Mejora de la vigilancia de tolerancia a nutrición enteral en UCI

Improving monitoring of enteral nutrition tolerance in the ICU

Incluido en la revista CADICE. Vol. I . N.º 8 – Agosto 2026

Pág. Inicial: Vol. I; N.º 8:168

Autor principal (primer firmante): Nuria Pérez Aguilar

Fecha recepción: 02/07/26

Fecha aceptación: 27/07/26

Fecha de publicación: 03/08/26

Ref.: CADICE. 2026;1(8):168

Autores:
Nuria Pérez Aguilar
Miguel Torres Calvo
Laura Hidalgo Romero
Carmen Ruiz Esteban
Héctor Jiménez Lara
Ana Belén Cano Soler

Categoría: Enfermería

Palabras clave: Seguridad del paciente; Nutrición enteral; Unidades de cuidados intensivos; Aspiración; Gestión de riesgos; Tolerancia gastrointestinal; Paciente crítico; Mejora de la calidad; Monitorización fisiológica; Cuidados críticos

Keywords: Patient Safety; Enteral Nutrition; Intensive Care Units; Aspiration; Risk Management; Gastrointestinal Tolerance; Critical Illness; Quality Improvement; Monitoring, Physiologic; Critical Care

Resumen

Introducción: La nutrición enteral forma parte del soporte habitual del paciente crítico y su administración exige una vigilancia clínica continua. En la unidad de cuidados intensivos, la tolerancia digestiva puede modificarse con rapidez por la situación hemodinámica, la sedación, la ventilación mecánica, el uso de fármacos y la propia evolución del proceso agudo. La detección tardía de signos de intolerancia puede favorecer interrupciones evitables del soporte nutricional y aumentar el riesgo de complicaciones, entre ellas la aspiración.

Objetivos: Describir una propuesta de mejora orientada a estandarizar la vigilancia enfermera de la tolerancia a la nutrición enteral en UCI, reforzar la seguridad del paciente y facilitar la toma de decisiones clínicas dentro del equipo multiprofesional.

Metodología: Se presenta un artículo de mejora de calidad basado en un análisis clínico-organizativo del proceso asistencial. Se identifican puntos de variabilidad en la monitorización, elementos clave de valoración enfermera, indicadores cualitativos de seguimiento y medidas de implantación adaptables a la práctica de cuidados intensivos.

Resultados: La propuesta se articula en torno a una valoración basal previa al inicio de la nutrición enteral, vigilancia programada durante la administración, registro estructurado de signos de tolerancia gastrointestinal, criterios de comunicación clínica y revisión periódica del cumplimiento del proceso. El papel de Enfermería resulta central en la observación continuada, la detección precoz de incidencias, la trazabilidad del cuidado y la coordinación con medicina, nutrición clínica y farmacia cuando procede.

Discusión/Conclusiones: La mejora de la vigilancia de la tolerancia a la nutrición enteral puede contribuir a disminuir la variabilidad asistencial y a fortalecer la seguridad del paciente crítico. Su utilidad depende de la formación del equipo, de registros clínicos claros y de una implantación realista, integrada en la carga asistencial de la UCI y ajustada a los protocolos vigentes de cada centro.

Abstract

Introduction: Enteral nutrition is a common component of support for critically ill patients and requires continuous clinical surveillance. In the intensive care unit, gastrointestinal tolerance may change rapidly due to hemodynamic instability, sedation, mechanical ventilation, drug therapy, and the evolution of the acute condition. Delayed recognition of intolerance may lead to avoidable interruptions in nutritional support and increase the risk of complications, including aspiration.

Objectives: To describe a quality improvement proposal aimed at standardising nursing surveillance of tolerance to enteral nutrition in the ICU, strengthening patient safety, and supporting clinical decision-making within the multidisciplinary team.

Methodology: This paper presents a quality improvement approach based on a clinical and organisational analysis of the care process. Sources of variability in monitoring were identified, together with key nursing assessment elements, qualitative follow-up indicators, and implementation measures adaptable to intensive care practice.

Results: The proposal is structured around baseline assessment before starting enteral nutrition, scheduled surveillance during administration, structured recording of gastrointestinal tolerance signs, escalation criteria for clinical communication, and periodic review of process adherence. Nursing plays a central role in continuous observation, early detection of incidents, care traceability, and coordination with physicians, clinical nutrition, and pharmacy when required.

