Optimizing the care pathway for dyspnea in admissions due to COPD exacerbation
Incluido en la revista CADICE. Vol. I . N.º 9 – Septiembre 2026
Pág. Inicial: Vol. I; N.º 9:446
Autor principal (primer firmante): Marina Solís Navarro
Fecha recepción: 25/08/26
Fecha aceptación: 24/09/26
Fecha de publicación: 28/09/26
Ref.: CADICE. 2026;1(9):446
Autores:
Marina Solís Navarro
Andrés Fernández Rivas
Categoría: Enfermería
Palabras clave: Mejora de la calidad; Enfermedad pulmonar obstructiva crónica; Seguridad del paciente; Continuidad asistencial; Hospitalización; Oxigenoterapia; Disnea; Gestión de riesgos; Atención hospitalaria; Inhaladores
Keywords: Quality Improvement; Pulmonary Disease, Chronic Obstructive; Patient Safety; Continuity of Patient Care; Hospitalization; Oxygen Inhalation Therapy; Dyspnea; Risk Management; Hospital Care; Inhalers
Resumen
Introducción: La disnea constituye uno de los motivos de consulta y de ingreso más frecuentes en la reagudización de la enfermedad pulmonar obstructiva crónica. Su abordaje hospitalario exige una respuesta coordinada, rápida y segura, en la que la Enfermería desempeña un papel central desde la recepción del paciente hasta la preparación del alta. Cuando el circuito asistencial presenta variabilidad, retrasos o déficits de comunicación, pueden aparecer riesgos evitables relacionados con la valoración inicial, la administración de oxígeno, el uso de inhaladores, la monitorización clínica y la continuidad de cuidados.
Objetivos: Proponer un modelo de mejora del circuito de atención a la disnea en pacientes ingresados por reagudización de EPOC, con especial atención a la seguridad del paciente, la coordinación interdisciplinar y la contribución enfermera en la detección precoz, el seguimiento y la transición asistencial.
Metodología: Se presenta un análisis de mejora de calidad con enfoque narrativo aplicado al proceso hospitalario. Se identifican puntos críticos del circuito, riesgos asistenciales, oportunidades de estandarización y elementos organizativos susceptibles de intervención. El planteamiento se estructura desde la perspectiva de la práctica enfermera, integrando valoración clínica, cuidados respiratorios, educación terapéutica y coordinación del alta.
Resultados: La propuesta organiza el circuito en fases: acogida y priorización clínica, valoración respiratoria inicial, manejo seguro de la oxigenoterapia y de los dispositivos inhalados, reevaluación programada, conciliación terapéutica, educación para el autocuidado y continuidad al alta. Se plantean indicadores de proceso y de resultado clínico-organizativo, así como barreras y facilitadores para su implantación. La participación enfermera se define como eje de seguridad, trazabilidad y continuidad.
Discusión/Conclusiones: La optimización del circuito puede contribuir a reducir la variabilidad asistencial y a mejorar la experiencia clínica del paciente con disnea por reagudización de EPOC. Su efectividad depende de la adaptación al contexto, de la formación del equipo, de la claridad en los criterios de actuación y de una comunicación asistencial consistente entre niveles.
Abstract
Introduction: Dyspnea is one of the most common reasons for consultation and hospital admission during exacerbations of chronic obstructive pulmonary disease. Its in-hospital management requires a coordinated, timely and safe response, with nurses playing a central role from patient reception to discharge planning. When the care pathway is affected by variability, delays or communication failures, avoidable risks may arise in initial assessment, oxygen administration, inhaler use, clinical monitoring and continuity of care.
Objectives: To propose a quality improvement model for the dyspnea care pathway in patients admitted due to COPD exacerbation, focusing on patient safety, interdisciplinary coordination and the nursing contribution to early detection, follow-up and care transition.
