Intervención de apoyo a la lactancia ante dificultades de agarre

Breastfeeding support intervention for latch difficulties

Incluido en la revista CADICE. Vol. I . N.º 7 – Julio 2026

Pág. Inicial: Vol. I; N.º 7:68

Autor principal (primer firmante): Víctor Ramírez Ponce

Fecha recepción: 08/06/26

Fecha aceptación: 10/07/26

Fecha de publicación: 14/07/26

Ref.: CADICE. 2026;1(7):68

Autores:
Víctor Ramírez Ponce
Alicia Martín Salas
Noelia Prieto Guzmán
Rubén Castro Peña

Categoría: Enfermería

Palabras clave: Salud materno-infantil; Lactancia materna; Apoyo a la lactancia; Puerperio; Protocolos clínicos; Agarre; Intervenciones de Enfermería; Planificación de la atención al paciente; Valoración de Enfermería; Enfermería obstétrica

Keywords: Maternal-Child Health Services; Breast Feeding; Lactation Support; Postpartum Period; Clinical Protocols; Latch-On; Nursing Interventions; Patient Care Planning; Nursing Assessment; Obstetric Nursing

Resumen

Introducción: Las dificultades de agarre al pecho constituyen uno de los motivos más frecuentes de demanda de ayuda durante el puerperio inmediato y las primeras semanas tras el parto. Su abordaje exige una valoración enfermera estructurada que considere a la díada madre-recién nacido, el contexto del nacimiento, la técnica de amamantamiento, la aparición de dolor y la eficacia de la transferencia de leche. Una intervención precoz y adaptada a cada situación puede favorecer la continuidad de la lactancia materna y disminuir complicaciones evitables.

Objetivos: Describir una guía de intervención enfermera orientada al apoyo a la lactancia ante dificultades de agarre, incluyendo valoración inicial, planificación de cuidados, actuaciones prioritarias, criterios de seguimiento y elementos de seguridad clínica.

Metodología: Se presenta un desarrollo de carácter práctico, basado en el proceso de atención de Enfermería y en la integración de criterios clínicos habitualmente empleados en el acompañamiento al inicio de la lactancia. El contenido se organiza en torno a la valoración, la intervención paso a paso y la reevaluación, con enfoque prudente y aplicable a distintos entornos asistenciales.

Resultados: La intervención enfermera se centra en detectar causas maternas, neonatales y relacionales que puedan dificultar el agarre; observar una toma completa; corregir posición y alineación; promover un inicio autónomo y eficaz de la succión; aliviar el dolor; proteger la producción láctea cuando la transferencia sea insuficiente; reforzar la confianza materna y establecer seguimiento. También se identifican signos de alarma que requieren derivación o valoración clínica adicional.

Discusión/Conclusiones: El apoyo a la lactancia ante problemas de agarre no debe reducirse a la corrección técnica de la postura. Requiere una intervención enfermera integral, individualizada y continuada, con atención a factores físicos, emocionales y organizativos. La observación clínica directa, la educación sanitaria y la coordinación asistencial pueden contribuir a mejorar la experiencia materna y la eficacia de la alimentación del recién nacido.

Abstract

Introduction: Latch-on difficulties are a common reason for breastfeeding support requests during the immediate postpartum period and the first weeks after birth. Their management requires a structured nursing assessment that considers the mother-infant dyad, birth context, feeding technique, pain, and effectiveness of milk transfer. Early and individualized intervention may support breastfeeding continuity and help prevent avoidable complications.

Objectives: To describe a nursing intervention guide for breastfeeding support in cases of latch-on difficulties, including initial assessment, care planning, priority actions, follow-up criteria, and patient safety considerations.

Methodology: A practice-oriented approach is presented, based on the nursing process and on the integration of clinical criteria commonly used in breastfeeding support at initiation. The content is organized around assessment, step-by-step intervention, and reassessment, using a cautious and clinically applicable perspective.

