos de alerta que deben conocer las familias

Uno de los resultados más importantes del programa es que la familia sea capaz de reconocer manifestaciones que no deben atribuirse sin más a un comportamiento neonatal habitual. Entre los signos que requieren consulta inmediata o valoración profesional se incluyen el rechazo repetido de las tomas, la dificultad llamativa para despertar al recién nacido, la escasa respuesta al entorno, la hipotonía o flacidez, el llanto débil o inusual, la irritabilidad mantenida sin causa evidente, los temblores o movimientos anormales y las alteraciones en la coloración o en la respiración. La explicación debe acompañarse de una instrucción clara: ante estos signos, no demorar la valoración sanitaria.

Es igualmente importante aclarar que un único signo aislado puede tener distintas causas y que no corresponde a la familia establecer el diagnóstico. La utilidad de la educación reside en promover la detección precoz y la búsqueda de ayuda, no en fomentar interpretaciones autónomas sobre la glucemia. Este matiz reduce la sobrecarga emocional y mejora la seguridad del mensaje.

Papel de Enfermería en la intervención educativa

La enfermera actúa como referente accesible durante un periodo breve pero decisivo. Su papel incluye observar la interacción madre-hijo, detectar dificultades para la alimentación, valorar el estado emocional familiar, adaptar el contenido al momento clínico y reforzar mensajes esenciales sin saturar de información. La repetición selectiva es especialmente útil: recordar qué observar, cómo pedir ayuda y qué conductas no deben normalizarse.

La coordinación interdisciplinar es otro resultado funcional del programa. Cuando aparecen dificultades de alimentación, sospecha clínica de alteración metabólica o necesidad de vigilancia específica, la educación debe mantenerse alineada con la información médica y con el plan asistencial. Las discrepancias entre mensajes profesionales generan confusión y pueden comprometer la adherencia.

Evaluación del aprendizaje y continuidad tras el alta

La evaluación no se centra en que la familia repita definiciones, sino en que muestre comprensión operativa. Antes del alta, la enfermera puede comprobar si los cuidadores describen con palabras propias cómo reconocer una toma poco eficaz, qué signos obligan a consultar y cuál es el plan de seguimiento indicado. También resulta útil observar una toma o pedir a la familia que explique cómo actuaría si el recién nacido se mostrara excesivamente adormecido o rechazara varias tomas consecutivas.

La continuidad de cuidados exige que la educación finalice con instrucciones consistentes sobre seguimiento. La familia debe conocer a qué profesional o dispositivo dirigirse ante dudas y comprender que la aparición de signos de alarma requiere valoración sin demora, con independencia del momento del día o de la proximidad de una revisión programada. En recién nacidos con seguimiento más estrecho, la claridad de este mensaje adquiere todavía mayor relevancia.

Discusión/Conclusiones

La educación familiar sobre hipoglucemia neonatal y alimentación inicial constituye una intervención de alto valor enfermero en el puerperio inmediato. Su utilidad no depende solo del contenido transmitido, sino del modo en que se integra en la relación asistencial, en la observación de la alimentación y en la preparación para la continuidad de cuidados. Informar a la familia de forma aislada, rápida o descontextualizada puede resultar insuficiente, especialmente cuando confluyen cansancio materno, intensa carga emocional y aprendizaje simultáneo de múltiples cuidados.

Desde una perspectiva práctica, el programa descrito permite ordenar la intervención enfermera en torno a mensajes prioritarios: comprender la adaptación metabólica, favorecer una alimentación inicial eficaz, detectar signos de alerta y saber cuándo solicitar ayuda. Esta secuencia ayuda a mantener la seguridad clínica sin trasladar una responsabilidad impropia a la familia. El objetivo no es que los cuidadores diagnostiquen, sino que participen de forma informada y segura en la observación cotidiana del recién nacido.

La lactancia materna merece una consideración específica dentro de esta educación. El apoyo enfermero debe proteger su instauración y, al mismo tiempo, evitar enfoques idealizados que invisibilicen dificultades reales en las primeras horas. La promoción de la lactancia no es incompatible con una vigilancia clínica adecuada ni con la adopción de medidas individualizadas cuando el recién nacido lo necesita. De hecho, una educación equilibrada puede prevenir sentimientos de culpa materna y mejorar la adherencia al plan de cuidados.

Entre las principales barreras se encuentran la limitación de tiempo asistencial, la sobrecarga informativa del puerperio, las diferencias en alfabetización en salud, la fatiga física de la madre y la ausencia ocasional de la red de apoyo en momentos clave. También pueden influir expectativas previas muy rígidas sobre la alimentación o la tendencia a interpretar el comportamiento neonatal mediante información no profesional. Estas dificultades obligan a simplificar sin banalizar, repetir sin saturar y adaptar sin perder consistencia.

La intervención educativa enfermera resulta especialmente valiosa cuando incorpora observación directa y evaluación del aprendizaje. Ver una toma, explorar dudas concretas y pedir a la familia que reformule la información ofrece más garantías que entregar recomendaciones genéricas al alta. En el mismo sentido, la coordinación entre maternidad, neonatología y dispositivos de seguimiento posterior contribuye a sostener mensajes coherentes y a reducir discontinuidades.