Methodology: A narrative quality improvement analysis of the hospital process is presented. Critical points in the pathway, care-related risks, opportunities for standardization and organizational components suitable for intervention are identified. The proposal is structured from a nursing perspective, integrating clinical assessment, respiratory care, therapeutic education and discharge coordination.
Results: The proposed pathway is organized into phases: reception and clinical prioritization, initial respiratory assessment, safe management of oxygen therapy and inhaled devices, scheduled reassessment, medication reconciliation, self-care education and discharge continuity. Process and clinical-organizational outcome indicators are outlined, together with barriers and facilitators for implementation. Nursing participation is defined as a key element for safety, traceability and continuity.
Discussion/Conclusions: Optimizing the care pathway may help reduce practice variability and improve the clinical experience of patients presenting with dyspnea during COPD exacerbation. Its effectiveness depends on local adaptation, team training, clear operational criteria and consistent communication across care levels.
Introducción
La reagudización de la EPOC con disnea significativa supone un episodio de alta complejidad asistencial. No se trata únicamente de un empeoramiento respiratorio, sino de una situación en la que confluyen fragilidad clínica, riesgo de deterioro rápido, tratamiento inhalado previo de eficacia variable, posible uso domiciliario de oxígeno, comorbilidad y necesidad de decisiones organizativas ágiles. En el entorno hospitalario, la calidad del resultado no depende solo del tratamiento indicado, sino también del recorrido del paciente por el sistema: cómo es identificado, valorado, monitorizado, tratado y preparado para el alta.
En ese trayecto, la Enfermería ocupa una posición estratégica. La primera observación clínica estructurada, la detección de signos de fatiga respiratoria, la vigilancia de la respuesta a la oxigenoterapia, la comprobación de la técnica inhalatoria, la prevención de incidentes relacionados con la medicación y la educación sanitaria recaen de manera importante en el cuidado enfermero. Por ello, cuando se analiza la seguridad del paciente con disnea en el ingreso por reagudización de EPOC, resulta pertinente revisar el circuito asistencial con una mirada que combine gestión de riesgos, continuidad de cuidados y práctica clínica.
La variabilidad en estos procesos puede expresarse de formas distintas: demoras en la valoración respiratoria inicial, registro incompleto de la situación basal, administración de oxígeno sin objetivos claramente consignados, uso subóptimo de dispositivos inhalados, reevaluaciones no sistematizadas, información fragmentada durante los cambios de turno o escasa planificación del alta. Ninguno de estos elementos actúa de forma aislada. Con frecuencia, los problemas de calidad emergen por acumulación de pequeñas discontinuidades que incrementan la vulnerabilidad del paciente.
Optimizar el circuito de atención no implica convertir la respuesta clínica en una secuencia rígida. Supone, más bien, ordenar los momentos clave del proceso, disminuir omisiones evitables y favorecer que cada profesional disponga de información útil en el momento oportuno. En el caso de la reagudización de EPOC, ese enfoque puede mejorar la consistencia de los cuidados respiratorios, favorecer una toma de decisiones más segura y reforzar la transición entre la hospitalización y el domicilio o el recurso sociosanitario correspondiente.
Desde una perspectiva de calidad, el circuito debe contemplar tanto la fase aguda como la continuidad asistencial. El alta hospitalaria, especialmente si persiste cierta limitación respiratoria o se han modificado tratamientos, representa un momento sensible. La comprensión del plan terapéutico, la destreza con inhaladores, el manejo del oxígeno si procede, la identificación de signos de alarma y la coordinación con atención primaria o dispositivos de seguimiento son componentes sustanciales para evitar descompensaciones precoces y cuidados inconexos.
Este análisis se centra en la mejora del proceso hospitalario desde el enfoque enfermero y organizativo. No pretende establecer un protocolo universal cerrado, sino ofrecer una propuesta estructurada y adaptable, orientada a reforzar la seguridad clínica en un problema asistencial frecuente y de elevada demanda de cuidados.
