Prone positioning in critically ill patients: care, risks and nursing safety
Incluido en la revista CADICE. Vol. I . N.º 9 – Septiembre 2026
Pág. Inicial: Vol. I; N.º 9:410
Autor principal (primer firmante): Isabel Gómez Cordero
Fecha recepción: 12/08/26
Fecha aceptación: 15/09/26
Fecha de publicación: 20/09/26
Ref.: CADICE. 2026;1(9):410
Autores:
Isabel Gómez Cordero
Adrián López Herrera
Teresa Molina García
Categoría: Enfermería
Palabras clave: Síndrome de dificultad respiratoria; Unidades de cuidados intensivos; Monitorización fisiológica; Cuidados críticos; Enfermería basada en la evidencia; Paciente crítico; Cuidados de Enfermería; Posición prona; Lesión por presión; Oxigenación
Keywords: Respiratory Distress Syndrome; Intensive Care Units; Monitoring, Physiologic; Critical Care; Evidence-Based Nursing; Critical Illness; Nursing Care; Prone Position; Pressure Ulcer; Oxygenation
Resumen
Introducción: La posición prona constituye una medida de soporte utilizada en pacientes críticos con alteración relevante del intercambio gaseoso, especialmente en contextos de insuficiencia respiratoria grave. Su aplicación puede contribuir a mejorar la distribución de la ventilación y la relación ventilación-perfusión, pero implica un procedimiento complejo que requiere coordinación del equipo, valoración continua y cuidados enfermeros específicos para reducir eventos adversos.
Objetivos: Revisar los fundamentos clínicos de la posición prona en el paciente crítico y describir los principales cuidados de Enfermería relacionados con la preparación, la ejecución, la monitorización, la prevención de complicaciones y la seguridad asistencial.
Metodología: Se presenta una revisión teórica de carácter narrativo orientada a la práctica enfermera en unidades de cuidados intensivos. El desarrollo se centra en aspectos fisiopatológicos generales, riesgos asociados al procedimiento, necesidades de vigilancia y medidas de cuidado aplicables en el entorno asistencial.
Resultados: La pronación se asocia a potenciales beneficios sobre la oxigenación y puede formar parte del abordaje de determinados pacientes con distrés respiratorio y ventilación mecánica. Desde la perspectiva enfermera, la seguridad depende de una preparación ordenada, la verificación de dispositivos invasivos, la protección cutánea y ocular, la monitorización hemodinámica y respiratoria, el control de la tolerancia, la prevención de lesiones por presión y el registro clínico. También exigen atención la sedación, el manejo de secreciones, la nutrición, la movilización segura y la detección precoz de incidencias.
Discusión/Conclusiones: La posición prona no debe entenderse como un simple cambio postural, sino como una intervención compleja que modifica necesidades de cuidado, vigilancia y coordinación interdisciplinar. El papel de Enfermería resulta determinante para anticipar riesgos, sostener la continuidad del cuidado y favorecer una aplicación segura e individualizada según la situación clínica y los protocolos del centro.
Abstract
Introduction: Prone positioning is a supportive measure used in critically ill patients with severe impairment of gas exchange, particularly in the setting of acute respiratory failure. It may contribute to improved ventilation distribution and ventilation-perfusion matching, although it is a complex procedure that requires team coordination, continuous assessment and specific nursing care to minimize adverse events.
Objectives: To review the clinical basis of prone positioning in critically ill patients and to describe the main nursing care measures related to preparation, implementation, monitoring, complication prevention and patient safety.
Methodology: A narrative theoretical review focused on nursing practice in intensive care units is presented. The paper addresses general pathophysiological aspects, procedure-related risks, surveillance needs and care measures applicable in the critical care setting.
Results: Prone positioning is associated with potential improvements in oxygenation and may be part of the management of selected patients with severe respiratory distress receiving mechanical ventilation. From a nursing perspective, safety depends on structured preparation, verification of invasive devices, skin and eye protection, hemodynamic and respiratory monitoring, tolerance assessment, pressure injury prevention and accurate clinical documentation. Sedation, secretion management, nutrition, safe mobilization and early detection of complications also require close attention.
