Health of migrants: access barriers and cultural competence in Nursing
Incluido en la revista CADICE. Vol. I . N.º 7 – Julio 2026
Pág. Inicial: Vol. I; N.º 7:90
Autor principal (primer firmante): Beatriz Alonso Vega
Fecha recepción: 11/06/26
Fecha aceptación: 13/07/26
Fecha de publicación: 18/07/26
Ref.: CADICE. 2026;1(7):90
Autores:
Beatriz Alonso Vega
Javier Muñoz Cabrera
Sara Domínguez Martín
Categoría: Enfermería
Palabras clave: Migrantes; Enfermería basada en la evidencia; Salud comunitaria; Alfabetización en salud; Acceso a la atención; Participación comunitaria; Competencia cultural; Barreras de comunicación; Promoción de la salud; Cuidados de Enfermería
Keywords: Transients and Migrants; Evidence-Based Nursing; Community Health Nursing; Health Literacy; Health Services Accessibility; Community Participation; Cultural Competency; Communication Barriers; Health Promotion; Nursing Care
Resumen
Introducción: La atención sanitaria a personas migrantes plantea retos asistenciales que no pueden reducirse a la mera disponibilidad formal de recursos. La experiencia de acceso y uso de los servicios se ve modulada por factores administrativos, lingüísticos, socioculturales, laborales y relacionales. En este escenario, la Enfermería ocupa una posición relevante por su proximidad clínica, su papel en la continuidad de cuidados y su presencia en ámbitos comunitarios, de atención primaria, urgencias, hospitalización y salud pública.
Objetivos: Analizar las principales barreras de acceso sanitario que pueden afectar a las personas migrantes y revisar el papel de la competencia cultural, la alfabetización en salud y la participación comunitaria en la práctica enfermera.
Metodología: Se presenta una revisión teórica de carácter narrativo orientada a sintetizar conceptos y líneas de actuación aplicables a la práctica enfermera. El desarrollo se organiza en torno a determinantes de acceso, barreras de comunicación, relación terapéutica, respuesta institucional y estrategias de cuidado centradas en la persona y la comunidad.
Resultados: Las barreras de acceso incluyen dificultades de información, obstáculos idiomáticos, incertidumbre sobre derechos sanitarios, diferencias en expectativas sobre el sistema, precariedad social, miedo al estigma y fragmentación asistencial. La competencia cultural en Enfermería no debe entenderse como conocimiento estereotipado sobre grupos, sino como capacidad reflexiva para ofrecer cuidados seguros, respetuosos y adaptados al contexto. La mejora de la alfabetización en salud, el uso adecuado de apoyos de interpretación, la escucha activa y el trabajo intersectorial pueden favorecer la accesibilidad, la adherencia terapéutica y la continuidad asistencial.
Discusión/Conclusiones: La atención enfermera a personas migrantes requiere una mirada clínica y comunitaria que incorpore equidad, comunicación efectiva y valoración individualizada. La competencia cultural, entendida como proceso dinámico, puede contribuir a reducir desigualdades evitables y a mejorar la calidad percibida de los cuidados. Su desarrollo exige formación, apoyo organizativo y coordinación con recursos comunitarios.
Abstract
Introduction: Healthcare for migrant populations involves challenges that go beyond the formal availability of services. Access and effective use of care are influenced by administrative, linguistic, sociocultural, occupational, and relational factors. In this context, nursing plays a relevant role due to its clinical proximity, continuity-of-care functions, and presence in community, primary care, emergency, inpatient, and public health settings.
Objectives: To analyse the main barriers to healthcare access affecting migrant populations and to review the role of cultural competence, health literacy, and community participation in nursing practice.
Methodology: A narrative theoretical review is presented to synthesise concepts and practical lines of action relevant to nursing care. The analysis is organised around access determinants, communication barriers, therapeutic relationship, institutional response, and person- and community-centred strategies.
Results: Barriers to access include difficulties in obtaining information, language obstacles, uncertainty regarding healthcare rights, differences in expectations about the health system, social vulnerability, fear of stigma, and fragmented care pathways. Cultural competence in nursing should not be understood as stereotyped knowledge about groups, but as a reflective ability to provide safe, respectful, and context-sensitive care. Improving health literacy, using adequate interpretation support, active listening, and intersectoral work may enhance accessibility, treatment adherence, and continuity of care.
Discussion/Conclusions: Nursing care for migrant populations requires both clinical and community perspectives, incorporating equity, effective communication, and individualised assessment. Cultural competence, understood as a dynamic process, may help reduce avoidable inequalities and improve the perceived quality of care. Its development requires training, organisational support, and coordination with community resources.
