Medication reconciliation during hospitalization: the role of Nursing in therapeutic safety
Incluido en la revista CADICE. Vol. I . N.º 9 – Septiembre 2026
Pág. Inicial: Vol. I; N.º 9:401
Autor principal (primer firmante): Nuria Pérez Aguilar
Fecha recepción: 17/08/26
Fecha aceptación: 12/09/26
Fecha de publicación: 19/09/26
Ref.: CADICE. 2026;1(9):401
Autores:
Nuria Pérez Aguilar
Miguel Torres Calvo
Laura Hidalgo Romero
Carmen Ruiz Esteban
Héctor Jiménez Lara
Ana Belén Cano Soler
Categoría: Enfermería
Palabras clave: Seguridad del medicamento; Enfermería basada en la evidencia; Atención hospitalaria; Conciliación de medicamentos; Cuidados de Enfermería; Planificación de la atención al paciente; Polifarmacia; Seguridad del paciente; Errores de medicación; Hospitalización
Keywords: Medication Safety; Evidence-Based Nursing; Hospital Care; Medication Reconciliation; Nursing Care; Patient Care Planning; Polypharmacy; Patient Safety; Medication Errors; Hospitalization
Resumen
Introducción: La conciliación de la medicación constituye un proceso clínico orientado a identificar, comparar y actualizar la información farmacoterapéutica de la persona atendida durante las transiciones asistenciales. En el medio hospitalario, su relevancia aumenta por la coexistencia de multimorbilidad, polifarmacia, cambios diagnósticos y modificaciones frecuentes de la prescripción. En este escenario, Enfermería participa de forma directa en la recogida de información, la detección de discrepancias, la educación al paciente y la continuidad de cuidados.
Objetivos: Analizar la importancia de la conciliación de la medicación en hospitalización y revisar el papel de Enfermería en la prevención de errores, la seguridad terapéutica y la coordinación asistencial.
Metodología: Se presenta una revisión teórica de carácter narrativo sobre la conciliación de la medicación en el entorno hospitalario, centrada en su significado clínico, sus principales momentos de aplicación, los factores que incrementan el riesgo de discrepancias y las intervenciones enfermeras más relevantes.
Resultados: La conciliación puede contribuir a reducir errores derivados de omisiones, duplicidades, dosis inadecuadas, vías de administración incorrectas o interrupciones no justificadas del tratamiento habitual. La aportación enfermera resulta especialmente relevante en la valoración inicial, la verificación de la historia farmacológica, la observación de signos de problemas relacionados con la medicación, la comunicación con el equipo interdisciplinar y la educación para el alta. La calidad del proceso depende de la trazabilidad de la información, la participación del paciente y la existencia de circuitos asistenciales coordinados.
Discusión/Conclusiones: La conciliación de la medicación no debe entenderse como una tarea administrativa aislada, sino como una intervención de seguridad clínica integrada en el plan de cuidados. Su eficacia requiere formación, trabajo en equipo, documentación estructurada y adaptación al contexto asistencial. Enfermería ocupa una posición estratégica para detectar riesgos, favorecer la comprensión terapéutica y reforzar la continuidad entre niveles de atención.
Abstract
Introduction: Medication reconciliation is a clinical process aimed at identifying, comparing and updating the patient’s pharmacotherapeutic information during transitions of care. In the hospital setting, its relevance increases due to multimorbidity, polypharmacy, diagnostic changes and frequent prescription modifications. Within this context, nurses are directly involved in data collection, discrepancy detection, patient education and continuity of care.
Objectives: To analyse the relevance of medication reconciliation during hospitalization and to review the role of nursing in preventing medication errors, improving therapeutic safety and supporting care coordination.
Methodology: A narrative theoretical review is presented on medication reconciliation in hospital care, focusing on its clinical meaning, key moments for implementation, factors associated with discrepancies and the main nursing interventions involved.
Results: Medication reconciliation may help reduce errors related to omissions, duplications, inappropriate doses, incorrect routes of administration or unjustified discontinuation of chronic treatments. Nursing plays a particularly relevant role in the initial assessment, verification of medication history, recognition of signs suggesting medication-related problems, interdisciplinary communication and discharge education. Process quality depends on traceable information, patient participation and coordinated care pathways.
Discussion/Conclusions: Medication reconciliation should not be considered an isolated administrative task, but a patient safety intervention integrated into the care plan. Its effectiveness requires training, teamwork, structured documentation and adaptation to the clinical setting. Nurses are in a strategic position to identify risks, enhance therapeutic understanding and strengthen continuity across care levels.