Puede concluirse que la educación sanitaria dirigida a la familia sobre hipoglucemia neonatal y alimentación inicial debe formar parte del cuidado ordinario del binomio madre-hijo, con intensidad variable según la situación clínica. Un programa estructurado, centrado en la comprensión, la observación y la actuación ante signos de alarma, puede contribuir a una transición más segura entre nacimiento, hospitalización y domicilio. Su eficacia depende de la individualización, del acompañamiento enfermero y de la capacidad del sistema para mantener la continuidad asistencial tras el alta.

Conflicto de intereses

Los autores comunican que no tienen conflictos de intereses vinculados al desarrollo o publicación de este artículo.

Financiación

Los autores declaran que este artículo no ha contado con financiación externa.

Bibliografía

  1. Newnam KM, Bunch M. Glucose Gel as a Treatment Strategy for Transient Neonatal Hypoglycemia.. Adv Neonatal Care. 2017;17(6):470-477. doi: https://doi.org/10.1097/ANC.0000000000000426
  2. Bookhart LH, Anstey EH, Jamieson DJ, Kramer MR, Perrine CG, Ramakrishnan U, et al.. Factors Associated with In-Hospital Exclusive Breastfeeding Among a Racially and Ethnically Diverse Patient Population.. Breastfeed Med. 2023;18(10):751-758. doi: https://doi.org/10.1089/bfm.2023.0115
  3. Egala A, Sivanandan S, Bethou A. Does the 3C (Counselling, Checking and Certification) Initiative Prevent Hypoglycemia Among At-Risk Stable Late Preterm and Term Neonates? – A Randomized Controlled Trial.. Indian J Pediatr. 2025;92(8):830-835. doi: https://doi.org/10.1007/s12098-024-05138-6
  4. Watson J, Moulsdale W. Translation into Practice: Dextrose Gel Treatment for Neonatal Hypoglycemia to Reduce NICU Admissions and Increase Breastfeeding Exclusivity.. Neonatal Netw. 2020;39(2):57-65. doi: https://doi.org/10.1891/0730-0832.39.2.57
  5. Bhargava S, Bharadwaj SK, Lewis LE, Mathai SS, Purkayastha J. Oral dextrose gel vs standard care for the treatment of hypoglycemia in high-risk neonates: an open-label randomized controlled trial.. Eur J Pediatr. 2026;185(5). doi: https://doi.org/10.1007/s00431-026-06988-2
  6. Park S, Lee JL, In Sun J, Kim Y. Knowledge and health beliefs about gestational diabetes and healthy pregnancy's breastfeeding intention.. J Clin Nurs. 2018;27(21-22):4058-4065. doi: https://doi.org/10.1111/jocn.14539
  7. Rozance PJ, Wolfsdorf JI. Hypoglycemia in the Newborn.. Pediatr Clin North Am. 2019;66(2):333-342. doi: https://doi.org/10.1016/j.pcl.2018.12.004
  8. Rawat M, Chandrasekharan P, Turkovich S, Barclay N, Perry K, Schroeder E, et al.. Oral Dextrose Gel Reduces the Need for Intravenous Dextrose Therapy in Neonatal Hypoglycemia.. Biomed Hub. 2016;1(3). doi: https://doi.org/10.1159/000448511
  9. Desai P, Verma S, Bhargava S, Rice M, Tracy J, Bradshaw C. Implementation and outcomes of a standard dose dextrose gel protocol for management of transient neonatal hypoglycemia.. J Perinatol. 2022;42(8):1097-1102. doi: https://doi.org/10.1038/s41372-021-01284-3
  10. Sen S, Andrews C, Anderson E, Turner D, Monthé-Drèze C, Wachman EM. Type of feeding provided with dextrose gel impacts hypoglycemia outcomes: comparing donor milk, formula, and breastfeeding.. J Perinatol. 2020;40(11):1705-1711. doi: https://doi.org/10.1038/s41372-020-00776-y
  11. Frymoyer A, Monasch EM, Yeh Lee M, Maahs DM. Burden of "Pokes" in Newborns With Hypoglycemia Who Require IV Dextrose.. Hosp Pediatr. 2025;15(8):e377-e381. doi: https://doi.org/10.1542/hpeds.2025-008375
  12. Coors SM, Cousin JJ, Hagan JL, Kaiser JR. Prophylactic Dextrose Gel Does Not Prevent Neonatal Hypoglycemia: A Quasi-Experimental Pilot Study.. J Pediatr. 2018;198:156-161. doi: https://doi.org/10.1016/j.jpeds.2018.02.025
  13. Stanzo K, Desai S, Chiruvolu A. Effects of Dextrose Gel in Newborns at Risk for Neonatal Hypoglycemia in a Baby-Friendly Hospital.. J Obstet Gynecol Neonatal Nurs. 2020;49(1):55-64. doi: https://doi.org/10.1016/j.jogn.2019.11.006
  14. Parappil H, Gaffari M, Ahmed J, Skaria S, Rijims M, Chandra P, et al.. Oral Dextrose gel use in asymptomatic hypoglycemic newborns decreases NICU admissions and parenteral dextrose therapy: A retrospective study.. J Neonatal Perinatal Med. 2023;16(1):111-117. doi: https://doi.org/10.3233/NPM-221170
Scroll al inicio