Patient education to prevent phlebitis in peripheral intravenous therapy
Incluido en la revista CADICE. Vol. I . N.º 10 – Octubre 2026
Pág. Inicial: Vol. I; N.º 10:471
Autor principal (primer firmante): Isabel Gómez Cordero
Fecha recepción: 27/08/26
Fecha aceptación: 25/09/26
Fecha de publicación: 03/10/26
Ref.: CADICE. 2026;1(10):471
Autores:
Isabel Gómez Cordero
Adrián López Herrera
Teresa Molina García
Categoría: Enfermería
Palabras clave: Flebitis; Educación del paciente; Cicatrización de heridas; Educación para la salud; Catéter periférico; Estomas quirúrgicos; Piel; Técnica aséptica; Apósitos; Terapia intravenosa
Keywords: Phlebitis; Patient Education; Wound Healing; Health Education; Peripheral Catheterization; Surgical Stomas; Skin; Aseptic Technique; Bandages; Infusions, Intravenous
Resumen
Introducción: La terapia intravenosa periférica forma parte de la práctica asistencial habitual y, aunque suele considerarse una técnica básica, no está exenta de complicaciones locales. La flebitis representa uno de los problemas más frecuentes asociados al catéter venoso periférico y puede comprometer el confort, la continuidad del tratamiento y la seguridad del paciente. En este escenario, la educación sanitaria adquiere un papel relevante, especialmente cuando la persona mantiene el dispositivo durante periodos prolongados, presenta movilidad conservada o participa activamente en su autocuidado.
Objetivos: Describir un programa de educación para la salud dirigido a pacientes portadores de catéter venoso periférico con la finalidad de favorecer la prevención de flebitis, mejorar la detección precoz de signos de alarma y reforzar la colaboración del paciente con el plan de cuidados enfermeros.
Metodología: Se plantea una propuesta educativa de carácter estructurado, aplicable en hospitalización, hospital de día, urgencias con observación prolongada y otros ámbitos donde se utilice terapia intravenosa periférica. El programa se organiza en valoración inicial de necesidades educativas, definición de contenidos, selección de estrategias docentes, adaptación del mensaje al estado clínico y evaluación del aprendizaje mediante comprobación verbal y observación de conductas.
Resultados: El programa incluye información sobre la finalidad del catéter, medidas básicas para proteger la zona de inserción, identificación de signos compatibles con flebitis, importancia de no manipular el dispositivo, cuidado del apósito, comunicación precoz de molestias y participación de la familia cuando procede. La intervención enfermera se apoya en educación breve, repetida y contextualizada, con lenguaje comprensible y refuerzo durante los cuidados. La evaluación se centra en el grado de comprensión, la capacidad del paciente para reconocer cambios locales y la adherencia a recomendaciones de autocuidado seguras.
Discusión/Conclusiones: La prevención de flebitis no depende únicamente de la técnica de canalización o del mantenimiento profesional del catéter, sino también de la implicación informada del paciente. Un programa educativo integrado en la práctica enfermera puede contribuir a reducir manipulaciones inadecuadas, facilitar la notificación temprana de síntomas y mejorar la experiencia asistencial. Su aplicación debe individualizarse según el nivel de autonomía, el contexto clínico y las características del tratamiento intravenoso.
Abstract
Introduction: Peripheral intravenous therapy is a common procedure in healthcare settings, but it may lead to local complications. Phlebitis is one of the most frequent adverse events related to peripheral venous catheters and may affect comfort, treatment continuity and patient safety. In this context, health education plays a relevant role, particularly when patients keep the device in place for extended periods or are able to participate in self-care.
Objectives: To describe a health education programme for patients with peripheral venous catheters aimed at preventing phlebitis, improving early recognition of warning signs and promoting patient collaboration with nursing care plans.
Methodology: A structured educational proposal is presented for use in hospital wards, day hospitals, emergency observation areas and other settings where peripheral intravenous therapy is delivered. The programme is based on initial assessment of educational needs, definition of core contents, selection of teaching strategies, adaptation of messages to the clinical condition and evaluation of learning through verbal feedback and behavioural observation.
Results: The programme provides information on the purpose of the catheter, basic measures to protect the insertion site, recognition of symptoms compatible with phlebitis, avoidance of catheter manipulation, dressing care, prompt communication of discomfort and family involvement when appropriate. Nursing intervention relies on brief, repeated and contextualised education, using understandable language and reinforcement during routine care. Evaluation focuses on patient understanding, ability to identify local changes and adherence to safe self-care recommendations.
