Vaccination in adults with chronic diseases: review for nursing practice
Incluido en la revista CADICE. Vol. I . N.º 8 – Agosto 2026
Pág. Inicial: Vol. I; N.º 8:195
Autor principal (primer firmante): Beatriz Alonso Vega
Fecha recepción: 04/07/26
Fecha aceptación: 31/07/26
Fecha de publicación: 08/08/26
Ref.: CADICE. 2026;1(8):195
Autores:
Beatriz Alonso Vega
Javier Muñoz Cabrera
Sara Domínguez Martín
Categoría: Enfermería
Palabras clave: Inmunización; Enfermería basada en la evidencia; Adulto; Seguimiento de pacientes; Vacunación; Educación sanitaria; Atención primaria de salud; Enfermedad crónica; Cuidados de Enfermería; Autocuidado
Keywords: Immunization; Evidence-Based Nursing; Adult; Patient Follow-Up; Vaccination; Health Education; Primary Health Care; Chronic Disease; Nursing Care; Self Care
Resumen
Introducción: La población adulta con enfermedades crónicas presenta necesidades preventivas específicas. La vacunación forma parte de la atención integral, ya que puede contribuir a disminuir complicaciones infecciosas, descompensaciones clínicas y utilización evitable de recursos sanitarios. En este contexto, Enfermería ocupa una posición relevante por su accesibilidad, continuidad asistencial y capacidad para integrar valoración clínica, educación sanitaria y seguimiento.
Objetivos: Revisar los principales aspectos de la vacunación en adultos con enfermedades crónicas desde la perspectiva enfermera, describir factores que condicionan la cobertura vacunal y analizar intervenciones aplicables en atención primaria y otros ámbitos asistenciales.
Metodología: Revisión teórica de carácter narrativo, centrada en la práctica clínica enfermera, la continuidad de cuidados y la educación para la salud en personas adultas con procesos crónicos. Se organiza el contenido en torno a la valoración de necesidades, las barreras para la vacunación, la toma de decisiones compartida y el seguimiento longitudinal.
Resultados: La revisión identifica que la recomendación vacunal en el adulto con enfermedad crónica requiere individualización según situación clínica, tratamiento, comorbilidad, fragilidad y oportunidad asistencial. Destacan como ámbitos de intervención enfermera la revisión del estado vacunal, la detección de oportunidades perdidas, la información comprensible, el abordaje de dudas y reticencias, la coordinación entre niveles y el registro adecuado. La relación terapéutica sostenida favorece la adherencia a las medidas preventivas.
Discusión/Conclusiones: La vacunación del adulto con enfermedad crónica no debe entenderse como una actuación aislada, sino como parte del plan de cuidados y del seguimiento de larga duración. Enfermería puede mejorar la captación, la aceptación informada y la continuidad del proceso vacunal mediante intervenciones estructuradas, adaptadas al contexto clínico y social de cada persona.
Abstract
Introduction: Adults living with chronic diseases often present specific preventive care needs. Vaccination is part of comprehensive care because it may help reduce infectious complications, clinical decompensation and avoidable use of healthcare resources. In this setting, nurses hold a relevant role due to their accessibility, continuity of care and ability to combine assessment, health education and follow-up.
Objectives: To review key issues regarding vaccination in adults with chronic diseases from a nursing perspective, to describe factors influencing vaccine uptake and to analyse interventions applicable in primary care and other healthcare settings.
Methodology: Narrative theoretical review focused on nursing practice, continuity of care and health education in adults with chronic conditions. The content is organised around needs assessment, barriers to vaccination, shared decision-making and longitudinal follow-up.
Results: The review shows that vaccination in chronically ill adults requires individualisation according to clinical status, treatment, comorbidity, frailty and healthcare opportunities. Relevant nursing actions include reviewing immunisation status, identifying missed opportunities, providing understandable information, addressing doubts and hesitancy, coordinating care across settings and ensuring proper documentation. Ongoing therapeutic relationships may support adherence to preventive measures.
Discussion/Conclusions: Vaccination in adults with chronic disease should not be considered an isolated action but part of the care plan and long-term follow-up. Nursing can improve access, informed acceptance and continuity of vaccination through structured interventions adapted to each person’s clinical and social context.