Discussion/Conclusions: Improving surveillance of tolerance to enteral nutrition may help reduce practice variability and enhance safety in critically ill patients. Its usefulness depends on staff training, clear clinical documentation, and realistic implementation integrated into ICU workload and aligned with local protocols.

Introducción

La nutrición enteral constituye una intervención frecuente en la atención al paciente crítico, especialmente cuando la vía oral no resulta posible o suficiente y el tracto gastrointestinal puede utilizarse. Su finalidad no se limita al aporte de nutrientes; forma parte del conjunto de medidas destinadas a sostener la respuesta orgánica durante una situación de alta complejidad clínica. Sin embargo, su administración en UCI no puede considerarse un procedimiento mecánico. Requiere una valoración continuada del estado del paciente, de la respuesta gastrointestinal y del equilibrio entre beneficio nutricional y riesgo clínico.

La tolerancia a la nutrición enteral es un concepto clínico que integra diferentes manifestaciones: presencia o ausencia de náuseas, vómitos, distensión abdominal, diarrea, estreñimiento, dolor o incomodidad abdominal cuando la situación neurológica permite expresarlo, signos indirectos de enlentecimiento del vaciado gástrico y aparición de eventos que puedan comprometer la seguridad, como la broncoaspiración o la sospecha de regurgitación. En cuidados intensivos, estas manifestaciones no siempre son evidentes. La sedación, la intubación orotraqueal, el uso de opioides, los cambios posturales, la perfusión tisular alterada, la inestabilidad hemodinámica y la coexistencia de múltiples tratamientos modifican tanto la fisiología digestiva como la interpretación de los signos clínicos.

En este escenario, Enfermería ocupa una posición estratégica. La observación continuada junto al paciente, el control de la administración, la verificación de la vía, la evaluación del abdomen, la vigilancia respiratoria y el registro de incidencias sitúan a la enfermera como profesional clave para detectar cambios precoces en la tolerancia y activar la respuesta clínica oportuna. Cuando esta vigilancia no está suficientemente estructurada, pueden aparecer diferencias en la práctica diaria: registros incompletos, criterios variables para interrumpir la nutrición, comunicación heterogénea de incidencias o demoras en la identificación de signos de riesgo.

El problema no es solo nutricional. Se relaciona directamente con la seguridad del paciente. Una vigilancia insuficiente puede favorecer tanto la infraalimentación por suspensiones innecesarias como la persistencia de una administración mal tolerada, con incremento del riesgo de aspiración, empeoramiento del confort, alteraciones digestivas y mayor complejidad asistencial. Por ello, la mejora del proceso debe orientarse a integrar la valoración clínica, el razonamiento enfermero y la coordinación multiprofesional en un marco de calidad asistencial.

Desde una perspectiva organizativa, la estandarización prudente de la vigilancia no pretende sustituir el juicio clínico ni convertir la atención en una secuencia rígida. Su propósito es delimitar qué aspectos deben observarse, cuándo deben registrarse y cómo deben comunicarse los hallazgos relevantes. Una UCI con criterios compartidos puede responder de forma más consistente ante la intolerancia digestiva y disminuir la variabilidad entre turnos y profesionales. Este tipo de iniciativas adquiere especial valor en entornos donde confluyen alta tecnología, múltiples riesgos simultáneos y necesidad de decisiones rápidas.

La propuesta que se desarrolla a continuación parte de esa necesidad: mejorar la vigilancia de la tolerancia a la nutrición enteral en pacientes críticos mediante un abordaje de calidad y seguridad centrado en el papel de Enfermería, sin desvincularse del trabajo interdisciplinar ni de la adaptación a los protocolos locales.

Objetivos

El objetivo general es desarrollar una propuesta de mejora dirigida a optimizar la vigilancia enfermera de la tolerancia a la nutrición enteral en la UCI, favoreciendo una atención más segura, homogénea y clínicamente útil para el paciente crítico.