Discussion/Conclusions: Prone positioning should not be considered a simple postural change but rather a complex intervention that modifies care needs, monitoring demands and interdisciplinary coordination. Nursing plays a central role in anticipating risks, maintaining continuity of care and supporting safe, individualized implementation according to the clinical situation and local protocols.
Introducción
La atención al paciente crítico obliga a integrar decisiones de soporte vital con cuidados continuos de alta complejidad. Entre las intervenciones no farmacológicas empleadas en unidades de cuidados intensivos, la posición prona ocupa un lugar relevante cuando el deterioro respiratorio compromete de forma importante la oxigenación y exige estrategias de ventilación protectora. Su indicación suele vincularse a cuadros de insuficiencia respiratoria grave, con frecuencia en pacientes sometidos a ventilación mecánica invasiva, aunque el contexto clínico concreto y la oportunidad de su aplicación deben individualizarse por el equipo responsable.
Desde el punto de vista fisiopatológico, la pronación puede favorecer un reclutamiento alveolar más homogéneo, reducir zonas de sobredistensión y mejorar la distribución regional de la ventilación. También puede modificar la relación entre ventilación y perfusión, con repercusión favorable sobre el intercambio gaseoso en determinados pacientes. Sin embargo, estos posibles beneficios no eliminan la complejidad técnica del procedimiento. El giro a prono afecta al posicionamiento del tubo endotraqueal, a las líneas vasculares, a los sistemas de monitorización, a la presión ejercida sobre prominencias óseas y tejidos blandos, a la seguridad ocular y facial, y a la accesibilidad al paciente para la valoración clínica habitual.
Por ello, la pronación debe contemplarse como una intervención estructurada y no como un mero cambio postural. Requiere preparación previa, distribución de funciones, comunicación efectiva, recursos materiales adecuados y vigilancia estrecha antes, durante y después del giro. En este escenario, la Enfermería participa de forma decisiva tanto en la ejecución segura como en la continuidad de cuidados posteriores. Su actuación incluye la valoración integral, la identificación de riesgos, la prevención de lesiones asociadas al soporte, la monitorización de la respuesta clínica y la detección precoz de complicaciones.
La relevancia enfermera es especialmente visible en la prevención del daño evitable. El paciente pronado suele presentar inmovilidad, sedación profunda, dependencia tecnológica y una vulnerabilidad elevada frente a complicaciones como la lesión por presión, el edema facial, la obstrucción o desplazamiento de dispositivos, el deterioro de la integridad ocular, la intolerancia hemodinámica o la aparición de neuropatías por compresión. Además, el prono modifica tareas asistenciales habituales, como la higiene, la aspiración de secreciones, el control de la nutrición enteral, la valoración cutánea o el acceso al tórax y al abdomen.
La práctica clínica exige, por tanto, un enfoque prudente y sistemático. No todos los pacientes críticos se benefician por igual, ni todos toleran la intervención del mismo modo. La valoración clínica, el estado hemodinámico, las contraindicaciones relativas o absolutas, la presencia de dispositivos complejos y la experiencia del equipo condicionan la toma de decisiones. En consecuencia, una revisión centrada en cuidados, riesgos y seguridad enfermera resulta pertinente para ordenar la práctica asistencial y reforzar una cultura de trabajo coordinado y seguro en la UCI.
Objetivos
Revisar la posición prona en pacientes críticos desde una perspectiva enfermera, atendiendo a su fundamento clínico, a sus implicaciones sobre la vigilancia y a los principales riesgos asociados al procedimiento.
De forma específica, se pretende:
- Describir los elementos fisiopatológicos que ayudan a comprender el uso de la pronación en la insuficiencia respiratoria grave.
- Identificar los cuidados de Enfermería necesarios en la preparación previa al giro y en el mantenimiento del paciente en prono.