Introducción
La seguridad del medicamento ocupa un lugar central en la atención hospitalaria por su impacto sobre la evolución clínica, la continuidad asistencial y la experiencia del paciente. La hospitalización supone con frecuencia una ruptura en la rutina terapéutica previa: se suspenden tratamientos, se introducen nuevos fármacos, se modifican dosis y horarios, y se reajustan pautas en función de la situación aguda. Estos cambios son clínicamente necesarios en muchas ocasiones, pero también pueden favorecer discrepancias entre la medicación habitual y la prescrita si no existe un proceso sistemático de revisión.
La conciliación de la medicación se sitúa precisamente en ese punto crítico. Su finalidad es disponer de la mejor historia farmacoterapéutica posible y compararla con la prescripción vigente para detectar diferencias no justificadas. No se limita a transcribir un listado de fármacos, sino que exige valorar qué toma realmente la persona, cómo lo toma, con qué finalidad, qué dificultades presenta y qué cambios se producen en cada transición asistencial. Por ello, constituye una intervención compleja, de naturaleza clínica y organizativa, estrechamente vinculada a la seguridad del paciente.
En la práctica hospitalaria, las discrepancias pueden aparecer en el ingreso, durante los traslados intrahospitalarios y en el alta. Algunas se relacionan con problemas de información incompleta; otras derivan de la coexistencia de varios prescriptores, de la fragmentación entre niveles asistenciales o de la baja comprensión del tratamiento por parte del paciente y su entorno. También influyen la polifarmacia, el deterioro cognitivo, la fragilidad, las barreras idiomáticas, la dependencia funcional y el uso de medicamentos sin prescripción o productos de autocuidado que a menudo no quedan recogidos en la historia clínica.
Desde la perspectiva enfermera, la conciliación forma parte de la valoración integral. La enfermera suele mantener un contacto continuado con la persona hospitalizada y su familia, lo que facilita la obtención de información útil sobre hábitos terapéuticos, adherencia, efectos adversos previos, manejo de dispositivos y capacidad para seguir las pautas indicadas. Esta posición asistencial favorece, además, la identificación de señales de alarma relacionadas con el tratamiento, como somnolencia, hipotensión, sangrado, estreñimiento, dolor insuficientemente controlado, hipoglucemias o dificultades de deglución que pueden comprometer la administración segura.
La conciliación de la medicación también se relaciona con la planificación de la atención al paciente. Un plan de cuidados hospitalario difícilmente puede considerarse completo si no incorpora el riesgo terapéutico asociado a los cambios de prescripción, la comprensión del régimen farmacológico y la preparación para el alta. Cuando este proceso se realiza de forma incompleta, aumentan la posibilidad de omisiones relevantes, duplicidades, reinicios inapropiados o suspensión no intencionada de tratamientos crónicos, con consecuencias clínicas que pueden ser evitables.
En este sentido, resulta pertinente revisar el papel de Enfermería no solo como ejecutora de tareas de administración, sino como agente activo en la seguridad terapéutica. La conciliación exige observación clínica, comunicación eficaz, capacidad educativa y coordinación interdisciplinar. Integrarla en la práctica enfermera contribuye a reforzar la continuidad asistencial y a situar al paciente en el centro de las decisiones relacionadas con su medicación.
Objetivos
Analizar la conciliación de la medicación en el paciente hospitalizado como intervención orientada a la seguridad terapéutica y revisar la contribución de Enfermería en su desarrollo durante las principales transiciones asistenciales.
De forma específica, se pretende:
- Describir el significado clínico de la conciliación de la medicación y su relación con la seguridad del paciente.
- Examinar los factores que favorecen discrepancias terapéuticas en el contexto de la hospitalización.
- Delimitar las actuaciones enfermeras más relevantes en la recogida de información, verificación, seguimiento y educación sanitaria.
- Valorar la importancia de la coordinación interdisciplinar y de la participación del paciente en la continuidad farmacoterapéutica.
- Reflexionar sobre barreras y elementos de mejora aplicables a la práctica asistencial hospitalaria.
Metodología
Se ha elaborado una revisión teórica de carácter narrativo centrada en la conciliación de la medicación en hospitalización desde la perspectiva de Enfermería. El desarrollo se organiza a partir de conceptos clínicos y asistenciales ampliamente utilizados en la práctica hospitalaria: transiciones de cuidados, historia farmacoterapéutica, identificación de discrepancias, polifarmacia, educación al alta y continuidad asistencial.
