Insomnio crónico y estrés laboral: educación sanitaria desde Enfermería

Chronic insomnia and work stress: health education from Nursing

Incluido en la revista CADICE. Vol. I . N.º 9 – Septiembre 2026

Pág. Inicial: Vol. I; N.º 9:340

Autor principal (primer firmante): Marta Vidal Herrera

Fecha recepción: 09/08/26

Fecha aceptación: 29/08/26

Fecha de publicación: 06/09/26

Ref.: CADICE. 2026;1(9):340

Autores:
Marta Vidal Herrera
Raúl Gómez Salcedo
Irene Campos Núñez
David León Morales
Paula Ríos Fuentes

Categoría: Enfermería

Palabras clave: Apoyo psicosocial; Enfermería basada en la evidencia; Salud mental; Intervención en crisis; Insomnio; Estrés laboral; Relaciones enfermera-paciente; Cuidados de Enfermería; Higiene del sueño; Educación sanitaria

Keywords: Psychosocial Support; Evidence-Based Nursing; Mental Health; Crisis Intervention; Insomnia; Occupational Stress; Nurse-Patient Relations; Nursing Care; Sleep Hygiene; Health Education

Resumen

Introducción: El insomnio crónico y el estrés laboral mantienen una relación bidireccional que repercute en la salud mental, el funcionamiento diurno, la capacidad de afrontamiento y la calidad de vida. En la práctica clínica, muchas personas consultan por cansancio persistente, irritabilidad, dificultad de concentración o sensación de agotamiento sin identificar inicialmente el papel del sueño ni la influencia del entorno laboral. Desde Enfermería, la educación sanitaria y el apoyo psicosocial permiten ordenar la valoración, detectar factores mantenedores y promover medidas de autocuidado ajustadas al contexto de cada persona.

Objetivos: Revisar la relación entre insomnio crónico y estrés laboral, describir los elementos centrales de la valoración enfermera y exponer líneas de educación sanitaria aplicables a la práctica asistencial.

Metodología: Revisión teórica de carácter narrativo, centrada en el abordaje enfermero del insomnio asociado a sobrecarga o malestar laboral. Se integran conceptos clínicos generales, aspectos funcionales del sueño, factores psicosociales y contenidos de educación para la salud relevantes para distintos niveles asistenciales.

Resultados: La interacción entre hiperactivación fisiológica y cognitiva, hábitos inadecuados de sueño, preocupaciones anticipatorias y condiciones laborales adversas puede perpetuar el insomnio. La valoración enfermera debe incluir patrón de sueño-descanso, repercusión diurna, consumo de sustancias, organización de horarios, afrontamiento, red de apoyo y signos de malestar emocional. Las intervenciones educativas más útiles suelen orientarse a higiene del sueño, regularidad horaria, manejo de estímulos, técnicas básicas de relajación, identificación de señales de alerta y fortalecimiento de la relación terapéutica.

Discusión/Conclusiones: El insomnio en el contexto laboral no debe reducirse a un síntoma aislado. Requiere una lectura integral, prudente e individualizada. Enfermería puede contribuir de forma relevante mediante valoración continuada, acompañamiento terapéutico, educación sanitaria y derivación cuando existan indicadores de mayor complejidad clínica o riesgo psicosocial.

Abstract

Introduction: Chronic insomnia and occupational stress have a bidirectional relationship that affects mental health, daytime functioning, coping capacity, and quality of life. In clinical practice, many individuals seek care for persistent tiredness, irritability, poor concentration, or a sense of exhaustion without initially recognizing the role of sleep or the impact of work-related strain. From a nursing perspective, health education and psychosocial support help structure assessment, identify maintaining factors, and promote self-care measures tailored to each person’s context.

Objectives: To review the relationship between chronic insomnia and occupational stress, to describe the core elements of nursing assessment, and to present health education strategies applicable to clinical practice.

Methodology: Narrative theoretical review focused on the nursing approach to insomnia associated with workload or work-related distress. General clinical concepts, functional aspects of sleep, psychosocial factors, and relevant health education contents for different care settings were integrated.