Como objetivos específicos se plantean los siguientes:

  • Identificar los elementos de valoración que conviene integrar de manera sistemática antes y durante la administración de nutrición enteral.
  • Definir un marco práctico de vigilancia clínica y registro que facilite la detección precoz de signos de intolerancia gastrointestinal y de situaciones asociadas a riesgo de aspiración.
  • Delimitar el papel de Enfermería en la coordinación de cuidados, la comunicación de incidencias y la revisión del proceso asistencial.
  • Proponer indicadores de seguimiento orientados a evaluar adherencia al proceso y utilidad clínica de la intervención de mejora.
  • Señalar barreras y facilitadores que condicionan la implantación de un sistema de vigilancia más estructurado en unidades de cuidados intensivos.

Metodología

Se plantea una propuesta de mejora de calidad basada en el análisis del proceso de administración y monitorización de la nutrición enteral en UCI. El enfoque es narrativo y organizativo, centrado en la práctica asistencial y en la seguridad del paciente. No se parte de resultados de auditoría cuantitativa ni de indicadores numéricos previos, sino de problemas frecuentemente observables en la práctica: variabilidad en la vigilancia, diferencias en el registro de incidencias, interpretación desigual de la tolerancia digestiva y comunicación no siempre sistemática entre profesionales.

El ámbito de aplicación es la UCI de adultos, aunque algunos de los principios expuestos pueden ser adaptables a otros entornos de atención a pacientes graves. La población diana de la intervención está constituida por personas portadoras de sonda para nutrición enteral, con especial atención a quienes presentan ventilación mecánica, alteración del nivel de consciencia, sedación, inmovilidad, uso de fármacos que afectan a la motilidad digestiva o situaciones clínicas que incrementan la vulnerabilidad ante la aspiración.

La propuesta se organiza en cinco componentes: valoración inicial, vigilancia continuada, registro estructurado, criterios de comunicación clínica y seguimiento del proceso. Cada componente se diseña desde una perspectiva enfermera, considerando que la observación mantenida, la trazabilidad de los cuidados y la capacidad para detectar cambios sutiles forman parte del núcleo competencial de la práctica en cuidados intensivos.

Para hacer viable la implantación, se contemplan medidas de bajo impacto organizativo pero potencialmente útiles: incorporación de un checklist breve al registro de turno, definición compartida de signos de alarma, sesiones internas de actualización y revisión periódica de casos en los que la nutrición enteral se haya interrumpido por intolerancia. El propósito no es imponer un protocolo cerrado, sino aportar una base común que facilite la adaptación a la realidad de cada unidad, a sus recursos y a los procedimientos ya vigentes.

La evaluación de la propuesta se plantea mediante indicadores cualitativos y de proceso, tales como la existencia de valoración basal documentada, la cumplimentación regular de los apartados de tolerancia digestiva, la constancia de la posición del paciente durante la administración, la trazabilidad de las interrupciones de la nutrición y la comunicación de incidencias relevantes al equipo responsable. Estos elementos permiten revisar si la mejora se integra en la práctica diaria y si aporta información clínicamente útil para la toma de decisiones.

Resultados

Problema asistencial y puntos de variabilidad

La administración de nutrición enteral en UCI suele desarrollarse en un entorno de elevada carga asistencial, con prioridades cambiantes y múltiples intervenciones simultáneas. En estas condiciones, la vigilancia de la tolerancia puede quedar subordinada a la resolución de problemas agudos más visibles. Una de las principales fuentes de variabilidad es la ausencia de una secuencia de observación compartida. Algunos profesionales priorizan el control del ritmo de infusión o de la fijación de la sonda, mientras otros centran la atención en los signos digestivos o en la posición del paciente. Cuando no existe una estructura común, la información recogida puede resultar fragmentaria.

También se observa variabilidad en la interpretación clínica. La distensión abdominal leve, la presencia de náuseas en un paciente parcialmente despierto, la tos asociada a cambios posturales o la diarrea en tratamiento antibiótico pueden generar respuestas muy distintas. En ocasiones se interrumpe la nutrición de forma preventiva sin un análisis global; en otras, se mantiene pese a la aparición de señales que aconsejarían una reevaluación más estrecha. Esta heterogeneidad afecta a la continuidad del soporte nutricional y a la seguridad.

Otro punto crítico es el registro. Si las incidencias digestivas, respiratorias o posturales no se documentan con claridad, el relevo entre turnos pierde continuidad y el equipo médico dispone de menos información para decidir ajustes. La mejora del proceso exige, por tanto, no solo observar más, sino observar mejor y dejar constancia de manera útil.

