Guidance procedure for nursing care in dyspnea due to COPD exacerbation in a medical ward
Incluido en la revista CADICE. Vol. I . N.º 8 – Agosto 2026
Pág. Inicial: Vol. I; N.º 8:275
Autor principal (primer firmante): Beatriz Alonso Vega
Fecha recepción: 26/07/26
Fecha aceptación: 16/08/26
Fecha de publicación: 24/08/26
Ref.: CADICE. 2026;1(8):275
Autores:
Beatriz Alonso Vega
Javier Muñoz Cabrera
Sara Domínguez Martín
Categoría: Enfermería
Palabras clave: Hospitalización; Seguridad del paciente; Intervenciones de Enfermería; Protocolos clínicos; Atención hospitalaria; Enfermedad pulmonar obstructiva crónica; Planificación de cuidados; Inhaladores; Oxigenoterapia; Disnea
Keywords: Hospitalization; Patient Safety; Nursing Interventions; Clinical Protocols; Hospital Care; Pulmonary Disease, Chronic Obstructive; Patient Care Planning; Inhalers; Oxygen Inhalation Therapy; Dyspnea
Resumen
Introducción: La disnea asociada a la reagudización de la enfermedad pulmonar obstructiva crónica constituye un motivo frecuente de ingreso en unidades de hospitalización médica y exige una respuesta enfermera ordenada, segura y adaptada a la situación clínica. La variabilidad en la presentación, la coexistencia de comorbilidad y el empleo de tratamientos inhalados y oxigenoterapia hacen necesario un abordaje estructurado que favorezca la vigilancia clínica, el alivio sintomático y la prevención de complicaciones.
Objetivos: Describir un procedimiento orientativo de cuidados de Enfermería ante la disnea por reagudización de EPOC en planta médica, centrado en la valoración inicial, la priorización de problemas, las intervenciones durante el ingreso y los criterios de reevaluación y continuidad asistencial.
Metodología: Se desarrolla una guía de intervención de carácter práctico a partir del proceso de Enfermería y de criterios clínicos generales aplicables al ámbito de hospitalización. El contenido se organiza en torno a la valoración respiratoria, el control de factores de riesgo, la administración segura de tratamientos prescritos, la educación sanitaria durante el ingreso y la coordinación con el equipo asistencial.
Resultados: El procedimiento propone una secuencia de actuación que incluye recepción y valoración inmediata, identificación de signos de deterioro, posicionamiento terapéutico, control de la respuesta a la oxigenoterapia prescrita, apoyo en el uso de inhaladores y nebulización cuando proceda, manejo de secreciones, ahorro de energía, prevención de eventos adversos y planificación del alta. También incorpora criterios de observación continuada y aspectos de seguridad del paciente relacionados con hipoxemia, retención de secreciones, fatiga, confusión, mala técnica inhalatoria y riesgo de reingreso.
Discusión/Conclusiones: Un procedimiento enfermero orientativo puede contribuir a homogeneizar la atención sin sustituir los protocolos del centro ni la valoración clínica individual. La atención a estos pacientes requiere reevaluación frecuente, comunicación eficaz con el equipo multidisciplinar y adaptación del plan de cuidados a la evolución funcional, respiratoria y educativa de cada persona hospitalizada.
Abstract
Introduction: Dyspnea related to acute exacerbation of chronic obstructive pulmonary disease is a common reason for admission to medical wards and requires a structured, safe and individualized nursing response. Variability in clinical presentation, coexistence of comorbidity, and the use of inhaled therapy and oxygen support justify an organized approach focused on monitoring, symptom relief and complication prevention.
Objectives: To describe an orientative nursing care procedure for dyspnea due to COPD exacerbation in medical wards, focusing on initial assessment, problem prioritization, in-hospital interventions, reassessment criteria and continuity of care.
Methodology: A practical intervention guide was developed using the nursing process and general clinical criteria applicable to inpatient care. The content is organized around respiratory assessment, risk control, safe administration of prescribed treatments, patient education during hospitalization and coordination with the healthcare team.