Introducción
El aumento de la supervivencia y la cronificación de múltiples procesos de salud han modificado el perfil asistencial de la población adulta. Diabetes mellitus, enfermedad respiratoria crónica, enfermedad cardiovascular, insuficiencia renal, hepatopatías, procesos neurológicos, cáncer y trastornos inflamatorios o autoinmunes, entre otros, configuran trayectorias clínicas prolongadas en las que la prevención adquiere un valor asistencial sostenido. Dentro de ese marco, la vacunación constituye una intervención relevante, no solo por su orientación preventiva, sino también por su posible repercusión sobre la estabilidad clínica de personas con mayor vulnerabilidad frente a determinadas infecciones.
En la práctica diaria, la atención al paciente crónico suele centrarse en el control sintomático, la adherencia terapéutica, la monitorización de complicaciones y la educación para el autocuidado. Sin embargo, la prevención vacunal no siempre recibe la misma atención, a pesar de que forma parte de una mirada integral sobre la salud. Las oportunidades de recomendación pueden perderse por varios motivos: priorización de problemas agudos, falta de revisión sistemática del calendario vacunal del adulto, incertidumbre profesional ante situaciones clínicas complejas o dudas del propio paciente sobre indicación, eficacia o seguridad.
La Enfermería, especialmente en atención primaria, consultas hospitalarias, programas de seguimiento y dispositivos comunitarios, mantiene un contacto frecuente y longitudinal con las personas que viven con enfermedades crónicas. Esa cercanía favorece la identificación de necesidades preventivas, la exploración de creencias, el acompañamiento en la toma de decisiones y el refuerzo de conductas de autocuidado. Además, la entrevista clínica enfermera permite integrar la vacunación dentro del plan de cuidados, evitando que quede relegada a una actuación oportunista y descontextualizada.
La vacunación del adulto con procesos crónicos requiere prudencia clínica e individualización. No todas las personas presentan el mismo riesgo ni el mismo itinerario asistencial. Influyen la enfermedad de base, el grado de control clínico, la presencia de comorbilidad, la edad, la fragilidad, la funcionalidad, los tratamientos inmunomoduladores o inmunosupresores, los antecedentes vacunales y las condiciones sociales que facilitan o dificultan el acceso. Por ello, el papel enfermero no se limita a la administración de vacunas, sino que incluye valoración, planificación, información, registro, seguimiento y coordinación con otros profesionales.
Esta revisión se centra en los elementos conceptuales y prácticos que pueden orientar la actuación enfermera ante la vacunación de adultos con enfermedades crónicas. El interés no reside únicamente en recordar indicaciones vacunales generales, sino en analizar cómo incorporar este componente preventivo a la continuidad asistencial, a la educación sanitaria y al seguimiento de pacientes complejos.
Objetivos
Revisar la vacunación en adultos con enfermedades crónicas desde una perspectiva enfermera, con especial atención a su integración en los cuidados longitudinales y en la atención centrada en la persona.
De forma específica, se pretende:
- Describir la relevancia asistencial de la vacunación en personas adultas con procesos crónicos.
- Analizar factores clínicos, organizativos y psicosociales que pueden influir en la aceptación y el seguimiento vacunal.
- Identificar ámbitos de intervención enfermera en la valoración, educación sanitaria, captación y continuidad de cuidados.
- Examinar barreras frecuentes y estrategias de mejora aplicables en la práctica clínica habitual.
- Favorecer una visión integrada de la vacunación como parte del autocuidado apoyado y del seguimiento del paciente crónico.
Metodología
Se presenta una revisión teórica de carácter narrativo orientada a la práctica enfermera. El abordaje se ha centrado en la vacunación de personas adultas con enfermedades crónicas, considerando tanto el ámbito de atención primaria como otros escenarios en los que Enfermería participa en el seguimiento, la educación sanitaria y la continuidad asistencial.
La revisión se estructura a partir de ejes clínicos y de cuidados: situación de vulnerabilidad asociada a la cronicidad, valoración enfermera del estado vacunal, toma de decisiones informada, barreras de acceso o aceptación, seguridad clínica, coordinación entre niveles y seguimiento posterior. Se adopta un enfoque prudente, evitando convertir el contenido en un protocolo cerrado, dado que la indicación específica de determinadas vacunas debe ajustarse al contexto clínico, a los documentos vigentes de cada sistema sanitario y a la situación individual del paciente.
