Home follow-up procedure for chronic venous ulcer
Incluido en la revista CADICE. Vol. I . N.º 8 – Agosto 2026
Pág. Inicial: Vol. I; N.º 8:277
Autor principal (primer firmante): Alba Fernández Molina
Fecha recepción: 24/07/26
Fecha aceptación: 18/08/26
Fecha de publicación: 25/08/26
Ref.: CADICE. 2026;1(8):277
Autores:
Alba Fernández Molina
Iván Herrera Santos
Categoría: Enfermería
Palabras clave: Protocolos clínicos; Intervenciones de Enfermería; Alfabetización en salud; Promoción de la salud; Úlcera venosa; Participación comunitaria; Vendaje compresivo; Cicatrización; Salud comunitaria; Insuficiencia venosa
Keywords: Clinical Protocols; Nursing Interventions; Health Literacy; Health Promotion; Varicose Ulcer; Community Participation; Compression Bandages; Wound Healing; Community Health Nursing; Venous Insufficiency
Resumen
Introducción: La úlcera venosa crónica constituye un problema de cuidados de elevada complejidad por su evolución prolongada, su tendencia a la recidiva y el impacto funcional, social y emocional que puede generar en la persona atendida. En el ámbito domiciliario, la actuación enfermera adquiere especial relevancia para sostener la continuidad asistencial, favorecer la adherencia al tratamiento compresivo y detectar precozmente signos de evolución desfavorable.
Objetivos: Describir un procedimiento orientativo de seguimiento domiciliario de la úlcera venosa crónica desde la práctica enfermera, integrando valoración inicial, planificación de cuidados, intervención progresiva, educación sanitaria y criterios de reevaluación clínica.
Metodología: Se presenta una guía de intervención basada en el proceso enfermero y en principios clínicos ampliamente aceptados para el abordaje comunitario de heridas crónicas de probable etiología venosa. El desarrollo se organiza en torno a la valoración integral de la persona, la herida y el entorno, la secuencia de cuidados en domicilio, las medidas de seguridad y los criterios para la coordinación con otros niveles asistenciales.
Resultados: El seguimiento domiciliario requiere confirmar la compatibilidad clínica del cuadro con insuficiencia venosa, revisar antecedentes y factores que interfieren en la cicatrización, valorar dolor, exudado, piel perilesional, edema, movilidad, apoyo familiar y capacidad de autocuidado. La intervención enfermera incluye limpieza adecuada, selección de coberturas según características de la lesión, protección cutánea, aplicación o supervisión de terapia compresiva cuando proceda, educación para la elevación de miembros, movilización, cuidado de la piel y reconocimiento de signos de alarma. La reevaluación periódica debe orientar ajustes del plan de cuidados y la derivación si aparecen datos de infección, deterioro tisular, mala tolerancia a la compresión o estancamiento evolutivo.
Discusión/Conclusiones: Un procedimiento estructurado de seguimiento domiciliario puede contribuir a una atención más segura, coherente y centrada en la persona. Su utilidad depende de la individualización clínica, de la alfabetización en salud del paciente y su entorno y de la coordinación entre atención domiciliaria, consulta de Enfermería y valoración médica cuando la evolución no es la esperada.
Abstract
Introduction: Chronic venous ulcer is a complex nursing care problem due to its prolonged course, recurrence risk, and functional, social, and emotional impact. In home care settings, nursing follow-up plays a major role in maintaining continuity of care, supporting adherence to compression therapy, and identifying early signs of poor progression.
Objectives: To describe a practice-oriented home follow-up procedure for chronic venous ulcer from a nursing perspective, including initial assessment, care planning, stepwise intervention, health education, and criteria for clinical reassessment.
Methodology: An intervention guide is presented using the nursing process and broadly accepted clinical principles for community management of chronic wounds of likely venous origin. The approach is structured around comprehensive assessment of the person, the wound, and the home environment, the sequence of home-based care, patient safety measures, and referral criteria.
Results: Home follow-up requires confirming clinical compatibility with venous insufficiency, reviewing background conditions and factors that may impair healing, and assessing pain, exudate, periwound skin, oedema, mobility, family support, and self-care capacity. Nursing interventions include appropriate cleansing, dressing selection according to wound features, skin protection, application or supervision of compression therapy when indicated, and education on leg elevation, mobility, skin care, and warning signs. Periodic reassessment should guide care plan adjustments and referral when infection, tissue deterioration, poor compression tolerance, or non-progressive healing are observed.