Discussion/Conclusions: Phlebitis prevention is not determined solely by insertion technique or professional catheter maintenance. Informed patient participation may also support safer care. An education programme integrated into nursing practice may help reduce inappropriate manipulation, encourage early symptom reporting and improve the care experience. Its implementation should be individualised according to autonomy, clinical context and characteristics of intravenous treatment.
Introducción
La canalización de un catéter venoso periférico es una intervención muy extendida en los distintos niveles asistenciales. Su empleo permite administrar fluidoterapia, medicación intravenosa y otros tratamientos con rapidez y accesibilidad, pero también introduce riesgos que deben abordarse desde una perspectiva preventiva. Entre las complicaciones locales, la flebitis ocupa un lugar destacado por su frecuencia clínica, por el malestar que genera y por las repercusiones que puede tener sobre la continuidad del acceso venoso y la experiencia del paciente.
La flebitis asociada a terapia intravenosa periférica suele manifestarse mediante dolor, eritema, calor local, induración o sensibilidad aumentada a lo largo del trayecto venoso. Su aparición puede relacionarse con factores mecánicos, químicos o infecciosos, así como con variables dependientes del dispositivo, del tratamiento administrado, del estado de la piel y de las características de la persona atendida. Aunque la vigilancia profesional resulta esencial, la observación del propio paciente constituye una fuente temprana de información que no siempre se aprovecha de forma sistemática.
En la práctica clínica, la educación del paciente en torno al catéter periférico a veces queda limitada a indicaciones breves orientadas a evitar movimientos bruscos o avisar si aparece dolor. Sin embargo, un enfoque educativo más completo puede facilitar que la persona comprenda el propósito del dispositivo, coopere en su protección, evite manipulaciones potencialmente dañinas y comunique de forma precoz signos sugestivos de complicación. Esta dimensión educativa no sustituye a los cuidados técnicos ni a la valoración enfermera continuada, pero los complementa y puede reforzar la seguridad del proceso.
Desde la Enfermería, la prevención de flebitis debe integrarse en un plan de cuidados que combine técnica aséptica, selección adecuada del acceso, vigilancia local, mantenimiento del apósito, reevaluación de la necesidad del catéter y educación sanitaria adaptada. La enseñanza no puede reducirse a una transmisión estandarizada de instrucciones; requiere valorar capacidad de comprensión, situación funcional, barreras idiomáticas, ansiedad, dolor, presencia de cuidadores y contexto asistencial. Un paciente con ingreso breve y alta inmediata necesita mensajes prioritarios y concretos; otro con tratamiento intravenoso mantenido puede beneficiarse de refuerzos sucesivos y de mayor participación en el cuidado cotidiano.
La educación sanitaria en este ámbito adquiere además una dimensión ética y relacional. Informar a la persona sobre qué debe observar en su piel, por qué no conviene tocar el sistema o cuándo debe solicitar valoración profesional favorece la participación activa sin trasladarle responsabilidades impropias. Se trata de promover una alianza terapéutica basada en información comprensible, objetivos realistas y comunicación bidireccional. En este marco, la prevención de flebitis deja de entenderse exclusivamente como un resultado de procedimientos técnicos y pasa a contemplarse también como una práctica de cuidado compartido y supervisado.
Objetivos
El objetivo general de este trabajo es describir un programa de educación para la salud, liderado por Enfermería, orientado a la prevención de flebitis en pacientes portadores de catéter venoso periférico durante la terapia intravenosa.
Como objetivos específicos se plantean los siguientes:
- Identificar la población diana y las situaciones clínicas en las que la educación del paciente puede aportar mayor valor preventivo.
- Definir los contenidos educativos prioritarios relacionados con el cuidado del catéter, la piel pericatéter y la detección precoz de cambios locales.
- Establecer una metodología docente breve, comprensible y adaptable a distintos niveles de autonomía y alfabetización en salud.
- Precisar el papel de la enfermera en la valoración de necesidades, la transmisión de información, el refuerzo educativo y la evaluación del aprendizaje.
- Proponer criterios prácticos para valorar la comprensión del paciente y su grado de colaboración con las medidas preventivas.