Results: The interaction between physiological and cognitive hyperarousal, inadequate sleep habits, anticipatory worries, and adverse working conditions may perpetuate insomnia. Nursing assessment should include sleep-rest pattern, daytime consequences, substance use, work schedules, coping strategies, support network, and signs of emotional distress. Educational interventions are often directed at sleep hygiene, schedule regularity, stimulus control, basic relaxation techniques, identification of warning signs, and strengthening the therapeutic relationship.

Discussion/Conclusions: Insomnia in the occupational setting should not be understood as an isolated symptom. It requires a comprehensive, cautious, and individualized approach. Nursing can make a meaningful contribution through ongoing assessment, therapeutic support, health education, and referral when greater clinical complexity or psychosocial risk is identified.

Introducción

El sueño cumple una función reguladora esencial sobre el equilibrio físico, cognitivo y emocional. Cuando su alteración se cronifica, aparecen consecuencias que trascienden la mera sensación de cansancio: disminuye la tolerancia al esfuerzo, se deteriora la atención sostenida, se modifica el estado de ánimo y se dificulta la capacidad para mantener rutinas saludables. En el ámbito laboral, estas alteraciones se entrelazan con exigencias organizativas, presión por el rendimiento, conflictos relacionales, horarios irregulares o percepción de escaso control sobre el trabajo, configurando un escenario especialmente propicio para la persistencia del insomnio.

Hablar de insomnio crónico implica reconocer un problema clínico y de cuidados que no siempre se expresa de forma directa. En muchas consultas, la persona refiere cefalea, irritabilidad, molestias musculares, somatizaciones, dificultades de memoria reciente o incremento del consumo de cafeína, sin mencionar inicialmente la mala calidad del sueño. Del mismo modo, el malestar laboral puede aparecer enmascarado bajo términos como cansancio, nerviosismo o desmotivación. Esta presentación fragmentada obliga a una valoración enfermera amplia, sensible a los determinantes psicosociales y orientada a la funcionalidad cotidiana.

La relación entre insomnio y estrés laboral es bidireccional. Por un lado, la exposición continuada a demandas laborales percibidas como excesivas favorece un estado de hiperactivación cognitiva y somática que dificulta la conciliación y el mantenimiento del sueño. Por otro, dormir mal reduce la capacidad de regulación emocional, la resiliencia ante las demandas del entorno y la tolerancia a la frustración, lo que puede intensificar la percepción de estrés durante la jornada. Este círculo de retroalimentación explica por qué el problema tiende a mantenerse si la intervención se limita a medidas aisladas.

En este contexto, el papel de Enfermería resulta especialmente relevante. La profesión dispone de herramientas para detectar alteraciones en el patrón sueño-descanso, explorar hábitos, identificar factores mantenedores, establecer una relación terapéutica de apoyo y desarrollar educación sanitaria realista. Además, su posición en diferentes niveles asistenciales favorece la continuidad del seguimiento y la coordinación con otros profesionales cuando el insomnio se acompaña de síntomas ansioso-depresivos, riesgo psicosocial elevado, consumo problemático de sustancias o deterioro funcional significativo.

La educación sanitaria no debe entenderse como una simple entrega de recomendaciones generales sobre higiene del sueño. Requiere partir de la experiencia subjetiva de la persona, sus horarios, responsabilidades familiares, creencias sobre el descanso, condiciones del puesto de trabajo y recursos de afrontamiento disponibles. Solo desde esa individualización es posible promover cambios asumibles y clínicamente útiles. En los casos de insomnio asociado al estrés laboral, la intervención educativa también necesita incorporar una mirada sobre los límites, el autocuidado y la identificación precoz de señales de desbordamiento emocional.

Objetivos

Analizar la relación clínica y asistencial entre insomnio crónico y estrés laboral desde la perspectiva de los cuidados enfermeros.