El enfoque empleado es descriptivo y analítico. Se revisan los momentos del proceso hospitalario en los que la conciliación adquiere mayor relevancia, así como los factores del paciente, del tratamiento y de la organización que pueden dificultarla. Sobre esta base, se sintetizan funciones y responsabilidades enfermeras que, sin constituir un protocolo cerrado, orientan una práctica prudente y segura.
La revisión prioriza un lenguaje clínico aplicable al ámbito asistencial y evita presentar recomendaciones rígidas desvinculadas del contexto. La conciliación de la medicación puede variar según el nivel de complejidad del centro, la disponibilidad de sistemas de información, la participación de farmacia hospitalaria, la organización médica y los procedimientos internos de cada unidad. Por ello, el contenido se formula de manera general y adaptable.
No se incluyen resultados cuantitativos ni comparaciones entre estudios. El propósito del trabajo no es establecer una síntesis estadística, sino ofrecer una visión estructurada del problema y de las implicaciones enfermeras que suelen acompañarlo en la práctica hospitalaria cotidiana.
Resultados
Conciliación de la medicación: concepto operativo y sentido clínico
La conciliación puede definirse como el proceso mediante el cual se obtiene la lista más completa y exacta posible de la medicación que utiliza una persona y se compara con las nuevas prescripciones en cada transición asistencial. El resultado esperado no es únicamente un listado actualizado, sino la identificación de discrepancias y su aclaración con el equipo responsable. De este modo, se diferencia entre cambios intencionados, clínicamente justificados, y cambios no intencionados que podrían traducirse en errores de medicación.
Este proceso requiere contemplar medicación prescrita, tratamientos crónicos, administración a demanda, fórmulas magistrales, productos de herbolario, suplementos y medicamentos adquiridos sin receta cuando tengan relevancia clínica. También es necesario registrar forma farmacéutica, dosis habitual, horario, vía de administración y, siempre que sea posible, el grado de adherencia y la capacidad del paciente para autogestionar su tratamiento.
Momentos críticos durante la hospitalización
El ingreso representa uno de los puntos más sensibles. En él confluyen la urgencia clínica, la información parcial y, en ocasiones, la ausencia de documentación completa. Si la historia farmacológica se reconstruye de forma apresurada o incompleta, pueden omitirse tratamientos esenciales, mantenerse fármacos que debían suspenderse o introducirse duplicidades terapéuticas. La participación enfermera en la acogida y valoración inicial favorece la obtención de datos adicionales a través del paciente, la familia, la medicación aportada desde el domicilio o la revisión de informes previos.
Durante la estancia hospitalaria, los traslados entre unidades y los cambios de responsable clínico también pueden generar errores. La medicación puede verse modificada por procedimientos, cambios hemodinámicos, intolerancia oral, ajustes en función del estado general o reevaluación diagnóstica. Cada transición interna debería acompañarse de una revisión explícita del tratamiento activo y de su motivo, especialmente cuando el paciente presenta múltiples prescripciones o soporte terapéutico complejo.
El alta hospitalaria constituye otro momento decisivo. En esta fase no basta con entregar una prescripción; es preciso asegurar que la persona entiende qué medicamentos debe continuar, cuáles se suspenden, cuáles son nuevos y qué precauciones debe tener en cuenta. Una información incompleta puede generar reintroducción errónea de tratamientos previos, interrupción del tratamiento indicado en el hospital o uso simultáneo de pautas incompatibles. Enfermería desempeña aquí un papel especialmente valioso por su capacidad para verificar la comprensión, detectar dudas y adaptar la educación al nivel funcional y cognitivo del paciente.
Factores asociados a discrepancias y errores de medicación
No todos los pacientes presentan el mismo riesgo. La probabilidad de discrepancias aumenta en personas mayores, con multimorbilidad, polifarmacia, dependencia para las actividades básicas, deterioro cognitivo, alteraciones sensoriales o escasa red de apoyo. También requieren atención específica quienes presentan dificultades de comunicación, alfabetización sanitaria limitada o cambios frecuentes de dispositivos y vías de administración.
Desde el punto de vista farmacoterapéutico, la complejidad de las pautas, la coexistencia de medicamentos de margen terapéutico estrecho, los tratamientos con ajustes frecuentes y las formulaciones de administración no convencional añaden vulnerabilidad. Las diferencias entre nombres comerciales, presentaciones o dosis disponibles pueden inducir a confusión tanto en la persona atendida como en los profesionales.