Results: Nursing intervention focuses on identifying maternal, neonatal, and interaction-related factors that may interfere with latch; observing a complete feed; correcting positioning and alignment; promoting effective sucking; relieving pain; protecting milk production when transfer is insufficient; strengthening maternal confidence; and ensuring follow-up. Warning signs requiring referral or additional clinical assessment are also addressed.

Discussion/Conclusions: Breastfeeding support in latch problems should not be limited to technical posture correction. It requires comprehensive, individualized, and continuous nursing care, with attention to physical, emotional, and organizational factors. Direct clinical observation, health education, and care coordination may improve maternal experience and feeding effectiveness in the newborn.

Introducción

El inicio de la lactancia materna es un proceso fisiológico, pero no siempre se desarrolla de manera espontánea ni exenta de dificultades. Entre los problemas más habituales en los primeros días tras el parto se encuentran las dificultades de agarre, entendidas como la incapacidad o la ineficacia del recién nacido para acoplarse al pecho de forma estable, profunda y funcional. Esta situación puede manifestarse mediante dolor materno persistente, tomas prolongadas o ineficaces, irritabilidad del lactante, sensación de vaciado insuficiente, ingesta dudosa o aparición de lesiones en el pezón.

Desde la práctica enfermera, el agarre no debe interpretarse como un gesto aislado, sino como el resultado de la interacción entre varios elementos: estado físico y emocional de la madre, condiciones del recién nacido, contacto precoz, experiencia previa, apoyo recibido, entorno asistencial y técnicas empleadas durante las tomas. Reducir el problema a una única causa puede conducir a intervenciones incompletas. Por ello, la valoración debe integrar dimensiones anatómicas, funcionales, relacionales y educativas.

La repercusión clínica de un agarre ineficaz puede ser relevante. En la madre, puede asociarse a dolor, grietas, congestión mamaria, sensación de incapacidad y abandono precoz de la lactancia. En el recién nacido, puede traducirse en una transferencia láctea insuficiente, tomas poco efectivas, somnolencia excesiva durante la alimentación o signos de hambre persistente. A ello se suma la carga emocional que puede generar el desajuste entre expectativas y experiencia real del puerperio, especialmente cuando la mujer interpreta las dificultades como un fracaso personal.

La Enfermería obstétrica, neonatal, comunitaria y de atención primaria ocupa una posición estratégica para identificar precozmente estas situaciones y ofrecer apoyo clínico y educativo. La observación directa de una toma, la escucha activa, la explicación comprensible de la fisiología de la lactancia y la adaptación de las recomendaciones al contexto familiar son componentes esenciales del cuidado. Además, el acompañamiento enfermero puede contribuir a disminuir mensajes contradictorios, evitar prácticas innecesarias y facilitar la continuidad asistencial tras el alta.

En este marco, resulta útil disponer de una guía orientativa que ayude a estructurar la intervención enfermera ante dificultades de agarre, sin convertirla en un protocolo rígido ni universal. La variabilidad clínica de la díada madre-recién nacido obliga a individualizar las actuaciones y a adecuarlas a los recursos del entorno, al momento evolutivo del puerperio y a la respuesta observada tras las medidas iniciales.

Objetivos

Describir una intervención enfermera orientada al apoyo a la lactancia materna cuando existen dificultades de agarre al pecho, con el fin de facilitar una valoración integral, una actuación clínica ordenada y un seguimiento seguro de la díada madre-recién nacido.

De forma específica, se pretende:

  • Identificar los elementos de la valoración inicial que pueden ayudar a comprender el origen del problema de agarre.
  • Organizar los objetivos de cuidados centrados en la eficacia de la toma, el bienestar materno y la seguridad del recién nacido.
  • Exponer actuaciones enfermeras aplicables durante la observación y corrección de la toma.
  • Orientar las medidas de apoyo cuando el dolor, la lesión del pezón o la transferencia insuficiente dificultan la continuidad de la lactancia.
  • Definir criterios de reevaluación y situaciones que aconsejan ampliar la valoración clínica o coordinar la atención con otros profesionales.