- Analizar las complicaciones potenciales más relevantes relacionadas con la integridad cutánea, la vía aérea, los dispositivos invasivos, la tolerancia hemodinámica y la monitorización.
- Señalar medidas organizativas y asistenciales que pueden reforzar la seguridad del paciente y del equipo durante esta intervención.
Metodología
Se realiza una revisión teórica de tipo narrativo orientada a la práctica clínica enfermera en el ámbito de los cuidados intensivos. El enfoque no persigue presentar una síntesis cuantitativa de estudios ni establecer un protocolo universal, sino ofrecer una exposición ordenada de contenidos clínicos y asistenciales útiles para la atención del paciente crítico sometido a posición prona.
La selección temática se ha estructurado en torno a cuatro ejes: fundamento fisiopatológico general, preparación del procedimiento, cuidados durante el mantenimiento en prono y prevención de riesgos. El desarrollo se apoya en conocimientos consolidados de cuidados críticos y en principios de seguridad del paciente aplicables a la movilización compleja de personas con alta dependencia tecnológica.
Se ha priorizado una redacción prudente, orientada a la toma de decisiones profesionales y compatible con la adaptación a protocolos locales. Dado que no se aportan fuentes específicas para esta revisión, no se incluyen referencias bibliográficas ni se atribuyen recomendaciones a organismos concretos. Las consideraciones expuestas deben interpretarse como orientaciones generales para la práctica enfermera, sujetas a la valoración clínica individual y a la organización asistencial de cada unidad.
Resultados
Fundamento clínico y repercusión asistencial
En el paciente con distrés respiratorio y ventilación mecánica, la distribución del aire inspirado puede ser heterogénea por la combinación de edema pulmonar, colapso alveolar, disminución de la distensibilidad y efecto gravitacional. La posición supina favorece, en algunos casos, una mayor compresión de regiones pulmonares posteriores y una ventilación menos uniforme. Al colocar al paciente en prono, esa distribución puede modificarse y facilitar un patrón más homogéneo de aireación, con mejoría del intercambio gaseoso en determinados perfiles clínicos.
La respuesta a la pronación no es idéntica en todos los pacientes y debe valorarse junto con otros elementos del tratamiento intensivo. Además, aunque la mejoría respiratoria es el motivo principal para considerarla, la maniobra genera cambios relevantes en la práctica diaria de los cuidados: acceso limitado a determinadas zonas anatómicas, nuevas superficies de apoyo, modificación de presiones sobre cara, tórax, pelvis y extremidades, y necesidad de reorganizar procedimientos básicos como el aseo, la fijación de catéteres o la aspiración de secreciones.
Valoración enfermera previa
La seguridad del procedimiento comienza antes del giro. La Enfermería participa en la verificación de la indicación establecida por el equipo y en la identificación de factores que puedan aumentar el riesgo. Resulta pertinente revisar la situación respiratoria y hemodinámica, el nivel de sedación, la necesidad de bloqueo neuromuscular si se ha pautado, la presencia y fijación del tubo endotraqueal, la ubicación de accesos vasculares, drenajes y sondas, así como el riesgo de lesiones previas en piel, mucosas y ojos.
La valoración inicial incluye también aspectos relacionados con la movilización segura: número de profesionales disponibles, liderazgo de la maniobra, secuencia acordada de pasos, disponibilidad de almohadillado o superficies de alivio de presión, protección de prominencias óseas y preparación de material para posibles incidencias. La improvisación incrementa la posibilidad de desconexiones, extubación accidental, tracción de catéteres o pérdida de monitorización, de modo que la planificación previa tiene un claro valor preventivo.
En pacientes con obesidad, inestabilidad hemodinámica, edema importante, dispositivos múltiples o limitaciones anatómicas, la maniobra requiere una previsión aún más detallada. Del mismo modo, la existencia de lesiones faciales, cirugía reciente, heridas abdominales, estomas o aumento de presión intraabdominal obliga a extremar la individualización del cuidado y la vigilancia posterior.