Objetivos
El objetivo general es diseñar una propuesta de optimización del circuito de atención a la disnea en pacientes ingresados por reagudización de EPOC, orientada a mejorar la calidad asistencial, reforzar la seguridad del paciente y favorecer la continuidad de cuidados.
Como objetivos específicos se plantean:
- Identificar los puntos críticos del proceso asistencial desde la llegada del paciente hasta el alta hospitalaria.
- Definir áreas de intervención enfermera con impacto en la detección precoz del deterioro respiratorio, la monitorización y la respuesta terapéutica.
- Ordenar un circuito que facilite la trazabilidad de la valoración clínica, de la administración de oxigenoterapia y del uso de tratamientos inhalados.
- Incorporar medidas de prevención de riesgos relacionadas con errores de comunicación, variabilidad en la práctica y déficits de educación sanitaria.
- Proponer indicadores que permitan evaluar la implantación del circuito y su utilidad organizativa.
- Explorar barreras y facilitadores para su aplicación en unidades de hospitalización con perfiles de pacientes respiratorios complejos.
Metodología
Se desarrolla una propuesta de mejora de calidad centrada en el proceso asistencial del paciente con disnea por reagudización de EPOC durante el ingreso hospitalario. El enfoque es descriptivo y organizativo, basado en el análisis razonado de momentos asistenciales especialmente sensibles para la seguridad clínica y la continuidad de cuidados. No se presentan resultados de auditoría ni datos comparativos, sino una estructuración práctica del circuito orientada a su adaptación en entornos hospitalarios.
El análisis se articula en torno a cinco preguntas operativas: qué información debe recogerse de forma prioritaria al ingreso, qué actuaciones enfermeras requieren mayor homogeneidad, dónde se concentran los principales riesgos del proceso, qué elementos favorecen una reevaluación útil y cómo debe prepararse la transición al alta. A partir de estas preguntas se delimitan fases del circuito y se asignan funciones enfermeras relevantes en cada una de ellas.
Para la ordenación del proceso se consideran los siguientes ejes:
- Seguridad clínica: identificación de riesgos evitables en la atención a la disnea, con especial atención al uso de oxígeno, a la administración de fármacos inhalados y a la detección del deterioro respiratorio.
- Continuidad asistencial: registro clínico comprensible, comunicación entre profesionales y preparación del alta con información coherente para el siguiente nivel de cuidados.
- Estandarización prudente: definición de pasos comunes sin desplazar el juicio clínico ni la individualización requerida por la situación de cada paciente.
- Experiencia del paciente: reducción de incertidumbre, mejora de la comprensión del tratamiento y participación activa en los cuidados cuando el estado clínico lo permite.
La propuesta se dirige principalmente a unidades de hospitalización médica, áreas de observación o circuitos de ingreso desde urgencias en pacientes con reagudización de EPOC y disnea como síntoma predominante. Puede resultar aplicable, con las adaptaciones pertinentes, a otros ámbitos hospitalarios que atiendan episodios de insuficiencia respiratoria o descompensación respiratoria crónica.
Como base de seguimiento, se plantean indicadores cualitativos y operativos. Entre ellos pueden considerarse el registro de la valoración respiratoria inicial, la consignación del objetivo de oxigenación cuando proceda, la comprobación documentada de la técnica inhalatoria, la realización de educación al alta y la transmisión estructurada de información clínica y de cuidados. Estos indicadores se formulan como herramientas de monitorización del proceso, no como estándares universales ni como metas cerradas.
Resultados
Detección del problema asistencial
El circuito de atención a la disnea en la reagudización de EPOC presenta varios puntos de fragilidad habituales. El primero es la heterogeneidad en la valoración inicial. A veces se describe la disnea de forma inespecífica, sin integrar datos funcionales, patrón respiratorio, trabajo ventilatorio, nivel de conciencia, tolerancia al esfuerzo mínimo, presencia de secreciones o capacidad para usar correctamente el tratamiento inhalado. Esta falta de estructura dificulta comparar la evolución y detectar cambios clínicos relevantes.