Metodología

Se desarrolla una guía de intervención clínica basada en el proceso de atención de Enfermería y en la experiencia asistencial habitual del cuidado en puerperio y lactancia inicial. El planteamiento se apoya en una secuencia operativa: valoración, identificación de problemas de cuidados, planificación de objetivos, intervención, reevaluación y continuidad asistencial. No se presenta como protocolo cerrado, sino como una herramienta orientativa susceptible de adaptación al nivel asistencial, a los procedimientos del centro y a las características de la madre y del recién nacido.

El ámbito de aplicación comprende maternidad hospitalaria, consultas de puerperio, atención primaria, seguimiento domiciliario y dispositivos de apoyo a la lactancia. Aunque la dificultad de agarre puede aparecer en cualquier momento, la guía se centra especialmente en el inicio de la lactancia y en las primeras semanas posparto, periodo en el que la intervención enfermera temprana puede tener mayor impacto sobre la instauración del amamantamiento.

La unidad de atención es la díada madre-recién nacido. Esto implica que la recogida de información no debe fragmentarse entre ambos, ya que un mismo síntoma puede obedecer a factores compartidos o interdependientes. La metodología propuesta prioriza la observación clínica directa de una toma completa o lo más aproximada posible a una toma habitual, dado que la entrevista aislada suele resultar insuficiente para comprender el problema.

La valoración puede estructurarse en cuatro bloques. El primero recoge antecedentes del parto y del posparto inmediato: tipo de nacimiento, separación madre-hijo, inicio del contacto piel con piel, experiencias previas de lactancia, uso de tetinas o suplementos, percepción de apoyo familiar y profesional. El segundo se orienta a la madre: dolor mamario o en pezones, tensión mamaria, postura adoptada, cansancio, ansiedad, confianza percibida y expectativas. El tercero se centra en el recién nacido: estado de alerta, capacidad para mantener la succión, coordinación succión-deglución-respiración, tono postural, dificultad para abrir bien la boca o para sostener el agarre. El cuarto bloque analiza la interacción durante la toma: colocación, alineación, profundidad del agarre, ritmo de succiones, signos de transferencia láctea y respuesta final de ambos.

Tras la valoración, se formulan problemas de cuidados y objetivos realistas a corto plazo. En esta fase conviene evitar metas excesivamente rígidas. En algunos casos, el objetivo inicial será conseguir una toma menos dolorosa y más eficaz; en otros, proteger la producción de leche mientras se resuelve la causa del agarre ineficaz. La reevaluación continuada permite ajustar el plan y decidir si la intervención enfermera es suficiente o si debe ampliarse la valoración clínica.

Resultados

Valoración enfermera inicial

La primera intervención útil suele consistir en crear un entorno que facilite la observación sin prisas ni juicios. Muchas mujeres llegan a la consulta o solicitan ayuda tras haber recibido indicaciones múltiples y, a veces, contradictorias. La entrevista inicial debe explorar cómo describen el problema con sus propias palabras: si el recién nacido se suelta con frecuencia, si hay dolor desde el inicio o tras unos segundos, si la toma parece interminable, si el pecho queda muy tenso o si el lactante parece no quedar satisfecho.

La observación del pecho y del pezón aporta información relevante, siempre con respeto a la intimidad y evitando conclusiones simplistas. La presencia de enrojecimiento, grietas, compresión lineal del pezón tras la toma o dolor localizado orienta a un agarre superficial o mantenido en malas condiciones mecánicas. También conviene valorar la ingurgitación, el edema areolar o la dificultad del pezón para protruir durante la toma, ya que estos factores pueden impedir al recién nacido sujetar adecuadamente el pecho.

En el recién nacido interesa observar el estado de vigilia, el patrón de búsqueda, la amplitud de apertura oral, la posición de labios, la movilidad de lengua y mandíbula, así como la facilidad para mantener una succión rítmica. No siempre es necesario atribuir el problema a una alteración específica; en muchos casos basta con detectar que existe una dificultad funcional que requiere apoyo técnico y seguimiento.