Introducción
La migración es un fenómeno social complejo atravesado por trayectorias biográficas, condiciones económicas, marcos normativos, experiencias de violencia o desarraigo y procesos de adaptación a nuevos entornos. Desde la perspectiva sanitaria, las personas migrantes no constituyen un grupo homogéneo. Sus necesidades de salud, sus recursos de afrontamiento y su relación con los servicios varían según la edad, el género, el motivo migratorio, la situación administrativa, el tiempo de residencia, el nivel educativo, la red social disponible y las condiciones materiales de vida. Esta heterogeneidad obliga a evitar simplificaciones y a sostener una valoración enfermera individualizada.
En la práctica asistencial, las dificultades de acceso no se explican únicamente por la presencia o ausencia de cobertura sanitaria. Con frecuencia intervienen barreras menos visibles: desconocimiento del funcionamiento del sistema, dificultades de comprensión del lenguaje sanitario, experiencias previas negativas, temor a ser juzgado, incompatibilidad entre horarios laborales y citas programadas, falta de apoyos para el cuidado de menores, problemas de movilidad o ausencia de referentes comunitarios que faciliten la orientación inicial. Tales factores pueden retrasar la demanda de ayuda, dificultar el seguimiento de tratamientos o desplazar la atención hacia dispositivos de mayor complejidad.
La Enfermería se sitúa en un punto especialmente sensible de esta realidad. Su contacto continuado con personas, familias y comunidades permite detectar necesidades no expresadas, identificar obstáculos para el autocuidado y adaptar la educación sanitaria a distintos niveles de alfabetización en salud. Además, por su papel en acogida, cribado, seguimiento, promoción de la salud y coordinación asistencial, puede favorecer itinerarios de atención más comprensibles y humanizados.
La competencia cultural ha adquirido relevancia como marco para mejorar la atención a poblaciones diversas. Sin embargo, su sentido profesional va más allá de conocer costumbres o creencias atribuidas a determinados colectivos. Implica reconocer los propios sesgos, explorar el significado que la persona otorga a la salud y la enfermedad, adaptar la comunicación clínica y negociar planes de cuidados realistas dentro del contexto vital de cada paciente. En este proceso también resulta necesario considerar dimensiones estructurales de la desigualdad, ya que no toda dificultad de acceso puede resolverse desde la interacción individual.
Junto a ello, la alfabetización en salud y la participación comunitaria emergen como ejes complementarios. Comprender cómo solicitar atención, interpretar indicaciones básicas, reconocer signos de alarma o saber dónde acudir ante un problema concreto condiciona el uso efectivo del sistema sanitario. La intervención enfermera puede contribuir a mejorar estas capacidades si se apoya en mensajes claros, recursos accesibles y colaboración con agentes comunitarios.
El interés de esta revisión radica en integrar estos elementos desde una perspectiva profesional y prudente, centrada en los cuidados. No se trata de presentar respuestas uniformes, sino de revisar aspectos que pueden orientar una práctica más segura, equitativa y sensible a la diversidad.
Objetivos
Analizar las principales barreras de acceso a la atención sanitaria que pueden afectar a las personas migrantes y examinar su impacto sobre la práctica enfermera.
Como objetivos específicos, se plantea:
- Describir factores lingüísticos, administrativos, socioculturales y socioeconómicos que pueden interferir en el contacto con los servicios sanitarios.
- Examinar el papel de la alfabetización en salud en la comprensión, la toma de decisiones y la adherencia a las recomendaciones de cuidado.
- Revisar el concepto de competencia cultural en Enfermería y su aplicación práctica en la relación terapéutica.
- Explorar estrategias de intervención enfermera orientadas a mejorar accesibilidad, continuidad asistencial y participación comunitaria.
- Reflexionar sobre límites y condiciones organizativas necesarias para una atención más equitativa.
Metodología
Se ha elaborado una revisión teórica de carácter narrativo con finalidad de actualización profesional. El texto se centra en dimensiones conceptuales y asistenciales relevantes para Enfermería en la atención a personas migrantes, integrando conocimientos habitualmente abordados en salud comunitaria, cuidados transculturales, promoción de la salud y accesibilidad sanitaria.
La exposición se organiza a partir de cinco ejes: determinantes de acceso, barreras de comunicación, alfabetización en salud, competencia cultural y estrategias enfermeras de intervención clínica y comunitaria. Este enfoque permite analizar la relación entre factores individuales, relacionales e institucionales sin presentar el tema como un problema exclusivamente atribuible al paciente o a su origen cultural.
