Nursing medication reconciliation guide for multimorbid patients on admission
Incluido en la revista CADICE. Vol. I . N.º 7 – Julio 2026
Pág. Inicial: Vol. I; N.º 7:98
Autor principal (primer firmante): Miriam Castillo Ruiz
Fecha recepción: 19/06/26
Fecha aceptación: 12/07/26
Fecha de publicación: 20/07/26
Ref.: CADICE. 2026;1(7):98
Autores:
Miriam Castillo Ruiz
Guillermo Pérez Navarro
Nadia Torres Aguilera
Categoría: Enfermería
Palabras clave: Efectos adversos; Pluripatología; Planificación de cuidados; Atención hospitalaria; Protocolos clínicos; Conciliación de medicamentos; Intervenciones de Enfermería; Hospitalización; Seguridad del paciente; Polifarmacia
Keywords: Drug-Related Side Effects and Adverse Reactions; Comorbidity; Patient Care Planning; Hospital Care; Clinical Protocols; Medication Reconciliation; Nursing Interventions; Hospitalization; Patient Safety; Polypharmacy
Resumen
Introducción: La conciliación terapéutica al ingreso hospitalario constituye una práctica de seguridad orientada a identificar discrepancias entre la medicación habitual del paciente y la prescrita en el nuevo episodio asistencial. En las personas pluripatológicas, la polifarmacia, la fragmentación de la información clínica, la variabilidad en el grado de autonomía y la coexistencia de tratamientos complejos aumentan la probabilidad de omisiones, duplicidades, errores de pauta e interacciones clínicamente relevantes. Enfermería ocupa una posición especialmente útil en este proceso por su proximidad al paciente y a la familia, su papel en la valoración inicial y su participación en la continuidad asistencial.
Objetivos: Proponer una guía de actuación enfermera para la conciliación terapéutica al ingreso en pacientes pluripatológicos, describiendo la valoración inicial, los pasos del proceso, los criterios de priorización, las medidas de seguridad y los elementos de seguimiento clínico y educativo.
Metodología: Se desarrolla una guía práctica de intervención aplicable al entorno hospitalario a partir del proceso enfermero, con enfoque de seguridad del paciente y continuidad de cuidados. El contenido se organiza en fases secuenciales: identificación del paciente de riesgo, obtención de la mejor historia farmacoterapéutica posible, comparación con la prescripción de ingreso, detección y comunicación de discrepancias, registro, educación sanitaria y reevaluación.
Resultados: La guía plantea una actuación estructurada que integra entrevista clínica, revisión documental, confirmación con paciente o cuidador, verificación de medicamentos prescritos y no prescritos, valoración de adherencia, detección de barreras de comprensión y coordinación con el equipo asistencial. La intervención enfermera puede favorecer una transición más segura, mejorar la trazabilidad de la información terapéutica y contribuir a prevenir incidentes relacionados con la medicación.
Discusión/Conclusiones: La conciliación terapéutica no debe entenderse como una tarea aislada de registro, sino como un proceso clínico compartido que requiere juicio profesional, comunicación interdisciplinar y adaptación a la situación funcional y cognitiva del paciente. Su efectividad depende de la calidad de la valoración inicial, de la accesibilidad a fuentes fiables de información y de la integración real del procedimiento en la dinámica asistencial del centro.
Abstract
Introduction: Medication reconciliation at hospital admission is a patient safety practice aimed at identifying discrepancies between the patient’s usual treatment and the medication prescribed during a new care episode. In patients with multiple chronic conditions, polypharmacy, fragmented clinical information, functional dependence and complex therapeutic regimens increase the likelihood of omissions, duplications, dosing errors and clinically relevant interactions. Nurses play a meaningful role in this process because of their proximity to patients and families, their contribution to the initial assessment and their involvement in continuity of care.
Objectives: To provide a nursing intervention guide for medication reconciliation at admission in patients with multimorbidity, describing initial assessment, sequential actions, prioritization criteria, safety measures and follow-up elements.
Methodology: A practical hospital-based intervention guide was developed using the nursing process and a patient safety perspective. The content is organized into sequential phases: identification of patients at risk, collection of the best possible medication history, comparison with admission prescriptions, detection and communication of discrepancies, documentation, patient education and reassessment.
Results: The guide proposes a structured approach that includes clinical interview, document review, confirmation with the patient or caregiver, verification of prescribed and non-prescribed products, assessment of adherence, identification of comprehension barriers and coordination with the healthcare team. Nursing intervention may support safer transitions of care, improve therapeutic information traceability and help prevent medication-related incidents.