Preparación del paciente y del entorno
Antes del cambio postural conviene asegurar que todo el material imprescindible está disponible y funcional. Deben comprobarse las conexiones del respirador, la fijación y profundidad del tubo endotraqueal según el registro clínico, la permeabilidad de las líneas, la correcta sujeción de bombas de infusión y el funcionamiento de la monitorización continua. Es recomendable organizar cables y tubuladuras de forma que acompañen el giro sin tensiones ni acodamientos.
La preparación enfermera incluye medidas de protección cutánea y mucosa. La inspección de la piel permite detectar zonas vulnerables y planificar apoyos. El empleo de dispositivos de descarga, apósitos protectores si están indicados en el centro y cambios pautados de microposición puede contribuir a reducir la presión mantenida sobre mejillas, frente, mentón, clavículas, mamas, crestas ilíacas, genitales, rodillas y dorso de los pies. También deben protegerse los ojos y evitar apoyos directos prolongados que favorezcan edema o lesión corneal.
La aspiración de secreciones, cuando procede, y la revisión del contenido gástrico o de la tolerancia a la nutrición enteral forman parte de la preparación inmediata en muchos pacientes. La necesidad de interrumpir temporalmente determinadas perfusiones, adaptar la administración enteral o reajustar la analgesia y la sedación depende del estado clínico y de las prácticas del servicio, por lo que estas decisiones han de integrarse con el plan terapéutico de la unidad.
Ejecución de la maniobra y trabajo en equipo
La pronación es una maniobra coordinada. Aunque la composición del equipo puede variar según la unidad y la complejidad del caso, suele requerir una distribución explícita de responsabilidades: control de la vía aérea, manejo del tronco y pelvis, protección de extremidades y supervisión de líneas y dispositivos. La comunicación verbal durante el procedimiento disminuye errores y permite sincronizar cada movimiento.
En términos de seguridad, el control de la vía aérea ocupa un lugar central. Durante el giro, la atención del profesional responsable debe mantenerse en el tubo endotraqueal y en el circuito ventilatorio, evitando tracciones, desconexiones o desplazamientos. Una vez completada la posición, es preciso reevaluar la fijación del tubo, la movilidad cervical, la simetría torácica, la expansión respiratoria, la calidad de la ventilación y los parámetros monitorizados.
La colocación final no debería reproducir puntos de presión excesiva. La cabeza suele requerir cambios de lateralización según tolerancia y protocolo local, con vigilancia frecuente de orejas, pómulos, párpados y labios. Los miembros superiores e inferiores deben quedar alineados, con protección de articulaciones y prevención de estiramientos mantenidos que puedan favorecer lesión nerviosa o compromiso vascular.
Monitorización durante el mantenimiento en prono
Tras la maniobra, la prioridad es verificar la estabilidad clínica y detectar complicaciones tempranas. La monitorización respiratoria debe incluir observación de la saturación, comportamiento ventilatorio, presión en la vía aérea cuando se dispone de este dato, presencia de asincronías, secreciones y cambios en la auscultación o en la expansión torácica si la exploración es factible. No basta con registrar una mejoría puntual de la oxigenación; también es necesario valorar la tolerancia global del paciente.
La vigilancia hemodinámica merece atención constante. Algunos pacientes pueden presentar cambios en la precarga, en la presión arterial o en la perfusión tisular tras el giro. La Enfermería contribuye mediante el seguimiento de constantes, la observación del relleno capilar, el aspecto de la piel, la temperatura distal, la diuresis y otros indicadores disponibles en la unidad. Cualquier signo de inestabilidad debe comunicarse de forma inmediata.
La monitorización neurológica es más limitada en pacientes profundamente sedados, pero sigue siendo relevante la observación del nivel de sedación, la respuesta al estímulo si procede, la adecuación de la analgesia, la prevención del despertar no deseado y la detección de movimientos que comprometan dispositivos. En pacientes con bloqueo neuromuscular pautado, la vigilancia se orienta además a garantizar ventilación adecuada, protección ocular y continuidad de las medidas preventivas frente a inmovilidad prolongada.