Durante la toma, la enfermera puede fijarse en varios indicadores prácticos: alineación cabeza-cuello-tronco, proximidad del cuerpo del lactante al de la madre, orientación nariz-pezón, amplitud de apertura previa al agarre, mayor proporción de areola visible por encima que por debajo de la boca, mentón en contacto con el pecho, ausencia de ruidos de chasquido persistentes, degluciones audibles o visibles según el momento de la toma, relajación progresiva del recién nacido y confort materno aceptable. Ninguno de estos signos debe interpretarse de forma aislada; su valor aumenta cuando se integran con el resto de hallazgos.

Factores que pueden estar implicados en la dificultad de agarre

En la madre, algunos de los condicionantes más frecuentes son el dolor posparto, el cansancio intenso, la limitación postural tras cesárea o instrumentalización, la congestión mamaria, el edema, las expectativas poco realistas y la inseguridad generada por experiencias previas negativas o por mensajes contradictorios del entorno. A veces el problema no reside en una técnica inadecuada, sino en la imposibilidad práctica de sostener una postura confortable el tiempo suficiente.

En el recién nacido, pueden influir la somnolencia, la succión poco organizada, la dificultad para mantener una apertura oral amplia, el tono postural alterado o la fatiga durante la toma. También debe considerarse si existe uso previo de biberones, chupetes u otros dispositivos que hayan modificado el patrón de succión, aunque su presencia no explica por sí sola todos los problemas.

En el plano relacional, resulta frecuente que la madre intente acercar el pecho al lactante en vez de aproximar el lactante al pecho, que sostenga la cabeza de forma rígida o que inicie el agarre cuando la boca aún no está suficientemente abierta. Estas situaciones suelen corregirse mejor con acompañamiento práctico y demostración que con instrucciones verbales aisladas.

Objetivos de cuidados

Los objetivos deben ser comprensibles para la madre y observables en un plazo breve. Entre los más habituales se encuentran: conseguir un agarre más profundo y estable, reducir el dolor durante la toma, mejorar la eficacia de la succión, favorecer el vaciado mamario, aumentar la confianza materna y asegurar la ingesta adecuada del recién nacido. En situaciones más complejas puede añadirse el objetivo de mantener la producción láctea mediante extracción si la transferencia directa sigue siendo insuficiente.

Conviene formular metas progresivas. No siempre es realista esperar una resolución completa en una única intervención. En ocasiones, la mejoría inicial consistirá en disminuir el dolor, prolongar unos minutos una toma efectiva o conseguir que la madre identifique por sí misma cuándo el agarre es correcto y cuándo debe recolocar al lactante.

Intervención enfermera durante la toma

La actuación paso a paso comienza por facilitar una posición confortable para la madre. Si existe dolor perineal, abdominal o muscular, puede ser necesario reajustar apoyos, utilizar cojines o probar posturas alternativas. Una postura adecuada no es una postura única; debe permitir proximidad, estabilidad y menor tensión para ambos.

El segundo paso es favorecer la alineación del recién nacido. Cabeza, cuello y tronco deben mantenerse orientados hacia el pecho, evitando rotaciones que dificulten la deglución y la succión efectiva. La aproximación del lactante al cuerpo materno, con contacto estrecho, suele mejorar el control del agarre y disminuir la tendencia a tirar del pezón.

En tercer lugar, se orienta el pezón hacia la zona nasal o labio superior para estimular una apertura oral amplia. La enfermera puede invitar a esperar ese momento antes de acercar al lactante al pecho. Cuando la boca se abre de forma amplia, la aproximación rápida y segura del cuerpo del recién nacido hacia el pecho suele favorecer un agarre más profundo. Es preferible evitar maniobras repetitivas sobre la boca si generan frustración o llanto persistente.