Discussion/Conclusions: Medication reconciliation should not be reduced to an administrative recording task. It is a shared clinical process requiring professional judgement, interdisciplinary communication and adaptation to the patient’s functional and cognitive status. Its usefulness depends on the quality of the initial assessment, access to reliable information sources and effective integration into the organization of care.
Introducción
La hospitalización de pacientes pluripatológicos suele acompañarse de una elevada complejidad terapéutica. Son frecuentes los tratamientos crónicos simultáneos, los cambios recientes de prescripción, la participación de varios profesionales y la presencia de automedicación, suplementos o productos no siempre recogidos en la documentación disponible. En este escenario, el momento del ingreso representa una transición asistencial especialmente vulnerable, ya que la información farmacológica puede llegar incompleta, desactualizada o fragmentada entre distintos soportes y niveles asistenciales.
La conciliación terapéutica persigue reconstruir de la forma más fiel posible el tratamiento previo del paciente y contrastarlo con la prescripción realizada al ingreso. Su finalidad no es mantener de forma acrítica toda la medicación previa, sino identificar discrepancias y facilitar una revisión clínica segura. Algunas diferencias responderán a decisiones terapéuticas justificadas por el motivo de ingreso o por la situación clínica aguda; otras, en cambio, pueden deberse a errores por omisión, duplicidad, frecuencia inadecuada, vía incorrecta o falta de información sobre suspensión temporal de fármacos. Por ello, la conciliación requiere interpretación clínica y comunicación efectiva, no solo recopilación de datos.
Desde Enfermería, este proceso se vincula de manera directa con la seguridad del paciente, la continuidad asistencial y la planificación de cuidados. La valoración enfermera inicial permite detectar factores que condicionan la precisión de la historia farmacoterapéutica: deterioro cognitivo, déficit sensorial, barreras idiomáticas, dependencia para las actividades básicas, ausencia de cuidador conocedor del tratamiento o escaso conocimiento del régimen terapéutico. Del mismo modo, la administración segura de medicamentos durante las primeras horas del ingreso exige disponer de información suficiente sobre alergias, intolerancias, hábitos de consumo, pautas especiales y riesgos derivados de la polifarmacia.
En los pacientes pluripatológicos, la conciliación adquiere además un sentido pronóstico y funcional. Un error relacionado con la medicación puede traducirse en descompensación clínica, deterioro funcional, aumento de la carga asistencial y prolongación del episodio hospitalario. A esto se suma que muchas decisiones al ingreso tienen repercusión posterior en el alta y en la coordinación con atención primaria, servicios sociosanitarios o cuidadores familiares. Por tanto, una conciliación bien realizada no solo mejora la seguridad inmediata, sino que favorece la coherencia del plan terapéutico a lo largo del proceso asistencial.
El papel enfermero resulta particularmente relevante por varias razones: presencia continuada en la acogida del paciente, capacidad para establecer una entrevista estructurada, detección precoz de dificultades de adherencia y posibilidad de actuar como nexo entre paciente, familia, farmacia y prescripción médica. Sin embargo, para que esta aportación sea efectiva, conviene disponer de una guía de intervención clara, aplicable y adaptable a los circuitos de cada institución.
Objetivos
El objetivo general es describir una guía de conciliación terapéutica enfermera para pacientes pluripatológicos al ingreso hospitalario, orientada a reforzar la seguridad del paciente y la continuidad de cuidados.
Como objetivos específicos se plantean:
- Identificar los elementos de valoración inicial que permiten priorizar el riesgo de discrepancias terapéuticas.
- Ordenar de forma práctica los pasos de la conciliación desde la admisión hasta la verificación inicial de la prescripción.
- Definir actuaciones enfermeras dirigidas a obtener una historia farmacoterapéutica lo más completa posible.
- Describir criterios de comunicación y registro de discrepancias potencialmente relevantes para el equipo asistencial.
- Incorporar medidas educativas y de seguimiento que favorezcan la comprensión del tratamiento y la continuidad asistencial.
Metodología
Se presenta una guía de actuación para el ámbito hospitalario centrada en pacientes adultos con pluripatología y tratamiento crónico múltiple en el momento del ingreso. El planteamiento se apoya en el proceso enfermero y en principios generales de seguridad del paciente. No se formula como protocolo universal cerrado, sino como una propuesta estructurada que debe adaptarse a los procedimientos internos, recursos humanos, herramientas de prescripción electrónica y circuitos de validación farmacoterapéutica de cada centro.