Como objetivos específicos, se plantean los siguientes:

  • Describir los mecanismos que favorecen la asociación entre alteración persistente del sueño y malestar relacionado con el trabajo.
  • Identificar los componentes prioritarios de la valoración enfermera en personas que consultan por insomnio en contexto de exigencia laboral.
  • Exponer intervenciones de educación sanitaria orientadas a mejorar el patrón de sueño, reducir factores perpetuadores y reforzar estrategias de afrontamiento.
  • Señalar situaciones que requieren ampliar la valoración clínica o considerar derivación a otros dispositivos asistenciales.

Metodología

Se presenta una revisión teórica de tipo narrativo centrada en el abordaje enfermero del insomnio crónico vinculado al estrés laboral. El desarrollo se organiza a partir de conceptos clínicos generales sobre sueño, factores psicosociales relacionados con el trabajo y elementos de educación sanitaria aplicables en atención primaria, salud laboral, consultas especializadas y otros entornos asistenciales donde Enfermería realiza seguimiento de problemas de salud mental y autocuidado.

La revisión se orienta a integrar conocimiento útil para la práctica, sin pretender establecer un protocolo cerrado ni sustituir la valoración individual. Se priorizan aquellos contenidos que habitualmente forman parte del proceso enfermero: valoración del patrón de sueño-descanso, análisis de factores desencadenantes y mantenedores, repercusión funcional, identificación de riesgos, planificación de intervenciones educativas y seguimiento de la respuesta. El enfoque es deliberadamente prudente y clínico, adecuado a la variabilidad de perfiles laborales, cronotipos, responsabilidades familiares y trayectorias de enfermedad.

Para estructurar la exposición se han considerado cuatro ejes: comprensión del problema, valoración enfermera, intervención educativa y criterios de vigilancia clínica. Esta organización permite presentar el insomnio no como un síntoma aislado, sino como un fenómeno influido por hábitos, pensamientos, ambiente, dinámica laboral y estado emocional. De este modo, la educación sanitaria se sitúa dentro de una estrategia de cuidados más amplia, articulada con apoyo psicosocial y seguimiento longitudinal.

Resultados

Insomnio crónico y estrés laboral: una interacción mantenida

El insomnio crónico suele caracterizarse por dificultad para iniciar el sueño, despertares frecuentes, sueño poco reparador o despertar precoz con repercusión diurna persistente. En el contexto laboral, estas manifestaciones se ven favorecidas por un estado de activación mantenida. La persona permanece en alerta incluso fuera del horario de trabajo, con rumiación mental sobre tareas pendientes, conflictos profesionales, temor al error, inseguridad respecto al desempeño o anticipación de una nueva jornada percibida como amenazante.

Este patrón de hiperactivación puede manifestarse a través de tensión muscular, inquietud, incapacidad para “desconectar”, revisión continua del teléfono o del correo profesional, y dificultad para diferenciar tiempos de descanso y tiempos de trabajo. Cuando el descanso nocturno se asocia a frustración o esfuerzo por dormir, el propio momento de acostarse puede convertirse en un estímulo ansiógeno. La cama deja de vincularse con reposo y pasa a relacionarse con vigilancia, cálculo del tiempo restante para dormir y temor a no rendir al día siguiente.

Determinadas condiciones laborales pueden agravar esta dinámica: jornadas prolongadas, trabajo a turnos, inestabilidad horaria, elevada exigencia emocional, escaso apoyo de la organización, ambigüedad de rol, sobrecarga asistencial o falta de conciliación. No obstante, la respuesta no es uniforme. El impacto del trabajo sobre el sueño está mediado por la historia previa de insomnio, rasgos de afrontamiento, eventos vitales concurrentes, comorbilidad física o mental, hábitos de descanso y disponibilidad de apoyo social.

Desde la práctica enfermera, esta variabilidad obliga a evitar explicaciones simplistas. No toda persona con estrés laboral desarrolla insomnio persistente, ni todo insomnio en población activa se explica únicamente por el trabajo. La valoración debe considerar factores predisponentes, precipitantes y perpetuadores, así como la percepción subjetiva de amenaza, incapacidad o pérdida de control que acompaña al malestar.