Metodología
Se desarrolla una propuesta de educación para la salud de carácter aplicado, centrada en la práctica enfermera habitual con pacientes portadores de catéter venoso periférico. El planteamiento adopta un enfoque descriptivo y organizativo, útil para integrar la intervención educativa en contextos clínicos diversos sin presentarla como un protocolo cerrado. La finalidad es ofrecer una estructura operativa que pueda adaptarse a los procedimientos, recursos y circuitos de cada centro.
La población diana incluye personas adultas con acceso venoso periférico para administración de tratamiento intravenoso, tanto en áreas de hospitalización como en dispositivos de atención ambulatoria con permanencia del catéter durante un tiempo suficiente para requerir información preventiva. También puede contemplarse la participación de familiares o cuidadores cuando el paciente presenta limitaciones funcionales, deterioro cognitivo, ansiedad elevada o barreras de comunicación. En población pediátrica o en situaciones de especial complejidad clínica, el contenido y la forma de la enseñanza deben ajustarse a las necesidades específicas del caso.
La intervención educativa se organiza en cuatro momentos. El primero corresponde a la valoración inicial, que incluye capacidad de comprensión, nivel de alerta, dolor, experiencia previa con accesos venosos, actitud ante el tratamiento y disposición para colaborar. El segundo momento es la información básica tras la canalización o durante el inicio del tratamiento, con mensajes breves sobre finalidad del dispositivo y conductas seguras. El tercero consiste en el refuerzo durante los cuidados rutinarios, aprovechando la revisión del punto de inserción, el cambio de sistemas o la administración de medicación. El cuarto momento se centra en la reevaluación del aprendizaje y en la transmisión de indicaciones relevantes si la persona va a continuar con el catéter durante un periodo adicional.
En cuanto a la metodología docente, se prioriza la enseñanza oral individualizada, complementada por demostración simple y apoyo visual cuando esté disponible. En pacientes con cansancio, dolor o sobrecarga informativa, la educación se fragmenta en mensajes cortos y repetidos. La técnica de verificación de comprensión mediante reformulación por parte del paciente resulta útil para comprobar si ha identificado las ideas esenciales: no manipular el catéter, mantener visible el apósito siempre que sea posible, avisar ante dolor o enrojecimiento y evitar conductas que favorezcan el desplazamiento del dispositivo. Cuando interviene la familia, conviene aclarar qué acciones son de observación y aviso, y cuáles corresponden exclusivamente al profesional sanitario.
La evaluación del programa se plantea desde indicadores cualitativos vinculados al proceso educativo. Se valora si el paciente reconoce el motivo por el que lleva el catéter, si puede señalar al menos algunos signos locales de alerta, si evita tocar el sistema sin necesidad, si comunica de forma precoz molestias o cambios y si mantiene una conducta colaboradora con las recomendaciones recibidas. Esta evaluación no sustituye a la valoración clínica del punto de inserción, que sigue siendo competencia profesional y debe realizarse con la periodicidad indicada por el contexto asistencial.
Resultados
Población diana y criterios de priorización educativa
Aunque toda persona portadora de un catéter venoso periférico puede beneficiarse de información básica, la intensidad de la intervención educativa debe ajustarse al riesgo y a la capacidad de participación. Resulta especialmente pertinente en pacientes con tratamiento intravenoso de varias dosis, estancias de observación prolongada, movilidad conservada, necesidad de deambulación, antecedentes de molestias con accesos venosos previos o tendencia a manipular apósitos y conexiones. También merecen especial atención quienes presentan fragilidad cutánea, dificultad para comprender indicaciones complejas o escasa percepción del riesgo asociado a una complicación local aparentemente menor.
La priorización no implica excluir a otros pacientes, sino modular el esfuerzo educativo y seleccionar mensajes esenciales. En situaciones de urgencia o inestabilidad clínica, la información puede limitarse inicialmente a instrucciones mínimas de seguridad y completarse más adelante cuando la situación lo permita. Del mismo modo, en personas con bajo nivel de autonomía, el foco puede desplazarse hacia cuidador principal o familia, sin perder la oportunidad de implicar al paciente en la medida de sus posibilidades.