La población diana de esta guía incluye pacientes con varias enfermedades crónicas concurrentes, polifarmacia, ingresos no programados o programados con cambios recientes de medicación, y situaciones en las que existen mayores dificultades para reconstruir el tratamiento previo. También se consideran de especial atención aquellos pacientes institucionalizados, con dependencia funcional, con apoyo informal para la gestión de la medicación o con alto riesgo de eventos adversos relacionados con fármacos.
La secuencia metodológica propuesta comprende seis fases interrelacionadas:
- Valoración enfermera inicial y detección de factores de riesgo.
- Obtención de la mejor historia farmacoterapéutica posible mediante varias fuentes.
- Comparación sistemática entre tratamiento previo y prescripción de ingreso.
- Identificación, priorización y comunicación de discrepancias.
- Registro clínico del proceso y de las actuaciones realizadas.
- Educación sanitaria básica y reevaluación durante la hospitalización.
Para el desarrollo de la guía se parte de un enfoque clínico-práctico. Se considera que la calidad de la conciliación mejora cuando la información se obtiene mediante triangulación de fuentes, cuando las discrepancias se documentan de forma comprensible y cuando el proceso se integra en la valoración de necesidades del paciente. Desde esta perspectiva, la intervención enfermera no se limita a la comprobación de listas, sino que incorpora juicio sobre la capacidad del paciente para gestionar su tratamiento, su grado de conocimiento, la presencia de efectos no deseados referidos y los condicionantes sociales que pueden influir en la adherencia.
Resultados
Valoración inicial y priorización
La conciliación debe iniciarse lo antes posible tras el ingreso, con especial prioridad en pacientes con mayor complejidad clínica o riesgo de daño. La primera actuación enfermera consiste en identificar si concurren circunstancias que dificulten una reconstrucción fiable del tratamiento habitual. Entre ellas destacan el deterioro cognitivo, la desorientación aguda, la hipoacusia o problemas de comunicación, la ausencia de documentación farmacológica, la dependencia para la administración de medicamentos, la institucionalización, la polifarmacia y la participación de varios especialistas en el seguimiento ambulatorio.
Además de los antecedentes y del motivo de ingreso, resulta útil explorar aspectos funcionales y sociales vinculados al manejo de la medicación: quién prepara los tratamientos en domicilio, si el paciente utiliza sistemas personalizados, si comprende para qué sirve cada fármaco, si ha existido incumplimiento por olvido o por efectos molestos, y si consume productos de herbolario, suplementos, analgésicos de venta libre o preparados sin prescripción habitual. Esta información orienta tanto la exactitud de la conciliación como las necesidades posteriores de educación y apoyo.
Obtención de la mejor historia farmacoterapéutica posible
La historia farmacoterapéutica inicial debe construirse utilizando varias fuentes y evitando asumir que una sola de ellas es suficiente. La entrevista con el paciente constituye el punto de partida, siempre que su estado clínico lo permita. Cuando exista limitación para aportar información fiable, se debe recurrir al cuidador principal o familiar conocedor del tratamiento. Es recomendable solicitar envases, listados domiciliarios, informes previos, hojas de tratamiento activo o cualquier documento que ayude a precisar nombre del medicamento, dosis, horario, vía de administración y duración.
En esta fase no solo interesa la medicación prescrita de forma crónica. También conviene registrar tratamientos intermitentes, medicación “si precisa”, parches, inhaladores, colirios, insulinas u otros medicamentos cuya omisión puede pasar inadvertida si la entrevista es poco dirigida. Del mismo modo, la alergia medicamentosa y las reacciones adversas previamente referidas deben explorarse con detalle suficiente para evitar confundir intolerancias inespecíficas con verdaderas contraindicaciones, sin trivializar ninguna información aportada por el paciente.
La recogida de datos debe incluir, cuando sea posible, la última toma realizada antes del ingreso, los cambios recientes de pauta y la existencia de suspensiones indicadas por otros profesionales. Este dato es relevante porque algunas discrepancias aparentes se explican por modificaciones recientes todavía no reflejadas en todos los sistemas de información. La enfermera puede desempeñar aquí una función de clarificación, diferenciando entre tratamientos activos, tratamientos retirados y medicación de uso ocasional.
