Estrategia de seguridad para prevenir infección en pie diabético

Safety strategy to prevent infection in diabetic foot

Incluido en la revista CADICE. Vol. I . N.º 9 – Septiembre 2026

Pág. Inicial: Vol. I; N.º 9:345

Autor principal (primer firmante): Isabel Gómez Cordero

Fecha recepción: 31/07/26

Fecha aceptación: 01/09/26

Fecha de publicación: 07/09/26

Ref.: CADICE. 2026;1(9):345

Autores:
Isabel Gómez Cordero
Adrián López Herrera
Teresa Molina García

Categoría: Enfermería

Palabras clave: Pie diabético; Infección de heridas; Estomas quirúrgicos; Diabetes mellitus; Cicatrización de heridas; Apósitos; Piel; Mejora de la calidad; Seguridad del paciente; Educación del paciente

Keywords: Diabetic Foot; Wound Infection; Surgical Stomas; Diabetes Mellitus; Wound Healing; Bandages; Skin; Quality Improvement; Patient Safety; Patient Education

Resumen

Introducción: El pie diabético constituye un problema asistencial de elevada complejidad por la interacción entre alteraciones de la sensibilidad, compromiso vascular, cambios biomecánicos y dificultades de cicatrización. Cuando aparece una lesión cutánea, la infección puede acelerar el deterioro tisular, aumentar la necesidad de procedimientos invasivos y comprometer la continuidad funcional de la persona. En este escenario, la seguridad del paciente depende en gran medida de la capacidad del sistema para detectar precozmente el riesgo, estandarizar cuidados y reducir la variabilidad en la práctica clínica.

Objetivos: Proponer una estrategia enfermera de mejora de la calidad orientada a prevenir la infección en personas con pie diabético, integrando valoración del riesgo, cuidados locales, educación terapéutica, coordinación asistencial e indicadores de seguimiento.

Metodología: Se desarrolla una propuesta de mejora de calidad y seguridad aplicada al ámbito asistencial, estructurada a partir del proceso enfermero, la gestión del riesgo clínico y la continuidad de cuidados. El planteamiento incluye identificación del problema, definición de acciones preventivas, análisis de barreras y facilitadores, y selección de indicadores cualitativos y de proceso.

Resultados: La estrategia se articula en cinco ejes: identificación temprana de personas con riesgo de lesión e infección; valoración sistemática del pie y de la herida; estandarización de curas, higiene, protección cutánea y vigilancia clínica; educación del paciente y de la familia; y coordinación entre niveles asistenciales. Se describen además elementos de seguridad relacionados con el uso prudente de apósitos, la descarga, el registro clínico y la derivación ante signos de alarma.

Discusión/Conclusiones: La prevención de la infección en pie diabético requiere un abordaje organizado, continuo e interdisciplinar, con un papel central de Enfermería en la identificación del riesgo, la toma de decisiones de cuidados y la educación sanitaria. Una estrategia de mejora bien implantada puede contribuir a disminuir errores evitables, favorecer la detección precoz de complicaciones y reforzar la seguridad del paciente, siempre adaptada al contexto asistencial y a los protocolos vigentes.

Abstract

Introduction: Diabetic foot is a complex care problem due to the interaction of sensory loss, vascular impairment, biomechanical changes and delayed wound healing. Once skin damage occurs, infection may accelerate tissue deterioration, increase the need for invasive procedures and compromise functional outcomes. In this setting, patient safety largely depends on early risk identification, standardized care and reduced clinical variability.

Objectives: To propose a nursing-led quality improvement strategy aimed at preventing infection in patients with diabetic foot, integrating risk assessment, local wound care, therapeutic education, care coordination and follow-up indicators.

Methodology: A quality and safety improvement proposal for clinical practice is presented, structured around the nursing process, clinical risk management and continuity of care. The approach includes problem identification, preventive actions, analysis of barriers and facilitators, and selection of qualitative and process indicators.

Results: The strategy is organized into five key components: early identification of patients at risk of injury and infection; systematic assessment of the foot and wound; standardized local care, hygiene, skin protection and clinical surveillance; patient and family education; and coordination across levels of care. Safety-related aspects linked to dressing selection, offloading, clinical documentation and escalation in the presence of warning signs are also described.