Dado el propósito de síntesis y la ausencia de fuentes concretas aportadas de entrada, no se detallan bases de datos, periodos de búsqueda ni resultados bibliométricos. El contenido se formula de manera prudente, evitando cifras, recomendaciones atribuidas a organismos específicos o afirmaciones cerradas no sustentadas en el material proporcionado. La orientación del manuscrito es aplicable a contextos asistenciales diversos, con la consideración de que toda intervención debe adaptarse al marco legal, organizativo y comunitario de cada entorno.
Resultados
Barreras de acceso: una realidad multidimensional
Las barreras de acceso sanitario que afectan a personas migrantes suelen ser acumulativas. Rara vez aparece un único obstáculo aislado; lo más frecuente es la combinación de varios factores que incrementan la dificultad para solicitar, comprender o mantener la atención. Entre ellos destacan los relacionados con la información disponible. No conocer el circuito de atención primaria, el sistema de citación, la diferencia entre consulta programada y atención urgente o los procedimientos administrativos básicos puede generar demoras y uso inadecuado de recursos.
A esta dimensión se suma la incertidumbre respecto a derechos y requisitos de atención. Algunas personas desconocen si pueden ser atendidas, qué documentación se les solicitará o qué consecuencias podría tener facilitar determinados datos. El temor derivado de experiencias previas, propias o compartidas dentro de la comunidad, puede traducirse en evitación del contacto sanitario incluso cuando existe necesidad objetiva de valoración. Este fenómeno no debe interpretarse como desinterés por la salud, sino como respuesta condicionada por vulnerabilidad e inseguridad.
Las condiciones materiales de vida influyen de forma decisiva. Empleos precarios, horarios inestables, dificultad para ausentarse del trabajo, vivienda inadecuada, movilidad geográfica o falta de apoyo para el cuidado de dependientes limitan la capacidad de acudir a citas, seguir recomendaciones y completar procesos asistenciales. Desde Enfermería, valorar estas circunstancias es esencial para ajustar objetivos de cuidado, anticipar barreras y facilitar alternativas realistas dentro del sistema disponible.
Barreras de comunicación y relación terapéutica
La comunicación clínica constituye uno de los puntos más sensibles de la atención. El desconocimiento del idioma o el dominio limitado del vocabulario sanitario puede afectar a la recogida de datos, la explicación del problema de salud, el consentimiento informado, la educación terapéutica y la seguridad del paciente. No se trata solo de traducir palabras. El significado del dolor, del riesgo, de la prevención o de la necesidad de seguimiento puede variar según la experiencia previa con otros sistemas sanitarios y según los marcos culturales de interpretación de la enfermedad.
En ausencia de apoyos adecuados, es frecuente recurrir a familiares o acompañantes como intérpretes improvisados. Aunque en algunos casos puedan facilitar la interacción inicial, esta práctica presenta limitaciones claras: pérdida de precisión, filtrado de la información, dificultad para abordar cuestiones íntimas y riesgo de desplazar a la persona atendida del centro de la conversación. Siempre que sea posible, resulta preferible disponer de recursos que preserven la confidencialidad y favorezcan una comunicación más fiel.
La relación terapéutica también puede verse afectada por sesgos, expectativas discordantes o experiencias de discriminación. Una actitud apresurada, paternalista o basada en suposiciones sobre costumbres del paciente puede deteriorar la alianza asistencial y reforzar la desconfianza. Por el contrario, la escucha activa, la validación de preocupaciones y la exploración respetuosa de creencias y prácticas de salud suelen mejorar la comprensión mutua. En este punto, la competencia cultural no funciona como un repertorio de datos sobre comunidades, sino como una habilidad clínica para preguntar mejor, interpretar con cautela y negociar cuidados posibles.
Alfabetización en salud y capacidad de autocuidado
La alfabetización en salud influye en la capacidad de acceder, comprender, evaluar y utilizar información sanitaria. En personas migrantes, esta dimensión puede verse condicionada por barreras idiomáticas, diferencias en el nivel de escolarización, escasa familiaridad con el sistema sanitario receptor o experiencias previas en modelos de atención muy distintos. Una recomendación aparentemente simple, como acudir en ayunas, realizar un cuidado local o mantener una pauta farmacológica, puede resultar confusa si no se verifica la comprensión real.