Comparación con la prescripción de ingreso
Una vez obtenida la historia farmacoterapéutica, se realiza la comparación con la prescripción emitida al ingreso. Esta revisión debe ser sistemática, revisando nombre del medicamento o principio activo, presentación, dosis, frecuencia, vía y observaciones especiales. La finalidad es detectar discrepancias que requieran confirmación clínica. Entre las más habituales se encuentran la omisión no intencionada de tratamientos crónicos, la duplicidad terapéutica por coexistencia de marcas o principios activos similares, las diferencias de dosis, los errores en horarios de administración y la falta de adaptación de determinadas formulaciones al estado actual del paciente.
No toda discrepancia constituye un error. En el contexto hospitalario, algunas decisiones responden a la necesidad de suspender temporalmente un fármaco, ajustar dosis, sustituir presentaciones no disponibles o modificar el tratamiento por el cuadro agudo. La tarea enfermera consiste en identificar la discrepancia, verificar si existe justificación documentada y, si no la hay, comunicarla al profesional responsable para su revisión. Esta distinción entre discrepancia justificada y discrepancia pendiente de aclaración evita tanto la omisión de problemas como la generación de alertas innecesarias.
Comunicación interdisciplinar
La utilidad de la conciliación depende en gran medida de la forma en que se comunican los hallazgos. La transmisión debe ser clara, breve y orientada a la toma de decisiones. Resulta recomendable indicar qué tratamiento previo refiere el paciente o cuidador, qué diferencia se ha observado respecto a la prescripción actual y qué aspecto precisa confirmación. Cuando exista riesgo potencial inmediato, como una omisión de medicación considerada relevante para la estabilidad clínica o una duplicidad con posible repercusión, la comunicación debe realizarse sin demora por el cauce asistencial establecido en la unidad.
La colaboración con el equipo médico y, cuando proceda, con farmacia hospitalaria, mejora la fiabilidad del proceso. Enfermería aporta información clínica de proximidad, observación sobre adherencia y datos contextuales que a menudo no aparecen en la prescripción electrónica. Esta complementariedad favorece un análisis más completo de cada discrepancia y contribuye a que la conciliación forme parte real del cuidado compartido.
Registro clínico y trazabilidad
El registro enfermero debe reflejar que se ha realizado la conciliación, qué fuentes se han utilizado y qué incidencias se han detectado. Es aconsejable documentar quién proporciona la información, el grado de fiabilidad percibido, la presencia de medicación no registrada inicialmente y las comunicaciones efectuadas al equipo. Cuando se consigne una discrepancia, conviene hacerlo con lenguaje preciso, evitando interpretaciones ambiguas o expresiones poco operativas.
La trazabilidad es especialmente importante en pacientes pluripatológicos, donde la información terapéutica puede actualizarse varias veces durante las primeras horas o días del ingreso. Un registro claro facilita la continuidad entre turnos, evita duplicidad de entrevistas y permite seguir la evolución de las aclaraciones pendientes. También mejora la coordinación de cara al alta, ya que parte de la información obtenida al ingreso será útil para revisar el tratamiento final y explicarlo al paciente o cuidador.
Intervenciones enfermeras durante la hospitalización
La conciliación no termina tras la primera comparación entre listados. Debe mantenerse una vigilancia clínica sobre la respuesta del paciente a los tratamientos administrados y sobre posibles signos de problemas relacionados con la medicación. En personas frágiles o con reserva funcional limitada, pequeñas variaciones de pauta pueden asociarse a somnolencia, hipotensión, alteraciones gastrointestinales, riesgo de caídas o empeoramiento de la capacidad de autocuidado. La observación enfermera de estos cambios puede motivar una nueva revisión terapéutica.
También procede valorar si el paciente comprende las modificaciones introducidas durante el ingreso. Es frecuente que confunda medicamentos suspendidos temporalmente con retiradas definitivas, o que mantenga en su discurso denominaciones antiguas, marcas comerciales y pautas desactualizadas. La educación sanitaria breve, repetida y ajustada a su capacidad de comprensión reduce estas confusiones y prepara mejor la continuidad del tratamiento.
Educación al paciente y al cuidador
El componente educativo debe integrarse desde el ingreso, no reservarse únicamente para el alta. Cuando la situación clínica lo permita, conviene explorar qué sabe el paciente sobre su medicación, cómo la organiza en domicilio y qué dificultades refiere. A partir de esta información, la enfermera puede reforzar mensajes básicos: llevar un listado actualizado, comunicar alergias y reacciones adversas, no duplicar tomas por confusión entre marcas, consultar antes de incorporar productos no prescritos y advertir de cualquier cambio reciente de tratamiento al ingresar.