Discussion/Conclusions: Preventing infection in diabetic foot requires an organized, continuous and interdisciplinary approach, with nursing playing a central role in risk identification, care decision-making and health education. A well-implemented improvement strategy may help reduce avoidable errors, support early recognition of complications and strengthen patient safety, provided it is adapted to the clinical setting and local protocols.

Introducción

El pie diabético representa una de las situaciones clínicas en las que la seguridad del paciente depende de múltiples decisiones encadenadas. Una pequeña solución de continuidad en la piel puede evolucionar de forma desfavorable cuando coexisten neuropatía periférica, alteración de la perfusión, deformidades, presión mantenida, autocuidados insuficientes o dificultades de acceso al seguimiento. La infección no suele aparecer como un fenómeno aislado, sino como consecuencia de una secuencia en la que intervienen retraso diagnóstico, infravaloración del riesgo, curas heterogéneas, utilización inadecuada del calzado o persistencia del apoyo sobre la zona lesionada.

Desde la perspectiva enfermera, la prevención de la infección no se limita a la cura local. Incluye la identificación temprana de personas vulnerables, la exploración sistemática de la piel, la detección de cambios sutiles en el estado del pie, la educación terapéutica y la coordinación con otros profesionales. También exige reconocer que muchos eventos adversos no derivan solo de la gravedad clínica, sino de fallos del proceso asistencial: ausencia de inspección protocolizada, registros incompletos, demoras en la derivación, información poco comprensible para el paciente o escasa continuidad entre atención primaria, consultas especializadas y ámbito hospitalario.

La mejora de la calidad en este campo requiere reducir la variabilidad injustificada. En la práctica diaria es frecuente encontrar diferencias en la valoración de la lesión, en los criterios para seleccionar apósitos, en la frecuencia de seguimiento o en la interpretación de signos locales de infección. Esa heterogeneidad puede traducirse en decisiones tardías o inconsistentes. Por ello, resulta pertinente diseñar estrategias organizadas que orienten la actuación enfermera sin convertirla en un protocolo rígido, permitiendo la adaptación al contexto clínico y a los recursos disponibles.

El enfoque de seguridad del paciente aporta un marco especialmente útil. Analiza el problema no solo desde la presencia de una herida, sino desde los puntos del proceso donde pueden producirse fallos prevenibles. En el pie diabético, esos puntos incluyen el cribado del riesgo, la higiene y protección cutánea, la cura de lesiones, la descarga, la educación del paciente, la vigilancia evolutiva y la respuesta ante signos de alarma. Cuando estos elementos se articulan de forma coherente, aumenta la probabilidad de detectar complicaciones en fases iniciales y de preservar la integridad tisular.

En este contexto, Enfermería ocupa una posición estratégica por su proximidad al paciente, su capacidad para mantener seguimiento longitudinal y su papel en la continuidad de cuidados. El presente trabajo plantea una propuesta de mejora centrada en la prevención de la infección en pie diabético desde una perspectiva asistencial, organizativa y educativa.

Objetivos

Objetivo general: Diseñar una estrategia de seguridad y mejora de la calidad orientada a prevenir la infección en personas con pie diabético mediante intervenciones enfermeras organizadas, continuas y adaptadas al entorno asistencial.

Objetivos específicos:

  • Definir los componentes asistenciales que favorecen la detección precoz del riesgo de lesión e infección.
  • Describir una secuencia de valoración enfermera útil para la vigilancia clínica del pie y de la herida.
  • Establecer líneas de actuación para la higiene, la cura local, la protección cutánea y la descarga, con enfoque de seguridad del paciente.
  • Incorporar la educación terapéutica del paciente y la familia como medida de prevención de eventos evitables.
  • Señalar barreras y facilitadores para la implantación de la estrategia en la práctica clínica.
  • Proponer indicadores de proceso y de seguimiento que permitan evaluar la aplicación de la mejora.

Metodología

Se plantea una propuesta de mejora de calidad y seguridad aplicable al ámbito de los cuidados enfermeros en personas con diabetes y riesgo de pie diabético o con lesión ya establecida. El abordaje adopta un enfoque narrativo y operativo, centrado en el análisis del proceso asistencial y en la identificación de puntos críticos donde puede producirse infección o retraso en su detección.