A nivel organizativo, influyen la fragmentación de la información clínica, los registros incompletos, la falta de circuitos definidos y las interrupciones en la comunicación entre profesionales. Una prescripción técnicamente correcta puede no ser suficiente si no existe una verificación posterior de lo que el paciente tomaba antes, de lo que realmente se administra y de lo que se transmitirá al alta.
Valoración enfermera en la conciliación
La aportación de Enfermería comienza con una anamnesis orientada al tratamiento. Conviene explorar qué medicación toma el paciente de forma habitual, quién la prepara, cómo la identifica, si ha olvidado dosis recientemente, si tiene dificultad para abrir envases, fraccionar comprimidos, utilizar inhaladores, administrar insulina u organizar horarios. Esta información no sustituye a la prescripción médica, pero aporta datos decisivos para interpretar la viabilidad real del plan terapéutico.
La valoración enfermera debe incorporar, además, elementos de seguridad: alergias o reacciones adversas referidas, problemas previos de adherencia, consumo de alcohol u otras sustancias con potencial de interacción, presencia de disfagia, náuseas, vómitos, estreñimiento persistente, diarrea, riesgo de broncoaspiración, capacidad visual y destreza manual. En pacientes con dependencia o deterioro cognitivo, es igualmente importante identificar al cuidador principal y su competencia para colaborar en el manejo terapéutico.
Esta valoración facilita reconocer situaciones en las que la pauta prescrita, aun siendo clínicamente adecuada, puede resultar difícil de cumplir o requerir apoyos adicionales. La conciliación, por tanto, no debe limitarse a comparar listas, sino que ha de vincularse a la situación funcional y al plan de cuidados.
Intervenciones enfermeras a lo largo del proceso
Entre las intervenciones más relevantes se encuentra la verificación sistemática de la información farmacológica disponible. Para ello, la enfermera puede contrastar la historia clínica, los informes previos, la bolsa de medicación aportada, los dispositivos de administración y la información ofrecida por el paciente o la familia. La consistencia entre fuentes debe revisarse con sentido crítico, ya que no siempre coinciden las pautas prescritas con las realmente seguidas en el domicilio.
Otra función destacada es la detección de discrepancias potencialmente no justificadas. Cuando se observan omisiones, duplicidades, cambios de vía sin correspondencia clínica aparente, confusión entre presentaciones o falta de continuidad de tratamientos previos, la enfermera actúa como elemento de alerta y comunicación con el resto del equipo. Esta actuación no implica decidir de manera autónoma sobre la prescripción, sino activar mecanismos de revisión y clarificación que mejoren la seguridad.
La vigilancia clínica forma igualmente parte del proceso. Muchas incidencias relacionadas con la medicación se manifiestan primero a través de signos y síntomas observables en la atención continuada: sedación excesiva, hipotensión ortostática, confusión aguda, sangrado, caídas, estreñimiento severo, dolor mal controlado, hipoglucemias o rechazo de la medicación por efectos adversos percibidos. La observación enfermera aporta contexto para valorar si una discrepancia documental tiene traducción clínica y requiere una actuación más inmediata.
La educación sanitaria completa el núcleo de intervenciones. En el ingreso, permite conocer cómo comprende el paciente su tratamiento; durante la estancia, ayuda a anticipar cambios y reforzar la adherencia; en el alta, resulta esencial para la continuidad. Una enseñanza eficaz debe evitar mensajes ambiguos y centrarse en aspectos prácticos: qué cambia respecto a la medicación previa, cómo organizar las tomas, qué medicamentos no deben reintroducirse por iniciativa propia y ante qué signos conviene consultar. Siempre que sea posible, la información debería confirmarse mediante una comprobación de comprensión y adaptarse al lenguaje, las capacidades y el entorno de apoyo disponibles.
Conciliación, continuidad asistencial y planificación del alta
La conciliación no finaliza con la última administración hospitalaria. Su valor depende en buena medida de la calidad de la transición al domicilio o a otros recursos asistenciales. La planificación del alta debe integrar el régimen farmacológico resultante del ingreso, justificando los cambios relevantes y favoreciendo que la persona disponga de instrucciones comprensibles. Cuando existen cuidadores, su inclusión en la información mejora la coherencia del proceso.
Enfermería puede contribuir a esta continuidad comprobando la capacidad del paciente para seguir la pauta prescrita, detectar barreras domésticas y orientar sobre medidas organizativas básicas, como el uso adecuado de sistemas personalizados de dosificación cuando proceda según la práctica del centro y la disponibilidad de apoyo comunitario. También resulta útil identificar necesidades de seguimiento posterior, especialmente en personas frágiles, con tratamientos complejos o con antecedentes de dificultades de adherencia.