Contenidos nucleares del programa
El primer bloque de contenidos se orienta a explicar de forma sencilla qué es el catéter periférico y para qué se utiliza. Comprender la finalidad del acceso ayuda a mejorar la aceptación del dispositivo y reduce conductas impulsivas como doblar repetidamente la extremidad, despegar el apósito por molestia o intentar recolocar elementos del sistema. La información debe ser breve y concreta: se trata de un acceso venoso temporal que precisa mantenerse en condiciones adecuadas para administrar el tratamiento con seguridad.
El segundo bloque aborda la protección del punto de inserción y de la piel circundante. El paciente debe recibir indicaciones sobre la conveniencia de mantener el apósito limpio, seco y bien adherido, evitando tocar la zona o despegar bordes sin indicación profesional. También se le puede explicar la utilidad de avisar si nota humedad, despegamiento, sensación de tirantez excesiva o prurito significativo en la piel. En personas con piel sensible o con antecedentes de reacciones locales, la observación de cambios cutáneos cobra especial interés para detectar precozmente intolerancia al material adhesivo o irritación local.
Un tercer bloque se centra en la identificación de signos y síntomas que requieren comunicación inmediata al equipo de Enfermería. Entre ellos se incluyen dolor en el punto de inserción o a lo largo de la vena, escozor durante la perfusión, enrojecimiento, calor, hinchazón, endurecimiento o aparición de secreción. No se pretende que el paciente establezca diagnósticos, sino que reconozca cambios anómalos y los comunique sin demora. Este aspecto es especialmente importante cuando las molestias comienzan de manera leve y podrían pasar desapercibidas si no se fomenta la observación activa.
El cuarto bloque reúne conductas preventivas relacionadas con la actividad diaria. Debe explicarse la importancia de evitar tracciones accidentales del sistema, prestar atención al deambular, recolocarse en la cama con cuidado y no apoyar peso excesivo sobre la extremidad canalizada si ello compromete el dispositivo. En pacientes ambulatorios o en hospitalización con movilidad conservada, conviene revisar cómo desplazarse con la perfusión y cómo pedir ayuda si el sistema dificulta la movilidad segura. La educación también puede incluir la recomendación de no manipular bombas, alargaderas, llaves o apósitos aunque algo parezca descolocado, sino solicitar valoración profesional.
Estrategias de enseñanza aplicadas por Enfermería
La eficacia de la educación depende en gran medida del modo en que se integra en el cuidado. Las intervenciones más útiles suelen ser breves, situadas en el momento oportuno y relacionadas con una acción concreta. Explicar el motivo de no tocar el apósito mientras se revisa el punto de inserción, o recordar los signos de alarma durante la administración del tratamiento, facilita que la información se perciba como pertinente. La enseñanza episódica, repetida y vinculada a situaciones reales puede resultar más efectiva que una explicación extensa al inicio del ingreso.
El lenguaje debe ajustarse al nivel de comprensión de la persona. Expresiones como “si nota que la zona se pone roja, caliente, dura o le duele más, avise” suelen ser más operativas que una terminología excesivamente técnica. Cuando el paciente presenta dificultades auditivas, barrera idiomática o ansiedad, puede ser necesario reforzar con apoyo visual o con participación de un familiar. Del mismo modo, si la persona muestra temor a que sus quejas interrumpan el tratamiento, conviene aclarar que informar de molestias forma parte del cuidado y permite actuar antes de que el problema avance.
La demostración práctica también tiene valor. Mostrar cómo queda colocado el apósito, señalar la zona que debe observarse o indicar qué partes del sistema no deben tocarse favorece un aprendizaje más funcional. En pacientes de larga estancia o con tratamientos repetidos, el refuerzo progresivo puede mejorar la implicación y generar mayor capacidad para reconocer incidencias tempranas. Esta educación debe documentarse en el registro enfermero cuando forme parte del plan de cuidados y de la continuidad asistencial.
Evaluación del aprendizaje y de la adherencia
La comprobación del aprendizaje no requiere instrumentos complejos. Puede realizarse mediante preguntas breves dirigidas a confirmar si el paciente sabe por qué lleva el catéter, qué debe evitar y qué síntomas deben motivar aviso. Una respuesta adecuada no garantiza por sí sola una conducta correcta, de modo que conviene añadir observación directa: si manipula el apósito, si protege el sistema al movilizarse, si comunica molestias durante la perfusión o si espera a que el dolor sea intenso antes de avisar.
