Cuidados de traqueostomía en paciente crítico durante destete ventilatorio

Tracheostomy care in a critically ill patient during ventilator weaning

Incluido en la revista CADICE. Vol. I . N.º 8 – Agosto 2026

Pág. Inicial: Vol. I; N.º 8:183

Autor principal (primer firmante): Cristina Moreno Vila

Fecha recepción: 06/07/26

Fecha aceptación: 30/07/26

Fecha de publicación: 06/08/26

Ref.: CADICE. 2026;1(8):183

Autores:
Cristina Moreno Vila
Daniel Ortega Medina
Patricia Serrano López

Categoría: Enfermería

Palabras clave: Comunicación; Cuidados de Enfermería; Cuidados críticos; Destete ventilatorio; Aspiración de secreciones; Proceso de Enfermería; Paciente crítico; Monitorización fisiológica; Unidades de cuidados intensivos; Traqueostomía

Keywords: Communication; Nursing Care; Critical Care; Ventilator Weaning; Suction; Nursing Process; Critical Illness; Monitoring, Physiologic; Intensive Care Units; Tracheostomy

Resumen

Introducción: La traqueostomía es un recurso frecuente en el paciente crítico con necesidad de soporte respiratorio prolongado y suele adquirir especial relevancia durante el destete ventilatorio. En esta fase, los cuidados de Enfermería deben integrar la vigilancia respiratoria, el manejo de secreciones, la prevención de complicaciones locales y sistémicas, la comunicación terapéutica y la continuidad del proceso asistencial.

Objetivos: Describir el abordaje enfermero de una situación clínica de paciente crítico portador de traqueostomía durante el destete ventilatorio, identificando problemas de cuidados, prioridades asistenciales, intervenciones y evolución clínica observada.

Metodología: Se expone una situación clínica del ámbito de cuidados intensivos estructurada mediante el proceso de Enfermería. La valoración se organiza a partir de la situación respiratoria, el estado hemodinámico general, la tolerancia al destete, la presencia de secreciones, la integridad cutánea y periestomal, la necesidad de aspiración, la capacidad de comunicación, el confort y la participación familiar.

Resultados: El abordaje enfermero permitió priorizar la permeabilidad de la vía aérea, la monitorización fisiológica estrecha, el cuidado del estoma y de la cánula, la humidificación, la aspiración de secreciones cuando fue clínicamente indicada, así como medidas dirigidas a disminuir ansiedad, favorecer el descanso y facilitar la comunicación. La planificación individualizada se asoció a una progresiva mejor tolerancia a los periodos de respiración espontánea, menor necesidad de aspiración y mejor adaptación del paciente al proceso de destete.

Discusión/Conclusiones: El cuidado de la traqueostomía durante el destete ventilatorio exige una actuación enfermera continuada, anticipatoria y centrada en la seguridad. La valoración clínica repetida y la coordinación interdisciplinar pueden contribuir a detectar precozmente signos de intolerancia, prevenir incidentes relacionados con la vía aérea artificial y mejorar la experiencia del paciente crítico.

Abstract

Introduction: Tracheostomy is frequently used in critically ill patients requiring prolonged respiratory support and becomes especially relevant during ventilator weaning. At this stage, nursing care must integrate respiratory surveillance, secretion management, prevention of local and systemic complications, therapeutic communication, and continuity of care.

Objectives: To describe the nursing management of a critically ill patient with tracheostomy during ventilator weaning, identifying care problems, clinical priorities, interventions, and observed evolution.

Methodology: A clinical situation from an intensive care setting is presented and structured through the nursing process. Assessment focuses on respiratory status, general hemodynamic condition, weaning tolerance, secretion burden, skin and peristomal integrity, need for suctioning, communication ability, comfort, and family involvement.

Results: Nursing management made it possible to prioritize airway patency, close physiologic monitoring, stoma and cannula care, humidification, clinically indicated suctioning, and interventions aimed at reducing anxiety, promoting rest, and facilitating communication. Individualized planning was associated with progressive improvement in tolerance to spontaneous breathing periods, lower suction requirements, and better adaptation to the weaning process.

Discussion/Conclusions: Tracheostomy care during ventilator weaning requires continuous, anticipatory, and safety-oriented nursing practice. Repeated clinical assessment and interdisciplinary coordination may help detect early signs of intolerance, prevent adverse events related to the artificial airway, and improve the experience of the critically ill patient.

Introducción

El paciente crítico sometido a ventilación mecánica prolongada puede precisar traqueostomía como parte de su manejo respiratorio. Aunque su indicación y el momento de realización dependen del contexto clínico, una vez establecida, la cánula de traqueostomía modifica de manera sustancial los cuidados diarios y reorienta prioridades enfermeras relacionadas con la vía aérea, el patrón respiratorio, la comunicación, la humidificación y la prevención de complicaciones. Este cambio adquiere especial complejidad cuando se inicia o progresa el destete ventilatorio.

La fase de destete no consiste únicamente en reducir el soporte respiratorio. Implica valorar de forma continuada la capacidad del paciente para sostener una ventilación eficaz, eliminar secreciones, tolerar cambios en la carga respiratoria y mantener estabilidad clínica suficiente. En este escenario, la traqueostomía puede facilitar ciertos aspectos del manejo respiratorio, pero también introduce riesgos que exigen vigilancia estrecha: obstrucción por secreciones, desplazamiento de la cánula, lesión periestomal, sangrado, deterioro del confort y dificultad para la expresión de necesidades.