La intervención enfermera orientada a la alfabetización en salud requiere adaptar el lenguaje, priorizar mensajes esenciales y evitar sobrecarga informativa. Puede ser útil fragmentar la información, emplear apoyos visuales sencillos, confirmar lo comprendido mediante reformulación y facilitar instrucciones prácticas vinculadas a la vida cotidiana de la persona. Cuando existe pluripatología, cambios frecuentes de tratamiento o necesidades de seguimiento prolongado, esta adaptación se vuelve aún más relevante.
No debe asumirse que baja alfabetización en salud equivale a falta de interés o escasa responsabilidad. Con frecuencia refleja desigualdades educativas, barreras de idioma o dificultades para orientarse en instituciones complejas. Reconocer este hecho permite desplazar la mirada desde el juicio hacia el acompañamiento. El objetivo no es simplificar en exceso, sino hacer la información utilizable, comprensible y segura.
Competencia cultural en Enfermería: de la sensibilidad a la práctica reflexiva
La competencia cultural en Enfermería se entiende mejor como un proceso de aprendizaje continuo que como un estado alcanzado de una vez. Incluye sensibilidad hacia la diversidad, conciencia de los propios marcos de referencia, capacidad para identificar posibles sesgos y disposición a adaptar la intervención sin renunciar a la seguridad clínica. Su valor no reside en confirmar estereotipos sobre hábitos o creencias atribuidos a un colectivo, sino en evitar que tales generalizaciones sustituyan a la valoración individual.
En la práctica, esta competencia se traduce en conductas concretas: preguntar cómo nombra la persona su malestar, explorar expectativas sobre la consulta, averiguar quién participa en la toma de decisiones, identificar barreras para el seguimiento y revisar si las recomendaciones son compatibles con su situación familiar, laboral o económica. También implica reconocer cuándo un conflicto aparente de adherencia puede estar relacionado con falta de comprensión, imposibilidad material de cumplir la indicación o experiencias previas de trato poco respetuoso.
La competencia cultural tiene además una dimensión ética. El respeto a la dignidad, la intimidad y la autonomía no puede depender del origen, la lengua o la situación administrativa. La atención enfermera debe evitar tanto la invisibilización de diferencias relevantes como la sobredimensión cultural de problemas cuya raíz es social o estructural. Un cuidado verdaderamente centrado en la persona necesita integrar ambas perspectivas.
Papel de la Enfermería en la accesibilidad y la continuidad asistencial
En atención primaria y comunitaria, la Enfermería puede actuar como puerta de entrada comprensible al sistema sanitario. La acogida inicial, la identificación de necesidades básicas de información, la detección de dificultades de comunicación y la orientación sobre recursos disponibles son intervenciones con potencial para reducir pérdidas de seguimiento. Este papel resulta especialmente útil cuando la persona se enfrenta por primera vez a circuitos administrativos o no dispone de red social de apoyo.
En el ámbito hospitalario y en urgencias, la continuidad asistencial adquiere especial importancia. El alta sin instrucciones comprensibles, sin valorar capacidad real de cumplimiento o sin coordinación con recursos comunitarios puede aumentar el riesgo de reconsulta, empeoramiento clínico o abandono de cuidados. La planificación del alta debe incorporar la situación social, el idioma, la disponibilidad de apoyo familiar y la necesidad de seguimiento posterior.
La Enfermería también cumple una función mediadora entre discurso técnico y experiencia cotidiana. Convertir indicaciones complejas en acciones realizables, detectar señales de comprensión insuficiente y favorecer un espacio relacional seguro forman parte de la calidad del cuidado. Esta mediación es particularmente valiosa en promoción de la salud, vacunación, salud sexual y reproductiva, salud infantil, manejo de enfermedades crónicas y cuidados en salud mental.
Participación comunitaria y trabajo intersectorial
Muchas barreras de acceso no pueden resolverse únicamente dentro de la consulta. La colaboración con agentes comunitarios, mediadores interculturales, asociaciones vecinales, recursos sociales, centros educativos y entidades del tercer sector puede mejorar el alcance de las intervenciones y facilitar la construcción de confianza. La participación comunitaria no debe entenderse como acción periférica, sino como componente útil para aproximar el sistema sanitario a poblaciones que, por distintos motivos, no siempre se vinculan de forma estable con él.
La Enfermería comunitaria dispone de herramientas especialmente adecuadas para este enfoque: educación grupal, actividades de promoción de la salud, detección de activos comunitarios, coordinación interprofesional y seguimiento de situaciones de vulnerabilidad. Cuando la comunidad participa en el diseño y difusión de mensajes de salud, es más probable que estos resulten pertinentes, comprensibles y culturalmente aceptables.