Discussion/Conclusions: A structured home follow-up procedure may support safer, more consistent, and person-centred care. Its effectiveness depends on clinical individualisation, health literacy of patients and caregivers, and coordination between home care, nursing consultation, and medical assessment when wound progression is unsatisfactory.
Introducción
La úlcera venosa crónica representa una de las lesiones cutáneas de evolución prolongada más frecuentes en la práctica comunitaria. Su aparición se relaciona habitualmente con alteraciones del retorno venoso en las extremidades inferiores, edema mantenido, cambios tróficos cutáneos y fragilidad tisular. Desde la perspectiva enfermera, no se trata únicamente de una herida que requiere cura local, sino de un proceso complejo en el que confluyen dolor, limitación de la movilidad, dependencia para determinadas actividades básicas, riesgo de deterioro cutáneo y dificultades de adherencia a tratamientos que deben sostenerse en el tiempo.
El domicilio es un entorno especialmente relevante para este problema de salud. Muchas personas con úlcera venosa presentan edad avanzada, comorbilidad, barreras funcionales o dificultades de acceso al centro sanitario, lo que convierte la atención domiciliaria en un espacio clave para la continuidad de cuidados. En este contexto, la enfermera dispone de una visión amplia de la situación clínica y social: observa las condiciones higiénicas, los recursos materiales disponibles, la capacidad real del paciente para seguir indicaciones, la participación familiar y los condicionantes del entorno que pueden facilitar o interferir en la cicatrización.
La evolución favorable de una úlcera venosa suele requerir coherencia entre la cura local, el control del edema, la protección de la piel perilesional, la compresión terapéutica cuando está indicada, la movilización adaptada y la educación sanitaria orientada al autocuidado. Si alguno de estos componentes falla, la herida puede mantenerse sin cambios apreciables, aumentar el exudado, cronificarse aún más o presentar complicaciones. Por ello, el seguimiento domiciliario no debe limitarse a la sustitución periódica del apósito, sino integrarse como un proceso de valoración continuada y toma de decisiones clínicas prudentes.
La intervención enfermera en salud comunitaria añade además dos dimensiones relevantes. La primera es la alfabetización en salud: la persona debe comprender qué ocurre en su extremidad, por qué se utiliza compresión, qué medidas pueden favorecer la evolución y qué signos requieren consulta. La segunda es la participación del entorno: en lesiones de larga duración, la familia o los cuidadores pueden colaborar en la observación del vendaje, la vigilancia de cambios cutáneos, el apoyo a la movilidad y el mantenimiento de hábitos protectores.
Un procedimiento orientativo de seguimiento domiciliario aporta homogeneidad a la práctica, mejora la trazabilidad de la valoración y reduce la posibilidad de omitir aspectos esenciales. No sustituye a los protocolos vigentes de cada centro ni a la indicación médica cuando esta sea necesaria, pero puede servir como marco útil para organizar el abordaje enfermero en domicilio con criterios de seguridad, individualización y continuidad asistencial.
Objetivos
Describir un procedimiento de seguimiento domiciliario para personas con úlcera venosa crónica que permita estructurar la actuación enfermera desde la valoración inicial hasta la reevaluación evolutiva.
Como objetivos específicos se plantean:
- Definir los elementos esenciales de la valoración enfermera de la persona, la lesión y el entorno domiciliario.
- Ordenar la secuencia de intervención durante la visita o el programa de curas en domicilio.
- Precisar medidas generales de cuidado local, control del edema, protección de la piel y educación sanitaria.
- Identificar criterios clínicos y organizativos que aconsejan revisar el plan de cuidados o derivar para nueva valoración.
- Favorecer una práctica homogénea, prudente y centrada en la seguridad del paciente dentro del ámbito comunitario.
Metodología
Se desarrolla una guía de intervención orientada a la práctica clínica enfermera en atención domiciliaria. El planteamiento se apoya en el proceso de Enfermería, entendido como una secuencia dinámica de valoración, identificación de problemas de cuidados, planificación, ejecución y evaluación. El contenido se formula con carácter general para personas adultas con úlcera de extremidad inferior compatible con etiología venosa ya conocida o clínicamente probable, siempre dentro de un marco de actuación coordinado con los procedimientos asistenciales del entorno sanitario correspondiente.
La guía se centra en el seguimiento, no en el diagnóstico etiológico definitivo. Por ello, parte de la necesidad de comprobar que el cuadro clínico y los antecedentes disponibles resultan compatibles con insuficiencia venosa y que no existen datos que orienten de forma predominante a otras causas de ulceración. Cuando la valoración enfermera detecta dudas sobre la etiología, signos de isquemia, sospecha de infección relevante, empeoramiento brusco o dolor desproporcionado, el seguimiento domiciliario debe acompañarse de revisión médica o de derivación según la organización asistencial.