En pacientes dependientes o con deterioro cognitivo, la intervención debe dirigirse de forma prioritaria al cuidador principal. Es importante verificar que identifica los medicamentos esenciales, que conoce la pauta vigente y que entiende cuáles han sido las modificaciones introducidas durante la hospitalización. La enseñanza ha de ser concreta, adaptada al nivel de alfabetización en salud y, cuando sea necesario, apoyada con instrucciones escritas comprensibles.
Criterios prácticos de evaluación
La evaluación de la conciliación enfermera puede apoyarse en criterios cualitativos aplicables a la práctica diaria. Entre ellos: si se ha obtenido la información a partir de más de una fuente cuando era posible; si se han identificado barreras de comprensión o manejo; si las discrepancias detectadas han sido comunicadas y registradas; si el paciente o cuidador comprende el tratamiento administrado durante el ingreso y si existe continuidad informativa suficiente para las siguientes transiciones asistenciales.
Desde una perspectiva de cuidados, el proceso puede considerarse más sólido cuando permite anticipar riesgos, individualizar la administración de medicamentos y mejorar la coordinación entre profesionales. Su valor no se limita a corregir errores puntuales; también contribuye a comprender mejor la situación terapéutica global del paciente pluripatológico.
Discusión/Conclusiones
La conciliación terapéutica al ingreso en pacientes pluripatológicos debe interpretarse como una intervención clínica de alta relevancia para Enfermería. Su complejidad deriva menos del acto de cotejar listados que de la necesidad de reconstruir la realidad terapéutica de personas con enfermedades múltiples, trayectorias asistenciales fragmentadas y capacidades variables para informar o autogestionar su tratamiento. En este contexto, la mirada enfermera aporta elementos que a menudo resultan decisivos: valoración funcional, detección de vulnerabilidad, conocimiento del entorno cuidador y observación continuada de la respuesta al tratamiento.
Uno de los principales límites del proceso radica en la calidad de las fuentes disponibles. La historia farmacoterapéutica puede verse comprometida por documentos incompletos, cambios no registrados, desconocimiento del paciente o ausencia de cuidador informante. Por ello, la guía propuesta insiste en la necesidad de triangular información y de registrar el grado de fiabilidad de los datos obtenidos. Esta cautela metodológica resulta particularmente útil para evitar falsas certezas y para orientar nuevas comprobaciones en las primeras horas del ingreso.
Otro aspecto relevante es la integración real de la conciliación en la dinámica asistencial. Si se percibe como una obligación documental desligada del juicio clínico, es probable que pierda efectividad. En cambio, cuando se vincula a la valoración inicial, a la prevención de incidentes y a la continuidad de cuidados, adquiere una función transversal en la práctica enfermera. Para ello se requiere coordinación entre niveles asistenciales, accesibilidad a registros actualizados y circuitos internos que permitan comunicar discrepancias de forma ágil.
La intervención enfermera en este ámbito puede contribuir a reducir omisiones, duplicidades y errores de administración, pero su alcance depende de la colaboración interdisciplinar y de la adaptación a cada contexto organizativo. No existe una única secuencia válida para todos los servicios o instituciones. Las unidades con alta rotación, ingresos urgentes o pacientes con gran dependencia pueden precisar estrategias específicas de priorización y apoyo. Del mismo modo, la presencia de herramientas electrónicas de prescripción y validación no elimina la necesidad de entrevista clínica ni sustituye la valoración enfermera.
Como orientación práctica, esta guía subraya cuatro ideas centrales: iniciar la conciliación de forma precoz, considerar al paciente pluripatológico como una población de especial riesgo, documentar con precisión las discrepancias y mantener el componente educativo a lo largo del ingreso. Estas acciones, aplicadas con criterio profesional y adaptadas a los protocolos vigentes del centro, pueden fortalecer la seguridad del paciente y mejorar la continuidad terapéutica entre el domicilio, el hospital y el alta.
La conciliación terapéutica enfermera, por tanto, no es un trámite accesorio. Forma parte del cuidado seguro, de la vigilancia clínica y de la responsabilidad compartida en la transición asistencial. Su desarrollo sistemático favorece una atención más coherente para pacientes que, por su complejidad, necesitan especialmente que la información terapéutica sea exacta, comprensible y clínicamente útil.
Conflicto de intereses
Los autores declaran no presentar conflictos de intereses relacionados con la elaboración y publicación de este artículo.
Financiación
Este trabajo no ha recibido financiación externa ni apoyo económico específico para su realización.
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