El objetivo metodológico no es cuantificar resultados de investigación ni resumir recomendaciones institucionales concretas, sino ordenar conocimientos útiles para la práctica, integrando la perspectiva de cuidados, la educación terapéutica y la prevención. Desde esta aproximación, la revisión busca facilitar la toma de decisiones enfermeras en contextos reales, donde la complejidad clínica suele coexistir con incertidumbres, preferencias del paciente y condicionantes organizativos.
Resultados
Vacunación y cronicidad: una necesidad de prevención integrada
Las enfermedades crónicas pueden asociarse a mayor susceptibilidad frente a infecciones y a peor tolerancia de episodios agudos que, en otras personas, cursarían con menor impacto funcional. Una infección respiratoria, por ejemplo, puede precipitar descompensaciones en pacientes con insuficiencia cardiaca, enfermedad pulmonar crónica o fragilidad avanzada. Del mismo modo, determinados procesos infecciosos pueden interferir con el control metabólico, agravar el estado inflamatorio, aumentar el riesgo de complicaciones o afectar a la capacidad de autocuidado.
Desde la práctica enfermera, esto obliga a considerar la vacunación como parte del plan preventivo del adulto con enfermedad crónica y no como una actividad ocasional desvinculada del seguimiento. La revisión del estado vacunal debe formar parte de la valoración periódica, junto con otros elementos como adherencia terapéutica, hábitos de salud, riesgo nutricional, capacidad funcional, apoyo familiar y comprensión del régimen de cuidados.
Factores clínicos que condicionan la indicación y la oportunidad vacunal
En personas con cronicidad, la valoración de la necesidad vacunal requiere una lectura clínica amplia. La edad biológica y cronológica, la coexistencia de varias enfermedades, la evolución del proceso de base, la estabilidad clínica, los tratamientos recibidos y el grado de inmunocompromiso pueden modificar la oportunidad o la priorización de determinadas vacunas. También deben considerarse antecedentes de reacciones adversas relevantes, alergias conocidas, episodios febriles agudos en el momento de la consulta y la posibilidad de interacciones con procedimientos o tratamientos programados.
En algunos pacientes, la mayor complejidad deriva no tanto del diagnóstico principal como del conjunto de circunstancias asociadas: polimedicación, frecuentes contactos con el sistema sanitario, ingresos repetidos, dependencia parcial para las actividades básicas o dificultades de desplazamiento. Estos factores incrementan el valor de una actuación enfermera anticipatoria, capaz de aprovechar cada contacto asistencial para revisar, informar y planificar.
La oportunidad vacunal también depende del momento clínico. En tratamientos inmunosupresores o en situaciones de especial vulnerabilidad, puede ser necesario valorar el mejor momento para la administración. Aunque la decisión final de indicación específica suele requerir coordinación con el equipo responsable, la Enfermería desempeña un papel importante en la detección de necesidades, la preparación del paciente y el seguimiento posterior.
Valoración enfermera del estado vacunal
La valoración comienza con una anamnesis dirigida y una revisión del registro disponible. No siempre la información aportada por el paciente es completa, sobre todo en adultos mayores, personas con trayectorias asistenciales fragmentadas o antecedentes de atención en distintos dispositivos. Por ello, la verificación documental y el contraste con los sistemas de información resultan especialmente útiles.
Una valoración enfermera útil suele incluir:
- Antecedentes personales y comorbilidades con relevancia para la prevención de infecciones.
- Tratamientos activos que puedan modificar la respuesta inmunitaria o condicionar la administración.
- Historial vacunal conocido y presencia de dosis pendientes.
- Antecedentes de eventos adversos posteriores a vacunación que requieran aclaración clínica.
- Percepción del paciente sobre su riesgo, beneficios esperados y temores asociados.
- Factores sociales y logísticos: accesibilidad, apoyo familiar, dependencia, comprensión de la información y capacidad para acudir a seguimiento.
Esta valoración no se limita a determinar si falta una vacuna. También permite identificar barreras de comprensión, expectativas poco realistas, falsas creencias o experiencias previas que condicionan la aceptación. En pacientes con enfermedades crónicas, la decisión de vacunarse suele estar mediada por la experiencia de enfermedad y por el equilibrio que la persona establece entre carga terapéutica y beneficio percibido.
Educación sanitaria y comunicación clínica
La educación sanitaria es uno de los núcleos de la intervención enfermera en este ámbito. El adulto con enfermedad crónica suele convivir con abundante información, a veces fragmentada o contradictoria. La entrevista enfermera ofrece un espacio para ordenar esa información, adaptarla al nivel de alfabetización en salud y resolver dudas desde una comunicación comprensible.