Results: The proposed procedure includes immediate reception and assessment, recognition of clinical deterioration, therapeutic positioning, monitoring of the response to prescribed oxygen therapy, support with inhalers and nebulized medication when indicated, secretion management, energy conservation, prevention of adverse events and discharge planning. It also incorporates ongoing observation criteria and patient safety issues related to hypoxemia, secretion retention, fatigue, confusion, poor inhaler technique and readmission risk.
Discussion/Conclusions: An orientative nursing procedure may help standardize care while not replacing local protocols or individualized clinical judgement. Caring for these patients requires repeated reassessment, effective multidisciplinary communication and adaptation of the care plan to each patient’s respiratory, functional and educational needs.
Introducción
La reagudización de la EPOC en el contexto de hospitalización médica suele acompañarse de incremento de la disnea, limitación funcional, ansiedad situacional y necesidad de intensificar la vigilancia clínica. Para Enfermería, no se trata solo de registrar síntomas respiratorios, sino de identificar precozmente cambios en el patrón ventilatorio, tolerancia a la actividad, capacidad para manejar secreciones, respuesta al tratamiento prescrito y grado de dependencia para las actividades básicas durante el ingreso.
La disnea modifica de manera inmediata la experiencia del paciente hospitalizado. Condiciona la comunicación, el descanso, la alimentación, la movilización y la percepción de seguridad. A ello se suma que la persona con EPOC reagudizada puede presentar comorbilidad cardiovascular, fragilidad, antecedentes de ingresos previos, desnutrición, consumo activo o previo de tabaco, polimedicación y dificultades en el uso correcto de dispositivos inhalatorios. Todo ello obliga a un plan de cuidados dinámico, con reevaluaciones frecuentes y coordinación estrecha con el resto del equipo.
En planta médica, la estabilidad inicial no excluye un posible deterioro posterior. Por esta razón, la observación enfermera continuada mantiene un papel central. Cambios discretos como el aumento del trabajo respiratorio, la incapacidad para completar frases, la necesidad de permanecer incorporado, la alteración del nivel de alerta o el empeoramiento de la tolerancia al esfuerzo pueden anticipar una evolución desfavorable y requieren comunicación clínica oportuna.
También debe considerarse la seguridad del paciente en un sentido amplio. La oxigenoterapia mal ajustada, la técnica inhalatoria incorrecta, la fatiga durante los cuidados básicos, el uso inadecuado de sedestación o reposo, el manejo deficiente de secreciones y la falta de educación sanitaria durante el ingreso pueden interferir en la recuperación y en la continuidad del autocuidado tras el alta. Por ello resulta útil disponer de un procedimiento orientativo que ordene la intervención enfermera sin presentarse como un protocolo rígido ni universal.
El abordaje de la disnea por reagudización de EPOC se beneficia de una mirada integral. La respiración eficaz es prioritaria, pero el plan de cuidados debe integrar confort, descanso, hidratación según situación clínica, conservación de energía, prevención de complicaciones derivadas de la inmovilidad, apoyo emocional y educación sanitaria. Esta combinación permite situar a la persona hospitalizada en el centro del proceso asistencial y no únicamente en la dimensión del síntoma respiratorio.
Objetivos
Describir un procedimiento orientativo de cuidados de Enfermería ante la disnea por reagudización de EPOC en planta médica, aplicable al entorno de hospitalización de adultos y adaptable a la organización y protocolos vigentes de cada centro.
De forma específica, se pretende:
- Precisar los elementos esenciales de la valoración inicial enfermera ante un episodio de disnea en paciente con reagudización de EPOC.
- Ordenar las intervenciones prioritarias dirigidas a mejorar la ventilación, reducir el disconfort respiratorio y aumentar la seguridad durante el ingreso.
- Definir aspectos de monitorización y reevaluación que permitan detectar empeoramiento clínico o respuesta insuficiente al tratamiento prescrito.
- Integrar medidas de apoyo relacionadas con la conservación de energía, el manejo de secreciones, la tolerancia a la actividad y el descanso.