La elaboración de la estrategia se organiza en cuatro fases. La primera consiste en delimitar el problema: la aparición o progresión de infección en lesiones del pie asociadas a diabetes, favorecida por factores del paciente, del entorno y del propio sistema de cuidados. La segunda fase identifica acciones preventivas que pueden incorporarse a la práctica enfermera habitual. La tercera contempla los elementos de implantación, incluyendo coordinación, registro, formación y educación terapéutica. La cuarta define indicadores de seguimiento orientados a valorar si la estrategia se aplica de forma consistente.

El ámbito de aplicación comprende consultas de atención primaria, atención domiciliaria, hospitalización y dispositivos ambulatorios en los que Enfermería participa en la valoración y seguimiento de personas con diabetes. La propuesta no pretende sustituir los protocolos locales ni establecer un itinerario cerrado, sino ofrecer un marco ordenado para reducir riesgos, mejorar la continuidad asistencial y apoyar la toma de decisiones clínicas.

Desde el punto de vista del proceso enfermero, la estrategia se sustenta en la valoración integral de la persona, del entorno de cuidados y de la lesión cuando existe. Se consideran especialmente relevantes el estado de la piel, la presencia de dolor o pérdida de sensibilidad, antecedentes de lesiones previas, adecuación del calzado, capacidad de autocuidado, adherencia a las recomendaciones y disponibilidad de apoyo familiar o social. Cuando ya existe una herida, se añade la observación del lecho, bordes, exudado, piel perilesional, olor, signos inflamatorios y respuesta al tratamiento local, siempre dentro de las competencias y del marco organizativo de cada centro.

Para la evaluación de la propuesta se priorizan indicadores cualitativos y de proceso, ya que no se dispone de resultados cuantitativos específicos. Entre ellos, la presencia de valoración sistemática del pie en pacientes de riesgo, el registro de educación sanitaria, la reevaluación programada de la lesión, la documentación de signos de alarma y la trazabilidad de la derivación cuando la situación clínica lo requiere.

Resultados

Problema asistencial y puntos críticos de seguridad

La infección en pie diabético suele estar precedida por una cadena de fallos potencialmente evitables. Un primer punto crítico es la falta de identificación de pacientes con riesgo alto de lesión. Cuando no se exploran de forma periódica la sensibilidad, el estado de la piel, las deformidades o el calzado, pueden pasar inadvertidas áreas de hiperpresión, rozaduras o fisuras que actúan como puerta de entrada.

Otro punto vulnerable es la valoración incompleta de la herida. La descripción genérica de una úlcera, sin documentación suficiente de su localización, aspecto del lecho, exudado o evolución, dificulta la toma de decisiones y favorece variabilidad entre profesionales. También constituye un riesgo la selección de productos de cura sin una valoración previa de la humedad, la integridad de la piel perilesional o la necesidad de protección frente a fricción y presión.

A estos factores se añaden problemas de continuidad asistencial: revisiones demasiado espaciadas, ausencia de criterios compartidos de derivación, escasa comunicación entre niveles y educación sanitaria no adaptada a la capacidad de comprensión del paciente. La estrategia de seguridad debe, por tanto, actuar sobre el proceso completo y no solo sobre el momento de la cura.

Primer eje: identificación precoz del riesgo

La prevención comienza antes de la aparición de la herida. En personas con diabetes, la valoración enfermera periódica del pie permite detectar cambios en la integridad cutánea, zonas de presión, callosidades, sequedad marcada, grietas, maceración interdigital o alteraciones ungueales que pueden preceder a una lesión. Esta revisión debe integrarse en la atención rutinaria y no quedar relegada a la presencia de síntomas, ya que la neuropatía puede reducir la percepción del dolor y enmascarar el problema.

La estrategia propone registrar de forma estructurada aspectos básicos: antecedentes de ulceración, amputaciones previas, dificultades visuales, limitaciones para el autocuidado, tipo de calzado, hábitos de inspección del pie y apoyo familiar. Esta información ayuda a diferenciar pacientes que requieren vigilancia más estrecha, reforzando la seguridad mediante un seguimiento proporcional al riesgo.