Valoración basal antes del inicio o reinicio de la nutrición enteral

La primera medida propuesta consiste en incorporar una valoración basal breve y sistemática antes de iniciar o reiniciar la administración. Esta valoración debería incluir al menos la comprobación de la vía de acceso según procedimiento del centro, el tipo de soporte respiratorio, el nivel de consciencia o sedación, la posición del paciente, la existencia de náuseas o vómitos recientes, la presencia de distensión abdominal apreciable, el patrón deposicional reciente y cualquier circunstancia que pueda modificar la tolerancia, como cambios hemodinámicos relevantes o procedimientos previstos.

Desde el punto de vista enfermero, esta valoración basal permite identificar pacientes con mayor vulnerabilidad y anticipar necesidades de vigilancia intensiva. No todos requieren la misma frecuencia de observación. Un paciente estable, con trayectoria previa de buena tolerancia, no plantea las mismas exigencias que otro en ventilación mecánica profunda, con necesidad de cambios posturales frecuentes y antecedentes de regurgitación. Individualizar la vigilancia es compatible con estandarizar el proceso.

Elementos clave de la vigilancia continuada

La propuesta de mejora plantea que la vigilancia de la tolerancia se apoye en una serie de observaciones clínicas registrables durante cada turno. Entre ellas destacan la posición mantenida durante la administración, la aparición de náuseas o vómitos, la distensión abdominal, los cambios en la consistencia y frecuencia de las deposiciones, la presencia de molestias abdominales si el paciente puede expresarlas, la existencia de regurgitación visible y cualquier signo respiratorio concomitante que haga pensar en compromiso de la seguridad, como tos, desaturación no explicada por otra causa o aumento de secreciones coincidente con la administración.

La monitorización debe contemplar además las circunstancias del cuidado que pueden influir en la tolerancia: movilizaciones, pronación, pruebas diagnósticas, procedimientos quirúrgicos, administración de medicación por la sonda o interrupciones repetidas del aporte. En la práctica, muchos episodios de intolerancia no dependen únicamente de la fórmula enteral, sino de la interacción entre el estado del paciente y el conjunto del plan terapéutico.

La mejora propuesta evita reducir la vigilancia a un único parámetro. La tolerancia gastrointestinal en el paciente crítico debe interpretarse de forma integrada. Una lectura aislada, descontextualizada del resto de signos clínicos, puede conducir tanto a sobreestimar como a infravalorar el problema. Por eso se recomienda una observación sintética pero completa, sustentada en juicio clínico.

Registro estructurado y comunicación clínica

Uno de los resultados esperables de la intervención es disponer de un registro más homogéneo. Para ello, resulta útil incorporar en la hoja enfermera o en el sistema informático apartados específicos para tolerancia a la nutrición enteral. No se trata de aumentar burocracia, sino de facilitar que la información relevante quede reflejada con rapidez: situación postural, incidencias digestivas, episodios de interrupción, medidas adoptadas y respuesta observada.

La comunicación con el equipo debe organizarse con criterios explícitos. Determinados hallazgos pueden requerir una reevaluación clínica sin demora: vómitos, regurgitación, signos compatibles con aspiración, aumento progresivo de distensión abdominal, deterioro respiratorio no explicado, intolerancia persistente o imposibilidad reiterada de mantener la administración prevista. Disponer de criterios compartidos mejora la seguridad y reduce decisiones inconsistentes entre turnos.

La trazabilidad del proceso también se fortalece cuando se registra el motivo de cada suspensión y el momento en que se reanuda la nutrición. Esta información ayuda a revisar causas evitables de interrupción, ordenar prioridades y valorar oportunidades de mejora en la organización del cuidado.

Rol de Enfermería en la seguridad del paciente

La propuesta sitúa a Enfermería como eje del sistema de vigilancia. Su aportación no se limita al cumplimiento técnico de la administración. Incluye la evaluación clínica continuada, la prevención de riesgos asociados, la comprobación de medidas posturales, la identificación de cambios digestivos y respiratorios, la educación interna entre profesionales y la activación de la comunicación cuando aparecen incidencias.