El trabajo intersectorial también permite abordar determinantes sociales estrechamente ligados a la salud. Problemas de vivienda, inseguridad alimentaria, explotación laboral o violencia pueden aparecer en la consulta con forma de síntomas somáticos, malestar emocional o dificultades de autocuidado. La respuesta enfermera no sustituye a otros sistemas de protección, pero puede contribuir a detectar necesidades, orientar derivaciones y sostener la continuidad relacional.
Límites frecuentes y necesidades organizativas
La mejora de la atención a personas migrantes no depende solo de la voluntad individual de los profesionales. Existen condicionantes organizativos relevantes: tiempo de consulta insuficiente, ausencia de apoyos de interpretación, fragmentación entre niveles asistenciales, burocracia compleja y escasa formación específica. Estas limitaciones pueden favorecer respuestas improvisadas o centrar la intervención en la resolución inmediata del motivo de consulta, dejando sin explorar factores que condicionan el pronóstico y la adherencia.
Por ello, la competencia cultural debe entenderse también como responsabilidad institucional. Los equipos necesitan marcos de actuación que faciliten la comunicación, espacios de formación continuada, herramientas de valoración social y circuitos de coordinación con recursos comunitarios. Del mismo modo, la accesibilidad mejora cuando la información administrativa y educativa es clara, multiformato y adaptable a distintos niveles de comprensión.
Desde una perspectiva de calidad asistencial, la equidad no supone ofrecer exactamente lo mismo a todas las personas, sino ajustar la atención para que el cuidado sea realmente utilizable. Esta idea tiene implicaciones prácticas en la programación de citas, en la preparación del alta, en la elaboración de materiales educativos y en la manera de evaluar resultados de cuidados.
Discusión/Conclusiones
La atención a personas migrantes pone de manifiesto que el acceso sanitario es un proceso más amplio que la entrada formal al sistema. Comprende la posibilidad real de comprender la información, confiar en los profesionales, acudir a los dispositivos adecuados, mantener tratamientos y participar en decisiones sobre el propio cuidado. Cuando estas condiciones fallan, aumentan la discontinuidad y la atención tardía, con repercusiones clínicas, sociales y éticas.
La Enfermería dispone de una posición privilegiada para intervenir sobre varios de estos puntos. Su proximidad a la experiencia cotidiana de pacientes y familias permite detectar barreras que no siempre quedan registradas en la historia clínica: miedo, desorientación, cansancio, falta de red, incompatibilidad horaria, dificultades económicas o malentendidos derivados del lenguaje. Convertir esa información en planes de cuidados ajustados es una tarea de alto valor asistencial.
La competencia cultural aporta un marco útil siempre que se interprete de forma crítica y dinámica. No consiste en clasificar a las personas por origen ni en atribuir conductas por pertenencia grupal. Su aportación real se observa cuando mejora la escucha, reduce respuestas estereotipadas y ayuda a adaptar la comunicación y la planificación de cuidados a contextos de vida concretos. En este sentido, la reflexión sobre sesgos profesionales y sobre desigualdades estructurales forma parte del cuidado seguro.
La alfabetización en salud y la participación comunitaria refuerzan esta perspectiva. Una intervención enfermera que explica, verifica comprensión, reordena información y enlaza con recursos próximos puede modificar de manera significativa la experiencia asistencial. Del mismo modo, la colaboración con agentes comunitarios y servicios sociales amplía la capacidad de respuesta ante problemas que exceden el acto clínico.
Persisten, no obstante, límites relevantes. Sin apoyos organizativos, formación y circuitos de coordinación, el esfuerzo individual de los profesionales puede resultar insuficiente. Por ello, avanzar hacia una atención más equitativa requiere combinar competencia relacional, sensibilidad comunitaria y medidas institucionales que hagan la accesibilidad operativa en la práctica cotidiana.
Desde la perspectiva enfermera, atender a personas migrantes implica cuidar con precisión clínica y con comprensión del contexto. Esa doble mirada, clínica y social, puede contribuir a reducir desigualdades evitables y a mejorar la calidad percibida y efectiva de los cuidados, especialmente en los puntos donde el sistema resulta más difícil de entender, transitar y sostener.
Conflicto de intereses
Los autores declaran la ausencia de conflictos de intereses en la preparación de este manuscrito.
Financiación
El presente manuscrito se ha realizado sin financiación externa específica.
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