La transferencia de información entre niveles asistenciales es un componente organizativo de primer orden. Un alta que no comunica con claridad qué se ha iniciado, modificado o suspendido compromete la seguridad del tratamiento. La documentación enfermera puede aportar continuidad si refleja de forma estructurada problemas observados, necesidades educativas, incidencias en la administración y limitaciones funcionales que puedan interferir en el manejo posterior.
Trabajo interdisciplinar y cultura de seguridad
La conciliación de la medicación es, por naturaleza, interdisciplinar. Requiere la participación coordinada de prescripción médica, cuidados enfermeros y, cuando la organización lo permite, revisión farmacéutica. La fragmentación de funciones puede convertirla en una suma de tareas parciales sin integración clínica. Por el contrario, cuando existe comunicación efectiva, la identificación de discrepancias es más precoz y su resolución más segura.
La aportación específica de Enfermería se refuerza en equipos donde se reconoce el valor de la información obtenida al pie de cama. La enfermera no solo administra medicación; observa, contextualiza, pregunta, detecta barreras y traduce la prescripción a la realidad cotidiana del paciente. Este enfoque favorece una cultura de seguridad menos centrada en la mera ejecución y más orientada a la prevención.
Para que esta cultura se consolide, resultan útiles registros claros, circuitos definidos de comunicación y espacios donde las discrepancias puedan revisarse sin una lógica punitiva. Los errores y casi errores relacionados con la medicación suelen ser multifactoriales. Abordarlos desde una perspectiva de aprendizaje organizativo permite mejorar procesos y no solo responsabilizar a individuos.
Discusión/Conclusiones
La conciliación de la medicación en hospitalización debe entenderse como una intervención clínica transversal que conecta seguridad del paciente, continuidad asistencial y calidad de los cuidados. Su relevancia no deriva únicamente del riesgo de error farmacológico, sino de su capacidad para hacer visible la complejidad real del tratamiento de cada persona. En pacientes con polifarmacia o vulnerabilidad funcional, esta complejidad puede pasar desapercibida si el proceso se reduce a una comprobación formal de listados.
La revisión realizada muestra que el papel de Enfermería es particularmente consistente en cuatro dimensiones: valoración inicial, detección de discrepancias, vigilancia clínica y educación para el alta. Estas funciones se apoyan en la proximidad asistencial y en la visión global del paciente, lo que permite relacionar prescripción, respuesta clínica y capacidad de manejo. La información enfermera aporta elementos que no siempre aparecen en otros registros, como la adherencia real, los errores domésticos de administración, las barreras funcionales o la comprensión insuficiente del tratamiento.
No obstante, la conciliación presenta límites cuando se desarrolla en entornos con alta carga asistencial, sistemas de información fragmentados o escasa coordinación entre profesionales. En esas condiciones, la tarea puede transformarse en un procedimiento incompleto, centrado en la documentación y con menor capacidad preventiva. La mejora no depende solo de la competencia individual, sino también de la organización del trabajo, la trazabilidad de los datos y la integración de la conciliación en los circuitos habituales de ingreso, traslado y alta.
La práctica enfermera puede fortalecerse mediante formación específica en seguridad del medicamento, habilidades de entrevista clínica, comunicación interprofesional y educación terapéutica. También resulta conveniente que los planes de cuidados incorporen de forma explícita la valoración del riesgo asociado a la medicación, especialmente cuando existen dependencia, deterioro cognitivo, disfagia, tratamientos complejos o necesidad de apoyo familiar. Esta orientación favorece una atención más individualizada y coherente con las necesidades de continuidad.
En síntesis, la conciliación de la medicación no es un acto puntual ni un requisito documental aislado. Es un proceso que acompaña a las transiciones asistenciales y que puede contribuir a prevenir incidentes evitables cuando se realiza de forma estructurada, compartida y centrada en la persona. La posición de Enfermería en el entorno hospitalario permite convertir este proceso en una herramienta efectiva de seguridad terapéutica, siempre que se disponga de tiempo clínico, coordinación interdisciplinar y una práctica de cuidados orientada a la comprensión integral del tratamiento.
Conflicto de intereses
No se identifican conflictos de intereses por parte de los autores en relación con el tema tratado en este artículo.
Financiación
No se ha recibido financiación externa para el desarrollo, redacción o publicación del presente trabajo.
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