- Incorporar contenidos básicos de educación sanitaria y preparación para el alta que puedan iniciarse desde la hospitalización.
- Favorecer una actuación enfermera homogénea, prudente y centrada en la persona, sin sustituir la valoración clínica individual ni los circuitos asistenciales establecidos.
Metodología
Se presenta una guía de intervención orientativa construida a partir del proceso de Enfermería y de criterios clínicos generales de atención a personas adultas hospitalizadas por reagudización de EPOC con disnea. El ámbito de aplicación es la planta médica, donde los pacientes suelen encontrarse hemodinámicamente vigilables en régimen de hospitalización convencional, aunque con necesidad variable de oxigenoterapia, tratamiento inhalado, control de secreciones y apoyo para las actividades básicas.
La propuesta se organiza en cinco ejes: valoración inicial, priorización de problemas de cuidados, intervención terapéutica enfermera, vigilancia evolutiva y preparación de la continuidad asistencial. No se plantea como protocolo cerrado ni como sustituto de la prescripción médica o de los procedimientos corporativos del centro. Su utilidad reside en ofrecer una secuencia lógica de actuación que ayude a reducir variabilidad, omisiones y retrasos en la respuesta enfermera.
Para la valoración se contemplan dimensiones respiratorias, funcionales, emocionales y de seguridad. Se consideran especialmente relevantes el patrón respiratorio observable, la intensidad de la disnea referida, el uso de musculatura accesoria, la capacidad para hablar, toser y expectorar, el nivel de conciencia, el color de piel y mucosas, la tolerancia a la movilización y la presencia de factores que puedan agravar la situación, como ansiedad, dolor, mala adaptación al dispositivo de oxígeno o errores en la administración de inhaladores.
La intervención se describe en términos operativos y prudentes. Se priorizan medidas de posicionamiento, monitorización, administración segura del tratamiento prescrito, educación breve y prevención de complicaciones. Cuando se mencionan actuaciones que requieren indicación o protocolo específico, se asume su realización conforme a la normativa local y a la situación clínica concreta. La reevaluación se entiende como parte inseparable del procedimiento, dado que la respuesta a las intervenciones puede modificarse en periodos cortos de tiempo.
Resultados
Valoración inicial y priorización clínica
La actuación comienza con una observación inmediata del estado respiratorio. Debe valorarse si la persona presenta disnea en reposo o con mínimos esfuerzos, si adopta postura antálgica o de trípode, si el habla aparece entrecortada o si existe agitación, somnolencia o dificultad para mantener la atención. La impresión clínica inicial orienta la prioridad asistencial y permite distinguir entre una situación compatible con vigilancia estrecha en planta y otra que exige aviso urgente por posible deterioro.
La valoración enfermera inicial conviene completarse con datos sobre antecedentes de EPOC conocida, uso habitual de inhaladores, necesidad previa de oxígeno domiciliario, episodios recientes de reagudización, comorbilidades relevantes, alergias, medicación habitual y grado de autonomía previo al ingreso. En la unidad de hospitalización también debe explorarse la capacidad para comer, asearse y deambular sin desencadenar disnea intensa, así como la calidad del descanso y la presencia de tos productiva o ineficaz.
En la exploración física resultan particularmente útiles la frecuencia y el patrón respiratorio, la expansión torácica, la auscultación según competencias y práctica del centro, la observación del esfuerzo respiratorio, la coloración cutánea, la eficacia de la tos y el aspecto general de las secreciones cuando las hay. La pulsioximetría, cuando está indicada y disponible, forma parte de la monitorización habitual, aunque su interpretación debe integrarse con el resto del cuadro clínico y con la situación basal del paciente.
Entre los problemas de cuidados que con mayor frecuencia requieren priorización se encuentran la dificultad respiratoria, la limpieza ineficaz de secreciones, la intolerancia a la actividad, la ansiedad relacionada con la sensación de falta de aire, el deterioro del descanso, el déficit de conocimientos sobre el tratamiento inhalado y el riesgo de complicaciones derivadas de hipoxemia o cansancio extremo. La priorización no es estática y puede cambiar a lo largo del turno.