Un segundo punto vulnerable es la oxigenoterapia. Su empleo forma parte del manejo habitual de estos pacientes, pero requiere indicación, vigilancia y reevaluación. En ausencia de consignación clara del objetivo terapéutico o de monitorización coherente, el riesgo no reside solo en el infratratamiento, sino también en la falta de ajuste según respuesta clínica. Desde Enfermería, la administración segura del oxígeno exige verificar dispositivo, flujo o pauta prescrita, tolerancia, humidificación si procede según práctica local, integridad cutánea y concordancia entre la situación del paciente y el soporte aplicado.
También se detectan incidentes relacionados con inhaladores y sistemas de administración. El paciente con reagudización puede arrastrar dificultades previas en la técnica, confusión entre dispositivos, baja fuerza inspiratoria para determinados sistemas o una prescripción transitoria distinta a la domiciliaria. Si no se revisa este aspecto durante el ingreso, la mejora clínica puede quedar desvinculada del autocuidado posterior.
Por último, la continuidad asistencial suele resentirse en las transiciones: ingreso desde urgencias, traslado entre unidades, cambios de turno y alta. La información sobre situación basal, necesidad de ayuda en actividades cotidianas, apoyo familiar, adherencia previa o señales tempranas de empeoramiento no siempre se transmite con la consistencia necesaria.
Circuito asistencial propuesto
La propuesta de mejora organiza el proceso en seis momentos.
Acogida y priorización clínica. A la llegada del paciente debe realizarse una valoración enfermera inmediata centrada en la intensidad de la disnea, el patrón respiratorio, el uso de musculatura accesoria, la capacidad para hablar, la postura antálgica o de alivio, la coloración cutánea y mucosa, el nivel de ansiedad asociado a la sensación de falta de aire y la necesidad de ayuda para mantener la permeabilidad de la vía aérea. En esta fase resulta útil recoger, cuando sea posible, la situación respiratoria basal, el tratamiento inhalado habitual, el uso previo de oxígeno y el grado de autonomía.
Valoración respiratoria inicial estructurada. Una vez estabilizada la recepción, el registro debe incorporar una descripción clínica comparable en el tiempo. No basta con consignar que el paciente “respira mal”; conviene documentar si la disnea aparece en reposo, con mínimos esfuerzos o durante el habla, si existen secreciones y su manejo, si hay tos eficaz, intolerancia al decúbito, limitación para la alimentación o para el aseo, y qué respuesta muestra a las primeras medidas terapéuticas. Esta valoración estructurada favorece decisiones más precisas y transmite información útil al equipo.
Manejo seguro de oxigenoterapia y tratamiento inhalado. El circuito propone que toda administración de oxígeno quede vinculada a una reevaluación clínica programada. Además del control del soporte empleado, Enfermería debe observar si disminuye la sensación de ahogo, si mejora la tolerancia a la movilización mínima, si se modifica el trabajo respiratorio y si aparecen signos que aconsejen revisión médica inmediata. Respecto a los inhaladores, se recomienda verificar el dispositivo pautado, la capacidad real del paciente para utilizarlo durante la fase aguda y la necesidad de adaptar la enseñanza cuando el estado clínico lo permita.
Reevaluación secuencial y detección de deterioro. La disnea en la reagudización de EPOC no es estática. Por ello, el circuito incorpora reevaluaciones programadas y también reevaluaciones activadas por cambios observados por Enfermería. La comparación con la situación previa del mismo ingreso aporta valor clínico. Deben vigilarse el incremento del esfuerzo respiratorio, la incapacidad para completar frases, la somnolencia no habitual, la agitación, la intolerancia a la mínima actividad, la persistencia de secreciones sin expulsión eficaz o el empeoramiento subjetivo referido por el paciente.