La recomendación vacunal debe formularse con lenguaje claro, sin infantilizar ni alarmar. Resulta útil explorar qué entiende la persona por vacuna, qué experiencias previas ha tenido, qué le preocupa y qué espera obtener. En algunos casos predominan dudas sobre seguridad; en otros, la sensación de saturación terapéutica o la idea de que la enfermedad de base ya recibe suficiente atención. Escuchar antes de informar suele mejorar la calidad del encuentro clínico.
La información debe contemplar, al menos, la finalidad preventiva, la posible relevancia de la vacunación en relación con la enfermedad crónica, la necesidad de completar pautas cuando proceda, las molestias esperables tras la administración y los signos que justifican consulta posterior. Cuando existe reticencia, la confrontación directa rara vez es eficaz. Un abordaje más útil consiste en identificar motivos, ofrecer información contrastada en términos accesibles y respetar los tiempos de decisión, manteniendo abierta la posibilidad de reconsideración en visitas sucesivas.
La educación sanitaria no termina en el acto vacunal. También incluye el refuerzo posterior, la revisión de próximas dosis, la promoción de medidas complementarias de prevención y la integración de la vacunación dentro de un plan general de autocuidado.
Barreras frecuentes en el adulto con enfermedades crónicas
Las barreras para la vacunación no son homogéneas. Algunas dependen del paciente y otras del sistema sanitario. Entre las más habituales destacan la baja percepción de riesgo, la desconfianza hacia los efectos adversos, la información errónea, la falta de recuerdo de antecedentes vacunales, las dificultades de acceso por movilidad reducida, la complejidad de la agenda asistencial y la fragmentación entre dispositivos.
También pueden aparecer barreras profesionales y organizativas: ausencia de revisión sistemática del estado vacunal en consultas de seguimiento, registros incompletos, escasa coordinación entre atención primaria y hospitalaria o incertidumbre sobre quién debe iniciar la recomendación en pacientes con gran complejidad clínica. En la práctica, estas situaciones generan oportunidades perdidas, sobre todo cuando el motivo de consulta se orienta exclusivamente al control de la enfermedad de base.
Desde Enfermería, la detección de barreras permite diseñar respuestas realistas. En pacientes con dependencia o dificultades de desplazamiento, conviene planificar la administración coincidiendo con otros contactos sanitarios, cuando ello sea posible. En personas con reticencia persistente, puede ser más útil una estrategia de acompañamiento y reevaluación que una intervención informativa aislada. Cuando el problema es el desconocimiento del historial vacunal, la prioridad pasa por reconstruirlo con la mejor información disponible y registrar de forma rigurosa las actuaciones realizadas.
Seguimiento y continuidad asistencial
La vacunación del paciente crónico requiere seguimiento, especialmente cuando existen pautas secuenciales, revisiones periódicas o necesidad de reevaluación según cambios clínicos. Enfermería, por su continuidad y proximidad, se encuentra en una posición adecuada para programar recordatorios, revisar incidencias, comprobar la tolerancia y verificar si se han completado las dosis previstas.
La continuidad asistencial incluye además la transmisión de información entre niveles. Un paciente seguido en consultas hospitalarias, atención primaria y otros recursos comunitarios puede recibir recomendaciones parciales si no existe comunicación suficiente. El registro clínico claro y accesible reduce duplicidades, evita omisiones y favorece decisiones coherentes. Del mismo modo, la coordinación resulta especialmente valiosa cuando se inician tratamientos que pueden modificar el plan vacunal o cuando el estado de salud cambia de forma significativa.
El seguimiento no debe entenderse solo como control administrativo de dosis. Forma parte del acompañamiento terapéutico y del apoyo al autocuidado. Confirmar comprensión, revisar próximas actuaciones y reforzar la utilidad de la prevención contribuye a consolidar la vacunación como una práctica integrada en la vida cotidiana del paciente crónico.
Ámbitos de intervención enfermera
El papel de Enfermería en este terreno es amplio y transversal. En atención primaria, la consulta programada ofrece un entorno adecuado para revisar antecedentes, detectar indicaciones potenciales y planificar la vacunación de forma compatible con otros cuidados. En el ámbito hospitalario, el ingreso, la consulta monográfica o la hospitalización a domicilio pueden convertirse en momentos de identificación de necesidades preventivas. En residencias, centros sociosanitarios y programas comunitarios, la labor enfermera añade la perspectiva de vulnerabilidad funcional y apoyo a cuidadores.