Intervenciones enfermeras inmediatas
Ante la disnea, una de las primeras medidas es facilitar una posición que favorezca la expansión pulmonar y reduzca el trabajo respiratorio. La sedestación, la semifowler alta o las posturas que el paciente identifica como más cómodas suelen ser preferibles al decúbito. Conviene evitar maniobras o cuidados no urgentes durante el momento de mayor dificultad respiratoria, priorizando el alivio del síntoma y la estabilización clínica.
La administración de oxigenoterapia debe ajustarse a la prescripción y a los objetivos clínicos individualizados. Enfermería tiene un papel decisivo en verificar el dispositivo empleado, la correcta colocación, el confort asociado y la respuesta observada. No basta con aplicar oxígeno: es necesario reevaluar si disminuye la sensación de ahogo, si mejora la tolerancia al habla y a la movilización mínima, y si aparecen signos de somnolencia, cefalea, empeoramiento del estado mental u otras manifestaciones que obliguen a reconsiderar la situación y comunicarla.
Cuando existe tratamiento broncodilatador o antiinflamatorio inhalado prescrito, la técnica de administración debe revisarse en cada turno si el estado del paciente lo permite. En el ingreso, la persona puede mostrar fatiga, coordinación limitada, temblor o desorientación transitoria, por lo que el dispositivo habitual puede no emplearse de forma correcta. Enfermería debe comprobar el montaje, la sincronización inspiración-disparo cuando proceda, la necesidad de cámara espaciadora y la comprensión de las instrucciones básicas. En algunos pacientes, el apoyo activo durante la administración resulta determinante para que la dosis prescrita sea realmente efectiva.
Si la prescripción incluye nebulización, debe vigilarse su tolerancia, la correcta conexión del sistema, el tiempo de administración y la respuesta clínica posterior. También es importante valorar si el tratamiento genera taquicardia, temblor o inquietud subjetiva, especialmente en pacientes de edad avanzada o con patología cardiovascular concomitante, para informar al equipo si aparecen incidencias relevantes.
Manejo de secreciones y respiración eficaz
La retención de secreciones puede agravar la disnea, aumentar el esfuerzo respiratorio y dificultar el descanso. En este contexto, la intervención enfermera combina observación, apoyo físico y educación breve. Debe valorarse si la tos es eficaz, si el paciente puede expectorar, si precisa pausas frecuentes para recuperarse y si el volumen de secreciones interfiere con la ventilación o con la alimentación.
Las medidas no farmacológicas incluyen favorecer la hidratación cuando no exista contraindicación, programar periodos de reposo entre esfuerzos y enseñar técnicas sencillas de control respiratorio adaptadas a la tolerancia del paciente. La respiración con labios fruncidos y la respiración diafragmática orientada pueden resultar útiles en algunos casos para disminuir la sensación de atrapamiento aéreo y ayudar al manejo de la disnea, siempre que el paciente comprenda la instrucción y no aumente su cansancio con el entrenamiento.
En presencia de secreciones espesas o tos ineficaz, el acompañamiento durante la expectoración y la organización de los cuidados en momentos de mayor reserva energética pueden mejorar los resultados. Deben evitarse actividades consecutivas que incrementen la fatiga respiratoria. Si el paciente presenta incapacidad progresiva para eliminar secreciones, empeora la auscultación, aumenta el trabajo respiratorio o aparece intolerancia marcada al decúbito, resulta necesario reevaluar y comunicar la situación.
Conservación de energía, movilidad y descanso
Durante la reagudización, actividades aparentemente simples como lavarse, hablar por teléfono, sentarse al borde de la cama o ir al baño pueden desencadenar disnea importante. Por ello, la planificación de cuidados debe contemplar la conservación de energía como una intervención terapéutica y no solo como una recomendación general. Agrupar procedimientos, ofrecer ayuda parcial en el aseo, facilitar utensilios al alcance y espaciar movilizaciones son medidas que disminuyen la carga respiratoria.