Preparación de la transición al alta desde fases tempranas. La continuidad no debe concentrarse en las últimas horas del ingreso. Cuando el cuadro se va estabilizando, conviene explorar qué barreras puede encontrar el paciente al regresar a su domicilio: comprensión del tratamiento, técnica inhalatoria, manejo de cámaras o dispositivos, apoyo del cuidador, conservación y uso de oxígeno si lo precisa, capacidad para reconocer signos de alerta y acceso a seguimiento. Esta preparación progresiva reduce la sobrecarga informativa del momento del alta.
Comunicación asistencial estructurada. El circuito se apoya en un registro enfermero claro, sintético y orientado a la toma de decisiones. Deben constar la situación respiratoria basal conocida, la evolución durante el ingreso, las respuestas observadas al tratamiento, las necesidades de ayuda en autocuidados, la educación realizada y los aspectos pendientes para el siguiente nivel asistencial.
Rol específico de Enfermería
La aportación enfermera no se limita a ejecutar tratamientos prescritos. En este proceso, su papel comprende funciones de vigilancia clínica, anticipación de riesgos, educación terapéutica y coordinación. La observación continuada permite detectar signos de empeoramiento antes de que se expresen en una descompensación evidente. Esta capacidad de detección precoz depende tanto de la experiencia clínica como de la existencia de un circuito que dé valor al registro y a la reevaluación.
En el plano terapéutico, la Enfermería contribuye a que la oxigenoterapia y los tratamientos inhalados se apliquen de forma congruente con la situación del paciente. Esto incluye confirmar la correcta utilización del material, detectar dificultades prácticas, promover la adherencia durante el ingreso y transmitir incidencias al equipo. En pacientes con fatiga, ansiedad o limitaciones funcionales, la enseñanza debe graduarse y repetirse en distintos momentos, evitando sobrecargar una única interacción educativa.
Existe además un componente relacional de gran relevancia. La disnea genera miedo, sensación de pérdida de control y, en ocasiones, conductas que dificultan el tratamiento, como retirada del dispositivo de oxígeno o uso ineficaz del inhalador. Las intervenciones enfermeras de acompañamiento, explicación breve y apoyo durante los episodios de malestar respiratorio pueden mejorar la tolerancia a las medidas indicadas y disminuir el sufrimiento asociado.
Indicadores de seguimiento del circuito
Para valorar la implantación de la propuesta se sugieren indicadores operativos vinculados al proceso asistencial. Entre los más útiles pueden incluirse:
- Presencia de una valoración respiratoria inicial estructurada en el registro de Enfermería.
- Consignación del soporte de oxígeno administrado y de la reevaluación clínica posterior.
- Registro de comprobación o enseñanza de la técnica inhalatoria antes del alta, cuando el estado del paciente lo permita.
- Documentación de educación sobre tratamiento, signos de alerta y cuidados en domicilio.
- Existencia de un informe de continuidad con información respiratoria relevante para el siguiente nivel asistencial.
- Notificación y análisis de incidencias relacionadas con oxigenoterapia, inhaladores o fallos de comunicación en transiciones.
Estos indicadores deben interpretarse en relación con el contexto de cada centro. No sustituyen a la valoración clínica ni definen por sí mismos la calidad del cuidado, pero permiten identificar si el circuito se está aplicando de forma consistente.
Barreras y facilitadores
Entre las barreras más frecuentes se encuentran la presión asistencial, la fragmentación de tareas, la coexistencia de distintos modelos de registro, la rotación de profesionales y la tendencia a delegar la educación terapéutica al momento del alta. También pueden influir la complejidad de algunos dispositivos inhalados, la polimedicación y las limitaciones cognitivas o funcionales del paciente.
Como facilitadores destacan la existencia de registros clínicos breves pero estructurados, la formación compartida del equipo, la definición de momentos de reevaluación, la disponibilidad de material docente para inhaladores, la participación de enfermeras referentes o de práctica avanzada cuando existan y una cultura de seguridad centrada en la comunicación entre niveles. La implicación del paciente y del cuidador, siempre que sea posible, también favorece la efectividad del circuito.