Cuidados de integridad cutánea y prevención de lesiones
La lesión por presión representa una de las complicaciones más conocidas en el paciente pronado. El riesgo no depende solo del tiempo de permanencia, sino también del estado nutricional, la perfusión, la humedad, el edema, la presencia de fiebre, la calidad de las superficies de apoyo y la posibilidad real de realizar microcambios posturales. La valoración periódica de la piel debe centrarse en zonas faciales y anteriores del cuerpo, con especial atención a enrojecimiento persistente, áreas de presión, maceración o marcas de dispositivos.
La prevención exige medidas combinadas: acolchado adecuado, redistribución de apoyos, cambios de la posición cefálica según tolerancia, protección de rodillas y pies, cuidado de genitales y mamas, y vigilancia de puntos de contacto de sondas, fijadores y tubos. La humedad por sudoración, secreciones o pérdidas también incrementa el riesgo, de modo que la higiene y el secado cuidadoso conservan su importancia incluso cuando el acceso es más dificultoso.
Las lesiones oculares constituyen otro ámbito de especial cuidado. El cierre palpebral incompleto, la presión directa sobre el globo ocular, la sequedad y el edema periocular pueden causar daño si no se previenen. La correcta lubricación si está prescrita, la protección del área ocular y la comprobación de que no existan apoyos inadecuados deben integrarse en la rutina de vigilancia enfermera.
Dispositivos, secreciones y soporte nutricional
La coexistencia de múltiples dispositivos convierte al paciente pronado en un escenario de alta vulnerabilidad técnica. Catéteres venosos, sondas, drenajes, accesos arteriales, sistemas de monitorización y soporte extracorpóreo, cuando existen, exigen comprobaciones frecuentes de permeabilidad, fijación y ausencia de acodamientos. El riesgo no termina con el giro inicial; los desplazamientos pueden producirse durante los cuidados, la higiene o los cambios de microposición.
El manejo de secreciones respiratorias puede verse condicionado por la posición, la sedación y la mecánica ventilatoria. La Enfermería debe vigilar signos de retención, aumento de resistencia al flujo, necesidad de aspiración y características de las secreciones, siempre según técnica y recursos disponibles en la unidad. La humidificación del sistema y la permeabilidad del tubo también forman parte del control continuado.
Respecto al soporte nutricional, la administración enteral en prono puede mantenerse en determinados pacientes si existe buena tolerancia y valoración clínica favorable, aunque el riesgo de intolerancia, regurgitación o aspiración obliga a extremar la vigilancia. La posición del paciente, la observación abdominal, la presencia de distensión, vómitos o residuo según práctica local y la coordinación con el equipo médico forman parte del seguimiento. Las decisiones no deben automatizarse, ya que dependen del estado hemodinámico, de la función gastrointestinal y del plan terapéutico global.
Complicaciones y respuesta enfermera
Entre las incidencias más relevantes se encuentran la extubación accidental, la obstrucción o desplazamiento del tubo endotraqueal, la desconexión del respirador, la pérdida de accesos vasculares, la intolerancia hemodinámica, el edema facial, las lesiones por presión y las neuropatías por compresión. También pueden presentarse dificultades para reanimación inmediata o acceso urgente a la vía aérea, circunstancia que obliga a prever planes de actuación y recursos antes de iniciar el procedimiento.
La respuesta enfermera ante estas complicaciones se basa en la detección precoz, la reevaluación clínica y la activación rápida del equipo. La observación continua permite identificar cambios sutiles antes de que aparezca un deterioro mayor. Una desaturación mantenida, una alteración brusca de presiones ventilatorias, el sangrado en un punto de inserción, la disminución de la diuresis o la aparición de edema marcado deben interpretarse en conjunto y no como hallazgos aislados.