La movilización, no obstante, no debe abandonarse de manera indiscriminada. Su indicación y progresión dependen de la situación clínica, de la reserva funcional y de la respuesta al esfuerzo. En pacientes estables, la movilización progresiva con supervisión puede contribuir a evitar desacondicionamiento, favorecer la ventilación y mejorar la confianza. Es útil anticipar la actividad explicando el procedimiento, permitiendo pausas y controlando la aparición de disnea desproporcionada, mareo, palidez o agotamiento.
El descanso nocturno requiere atención específica. La tos, la ortopnea, el ruido ambiental y las interrupciones frecuentes del cuidado pueden fragmentarlo. Siempre que la situación clínica lo permita, conviene ordenar las intervenciones, ajustar la postura de descanso, revisar la tolerancia al dispositivo de oxígeno y reducir estímulos innecesarios. Dormir mejor no resuelve la reagudización, pero puede mejorar la sensación de control y la capacidad de afrontar el esfuerzo respiratorio diurno.
Seguridad del paciente y detección de deterioro
La seguridad clínica atraviesa todo el procedimiento. Deben extremarse las precauciones en personas con confusión, debilidad intensa, hipersomnolencia, temor al ahogo o deambulación insegura por dispositivos de oxígeno y sueros. El riesgo de caídas aumenta si el paciente intenta levantarse con urgencia por disnea o necesidad de expectorar. Resulta recomendable asegurar timbre al alcance, explicar cómo solicitar ayuda y vigilar especialmente los desplazamientos al baño.
La detección precoz de signos de deterioro es una responsabilidad compartida, pero en planta médica la observación enfermera continuada suele ser el primer nivel de alerta. Entre los hallazgos que requieren comunicación clínica prioritaria se incluyen el aumento rápido del trabajo respiratorio, la disminución del nivel de conciencia, la incapacidad para hablar, la cianosis, la inquietud intensa no explicable, la escasa respuesta al tratamiento pautado, la intolerancia repentina a la movilización mínima o cualquier cambio brusco en el estado general.
También forman parte de la seguridad la conciliación del tratamiento, la correcta identificación del paciente antes de la administración de medicación, la comprobación de posibles duplicidades en broncodilatadores, la vigilancia de efectos adversos percibidos y la revisión del material de inhaloterapia y oxigenoterapia. Un error aparentemente menor en el flujo de oxígeno, en el dispositivo o en la técnica inhalatoria puede tener repercusión clínica relevante.
Comunicación terapéutica y manejo de la ansiedad
La disnea genera una sensación de amenaza inmediata que puede intensificar la ansiedad y empeorar la coordinación respiratoria. El acompañamiento enfermero debe ser sereno, con instrucciones breves, tono calmado y presencia física cercana cuando el paciente se encuentra muy sintomático. Pedir varias acciones a la vez o mantener conversaciones prolongadas en pleno episodio de disnea suele ser contraproducente.
Explicar de forma simple lo que se está haciendo, reforzar las maniobras respiratorias que el paciente realiza correctamente y evitar mensajes ambiguos contribuye a disminuir la angustia. En algunos casos, la familia también necesita orientación para no sobreestimular al paciente ni transmitir alarma añadida. Si el malestar emocional persiste o interfiere claramente con la ventilación y con el cumplimiento terapéutico, conviene trasladarlo al equipo para una valoración conjunta.
Educación sanitaria durante el ingreso y preparación del alta
La hospitalización por reagudización ofrece una oportunidad para revisar competencias de autocuidado que a menudo se deterioran con el tiempo. No obstante, la educación no debe concentrarse en un único momento ni impartirse cuando la disnea es intensa. Resulta más eficaz aprovechar periodos de estabilidad relativa para reforzar contenidos breves y verificar comprensión.
Entre los aspectos prioritarios se encuentran el reconocimiento de síntomas de alarma, el uso correcto de inhaladores, la adherencia al tratamiento pautado, la importancia de no modificar por cuenta propia el oxígeno prescrito, las medidas de conservación de energía, la higiene bronquial básica cuando proceda y la conveniencia de seguimiento tras el alta. Si el paciente presenta limitaciones visuales, cognitivas o funcionales, puede ser necesario implicar a la persona cuidadora en el aprendizaje.