Una vez iniciado el agarre, la enfermera valora el confort materno en los primeros segundos. Un dolor intenso y mantenido sugiere que la toma debe reevaluarse. Si el agarre es superficial, puede resultar más útil interrumpir con suavidad y reiniciar que mantener una toma dolorosa con escasa eficacia. La educación sanitaria debe incluir este aspecto para que la madre comprenda que recolocar no significa fracasar, sino proteger el pecho y mejorar la transferencia.

Durante la succión, es conveniente observar si el patrón es rítmico, si aparecen pausas fisiológicas, si se aprecian degluciones y si el lactante mantiene el agarre sin deslizarse hacia el pezón. La enfermera puede realizar refuerzo positivo de los signos de mejoría: relajación de hombros maternos, disminución del dolor, mejillas redondeadas durante la succión, manos del recién nacido más relajadas o sensación de vaciado progresivo.

Medidas ante dolor, lesión del pezón o transferencia insuficiente

Cuando la dificultad de agarre se acompaña de dolor significativo, la prioridad es identificar si dicho dolor aparece solo al inicio, si persiste durante toda la toma o si continúa entre tomas. El dolor mantenido obliga a revisar técnica, posición y estado local del pezón. Las grietas, la compresión repetida o el edema requieren un plan de cuidados que combine corrección del agarre, protección del tejido y seguimiento estrecho.

Si el pecho está muy tenso y el recién nacido no consigue prenderse, puede ser útil aplicar medidas orientadas a ablandar la areola y facilitar el acoplamiento. La elección concreta de estas medidas debe individualizarse según el estado mamario, la experiencia de la mujer y la tolerancia al procedimiento. En paralelo, puede valorarse la extracción de leche cuando la transferencia directa no sea suficiente para mantener el confort mamario o la producción.

Ante signos de ingesta dudosa, la enfermera debe vigilar la eficacia de la toma, la frecuencia de las alimentaciones, la eliminación y el comportamiento del recién nacido, además de considerar la evolución ponderal según la valoración clínica disponible. Cuando la lactancia directa no logra una transferencia adecuada de forma transitoria, el plan puede incluir extracción y administración de leche materna con el método que mejor se adapte al contexto asistencial y familiar, procurando no interferir innecesariamente con la instauración del agarre.

Apoyo emocional y educación sanitaria

Una intervención técnicamente correcta puede fracasar si no incorpora apoyo emocional. El cansancio, la frustración y la presión social pueden interferir en la capacidad de la madre para poner en práctica las recomendaciones. Validar la dificultad, escuchar sin culpabilizar y ofrecer instrucciones breves y claras suelen mejorar la adherencia al plan de cuidados.

La educación sanitaria debe centrarse en signos prácticos que la mujer pueda reconocer en su domicilio: cómo identificar un agarre profundo, cuándo recolocar al lactante, qué cambios posturales pueden ayudar, qué signos orientan a una toma eficaz y cuándo consultar de nuevo. También resulta pertinente explorar quién acompañará a la madre tras el alta, si dispone de apoyo familiar y si entiende la información recibida.

El acompañante, cuando está presente y la madre lo desea, puede incorporarse como apoyo en tareas sencillas: preparar el entorno, acercar cojines, ayudar a adoptar una postura cómoda o reforzar instrucciones previamente comprendidas. Su participación debe fomentar autonomía materna y no sustituirla.

Seguimiento y continuidad asistencial

La reevaluación forma parte de la intervención desde el primer contacto. Tras aplicar ajustes en la toma, conviene valorar si el dolor disminuye, si el recién nacido mantiene mejor el agarre y si la madre se siente capaz de reproducir lo aprendido. En función de la respuesta, puede bastar con observación posterior en la misma jornada o puede requerirse una revisión precoz en consulta.

La continuidad asistencial es especialmente importante cuando persisten dolor, lesiones, sospecha de transferencia insuficiente, necesidad de extracción complementaria o ansiedad materna intensa. En estos casos, la coordinación entre hospital, matrona, Enfermería de atención primaria, pediatría u otros recursos de apoyo puede evitar la cronificación del problema y la instauración de medidas poco adaptadas a la situación real.