Discusión/Conclusiones
La atención hospitalaria a la disnea en la reagudización de EPOC suele estar bien identificada desde el punto de vista clínico, pero no siempre suficientemente ordenada desde la perspectiva del proceso. Esta diferencia es relevante. Un tratamiento correcto puede perder eficacia organizativa si llega tarde, se monitoriza de forma irregular o no se acompaña de una preparación adecuada del alta. Por ello, la revisión del circuito asistencial no debe considerarse un aspecto accesorio de gestión, sino una vía para reforzar la seguridad del paciente y la coherencia del cuidado.
La propuesta presentada sitúa a la Enfermería como elemento vertebrador del proceso. Esta posición se justifica por su presencia continuada junto al paciente, por su capacidad para identificar cambios sutiles en la situación respiratoria y por su responsabilidad en intervenciones clave como la vigilancia, la educación y la continuidad asistencial. El valor añadido del enfoque enfermero reside en conectar la respuesta clínica inmediata con las condiciones reales de autocuidado y adaptación funcional del paciente.
Uno de los aspectos más sensibles es la relación entre estandarización e individualización. El circuito debe ayudar a que determinados pasos no se omitan, pero sin convertir la atención en una secuencia inflexible. La reagudización de EPOC puede presentarse con perfiles muy diferentes de dependencia, fragilidad, ansiedad, comorbilidad cardiovascular o soporte social. Por eso, la mejora del proceso debe formularse como marco operativo adaptable, no como protocolo cerrado desvinculado del juicio clínico.
La seguridad del paciente se beneficia especialmente cuando el circuito reduce discontinuidades. La omisión de información sobre la situación basal, la falta de reevaluación tras modificar el soporte de oxígeno o la ausencia de verificación de la técnica inhalatoria son ejemplos de fallos de proceso que pueden pasar inadvertidos en la práctica cotidiana. Si se integran puntos de control claros y registros útiles, aumenta la probabilidad de detectar riesgos antes de que se traduzcan en eventos adversos o en un alta insuficientemente preparada.
Otro elemento de interés es la continuidad entre niveles. El ingreso por reagudización no termina en la estabilización intrahospitalaria. La persistencia de limitaciones respiratorias, el cansancio, los cambios de tratamiento y las dudas sobre el manejo del inhalador o del oxígeno pueden condicionar la evolución posterior. Una salida hospitalaria bien articulada requiere que la información clínica y de cuidados sea comprensible, pertinente y transferible, y que el paciente haya podido participar, en la medida de sus posibilidades, en la comprensión del plan terapéutico.
La implantación de un circuito optimizado exige liderazgo clínico, formación y revisión periódica de la práctica. No siempre serán necesarios grandes cambios estructurales; en muchos casos, la mejora depende de ordenar mejor la valoración, reforzar la comunicación y dar trazabilidad a intervenciones que ya se realizan de forma dispersa. Desde esta perspectiva, el circuito puede convertirse en una herramienta de calidad útil para disminuir variabilidad, favorecer decisiones más seguras y fortalecer el papel de la Enfermería en la atención al paciente respiratorio complejo.
En suma, la optimización del recorrido asistencial ante la disnea en ingresos por reagudización de EPOC puede aportar mejoras tangibles en seguridad, continuidad y experiencia clínica. Su desarrollo debe ajustarse a la organización de cada centro, a los recursos disponibles y al perfil de pacientes atendidos, manteniendo como ejes la valoración respiratoria estructurada, la reevaluación, el uso seguro de terapias inhaladas y de oxigenoterapia, y una transición al alta suficientemente preparada.
Conflicto de intereses
Los autores manifiestan que no existe ningún conflicto de intereses que haya podido influir en el contenido del presente trabajo.
Financiación
La elaboración de este artículo no contó con financiación externa pública ni privada.
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