La adherencia educativa debe entenderse de forma amplia. No se reduce al cumplimiento estricto de instrucciones, sino a la capacidad de incorporar pautas de autocuidado compatibles con el estado clínico y con la realidad asistencial. Algunas barreras frecuentes son el cansancio, la sensación de que el catéter es un elemento menor dentro de un proceso clínico más complejo, la sobrecarga de información, el deterioro cognitivo o la percepción de que avisar repetidamente puede resultar molesto para el equipo. Detectar estas barreras permite reformular la enseñanza y centrarla en mensajes prioritarios.
Como resultados esperables del programa, cabe señalar una mayor capacidad del paciente para identificar signos locales sugestivos de flebitis, una comunicación más temprana de molestias y una reducción de conductas inadecuadas relacionadas con la manipulación del dispositivo. En términos cualitativos, la educación también puede mejorar la confianza en el cuidado recibido, favorecer la participación del paciente y facilitar una relación terapéutica más colaborativa.
Discusión/Conclusiones
La prevención de flebitis en terapia intravenosa periférica suele abordarse desde factores técnicos como la selección del calibre, la localización del acceso, la compatibilidad del tratamiento administrado o el mantenimiento del dispositivo. Sin restar relevancia a estos elementos, la educación del paciente añade una dimensión frecuentemente infravalorada: la detección precoz y la evitación de conductas que favorecen irritación, desplazamiento o manipulación insegura. La persona portadora del catéter convive con el dispositivo entre valoraciones enfermeras y, por ello, su observación puede ofrecer señales tempranas de cambio.
El interés de un programa educativo no reside en transferir al paciente responsabilidades clínicas, sino en fortalecer su capacidad para colaborar de manera informada. Esta matización es importante, ya que una educación mal planteada puede generar culpa si aparece la complicación o inducir una vigilancia ansiosa poco útil. La enfermera debe situar el mensaje en un marco de acompañamiento: observar, avisar y proteger el dispositivo dentro de unas pautas sencillas, mientras la valoración diagnóstica y las decisiones de manejo siguen correspondiendo al profesional.
La aplicabilidad del programa depende de su adaptación al entorno asistencial. En unidades con alta rotación de pacientes, la educación debe concentrarse en pocas ideas clave. En hospitalización convencional, pueden incorporarse refuerzos sucesivos y participación de la familia. En ámbitos ambulatorios, la continuidad de mensajes y la claridad de las indicaciones de aviso adquieren más peso. En todos los casos, la integración de la educación en el acto de cuidar, y no como una tarea añadida y desvinculada de la práctica, aumenta su viabilidad.
Entre las barreras más habituales figuran la limitación de tiempo, la carga asistencial, la heterogeneidad en la transmisión de mensajes y la falsa percepción de que el catéter periférico requiere escasa explicación por tratarse de una técnica frecuente. También puede influir la diversidad de perfiles clínicos: no todos los pacientes desean o pueden asumir el mismo grado de participación. Por ello, la individualización constituye un principio operativo más útil que la estandarización rígida.
En términos de práctica enfermera, incorporar educación estructurada sobre prevención de flebitis puede contribuir a reforzar la seguridad del paciente y la calidad percibida de los cuidados. La intervención resulta especialmente valiosa cuando se acompaña de valoración continuada del punto de inserción, comunicación clara dentro del equipo y registro adecuado de incidencias y enseñanza realizada. La suma de cuidados técnicos competentes y participación informada del paciente ofrece un marco más sólido para reducir complicaciones locales y mejorar la experiencia de la terapia intravenosa periférica.
La educación del paciente sobre el catéter venoso periférico no debe considerarse un complemento opcional, sino una parte integrada del cuidado enfermero. Su diseño ha de ser sencillo, comprensible, repetible y sensible a la situación clínica. Cuando se aplica de este modo, puede favorecer una vigilancia compartida, promover la notificación temprana de signos de alarma y apoyar una atención más segura y más centrada en la persona.
Conflicto de intereses
Los autores declaran la ausencia de conflictos de intereses en la preparación de este manuscrito.
Financiación
El presente manuscrito se ha realizado sin financiación externa específica.