En la práctica diaria, la enfermera integra información procedente de la observación directa, de la respuesta del paciente, de la monitorización y del conocimiento del plan terapéutico global. Esa visión de conjunto es especialmente valiosa en UCI, donde una alteración aparentemente menor puede anticipar una complicación de mayor entidad. Cuando la vigilancia de la nutrición enteral se entiende como parte de la seguridad del paciente y no solo como una tarea nutricional, mejora su visibilidad dentro de las prioridades de cuidado.

La coordinación con el equipo multiprofesional es otro elemento esencial. Las incidencias de tolerancia pueden requerir revisión de pauta, modificación del ritmo de administración, ajuste farmacológico, reevaluación de la vía o reconsideración del plan nutricional. Una comunicación enfermera clara, basada en datos observables y bien registrados, facilita decisiones más consistentes.

Barreras, facilitadores e indicadores de seguimiento

Entre las barreras más frecuentes para implantar esta mejora se encuentran la elevada carga de trabajo, la rotación de profesionales, la falta de uniformidad en los registros, la existencia de procedimientos informales no compartidos y la tendencia a interpretar la tolerancia digestiva como un problema secundario frente a otras prioridades de la UCI. También pueden influir limitaciones del sistema informático, ausencia de espacios breves de formación y diferencias de criterio entre profesionales sobre cuándo interrumpir o reevaluar la nutrición enteral.

Como facilitadores destacan el liderazgo enfermero de la iniciativa, la disponibilidad de herramientas de registro sencillas, la incorporación del tema a la formación de acogida y la revisión periódica de casos clínicos de interés. Resulta igualmente útil que la mejora se vincule a objetivos de seguridad ya reconocidos por la unidad, como la prevención de eventos adversos evitables y la mejora de la continuidad asistencial.

Los indicadores de seguimiento propuestos son de proceso y de calidad documental: porcentaje de pacientes con valoración basal registrada, presencia de registro de tolerancia en cada turno, constancia de medidas posturales durante la administración, documentación del motivo de suspensión cuando esta se produce y evidencia de comunicación clínica ante signos relevantes de intolerancia. Aunque no aportan por sí solos resultados clínicos finales, permiten valorar si la vigilancia se ha hecho visible y medible dentro de la práctica asistencial.

Discusión/Conclusiones

La tolerancia a la nutrición enteral en el paciente crítico no puede abordarse como una cuestión exclusivamente digestiva ni como un aspecto accesorio del soporte nutricional. Se trata de un proceso clínico dinámico, influido por la situación general del paciente y por múltiples intervenciones concurrentes. Desde esta perspectiva, la vigilancia enfermera adquiere una dimensión claramente relacionada con la seguridad del paciente: detectar de forma precoz, interpretar en contexto, registrar con claridad y comunicar con oportunidad.

La principal fortaleza de una propuesta de mejora como la descrita reside en su aplicabilidad. No depende de tecnología adicional ni de cambios organizativos complejos, sino de ordenar la observación clínica y de hacer explícitos criterios que en muchas ocasiones permanecen implícitos. Cuando el equipo comparte qué debe valorarse, cómo debe registrarse y qué hallazgos requieren escalada clínica, disminuye la variabilidad y se favorece una respuesta más consistente ante la intolerancia.

No obstante, la implantación tiene límites. La UCI es un entorno donde la priorización asistencial puede modificarse de forma súbita, y cualquier sistema de vigilancia debe ser compatible con esa realidad. Si el registro es excesivamente extenso o poco intuitivo, es probable que no se sostenga en el tiempo. Del mismo modo, la interpretación de la tolerancia seguirá requiriendo juicio clínico y adaptación individual. Ninguna herramienta sustituye la valoración integral del paciente ni resuelve por sí sola situaciones complejas.

Otro aspecto relevante es evitar que la mejora derive en suspensiones innecesarias de la nutrición enteral por exceso de cautela. La seguridad no se protege solo interrumpiendo ante cualquier duda, sino valorando de forma proporcional el riesgo, la evolución del paciente y el impacto de las interrupciones repetidas sobre el plan terapéutico. Por ello, el enfoque más útil parece ser aquel que combina vigilancia estructurada con comunicación multiprofesional ágil.