Repercusión funcional y clínica

La consecuencia más visible del insomnio suele ser la fatiga diurna, pero su impacto es más amplio. Pueden aparecer irritabilidad, labilidad emocional, reducción de la concentración, aumento de errores, menor tolerancia a la presión, enlentecimiento en la toma de decisiones y dificultad para mantener relaciones interpersonales satisfactorias. En profesiones con alta demanda cognitiva o responsabilidad sobre terceros, estas alteraciones adquieren una relevancia asistencial y preventiva evidente.

También es frecuente que la persona intente compensar la falta de descanso con conductas que, paradójicamente, perpetúan el problema: mayor consumo de cafeína o bebidas estimulantes, sueño diurno prolongado, adelanto excesivo de la hora de acostarse, permanencia despierta en la cama durante largos periodos, uso intensivo de pantallas por la noche o consumo de alcohol con finalidad sedante. Estas estrategias pueden ofrecer alivio transitorio, pero suelen mantener la desorganización del sueño.

En algunos casos, el insomnio se acompaña de síntomas de ansiedad, bajo estado de ánimo, somatización, desesperanza o aislamiento progresivo. La asociación no implica necesariamente un trastorno mental estructurado, pero sí exige exploración cuidadosa. Enfermería debe valorar si existe deterioro del funcionamiento social o laboral, absentismo, presentismo, conductas de riesgo, automedicación o vivencia de desbordamiento. Este análisis es especialmente importante cuando la persona verbaliza incapacidad para seguir sosteniendo su actividad habitual.

Valoración enfermera integral

La valoración enfermera debe comenzar por una escucha clínica que legitime el problema y evite interpretaciones moralizantes. Frases centradas únicamente en la voluntad o en “relajarse más” pueden aumentar la sensación de incomprensión. Resulta más útil explorar cómo duerme la persona, qué piensa cuando se acuesta, qué cambios ha notado en su rendimiento y qué relación percibe entre su malestar y el trabajo.

Conviene recoger información sobre horario habitual de sueño, latencia, despertares nocturnos, despertar final, regularidad entre días laborales y no laborales, siestas, uso del dormitorio, exposición a pantallas, actividad física, alimentación nocturna y consumo de café, tabaco, alcohol u otras sustancias. Del mismo modo, debe valorarse la presencia de ronquidos intensos, pausas respiratorias referidas, movimientos molestos durante la noche, dolor persistente, sofocos, tos, polaquiuria u otros síntomas que puedan contribuir a la alteración del descanso y justificar una evaluación clínica complementaria.

La dimensión laboral necesita una exploración específica. Es recomendable preguntar por tipo de jornada, turnicidad, guardias, tiempo de desplazamiento, sobrecarga, conflictos con superiores o compañeros, temor a errores, exposición a sufrimiento ajeno, acoso, inseguridad contractual y dificultades de conciliación. No se trata de realizar una investigación organizacional, sino de comprender qué elementos del trabajo están actuando como desencadenantes o mantenedores del insomnio.

Además del patrón sueño-descanso, la valoración debe incorporar estado emocional, estrategias de afrontamiento, apoyo familiar o social, expectativas respecto al sueño y significado otorgado al descanso. Algunas personas han desarrollado creencias rígidas, como pensar que cualquier noche irregular anticipa un fracaso laboral inminente. Otras presentan una autoexigencia intensa que les impide introducir pausas, pedir ayuda o limitar la conectividad fuera de horario. Identificar estas cogniciones facilita una educación sanitaria más ajustada.

Relación terapéutica y apoyo psicosocial

La relación enfermera-paciente constituye una herramienta clínica de primer orden en este problema. El insomnio persistente suele ir acompañado de sensación de fracaso personal, incomprensión del entorno o minimización del sufrimiento. Una interacción terapéutica basada en escucha activa, validación emocional y objetivos realistas favorece la adherencia a cambios conductuales que, por su propia naturaleza, requieren tiempo y constancia.