El ámbito de aplicación comprende visitas programadas y no programadas de Enfermería comunitaria a domicilio, con especial utilidad en pacientes con dificultad de desplazamiento, baja adherencia previa, recurrencias frecuentes, necesidades educativas o soporte familiar limitado. La propuesta incluye cuatro ejes de trabajo:
- Valoración integral inicial y reevaluación continuada.
- Cura local y control de factores que influyen en la cicatrización.
- Educación para el autocuidado y apoyo a la familia o cuidador principal.
- Coordinación interprofesional y registro clínico sistemático.
La evaluación del procedimiento se orienta a resultados clínicos y asistenciales observables en la práctica habitual: evolución del lecho de la herida, características del exudado, estado de la piel perilesional, tolerancia al vendaje o sistema compresivo, nivel de dolor referido, capacidad de autocuidado y cumplimiento del plan establecido. No se plantean indicadores cuantitativos cerrados, ya que la frecuencia de visitas, los materiales empleados y la intensidad del seguimiento deben individualizarse según la situación clínica, los recursos disponibles y los protocolos del centro.
Resultados
Valoración inicial en el domicilio
La primera visita o la primera revisión estructurada debe recoger información clínica y contextual suficiente para orientar el plan de cuidados. Resulta recomendable explorar antecedentes de insuficiencia venosa, episodios previos de ulceración, trombosis venosa, inmovilidad, obesidad, enfermedades crónicas, tratamientos en curso, alergias conocidas a productos tópicos o adhesivos y experiencias anteriores con vendajes o compresión. También debe registrarse el tiempo de evolución referido de la lesión y las intervenciones recibidas hasta el momento.
La valoración de la extremidad incluye localización de la úlcera, aspecto del borde y del lecho, cantidad y características del exudado, presencia de tejido desvitalizado, integridad de la piel perilesional, edema, maceración, eccema, hiperpigmentación, induración o lipodermatoesclerosis. La exploración del dolor debe contemplar intensidad percibida, relación con las curas, respuesta al reposo o a la elevación y aparición de dolor persistente o creciente, ya que este último puede obligar a reconsiderar el abordaje.
La enfermera debe revisar además la situación funcional: capacidad para caminar, elevar las piernas, colocarse o tolerar sistemas compresivos, mantener higiene adecuada y reconocer incidencias. En el domicilio conviene observar aspectos que raramente se aprecian con la misma claridad en consulta: limpieza del entorno de curas, disponibilidad de material, calzado habitual, postura predominante durante el día, barreras arquitectónicas y red de apoyo.
Confirmación clínica y criterios de prudencia
Aunque el seguimiento enfermero puede iniciarse sobre una orientación diagnóstica previa, es necesario mantener una mirada clínica prudente. La úlcera venosa suele asociarse a localización en región maleolar o tercio distal de la pierna, edema, cambios cutáneos venosos y dolor que puede mejorar con la elevación. Sin embargo, la coexistencia de otras alteraciones vasculares o de causas no venosas obliga a evitar automatismos. Deben considerarse señales de alerta la frialdad distal, cambios llamativos de coloración, dolor intenso no habitual, rápida progresión, sangrado persistente, mal olor marcado, celulitis extensa o empeoramiento pese a cuidados correctos. Ante estas circunstancias, la prioridad es la reevaluación clínica y la coordinación con el equipo médico.
Planificación del seguimiento
Una vez realizada la valoración, el plan de seguimiento debe concretar objetivos asistenciales realistas. Entre ellos suelen figurar la reducción progresiva del edema, el control del exudado, la protección de la piel perilesional, el alivio del dolor relacionado con la cura, la mejora de la tolerancia a la compresión y el aumento de la implicación del paciente en los autocuidados. La periodicidad de las visitas se ajustará a la fase evolutiva de la lesión, al volumen de exudado, a la estabilidad del vendaje, al riesgo de complicaciones y al grado de autonomía de la persona atendida.
El registro enfermero debe ser descriptivo y comparativo. Es útil anotar en cada visita la apariencia global de la herida, la respuesta del tejido, las incidencias con el apósito o el vendaje, el estado cutáneo perilesional, el dolor y los cambios observados desde la visita anterior. Este seguimiento secuencial favorece la toma de decisiones y evita basarse en impresiones aisladas.