Entre las intervenciones más relevantes se encuentran:
- Incorporar la revisión del estado vacunal a la valoración periódica del paciente crónico.
- Identificar oportunidades perdidas en contactos asistenciales sucesivos.
- Proporcionar información adaptada al nivel de comprensión y a la experiencia de enfermedad de cada persona.
- Favorecer la toma de decisiones compartida, respetando preferencias y tiempos de elaboración.
- Registrar de forma precisa vacunas administradas, incidencias y necesidades pendientes.
- Coordinar con medicina, farmacia, trabajo social y otros profesionales cuando el contexto clínico o social lo requiera.
- Reforzar la continuidad del proceso mediante citas, recordatorios o seguimiento telefónico según organización del centro.
Estas actuaciones se alinean con una práctica enfermera basada en la prevención, la educación sanitaria y la gestión de cuidados. La vacunación no es un acto técnico aislado, sino una intervención que se beneficia de la relación terapéutica, la observación clínica y la capacidad organizativa de la Enfermería.
Seguridad clínica y prudencia en la recomendación
La seguridad del paciente exige valorar de forma individual los antecedentes y circunstancias concurrentes antes de la administración. En personas con enfermedades crónicas complejas, la prudencia clínica implica verificar indicaciones, contraindicaciones y precauciones según la situación actual. Del mismo modo, debe ofrecerse información sobre posibles reacciones locales o sistémicas esperables, así como sobre los signos que requieren consulta.
La observación posterior y el registro de incidencias forman parte de la buena práctica. También es importante diferenciar entre reacciones leves habituales y eventos que precisen valoración clínica. Una comunicación previa adecuada puede reducir ansiedad, mejorar la experiencia del paciente y favorecer futuras aceptaciones vacunales.
Cuando existen dudas sobre la oportunidad de administración en contextos clínicos complejos, la actuación más segura consiste en coordinar la decisión con el equipo responsable y evitar recomendaciones categóricas no individualizadas. Esta prudencia no disminuye el papel enfermero; al contrario, refuerza su función como profesional que integra seguridad, educación y continuidad asistencial.
Discusión/Conclusiones
La vacunación en adultos con enfermedades crónicas debe contemplarse como un componente estructural del cuidado longitudinal. Su valor no reside únicamente en prevenir infecciones concretas, sino en contribuir a una atención más integral, orientada a mantener estabilidad clínica, preservar funcionalidad y reducir situaciones de descompensación que afectan de forma especial a personas vulnerables.
Desde la perspectiva enfermera, uno de los principales retos es evitar que la prevención vacunal quede desplazada por la presión asistencial y por la fragmentación del seguimiento. La consulta centrada exclusivamente en el problema inmediato puede dejar sin revisar intervenciones de alto valor preventivo. Integrar sistemáticamente la situación vacunal en la valoración periódica del paciente crónico ayuda a reducir estas omisiones y sitúa la vacunación dentro del plan de cuidados, junto con la educación terapéutica, la adherencia y el apoyo al autocuidado.
Otro aspecto relevante es la comunicación clínica. La aceptación vacunal no depende solo de disponer de una recomendación, sino de cómo esa recomendación se construye en el encuentro asistencial. El adulto con enfermedad crónica suele tomar decisiones en un contexto de cansancio terapéutico, experiencias previas complejas y exposición a mensajes contradictorios. Enfermería puede aportar un espacio de escucha, clarificación y acompañamiento que favorezca decisiones informadas y sostenibles.
También merece atención la dimensión organizativa. Sin registros completos, coordinación entre niveles y circuitos claros de seguimiento, la responsabilidad preventiva se diluye. La mejora de la cobertura vacunal en personas con enfermedades crónicas no depende únicamente de la actitud individual del paciente, sino de la capacidad del sistema para detectar necesidades, ofrecer recomendaciones coherentes y facilitar el acceso en momentos oportunos.
En términos prácticos, la intervención enfermera resulta especialmente valiosa cuando combina revisión activa del estado vacunal, educación sanitaria adaptada, registro preciso y seguimiento de dosis pendientes. Esta combinación permite transformar contactos asistenciales habituales en oportunidades preventivas útiles. Además, fortalece la continuidad de cuidados y refuerza el papel de Enfermería como referente cercano para pacientes y familias.