Bibliografía
- Antequera IG, Saba A, Furlan MDS. Phlebitis in Medical-Surgical Units: A Case-Control Study in a Brazilian Hospital.. J Infus Nurs. 2024;47(2):132-141. doi: https://doi.org/10.1097/NAN.0000000000000541
- Kassahun CW, Abate AT, Tezera ZB, Beshah DT, Agegnehu CD, Getnet MA, et al.. Incidence and Associated Factors of Failed First Peripheral Intravenous Catheters among Adult Patients at Medical Surgical Wards in Public Referral Hospitals of West Amhara, Ethiopia, 2021.. Nurs Res Pract. 2022;2022:8261225. doi: https://doi.org/10.1155/2022/8261225
- Torné-Ruiz A, Sanromà-Ortiz M, Corral-Nuñez A, Medel D, Roca J, García-Expósito J. Management from a multidisciplinary perspective of phlebitis related to peripheral venous catheter insertion: An international Delphi study.. Nurs Open. 2024;11(7):e2229. doi: https://doi.org/10.1002/nop2.2229
- Bayoumi MMM, Khonji LMA, Gabr WFM. Changes in nurses' knowledge and clinical practice in managing local IV complications following an education intervention.. Br J Nurs. 2022;31(8):S24-S30. doi: https://doi.org/10.12968/bjon.2022.31.8.S24
- Lanbeck P, Odenholt I, Paulsen O. Perception of risk factors for infusion phlebitis among Swedish nurses: a questionnaire study.. J Infus Nurs. 2004;27(1):25-30. doi: https://doi.org/10.1097/00129804-200401000-00004
- Nickel B. Hiding in Plain Sight: Peripheral Intravenous Catheter Infections.. Crit Care Nurse. 2020;40(5):57-66. doi: https://doi.org/10.4037/ccn2020439
- Cernuda Martínez JA, Suárez Mier MB, Martínez Ortega MDC, Casas Rodríguez R, Villafranca Renes C, Del Río Pisabarro C. Risk factors and incidence of peripheral venous catheters-related phlebitis between 2017 and 2021: A multicentre study (Flebitis Zero Project).. J Vasc Access. 2024;25(6):1835-1841. doi: https://doi.org/10.1177/11297298231189963
- Marsh N, Webster J, Ullman AJ, Mihala G, Cooke M, Chopra V, et al.. Peripheral intravenous catheter non-infectious complications in adults: A systematic review and meta-analysis.. J Adv Nurs. 2020;76(12):3346-3362. doi: https://doi.org/10.1111/jan.14565
- Marsh N, Larsen EN, Ullman AJ, Mihala G, Cooke M, Chopra V, et al.. Peripheral intravenous catheter infection and failure: A systematic review and meta-analysis.. Int J Nurs Stud. 2024;151:104673. doi: https://doi.org/10.1016/j.ijnurstu.2023.104673
- Ray-Barruel G, Xu H, Marsh N, Cooke M, Rickard CM. Effectiveness of insertion and maintenance bundles in preventing peripheral intravenous catheter-related complications and bloodstream infection in hospital patients: A systematic review.. Infect Dis Health. 2019;24(3):152-168. doi: https://doi.org/10.1016/j.idh.2019.03.001
- Liu C, Chen L, Kong D, Lyu F, Luan L, Yang L. Incidence, risk factors and medical cost of peripheral intravenous catheter-related complications in hospitalised adult patients.. J Vasc Access. 2022;23(1):57-66. doi: https://doi.org/10.1177/1129729820978124
- Bakcek Akcelik Ö, Ayhan H. Peripheral Intravenous Catheter-Related Phlebitis and Infiltration in an Emergency Department: A Descriptive Study.. J Infus Nurs. 2024;47(3):155-162. doi: https://doi.org/10.1097/NAN.0000000000000548
- Fan XW, Xu L, Wei WS, Chen YM, Yang YQ. Relationship between indwelling site and peripheral venous catheter-related complications in adult hospitalized patients: A systematic review and meta-analysis.. J Clin Nurs. 2023;32(7-8):1014-1024. doi: https://doi.org/10.1111/jocn.16241
- Blanco-Mavillard I, Personat-Labrador C, Castro-Sánchez E, Rodríguez-Calero MÁ, Fernández-Fernández I, Carr PJ, et al.. Interventions to reduce peripheral intravenous catheter failure: An international e-Delphi consensus on relevance and feasibility of implementation.. J Infect Public Health. 2023;16(12):1994-2000. doi: https://doi.org/10.1016/j.jiph.2023.10.004