Segundo eje: valoración sistemática del pie y de la herida

Cuando existe una lesión, la observación clínica debe ser ordenada y repetible. La valoración enfermera ha de incluir localización, dimensiones de forma orientativa, tejido predominante, cantidad y características del exudado, estado de la piel circundante, presencia de mal olor, dolor, edema, calor local y signos compatibles con progresión desfavorable. Más que acumular descripciones extensas, interesa registrar datos comparables entre visitas para facilitar la evaluación evolutiva.

La inspección del pie completo evita centrarse solo en la herida visible. Es necesario revisar talón, espacios interdigitales, dorso, planta y puntos de apoyo, así como la limpieza general, la humedad y la adecuación del calzado o de los dispositivos de descarga. En ocasiones, la causa principal del deterioro no es la cura local sino el mantenimiento de presión, el roce repetido o la exposición a humedad mantenida.

Ante signos que sugieran infección o empeoramiento clínico, la seguridad del paciente exige activar la valoración médica y los circuitos de derivación establecidos en el centro. La actuación enfermera debe orientarse a una detección temprana y a una comunicación clara del cambio clínico observado.

Tercer eje: estandarización prudente de los cuidados locales

La cura de una lesión en pie diabético debe responder a los hallazgos de la valoración y no a rutinas fijas. Como línea general, conviene preservar un entorno local que favorezca la cicatrización, minimizar el traumatismo sobre el lecho, proteger la piel perilesional y controlar el exceso o el déficit de humedad. La limpieza debe realizarse con técnica cuidadosa, evitando maniobras agresivas sobre tejidos frágiles.

La selección del apósito requiere individualización. No existe un material único aplicable a todas las lesiones; la elección depende del exudado, de la localización, del riesgo de maceración, de la necesidad de protección mecánica y del plan de seguimiento. Desde el punto de vista de la seguridad, resulta más importante justificar clínicamente la indicación y reevaluar su respuesta que mantener de forma inercial un mismo producto.

La piel perilesional merece atención específica. La maceración, la sequedad extrema y las fisuras pueden favorecer la progresión de la lesión o la entrada de microorganismos. La estrategia propone incorporar de forma sistemática medidas de protección cutánea y revisar si el apósito, el vendaje o el calzado están contribuyendo a irritación o presión local.

La descarga constituye otro componente esencial. Una herida sometida a presión continuada tiene mayor dificultad para evolucionar favorablemente. Por ello, debe valorarse la necesidad de reducir apoyo o fricción mediante los recursos disponibles y las indicaciones del equipo. La educación del paciente en este punto es especialmente relevante, ya que la percepción subjetiva de mejoría puede llevar a reanudar la carga antes de tiempo.

Cuarto eje: educación del paciente y de la familia

Una parte importante de la prevención de la infección se produce fuera del entorno sanitario. El paciente y sus cuidadores necesitan comprender qué observar, cómo realizar la higiene del pie, cuándo evitar manipulaciones y en qué situaciones consultar sin demora. La educación no debe limitarse a entregar recomendaciones generales; conviene adaptarla al nivel de alfabetización en salud, a la capacidad visual, a la destreza manual y a la disponibilidad real de apoyo.

Los contenidos prioritarios incluyen inspección diaria del pie cuando sea posible, secado cuidadoso sin traumatizar la piel, vigilancia de cambios de color o temperatura, detección de exudado u olor, revisión del interior del calzado, evitación de fuentes de calor directas y abstención de prácticas de riesgo como cortar callosidades o manipular lesiones sin indicación profesional. Cuando existe herida, también debe explicarse cómo proteger el apósito, cómo reconocer signos de alarma y por qué la descarga forma parte del tratamiento.

La estrategia recomienda registrar la educación proporcionada y comprobar la comprensión mediante devolución de la información por parte del paciente o cuidador. Este paso reduce el error frecuente de asumir aprendizaje por mera exposición al consejo.

Quinto eje: coordinación asistencial y continuidad de cuidados

La seguridad en pie diabético se debilita cuando la información clínica se fragmenta. La propuesta de mejora contempla un registro enfermero que recoja valoración inicial, cambios evolutivos, tipo de cura realizada, tolerancia, educación impartida y criterios de reevaluación. Esta documentación facilita la continuidad entre profesionales y disminuye interpretaciones dispares.