La planificación del alta debe iniciarse antes del último día de ingreso. Conviene confirmar si el paciente comprende su tratamiento, si dispone de apoyo suficiente para las actividades diarias, si utiliza adecuadamente los dispositivos y si sabe cuándo solicitar atención sanitaria. La continuidad de cuidados mejora cuando existe información coherente entre turnos y una transmisión clara al nivel asistencial correspondiente.
Criterios de evaluación enfermera
La eficacia del plan de cuidados puede valorarse mediante indicadores clínicos y funcionales observables durante la estancia. Entre ellos destacan la disminución de la disnea referida, la reducción del esfuerzo respiratorio, la mejor tolerancia al reposo y a la movilización pautada, la expectoración más eficaz cuando existían secreciones, el descanso menos fragmentado y la mejor colaboración con el tratamiento inhalado u oxigenoterapia prescritos.
También se consideran resultados favorables la ausencia de incidentes relacionados con dispositivos, la disminución de la ansiedad asociada al episodio, la comprensión básica del plan terapéutico y la capacidad del paciente o cuidador para reproducir instrucciones esenciales antes del alta. Cuando estos objetivos no se alcanzan o aparecen retrocesos, el plan debe reformularse y comunicarse al equipo de manera proporcionada a la gravedad del cuadro.
Discusión/Conclusiones
La atención enfermera a la disnea por reagudización de EPOC en planta médica exige combinar rapidez de respuesta con capacidad de observación continuada. La mejoría no depende de una única medida, sino de la integración de intervenciones aparentemente simples: posición adecuada, administración segura del tratamiento prescrito, vigilancia respiratoria, organización del esfuerzo, apoyo emocional y educación progresiva. Cuando estas actuaciones se desarrollan de forma coordinada, pueden contribuir a una evolución más segura y a una mayor consistencia del cuidado entre turnos.
Este procedimiento tiene un valor orientativo y debe ajustarse al nivel de complejidad del paciente, a la disponibilidad de recursos y a los protocolos del centro. No todos los pacientes con EPOC reagudizada presentan las mismas necesidades: algunos predominan por hipersecreción y tos ineficaz; otros, por fatiga extrema, ansiedad o dificultades en el manejo del tratamiento inhalado. La individualización sigue siendo la base del cuidado enfermero y obliga a reevaluar de forma periódica la respuesta clínica y funcional.
En el ámbito hospitalario, la seguridad del paciente adquiere una dimensión especialmente relevante. La prevención de errores en oxigenoterapia e inhaloterapia, la detección precoz de signos de deterioro, la reducción del riesgo de caídas y la adecuada transmisión de información clínica son elementos inseparables del tratamiento de la disnea. La práctica enfermera no se limita a ejecutar indicaciones, sino que aporta vigilancia clínica, juicio situacional y capacidad de anticipación.
La preparación del alta representa otra fase decisiva. Persistir en un enfoque centrado exclusivamente en la estabilización intrahospitalaria puede dejar sin abordar dificultades que favorecen nuevas descompensaciones: técnica inhalatoria deficiente, escasa comprensión del plan terapéutico, pobre reconocimiento de síntomas de alarma o falta de apoyo para el autocuidado. Incorporar estos aspectos al ingreso permite una atención más completa y coherente con la continuidad asistencial.
En suma, disponer de una secuencia de actuación enfermera para pacientes con disnea por reagudización de EPOC en planta médica puede ayudar a ordenar prioridades, mejorar la observación clínica y reforzar la seguridad. Su utilidad práctica reside en servir de marco flexible para la toma de decisiones cotidianas, siempre subordinado a la situación del paciente, a la prescripción vigente y a la organización asistencial de cada unidad.
Conflicto de intereses
Los autores comunican que no tienen conflictos de intereses vinculados al desarrollo o publicación de este artículo.
Financiación
Los autores declaran que este artículo no ha contado con financiación externa.