Criterios de seguridad y derivación

La guía de intervención enfermera debe incorporar criterios de alerta. Requieren valoración clínica adicional las situaciones en las que el recién nacido presenta dificultad mantenida para alimentarse, escasa respuesta durante las tomas, signos de ingesta insuficiente, pérdida de bienestar, empeoramiento clínico o incapacidad persistente para mantener el agarre pese a las medidas iniciales. También precisan revisión los casos con dolor materno intenso no controlado, lesiones importantes del pezón, congestión mamaria que no mejora o sospecha de complicaciones mamarias.

En algunos casos será necesario ampliar la exploración del recién nacido o de la madre para identificar factores anatómicos, funcionales o patológicos que exceden la intervención de apoyo inicial. La derivación no debe interpretarse como fracaso del cuidado enfermero, sino como parte del abordaje seguro y coordinado de la lactancia.

Discusión/Conclusiones

Las dificultades de agarre representan un problema de cuidados frecuente, pero heterogéneo. Su complejidad radica en que rara vez obedecen a una sola causa y en que su impacto trasciende la técnica de alimentación. El dolor, la inseguridad, la organización del entorno y la capacidad de seguimiento influyen en la evolución tanto como la postura o la apertura oral del recién nacido. Por ello, la respuesta enfermera debe alejarse de soluciones uniformes y apoyarse en una valoración clínica directa, contextualizada y repetida cuando sea necesario.

Uno de los principales aportes de la intervención enfermera es traducir la observación técnica en recomendaciones comprensibles y asumibles para la madre. Corregir la posición sin explicar qué signos indican una mejoría real puede generar dependencia del profesional y baja confianza en el autocuidado. En cambio, cuando la mujer comprende cómo se produce un agarre eficaz y aprende a reconocer señales de buena transferencia, aumenta su capacidad para afrontar las tomas fuera del entorno asistencial.

También debe considerarse que no todas las dificultades de agarre se resuelven en el mismo tiempo ni mediante la misma secuencia de medidas. Algunas responden con rapidez a cambios posturales y apoyo presencial durante una toma. Otras requieren varias reevaluaciones, alivio del dolor, protección de la producción láctea o valoración clínica complementaria. Esta variabilidad obliga a evitar mensajes simplificadores que puedan culpabilizar a la madre o retrasar la identificación de problemas añadidos.

Desde la organización de cuidados, el apoyo a la lactancia resulta más eficaz cuando existe continuidad entre niveles asistenciales y coherencia en los mensajes profesionales. Las recomendaciones contradictorias, el uso indiscriminado de dispositivos o la ausencia de seguimiento tras el alta pueden dificultar la consolidación de la lactancia incluso cuando la intervención inicial ha sido adecuada. La coordinación y la accesibilidad a revisiones tempranas son, por tanto, elementos asistenciales de alto valor.

En síntesis, la intervención enfermera ante dificultades de agarre debe integrar observación de la toma, corrección técnica, alivio de problemas asociados, educación sanitaria y seguimiento. Su finalidad no es imponer una manera única de amamantar, sino ayudar a que la díada encuentre una forma eficaz, segura y sostenible de alimentación al pecho, adaptada a su situación clínica y a su contexto de cuidados.

Conflicto de intereses

Los autores manifiestan que no existe ningún conflicto de intereses que haya podido influir en el contenido del presente trabajo.

Financiación

La elaboración de este artículo no contó con financiación externa pública ni privada.