La complejidad clínica de algunos perfiles obliga, no obstante, a mantener una orientación individualizada. La enfermedad de base, los tratamientos, la fragilidad, la funcionalidad y las preferencias del paciente pueden modificar la priorización o el momento de la vacunación. Por ello, cualquier decisión concreta debe situarse dentro del contexto clínico y organizativo correspondiente.
En conjunto, la vacunación del adulto con enfermedad crónica representa un ámbito donde la práctica enfermera puede generar un impacto asistencial relevante mediante actuaciones preventivas, educativas y de seguimiento. Incorporarla de manera sistemática a los cuidados habituales favorece una atención más completa, coherente con la cronicidad y centrada en la persona.
Conflicto de intereses
Los autores declaran la ausencia de conflictos de intereses en la preparación de este manuscrito.
Financiación
El presente manuscrito se ha realizado sin financiación externa específica.
Bibliografía
- Global Burden of Cardiovascular Diseases and Risks 2023 Collaborators. Global, Regional, and National Burden of Cardiovascular Diseases and Risk Factors in 204 Countries and Territories, 1990-2023.. J Am Coll Cardiol. 2025;86(22):2167-2243. doi: https://doi.org/10.1016/j.jacc.2025.08.015
- GBD 2023 Causes of Death Collaborators. Global burden of 292 causes of death in 204 countries and territories and 660 subnational locations, 1990-2023: a systematic analysis for the Global Burden of Disease Study 2023.. Lancet. 2025;406(10513):1811-1872. doi: https://doi.org/10.1016/S0140-6736(25)01917-8
- Mbinta JF, Nguyen BP, Awuni PMA, Paynter J, Simpson CR. Post-licensure zoster vaccine effectiveness against herpes zoster and postherpetic neuralgia in older adults: a systematic review and meta-analysis.. Lancet Healthy Longev. 2022;3(4):e263-e275. doi: https://doi.org/10.1016/S2666-7568(22)00039-3
- GBD 2021 Tobacco Forecasting Collaborators. Forecasting the effects of smoking prevalence scenarios on years of life lost and life expectancy from 2022 to 2050: a systematic analysis for the Global Burden of Disease Study 2021.. Lancet Public Health. 2024;9(10):e729-e744. doi: https://doi.org/10.1016/S2468-2667(24)00166-X
- Tu Q, Hyun K, Hafiz N, Knight A, Hespe C, Chow CK, et al. Age-Related Variation in the Provision of Primary Care Services and Medication Prescriptions for Patients with Cardiovascular Disease.. Int J Environ Res Public Health. 2022;19(17). doi: https://doi.org/10.3390/ijerph191710761
- Kostev K, Beinker P, Weber K, Bohlken J, Tanislav C. Demographic and clinical characteristics of primary care patients vaccinated against COVID-19 in spring 2021.. Int J Clin Pharmacol Ther. 2022;60(3):136-139. doi: https://doi.org/10.5414/CP204178
- Watkins S, Astroth KS, Kim M, Dyck MJ. Effects of Medicare wellness visits on health promotion outcomes.. J Am Assoc Nurse Pract. 2023;35(2):104-111. doi: https://doi.org/10.1097/JXX.0000000000000795
- Satué-Gracia EM, Vila-Córcoles A, de Diego-Cabanes C, Vila-Rovira A, Torrente-Fraga C, Gómez-Bertomeu F, et al. Susceptibility and risk of SARS-COV-2 infection among middle-aged and older adults in Tarragona area, Spain.. Med Clin (Engl Ed). 2022;158(6):251-259. doi: https://doi.org/10.1016/j.medcle.2021.03.034
- Wan EYF, Zhang R, Mathur S, Yan VKC, Lai FTT, Chui CSL, et al. Post-acute sequelae of COVID-19 in older persons: multi-organ complications and mortality.. J Travel Med. 2023;30(5). doi: https://doi.org/10.1093/jtm/taad082
- Liu B, Song S, Liu W, Hu Y, Wei C, Zhou L, et al. Post-COVID-19 multimorbidity incidence by prior vaccination status in people with a pre-existing comorbidity: A population-based cohort study.. J Infect. 2025;91(3):106597. doi: https://doi.org/10.1016/j.jinf.2025.106597