El apoyo psicosocial implica ayudar a la persona a reconocer recursos disponibles, revisar demandas asumidas, explorar barreras para el autocuidado y diferenciar aquello que puede modificar de aquello que necesita otro tipo de abordaje. En determinados casos, la intervención enfermera puede incluir orientación sobre la conveniencia de compartir la situación con la red de apoyo, negociar tiempos de descanso, revisar hábitos familiares que interfieren con el sueño o consultar con salud laboral si las condiciones del puesto contribuyen claramente al deterioro.

Cuando el nivel de sufrimiento es elevado, la entrevista debe valorar también la aparición de crisis situacionales. No todas las personas con insomnio y estrés laboral precisan una intervención específica en crisis, pero sí puede ser necesario ofrecer contención emocional, pautar seguimiento más cercano o coordinar atención cuando existe desbordamiento agudo, incapacidad funcional marcada o verbalizaciones de desesperanza. La prudencia clínica en estos escenarios es una responsabilidad compartida del equipo.

Educación sanitaria: contenidos prioritarios

La educación sanitaria en insomnio asociado al estrés laboral debe ser individualizada, gradual y centrada en medidas con sentido para la persona. La simple enumeración de consejos descontextualizados suele tener escasa utilidad. Es preferible seleccionar un número limitado de objetivos y revisarlos en sucesivos contactos asistenciales.

Entre los contenidos habitualmente pertinentes se encuentran:

  • Regularidad del horario de sueño: mantener una franja horaria relativamente estable de levantarse y acostarse, adaptada a la realidad laboral y evitando variaciones extremas en días libres.
  • Asociación entre cama y sueño: reservar el dormitorio para descanso e intimidad, limitando actividades laborales, uso prolongado de dispositivos o permanencia despierta durante largo tiempo en la cama.
  • Exposición a estimulantes: revisar consumo de cafeína, nicotina y otras sustancias, especialmente en las horas previas al descanso.
  • Rutina de transición: incorporar un periodo previo al sueño con actividades de baja activación, luz moderada y reducción de tareas cognitivamente exigentes.
  • Pantallas y conectividad: disminuir la exposición nocturna a pantallas y la disponibilidad continua para asuntos laborales fuera de jornada, cuando el contexto lo permita.
  • Siestas y compensación diurna: valorar si las siestas prolongadas están reduciendo la presión de sueño nocturna.
  • Autobservación sin hipervigilancia: registrar hábitos y sensaciones de forma útil, evitando una monitorización obsesiva del tiempo de sueño.

Estas medidas deben explicarse con un razonamiento claro. La persona suele adherirse mejor cuando comprende que el objetivo no es “forzarse a dormir”, sino disminuir señales de activación, recuperar asociaciones saludables y reducir conductas de compensación que mantienen el problema. También es importante aclarar que la mejoría puede ser progresiva y no necesariamente lineal.

Manejo básico del estrés desde la consulta enfermera

Junto a la higiene del sueño, la intervención educativa debe incorporar estrategias sencillas de regulación del estrés. Entre ellas pueden incluirse respiración diafragmática, pausas breves planificadas, organización básica de prioridades, delimitación de tiempos de desconexión, identificación de pensamientos anticipatorios y búsqueda de actividades restauradoras compatibles con la situación vital. No se trata de sustituir abordajes psicoterapéuticos, sino de ofrecer herramientas iniciales de autocuidado con valor práctico.

En personas con una elevada autoexigencia, puede resultar útil trabajar la diferencia entre rendimiento suficiente y perfeccionismo disfuncional. En otras, el foco estará en mejorar la conciencia de señales corporales de sobrecarga antes de llegar al agotamiento. También debe explorarse la posibilidad de redistribuir tareas en el ámbito doméstico o familiar cuando estas intensifican la privación de descanso.