El registro clínico tiene valor asistencial y de seguridad. Debe reflejar la hora del giro, la tolerancia, el estado de la piel, la localización de apoyos, los cambios de posición cefálica o de extremidades, las incidencias observadas y las medidas adoptadas. Una documentación precisa facilita la continuidad de cuidados entre turnos y permite ajustar la vigilancia según la evolución.
Papel de Enfermería en la cultura de seguridad
La seguridad del paciente pronado depende tanto de las habilidades técnicas como de la organización del trabajo. La existencia de listas de verificación, la estandarización local de la maniobra, la formación periódica y la simulación de situaciones complejas pueden favorecer una práctica más segura. Enfermería aporta una visión integradora porque enlaza la preparación del procedimiento con la vigilancia posterior, la prevención del daño y la coordinación con otros profesionales.
La experiencia del equipo influye en la calidad del proceso, pero no sustituye la necesidad de reevaluación individual. Cada giro debe plantearse atendiendo al estado actual del paciente, a la carga de dispositivos y al entorno asistencial real. En este marco, la comunicación estructurada entre profesionales y el relevo de información entre turnos reducen omisiones y permiten sostener una vigilancia coherente durante todo el tiempo de permanencia en prono.
Discusión/Conclusiones
La posición prona se ha consolidado como una intervención de soporte relevante en determinados pacientes críticos con insuficiencia respiratoria grave, pero su valor clínico no puede desligarse de los cuidados que la hacen viable y segura. Desde Enfermería, la pronación exige comprender tanto su finalidad fisiológica como sus consecuencias sobre la integridad física, la monitorización y la organización asistencial. Su complejidad radica en que cada posible beneficio respiratorio convive con riesgos derivados de la inmovilidad, la presión mantenida y la dependencia tecnológica.
Una de las principales aportaciones enfermeras consiste en transformar una maniobra técnica en un proceso de cuidado seguro. Esto implica valorar antes de actuar, anticipar complicaciones, proteger la piel y las mucosas, vigilar dispositivos, detectar signos de intolerancia y registrar de forma útil para la continuidad asistencial. El cuidado del paciente pronado no se limita al momento del giro; se extiende a todo el periodo de mantenimiento y al retorno a supino, etapa en la que también pueden aparecer incidencias.
La revisión pone de manifiesto que las complicaciones más frecuentes no son accesorias, sino inherentes a la propia intervención y, por ello, potencialmente prevenibles en parte mediante preparación, entrenamiento y vigilancia. La prevención de lesiones por presión, la protección ocular, el control de la vía aérea y la supervisión hemodinámica no deben entenderse como tareas paralelas, sino como componentes centrales del plan de cuidados. Del mismo modo, el manejo de secreciones, la higiene, la nutrición y la movilización menor requieren adaptación específica cuando el paciente permanece en prono.
En términos organizativos, la seguridad mejora cuando existe una secuencia de actuación clara, una distribución de roles bien conocida y una comunicación efectiva entre profesionales. No obstante, cualquier estandarización debe convivir con la individualización clínica. La variabilidad del paciente crítico obliga a ajustar la intervención según la respuesta respiratoria, la estabilidad circulatoria, la carga de dispositivos y la aparición de complicaciones. Por ello, la aplicación de la pronación debe insertarse en protocolos locales, recursos disponibles y juicio clínico compartido.
Como síntesis práctica, la posición prona puede contribuir al soporte respiratorio de determinados pacientes críticos, pero su implementación segura depende en gran medida del trabajo enfermero. La vigilancia estrecha, la prevención del daño evitable y la coordinación interdisciplinar sitúan a Enfermería en un lugar central para sostener la calidad asistencial en este procedimiento de alta complejidad.
Conflicto de intereses
Los autores manifiestan que no existe ningún conflicto de intereses que haya podido influir en el contenido del presente trabajo.
Financiación
La elaboración de este artículo no contó con financiación externa pública ni privada.