Bibliografía

  1. Morns MA, Steel AE, McIntyre E, Burns E. Breastfeeding Aversion Response (BAR): A Descriptive Study.. J Midwifery Womens Health. 2023;68(4):430-441. doi: https://doi.org/10.1111/jmwh.13474
  2. Cirpanli C, Hicyilmaz BD. Postcesarean Difficulties and their Association with Breastfeeding Success in Postpartum Women.. Niger J Clin Pract. 2022;25(1):69-77. doi: https://doi.org/10.4103/njcp.njcp_546_20
  3. McGuigan M, Larkin P. Laid-back breastfeeding: knowledge, attitudes and practices of midwives and student midwives in Ireland.. Int Breastfeed J. 2024;19(1):13. doi: https://doi.org/10.1186/s13006-024-00619-y
  4. Rosin SI. A Case Study of Biological Nurturing.. J Hum Lact. 2019;35(2):318-322. doi: https://doi.org/10.1177/0890334419829044
  5. Jiménez Gómez MI, Meneses Monroy A, Corrillero Martín J, Santana Gutierrez S, Rodríguez Martín R, Girón Daviña PR. Prevalence of Nipple Soreness at 48 Hours Postpartum.. Breastfeed Med. 2021;16(4):325-331. doi: https://doi.org/10.1089/bfm.2020.0112
  6. Powell RM, Mitra M, Smeltzer SC, Long-Bellil LM, Smith LD, Rosenthal E, et al.. Breastfeeding Among Women With Physical Disabilities in the United States.. J Hum Lact. 2018;34(2):253-261. doi: https://doi.org/10.1177/0890334417739836
  7. Park SH, Ryu S. [Effects of Breastfeeding Interventions on Breastfeeding Rates at 1, 3 and 6 Months Postpartum: A Systematic Review and Meta-Analysis].. J Korean Acad Nurs. 2017;47(6):713-730. doi: https://doi.org/10.4040/jkan.2017.47.6.713
  8. Perez MR, de Castro LS, Chang YS, Sañudo A, Marcacine KO, Amir LH, et al.. Breastfeeding Practices and Problems Among Obese Women Compared with Nonobese Women in a Brazilian Hospital.. Womens Health Rep (New Rochelle). 2021;2(1):219-226. doi: https://doi.org/10.1089/whr.2021.0021
  9. Schindler-Ruwisch J, Phillips KE. Breastfeeding During a Pandemic: The Influence of COVID-19 on Lactation Services in the Northeastern United States.. J Hum Lact. 2021;37(2):260-268. doi: https://doi.org/10.1177/08903344211003898
  10. Burns ES, Duursma L, Triandafilidis Z. Breastfeeding support at an Australian Breastfeeding Association drop-in service: a descriptive survey.. Int Breastfeed J. 2020;15(1):101. doi: https://doi.org/10.1186/s13006-020-00345-1
  11. Emond A, Ingram J, Johnson D, Blair P, Whitelaw A, Copeland M, et al.. Randomised controlled trial of early frenotomy in breastfed infants with mild-moderate tongue-tie.. Arch Dis Child Fetal Neonatal Ed. 2014;99(3):F189-95. doi: https://doi.org/10.1136/archdischild-2013-305031
  12. Douglas PS, Perrella SL, Geddes DT. A brief gestalt intervention changes ultrasound measures of tongue movement during breastfeeding: case series.. BMC Pregnancy Childbirth. 2022;22(1):94. doi: https://doi.org/10.1186/s12884-021-04363-7
  13. Schindler-Ruwisch J, Roess A, Robert RC, Napolitano M, Woody E, Thompson P, et al.. Determinants of Breastfeeding Initiation and Duration Among African American DC WIC Recipients: Perspectives of Recent Mothers.. Womens Health Issues. 2019;29(6):513-521. doi: https://doi.org/10.1016/j.whi.2019.07.003
  14. Madhan J, Ethiraj T, Rajendran SS, Vijayalakshmi V, Murugan U, Wilson V. Enhancing Breastfeeding Outcomes: Nurse-Led Interventions in Breast Hygiene for Primigravida Mothers-A Mixed-Methods Analysis.. J Pharm Bioallied Sci. 2025;17(Suppl 1):S661-S663. doi: https://doi.org/10.4103/jpbs.jpbs_1698_24
Scroll al inicio