Para Enfermería, esta línea de trabajo refuerza competencias nucleares de los cuidados intensivos: monitorización clínica, prevención de complicaciones, continuidad asistencial y gestión del riesgo. También puede favorecer una mayor visibilidad del razonamiento enfermero dentro del proceso nutricional, al convertir observaciones dispersas en información relevante para la toma de decisiones.

La mejora de la vigilancia de la tolerancia a la nutrición enteral en UCI puede contribuir, en suma, a una atención más segura y coherente. Su valor real dependerá de la adaptación a los protocolos del centro, de la implicación del equipo y de la capacidad para mantener registros útiles sin sobrecargar la práctica. En unidades donde la complejidad clínica es elevada, pequeñas mejoras en la calidad del seguimiento pueden tener una repercusión significativa en la prevención de riesgos y en la continuidad del soporte nutricional.

Conflicto de intereses

No se identifican conflictos de intereses por parte de los autores en relación con el tema tratado en este artículo.

Financiación

No se ha recibido financiación externa para el desarrollo, redacción o publicación del presente trabajo.

Bibliografía

  1. Song M, Zhao P, Hu W. Application Effect of Intra-Abdominal Pressure Monitoring System in Early Enteral Nutrition Nursing of ICU Patients.. Contrast Media Mol Imaging. 2022;2022:3545278. doi: https://doi.org/10.1155/2022/3545278
  2. Metheny NA. CE: Monitoring Adult Patients for Intolerance to Gastric Tube Feedings.. Am J Nurs. 2021;121(8):36-43. doi: https://doi.org/10.1097/01.NAJ.0000767356.16777.f1
  3. Corpeleijn WE, Vermeulen MJ, van den Akker CH, van Goudoever JB. Feeding very-low-birth-weight infants: our aspirations versus the reality in practice.. Ann Nutr Metab. 2011;58 Suppl 1:20-9. doi: https://doi.org/10.1159/000323384
  4. Neves RPS, Assis AP, Russo CMC. Monitoring enteral feeding tolerance in a critically ill patient using point-of-care ultrasound.. Rev Bras Enferm. 2025;78(6):e20250033. doi: https://doi.org/10.1590/0034-7167-2025-0033
  5. Ge W, Zhu S, Guo T, Zhu X. [Evidence summary on enteral and parenteral nutrition for adult patients with sepsis].. Zhonghua Wei Zhong Bing Ji Jiu Yi Xue. 2025;37(12):1147-1155. doi: https://doi.org/10.3760/cma.j.cn121430-20241018-00497
  6. Lenfestey MW, Li N, Gauthier J, Winglee K, Fodor A, Zeng K, et al.. Effect of Routine Gastric Residual Aspiration on the Preterm Infant Fecal Microbiome.. Am J Perinatol. 2024;41(S 01):e212-e220. doi: https://doi.org/10.1055/a-1877-6306
  7. Zhang H, Chen Y, Li F, He C, Li X, Wang Y, et al.. Efficacy and Tolerability of Non-Routine Gastric Residual Volume Monitoring in Mechanically Ventilated Adults Receiving Early Enteral Nutrition: A Randomised Controlled Non-Inferiority Trial.. Nurs Crit Care. 2026;31(3):e70486. doi: https://doi.org/10.1111/nicc.70486
  8. Zhu H, Dai K, Zhang Y, Hu P, Ruan J. Analysis of factors affecting postoperative feeding intolerance in neonates following intestinal surgery.. BMC Pediatr. 2026;26(1). doi: https://doi.org/10.1186/s12887-025-06491-x
  9. Meyer R, Harrison S, Cooper M, Habibi P. Successful blind placement of nasojejunal tubes in paediatric intensive care: impact of training and audit.. J Adv Nurs. 2007;60(4):402-8. doi: https://doi.org/10.1111/j.1365-2648.2007.04401.x
  10. Guenter P. Safe practices for enteral nutrition in critically ill patients.. Crit Care Nurs Clin North Am. 2010;22(2):197-208. doi: https://doi.org/10.1016/j.ccell.2010.03.009
  11. Spain DA, McClave SA, Sexton LK, Adams JL, Blanford BS, Sullins ME, et al.. Infusion protocol improves delivery of enteral tube feeding in the critical care unit.. JPEN J Parenter Enteral Nutr. 1999;23(5):288-92. doi: https://doi.org/10.1177/0148607199023005288
Scroll al inicio