Bibliografía
- Yi J, Wang F, Yue R, Lin Q, Ding R, Xie X, et al.. Effect of sitting and lying Liuzijue for lung rehabilitation in acute exacerbation of chronic obstructive pulmonary disease patients with non-invasive ventilation: Study protocol for a randomized controlled trial. Medicine (Baltimore). 2020;99(38):e22111. doi: https://doi.org/10.1097/MD.0000000000022111
- Aksoy Z, Erol S, Oruç Ö. Effects of empowerment model-based telenursing interventions on empowerment in individuals with COPD. BMC Nurs. 2025;25(1):52. doi: https://doi.org/10.1186/s12912-025-04225-z
- Guo N, Chai S, Wang R, Gu X, Chen J, Zhao H, et al.. Internet of things-based pulmonary rehabilitation for moderate-to-severe chronic obstructive pulmonary disease: a prospective non-randomized controlled intervention study protocol. Front Med (Lausanne). 2026;13:1861226. doi: https://doi.org/10.3389/fmed.2026.1861226
- Xu L, Chen X, Yang C, Feng M, Wu Y. Comparative effectiveness and safety of digital health delivery models for pulmonary rehabilitation in patients with chronic obstructive pulmonary disease: a protocol for systematic review and network meta-analysis of randomised controlled trials. BMJ Open. 2026;16(3):e115607. doi: https://doi.org/10.1136/bmjopen-2025-115607
- Naranjo-Rojas A, Perula-de-Torres LÁ, Cruz-Mosquera FE, Molina-Recio G. Mobile application for monitoring patients under home oxygen therapy: a protocol for a randomized controlled trial. BMC Fam Pract. 2021;22(1):104. doi: https://doi.org/10.1186/s12875-021-01450-8
- Bernocchi P, Scalvini S, Galli T, Paneroni M, Baratti D, Turla O, et al.. A multidisciplinary telehealth program in patients with combined chronic obstructive pulmonary disease and chronic heart failure: study protocol for a randomized controlled trial. Trials. 2016;17(1):462. doi: https://doi.org/10.1186/s13063-016-1584-x
- Lee JS, Cochrane B, Smith TA, Smith SM, Foo S, Garcia L, et al.. A Personalized, Home-Based, Multidisciplinary Outpatient Clinic for Managing Breathlessness in Chronic Obstructive Pulmonary Disease: Protocol for a Single-Arm, Mixed-Methods Cohort Study. JMIR Res Protoc. 2026;15:e85766. doi: https://doi.org/10.2196/85766
- Osadnik CR, Gleeson C, McDonald VM, Holland AE. Pulmonary rehabilitation versus usual care for adults with asthma. Cochrane Database Syst Rev. 2022;8(8):CD013485. doi: https://doi.org/10.1002/14651858.CD013485.pub2
- Anderson J, Hoang T, Hay K, Tay G. Evaluation of inpatient oxygen therapy in hypercapnic chronic obstructive pulmonary disease. Intern Med J. 2021;51(5):654-659. doi: https://doi.org/10.1111/imj.15070
- Wu DL, Luo CL, Du X, Li PP, Jiang M, Liu T, et al.. Current Status and Influencing Factors of Readiness for Discharge of Elderly Patients with Chronic Obstructive Pulmonary Disease. Patient Prefer Adherence. 2023;17:1323-1333. doi: https://doi.org/10.2147/PPA.S410725
- Shen MD, Li YW, Xu LQ, Shi HY, Ni YY, Lin HJ, et al.. Role of active cycle of breathing technique for patients with chronic obstructive pulmonary disease: A pragmatic, randomized clinical trial. Int J Nurs Stud. 2021;117:103880. doi: https://doi.org/10.1016/j.ijnurstu.2021.103880
- Donnan M, Liu TL, Gvalda M, Chen X, Foo CT, MacDonald MI, et al.. Clinical Characteristics and Outcomes of Eosinophilic Exacerbations of COPD. Int J Chron Obstruct Pulmon Dis. 2025;20:1061-1070. doi: https://doi.org/10.2147/COPD.S485246