Bibliografía
- Grasselli G, Calfee CS, Camporota L, Poole D, Amato MBP, Antonelli M, et al.. ESICM guidelines on acute respiratory distress syndrome: definition, phenotyping and respiratory support strategies.. Intensive Care Med. 2023;49(7):727-759. doi: https://doi.org/10.1007/s00134-023-07050-7
- Jianzhen P, Mei G, Jianghong Z, Fei C, Lili C. Safety and efficacy of enteral nutrition during prone ventilation: A meta-analysis.. J Int Med Res. 2025;53(4):3000605251322358. doi: https://doi.org/10.1177/03000605251322358
- Lan X, Guo L, Zhou H, Wang H, Wang Q, Jia D, et al.. [Prone position-cardiopulmonary resuscitation in adults: a scoping review].. Zhonghua Wei Zhong Bing Ji Jiu Yi Xue. 2024;36(10):1049-1055. doi: https://doi.org/10.3760/cma.j.cn121430-20240620-00621
- Desselle MR, Coyer F, Byram I, Fakhr R, Forrestal DP, Green N, et al.. Safety and usability of proning pillows in intensive care: A scoping review.. Aust Crit Care. 2023;36(5):847-854. doi: https://doi.org/10.1016/j.aucc.2022.08.080
- Hsu CH, Considine J, Pawar RD, Cellini J, Schexnayder SM, Soar J, et al.. Cardiopulmonary resuscitation and defibrillation for cardiac arrest when patients are in the prone position: A systematic review.. Resusc Plus. 2021;8:100186. doi: https://doi.org/10.1016/j.resplu.2021.100186
- Linn DD, Beckett RD, Foellinger K. Administration of enteral nutrition to adult patients in the prone position.. Intensive Crit Care Nurs. 2015;31(1):38-43. doi: https://doi.org/10.1016/j.iccn.2014.07.002
- Goettler CE, Pryor JP, Hoey BA, Phillips JK, Balas MC, Shapiro MB. Prone positioning does not affect cannula function during extracorporeal membrane oxygenation or continuous renal replacement therapy.. Crit Care. 2002;6(5):452-5. doi: https://doi.org/10.1186/cc1814
- Vollman KM. Prone positioning in the patient who has acute respiratory distress syndrome: the art and science.. Crit Care Nurs Clin North Am. 2004;16(3):319-36, viii. doi: https://doi.org/10.1016/j.ccell.2004.04.007
- Griffiths H, Gallimore D. Positioning critically ill patients in hospital.. Nurs Stand. 2005;19(42):56-64; quiz 66. doi: https://doi.org/10.7748/ns2005.06.19.42.56.c3902
- Mi Y, Cai Z, Liu J, Tian F, Yang L, Bao L, et al.. [Expert consensus on implementation strategy of awake prone positioning for non-intubated patients in China (2023)].. Zhonghua Wei Zhong Bing Ji Jiu Yi Xue. 2023;35(4):337-351. doi: https://doi.org/10.3760/cma.j.cn121430-20230427-00324
- Imbriaco G, Monesi A, Mazzoli CA, Gamberini L, Ferrari P. Optimizing nursing workload in the intensive care unit during the COVID-19 pandemic: Planning prone positioning.. Trends Anaesth Crit Care. 2022;45:37-41. doi: https://doi.org/10.1016/j.tacc.2022.05.002
- An X, Pei K, Cai L. Evidence Based Strategies for Blind Placement of Nasojejunal Feeding Tubes in ICU Patients.. J Multidiscip Healthc. 2025;18:6287-6297. doi: https://doi.org/10.2147/JMDH.S553373
- Rowe C. Development of clinical guidelines for prone positioning in critically ill adults.. Nurs Crit Care. 2004;9(2):50-7. doi: https://doi.org/10.1111/j.1478-5153.2003.0054.x
- Dirkes S, Dickinson S, Havey R, O'brien D. Prone positioning: is it safe and effective?. Crit Care Nurs Q. 2012;35(1):64-75. doi: https://doi.org/10.1097/CNQ.0b013e31823b20c6