Intervención local sobre la herida
La cura local comienza con medidas de higiene de manos, preparación del material y disposición de un entorno lo más limpio y cómodo posible. Tras retirar el apósito previo, debe observarse su grado de saturación, la posible adherencia traumática y cualquier cambio sugerente de peor evolución. La limpieza de la lesión y de la piel circundante se realizará de manera suave, evitando maniobras agresivas que lesionen tejido en proceso de granulación.
La elección del material de cobertura depende de la situación clínica: volumen de exudado, necesidad de mantener un ambiente húmedo controlado, fragilidad de la piel perilesional, presencia de cavidades o riesgo de maceración. No existe un apósito universalmente válido para todas las fases de la úlcera venosa. En la práctica enfermera domiciliaria se recomienda seleccionar coberturas que permitan controlar el exudado, proteger el tejido neoformado, facilitar intervalos razonables entre curas y minimizar el traumatismo al retirarlas.
La piel perilesional merece una atención específica. La maceración, el eccema venoso, el prurito y la irritación por exudado o adhesivos pueden comprometer la evolución. Por ello, debe limpiarse y secarse con cuidado, aplicar medidas protectoras según la situación clínica y revisar con frecuencia la tolerancia a los productos utilizados. Cuando el deterioro de la piel circundante aumenta, la estrategia local debe modificarse para reducir humedad excesiva, fricción o contacto mantenido con exudado.
Control del edema y terapia compresiva
La compresión es una medida terapéutica habitualmente asociada al abordaje de la úlcera venosa, siempre que esté clínicamente indicada y adecuadamente valorada. En domicilio, la enfermera no solo aplica o supervisa el sistema compresivo, sino que verifica su tolerancia, la correcta colocación, la ausencia de pliegues o puntos de presión y la comprensión del paciente respecto a su finalidad.
Antes de mantener o intensificar la compresión conviene revisar si existen molestias anómalas, empeoramiento del dolor, cambios de coloración distal, sensación de entumecimiento, dificultad marcada para tolerar el vendaje o cualquier otra señal que haga aconsejable reevaluación. La educación sanitaria resulta decisiva: muchas personas abandonan la compresión no por rechazo inicial, sino por incomodidad, calor, dificultades para vestirse o escasa comprensión del beneficio esperado.
Junto a la compresión, se recomiendan medidas posturales y de movilidad adaptadas. La elevación de las extremidades en periodos de reposo puede favorecer el control del edema en determinados pacientes, y la movilización regular de tobillo y marcha dentro de las posibilidades funcionales ayuda a activar el retorno venoso. Estas recomendaciones deben individualizarse en función de la situación clínica general y de la capacidad real de cumplimiento.
Abordaje del dolor y confort durante las curas
El dolor en la úlcera venosa puede mantenerse infravalorado cuando la atención se centra exclusivamente en la lesión. La visita domiciliaria ofrece la oportunidad de explorar no solo la intensidad del dolor, sino también su repercusión en el descanso, el estado de ánimo, la movilidad y la disposición a colaborar en las curas. Dolor persistente antes de la cura, dolor al retirar apósitos adheridos o dolor que impide tolerar la compresión pueden requerir cambios en la pauta de cuidados y coordinación con prescripción analgésica si procede.
Para mejorar el confort, conviene planificar la cura con suavidad, evitar manipulaciones innecesarias, emplear técnicas menos traumáticas y respetar tiempos que permitan a la persona anticiparse a las maniobras. La información previa disminuye ansiedad y facilita colaboración. También resulta útil revisar la postura durante la cura y adaptar el entorno para reducir fatiga o inestabilidad.
Educación sanitaria y alfabetización en salud
El seguimiento domiciliario solo alcanza continuidad real cuando el paciente entiende el tratamiento y participa en él. La educación debe ser gradual, concreta y ajustada al nivel de comprensión. No basta con indicar que debe cuidar la herida; es preferible explicar qué debe vigilar en el vendaje, cómo identificar humedad excesiva, cuándo consultar por dolor inhabitual y por qué la inmovilidad prolongada o la retirada temprana de la compresión pueden perjudicar la evolución.
Entre los contenidos educativos más útiles se encuentran el cuidado de la piel de las piernas, la importancia del control del edema, la necesidad de no manipular el lecho de la herida, el uso de ropa y calzado que no generen presión indebida, la organización de periodos de reposo con elevación si están indicados y la conveniencia de mantener actividad física adaptada. Cuando existe cuidador principal, este debe recibir instrucciones igualmente claras y comprobables.