También resulta útil definir circuitos de comunicación para situaciones de empeoramiento: aumento del exudado, extensión del eritema, aparición de necrosis, fiebre, dolor nuevo en una persona previamente hipoestésica o deterioro del estado general. No se trata de establecer umbrales universales, sino de asegurar que cualquier cambio clínicamente relevante genere una respuesta proporcionada y trazable.

La coordinación con podología, medicina, cirugía, endocrinología, trabajo social o rehabilitación puede ser necesaria según las características del caso. El papel de Enfermería consiste en integrar observaciones clínicas, identificar necesidades no cubiertas y favorecer una transición asistencial segura.

Indicadores de seguimiento

Para valorar la implantación de la estrategia se proponen indicadores centrados en el proceso asistencial:

  • Registro de exploración periódica del pie en personas con diabetes y factores de riesgo.
  • Documentación estructurada de la herida y de la piel perilesional en cada revisión.
  • Constancia de educación sanitaria individualizada al paciente y/o cuidador.
  • Reevaluación programada del plan de cuidados y del material de cura utilizado.
  • Registro de medidas de descarga o de recomendaciones orientadas a reducir presión y fricción.
  • Trazabilidad de la derivación o comunicación clínica ante signos de alarma.
  • Coherencia entre la evolución observada y la frecuencia de seguimiento establecida.

Estos indicadores permiten identificar áreas de mejora sin necesidad de recurrir a estimaciones cuantitativas no disponibles. Su valor reside en mostrar si los elementos considerados protectores están presentes de forma sistemática en la práctica clínica.

Barreras y facilitadores para la implantación

Entre las barreras más frecuentes se encuentran la presión asistencial, la falta de tiempo para educación terapéutica, la variabilidad en la formación sobre heridas, la dispersión de registros y la baja adherencia del paciente a la descarga o a las revisiones. También pueden influir factores sociales, económicos o funcionales que limitan la capacidad para mantener el cuidado recomendado.

Como facilitadores destacan la existencia de circuitos de derivación conocidos, el uso de registros estructurados, la formación continuada, la disponibilidad de material de cura adecuado y la comunicación fluida entre niveles asistenciales. La participación activa del paciente y de la familia, cuando se apoya en mensajes claros y repetidos, puede transformar significativamente la seguridad del proceso.

Discusión/Conclusiones

La prevención de la infección en pie diabético exige una mirada amplia. No basta con tratar correctamente una lesión una vez instaurada; es necesario intervenir sobre los factores que favorecen su aparición, retrasan su reconocimiento o dificultan su control. Desde esta perspectiva, la seguridad del paciente se construye mediante pequeñas decisiones consistentes: explorar el pie con regularidad, registrar con precisión, elegir de forma razonada el material de cura, proteger la piel perilesional, insistir en la descarga, educar de forma comprensible y facilitar la derivación cuando la evolución no es la esperada.

El valor de una estrategia de mejora no reside solo en enumerar cuidados adecuados, sino en reducir la variabilidad injustificada entre profesionales y contextos. Cuando la valoración y el seguimiento se estructuran, disminuye la probabilidad de omisiones, se detectan antes los cambios clínicos y se favorece la continuidad asistencial. Enfermería tiene un papel decisivo en este proceso por su presencia continuada en los distintos niveles de atención y por su capacidad para conectar la observación clínica con la educación terapéutica y la coordinación del equipo.

Esta propuesta debe interpretarse como un marco orientativo. Su aplicación efectiva requiere adaptación a los protocolos del centro, a la complejidad del paciente y a los recursos disponibles. Además, la prevención de la infección no depende exclusivamente de la actuación enfermera: precisa abordaje interdisciplinar, adherencia del paciente y soporte organizativo. Aun así, la implantación de medidas enfermeras bien definidas puede contribuir de forma relevante a mejorar la calidad asistencial.

En términos prácticos, la seguridad en pie diabético mejora cuando la prevención se integra en la rutina clínica y deja de considerarse una actuación puntual. Incorporar cribado del riesgo, vigilancia activa, educación y registro estructurado puede favorecer una atención más segura, coherente y centrada en la persona. Ese es, en último término, el principal sentido de una estrategia de mejora en este ámbito.

Conflicto de intereses

Los autores declaran la ausencia de conflictos de intereses en la preparación de este manuscrito.

Financiación

El presente manuscrito se ha realizado sin financiación externa específica.

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