La educación sanitaria gana eficacia cuando vincula el sueño con objetivos funcionales significativos: recuperar atención, reducir irritabilidad, mejorar convivencia, disminuir errores o volver a disfrutar de actividades cotidianas. Este enfoque evita que todo el proceso gire exclusivamente en torno al número de horas dormidas y favorece una percepción más amplia de progreso clínico.

Situaciones que exigen ampliar la valoración

No todo insomnio en contexto laboral puede abordarse únicamente con medidas educativas. Debe considerarse valoración clínica adicional cuando aparecen signos que sugieren otra alteración del sueño, dolor mal controlado, efectos adversos de medicación, trastornos afectivos, consumo problemático de sustancias o deterioro funcional intenso. De igual modo, la presencia de ideación autolesiva, desesperanza persistente, crisis de ansiedad repetidas o incapacidad para mantener las actividades básicas requiere una respuesta asistencial más amplia y coordinación interdisciplinar.

En trabajadores con horarios rotatorios o nocturnos, las recomendaciones deben ajustarse a la organización temporal real. Aplicar normas rígidas pensadas para un horario diurno puede generar frustración y escasa adherencia. La labor enfermera consiste en adaptar principios generales de descanso a las particularidades de cada situación, manteniendo expectativas realistas y priorizando medidas factibles.

Discusión/Conclusiones

El insomnio crónico asociado al estrés laboral representa un problema complejo donde convergen factores biológicos, conductuales, cognitivos y sociales. Su abordaje exige superar una visión reduccionista centrada exclusivamente en el síntoma nocturno. Cuando la persona llega a consulta, a menudo ya se ha instaurado un círculo de hiperactivación, cansancio diurno, estrategias compensatorias ineficaces y mayor vulnerabilidad emocional. Reconocer esta secuencia permite orientar mejor los cuidados.

Desde Enfermería, la principal aportación radica en la capacidad de realizar una valoración integral y sostenida en el tiempo. El análisis del patrón sueño-descanso, junto con la exploración del contexto laboral, los hábitos, la vivencia subjetiva del problema y la red de apoyo, ofrece una base sólida para planificar intervenciones educativas útiles. Esta perspectiva resulta especialmente valiosa en contextos donde el malestar se expresa inicialmente a través de síntomas inespecíficos o somáticos.

La educación sanitaria muestra mayor utilidad cuando se formula de manera personalizada, comprensible y compatible con la vida real del paciente. Las recomendaciones sobre higiene del sueño, control de estímulos, organización de rutinas y regulación básica del estrés deben adaptarse al tipo de trabajo, a los horarios y a los recursos de afrontamiento disponibles. En este sentido, la relación terapéutica no es un elemento accesorio, sino el soporte que facilita adherencia, reevaluación y ajuste progresivo de objetivos.

Otra cuestión relevante es evitar la banalización del insomnio en población laboralmente activa. Normalizar la falta de descanso como consecuencia inevitable del rendimiento, la disponibilidad continua o la sobrecarga emocional contribuye a retrasar la consulta y dificulta la prevención. El cuidado enfermero puede desempeñar un papel preventivo al detectar señales tempranas de desajuste, promover autocuidado y favorecer la búsqueda de ayuda antes de que aparezca un deterioro mayor.

El abordaje también presenta límites. Existen situaciones donde el insomnio se integra en problemas de mayor complejidad clínica o social que requieren intervención multidisciplinar. La educación sanitaria por sí sola puede resultar insuficiente cuando concurren patología mental significativa, condiciones laborales altamente lesivas, consumo de sustancias o sospecha de otros trastornos del sueño. Por ello, la práctica enfermera debe mantenerse coordinada con el resto del equipo y con los recursos asistenciales disponibles.

En conjunto, el abordaje enfermero del insomnio crónico relacionado con el estrés laboral se apoya en tres pilares: valoración integral, apoyo psicosocial y educación sanitaria individualizada. Este enfoque puede contribuir a mejorar el descanso, reducir factores perpetuadores y reforzar la capacidad de afrontamiento, siempre dentro de un plan de cuidados adaptado al contexto clínico y a la evolución de cada persona.