La alfabetización en salud incluye verificar la comprensión. Puede pedirse a la persona que explique con sus palabras qué debe hacer si el vendaje se desplaza, qué cambios observaría como preocupantes o cómo organizará en casa las medidas recomendadas. Este retorno de información permite detectar malentendidos y reformular la enseñanza.
Participación familiar y recursos comunitarios
En pacientes con cronicidad prolongada, la red de apoyo condiciona de forma notable la adherencia. La familia puede colaborar en tareas sencillas de observación, en la ayuda para elevar las piernas, en el acompañamiento a revisiones y en el mantenimiento de rutinas de autocuidado. No obstante, también puede generar sobreprotección o prácticas no recomendadas si carece de información suficiente. La enfermera comunitaria debe integrar a la familia de manera proporcionada, aclarando funciones y límites.
Cuando se detectan dificultades sociales, aislamiento, sobrecarga del cuidador o problemas materiales que comprometen el tratamiento, puede ser necesario activar recursos comunitarios o reforzar la coordinación con trabajo social y con otros dispositivos de atención domiciliaria. La úlcera venosa no debe abordarse como una lesión aislada del contexto de vida de la persona.
Criterios de reevaluación y derivación
Durante el seguimiento, la evolución debe analizarse de forma comparativa. Procede revisar el plan de cuidados cuando la herida muestra estancamiento mantenido, incremento del exudado, empeoramiento de la piel perilesional, nuevas áreas de lesión, mala tolerancia a la compresión o dificultades persistentes de adherencia. También requieren atención preferente la sospecha de infección, el dolor desproporcionado, el deterioro rápido del tejido, el edema que no responde a las medidas habituales o la aparición de signos que cuestionen la etiología inicialmente asumida.
La derivación o interconsulta no implica fracaso del seguimiento domiciliario; forma parte de una atención segura. El papel enfermero consiste en identificar de manera temprana cuándo la continuidad de curas en domicilio necesita apoyo diagnóstico, ajuste terapéutico o valoración por otras disciplinas para evitar cronificación innecesaria y complicaciones.
Discusión/Conclusiones
El seguimiento domiciliario de la úlcera venosa crónica exige una intervención enfermera que trasciende la cura local. La observación continuada del entorno, la evaluación del edema, la supervisión de la compresión, la prevención del deterioro de la piel perilesional y la educación sanitaria sostienen la eficacia del plan de cuidados mucho más que la simple periodicidad de los cambios de apósito. En la práctica comunitaria, la coherencia del procedimiento y la capacidad de adaptación al caso concreto son dos elementos inseparables.
Esta guía propone una secuencia de actuación útil para ordenar la práctica, pero no debe interpretarse como un protocolo universal cerrado. La etiología de las úlceras de extremidad inferior puede ser mixta o no claramente venosa; la tolerancia a la compresión es variable; el domicilio presenta condicionantes materiales y sociales muy heterogéneos; y la disponibilidad de productos o circuitos de derivación depende del contexto asistencial. Por ello, la individualización clínica y la coordinación con los protocolos vigentes del centro siguen siendo necesarias.
Desde la perspectiva enfermera, uno de los principales retos es mantener la adherencia en procesos prolongados. La incomodidad del vendaje, la falsa percepción de mejoría, el cansancio del cuidador o la normalización del exudado pueden debilitar el tratamiento. De ahí que la alfabetización en salud no sea un componente accesorio, sino una intervención terapéutica en sí misma. Comprender el sentido del plan de cuidados favorece conductas más estables y permite detectar antes los problemas.
También conviene recordar que la evolución de la úlcera venosa no depende exclusivamente del apósito empleado. El control del edema, la movilidad adaptada, la protección cutánea, el alivio del dolor, la participación familiar y la reevaluación temprana de los casos que no progresan forman parte del mismo proceso asistencial. La mirada integral de Enfermería en domicilio es especialmente valiosa porque conecta todos estos factores en la vida cotidiana del paciente.
En suma, un procedimiento de seguimiento domiciliario bien estructurado puede contribuir a una atención más segura, continuada y centrada en la persona con úlcera venosa crónica. Su mejor rendimiento se obtiene cuando la valoración es sistemática, la educación se adapta al nivel de comprensión, la intervención se revisa según la respuesta clínica y la coordinación interprofesional se activa sin demora ante signos de mala evolución.
Conflicto de intereses
Los autores comunican que no tienen conflictos de intereses vinculados al desarrollo o publicación de este artículo.
Financiación
Los autores declaran que este artículo no ha contado con financiación externa.
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