Conflicto de intereses

No se identifican conflictos de intereses por parte de los autores en relación con el tema tratado en este artículo.

Financiación

No se ha recibido financiación externa para el desarrollo, redacción o publicación del presente trabajo.

Bibliografía

  1. Riemann D, Espie CA, Altena E, Arnardottir ES, Baglioni C, Bassetti CLA, et al.. The European Insomnia Guideline: An update on the diagnosis and treatment of insomnia 2023.. J Sleep Res. 2023;32(6):e14035. doi: https://doi.org/10.1111/jsr.14035
  2. Furukawa Y, Sakata M, Yamamoto R, Nakajima S, Kikuchi S, Inoue M, et al.. Components and Delivery Formats of Cognitive Behavioral Therapy for Chronic Insomnia in Adults: A Systematic Review and Component Network Meta-Analysis.. JAMA Psychiatry. 2024;81(4):357-365. doi: https://doi.org/10.1001/jamapsychiatry.2023.5060
  3. Siu PM, Yu AP, Tam BT, Chin EC, Yu DS, Chung KF, et al.. Effects of Tai Chi or Exercise on Sleep in Older Adults With Insomnia: A Randomized Clinical Trial.. JAMA Netw Open. 2021;4(2):e2037199. doi: https://doi.org/10.1001/jamanetworkopen.2020.37199
  4. Siu PM, Yu DJ, Yu AP, Recchia F, Li SX, Chan RN, et al.. Tai chi or cognitive behavioural therapy for treating insomnia in middle aged and older adults: randomised non-inferiority trial.. BMJ. 2025;391:e084320. doi: https://doi.org/10.1136/bmj-2025-084320
  5. Turkoski BB. Managing insomnia.. Orthop Nurs. 2006;25(5):339-45; quiz 346-7. doi: https://doi.org/10.1097/00006416-200609000-00013
  6. Chen YC, Lu TH, Ku EN, Chen CT, Fang CJ, Lai PC, et al.. Efficacy of brief behavioural therapy for insomnia in older adults with chronic insomnia: a systematic review and meta-analysis from randomised trials.. Age Ageing. 2023;52(1). doi: https://doi.org/10.1093/ageing/afac333
  7. Fung CH, Huang AJ, Markland AD, Schembri M, Martin JL, Bliwise DL, et al.. A multisite feasibility study of integrated cognitive-behavioral treatment for co-existing nocturia and chronic insomnia.. J Am Geriatr Soc. 2025;73(2):558-565. doi: https://doi.org/10.1111/jgs.19214
  8. Morin CM, Bei B, Bjorvatn B, Poyares D, Spiegelhalder K, Wing YK, et al.. World sleep society international sleep medicine guidelines position statement endorsement of "behavioral and psychological treatments for chronic insomnia disorder in adults: An American Academy of sleep medicine clinical practice guidelines".. Sleep Med. 2023;109:164-169. doi: https://doi.org/10.1016/j.sleep.2023.07.001
  9. Saldana KS, Carlson GC, Revolorio K, Kelly MR, Josephson KR, Mitchell MN, et al.. Values Expressed by Women Veterans Receiving Treatment for Chronic Insomnia Disorder.. Behav Sleep Med. 2024;22(3):340-352. doi: https://doi.org/10.1080/15402002.2023.2260517
  10. Gharzeddine R, McCarthy MM, Yu G, Dickson VV. Associations of insomnia symptoms with sociodemographic, clinical, and lifestyle factors in persons with HF: Health and retirement study.. Res Nurs Health. 2022;45(3):364-379. doi: https://doi.org/10.1002/nur.22211
  11. Morgenthaler TI, Kolla BP, Anderson SE, Wahl A, Clark P, Smith JM, et al.. Development and acceptability of a mobile health application integrated with the electronic heath record for treatment of chronic insomnia disorder.. J Clin Sleep Med. 2022;18(12):2785-2792. doi: https://doi.org/10.5664/jcsm.10218
Scroll al inicio