Desde la perspectiva enfermera, el cuidado de la traqueostomía en cuidados intensivos no se limita a una técnica. Requiere integrar observación clínica, toma de decisiones en tiempo real y coordinación con el equipo interdisciplinar. La valoración del trabajo respiratorio, la eficacia de la tos, el aspecto y volumen de las secreciones, la adaptación a los periodos de respiración espontánea y la respuesta emocional del paciente forman parte de un mismo proceso de cuidados. La seguridad depende tanto de la correcta ejecución de procedimientos como de la capacidad para identificar cambios sutiles que anticipen intolerancia o complicación.

Además, la presencia de una vía aérea artificial condiciona la comunicación y el bienestar psicológico. El paciente puede experimentar miedo, frustración o sensación de pérdida de control, especialmente cuando intenta expresar disconfort, necesidad de aspiración o cansancio respiratorio. Por ello, los cuidados enfermeros deben incorporar estrategias de comunicación adaptadas y medidas de apoyo emocional, sin separarlas del manejo respiratorio.

El interés de este abordaje radica en que la evolución durante el destete suele depender de múltiples factores clínicos y de cuidados. Un plan enfermero estructurado, flexible y centrado en objetivos realistas puede contribuir a sostener la tolerancia al proceso, evitar interrupciones innecesarias y favorecer una transición más segura hacia menor dependencia del ventilador.

Objetivos

Objetivo general: Analizar el abordaje enfermero de un paciente crítico portador de traqueostomía durante el destete ventilatorio, considerando la valoración clínica, la priorización de problemas de cuidados, las intervenciones aplicadas y la evolución asistencial.

Objetivos específicos:

  • Describir los elementos de valoración enfermera más relevantes en la vigilancia de la traqueostomía durante el destete ventilatorio.
  • Identificar problemas de cuidados relacionados con la permeabilidad de la vía aérea, la eliminación de secreciones, la tolerancia al esfuerzo respiratorio, el deterioro de la comunicación y el confort.
  • Desarrollar intervenciones orientadas al mantenimiento de la vía aérea artificial, la prevención de complicaciones y la monitorización fisiológica continuada.
  • Explorar el papel de Enfermería en la comunicación con el paciente y en la participación de la familia durante una fase clínica de elevada vulnerabilidad.
  • Valorar la utilidad de una planificación individualizada para favorecer la progresión del destete y la seguridad del paciente.

Metodología

Se desarrolla una situación clínica del ámbito hospitalario organizada mediante el proceso de Enfermería. El caso se centra en un adulto ingresado en una unidad de cuidados intensivos, portador de traqueostomía tras ventilación mecánica prolongada, en fase de destete ventilatorio progresivo. El enfoque se orienta al análisis clínico-asistencial de los cuidados y no a la evaluación de una intervención experimental.

La valoración inicial se estructura a partir de dimensiones especialmente relevantes en este tipo de paciente: situación respiratoria basal, tipo y cantidad de secreciones, necesidad y respuesta a la aspiración, tolerancia a los periodos con menor soporte ventilatorio, estado del estoma, fijación de la cánula, integridad de la piel circundante, nivel de consciencia, cooperación, descanso, dolor, ansiedad, capacidad de comunicación y apoyo familiar. Se incorporan también datos de observación continuada obtenidos durante la atención ordinaria en cuidados intensivos, con atención a la monitorización fisiológica y a la evolución clínica tras las intervenciones enfermeras.

La planificación se formula en términos de problemas de cuidados prioritarios y objetivos asistenciales progresivos. Entre ellos se incluyen el mantenimiento de la permeabilidad de la vía aérea, la optimización del patrón respiratorio, la reducción de riesgos asociados a la traqueostomía, la preservación de la integridad cutánea, la mejora del confort y el apoyo a la comunicación. Las intervenciones se describen de forma razonada, adaptadas a la respuesta del paciente y al contexto de una unidad de críticos, evitando presentar el contenido como un protocolo cerrado.

El seguimiento se expone mediante evolución clínica narrativa, destacando la relación entre valoración, decisiones enfermeras y respuesta observada. Este planteamiento permite mostrar cómo los cuidados de traqueostomía se integran en el proceso más amplio de destete ventilatorio y de recuperación funcional del paciente crítico.

Resultados

Presentación de la situación clínica

Paciente varón de 68 años, identificado con las iniciales J. M., ingresado en unidad de cuidados intensivos tras insuficiencia respiratoria aguda en el contexto de un proceso médico grave que precisó intubación orotraqueal y ventilación mecánica mantenida. Ante la necesidad de soporte respiratorio prolongado y la previsión de destete complejo, se practicó traqueostomía. En el momento de la valoración enfermera, el paciente se encontraba hemodinámicamente estable, despierto, con periodos de adecuada interacción y con inicio de respiración espontánea supervisada en determinados intervalos del día.

Presentaba secreciones traqueales espesas de eliminación irregular, tos poco eficaz en algunos momentos de fatiga, necesidad intermitente de aspiración y episodios de inquietud coincidiendo con acumulación de secreciones o incremento del trabajo respiratorio. El estoma mostraba aspecto conservado, sin signos llamativos de complicación local, aunque con riesgo de maceración por humedad y contacto continuado con secreciones. La comunicación verbal estaba limitada por la presencia de la cánula y por la situación general de debilidad, lo que generaba frustración visible y dificultaba la expresión de necesidades básicas.

Durante los primeros intentos de reducción de soporte ventilatorio se observaron oscilaciones en la tolerancia clínica: aumento del esfuerzo respiratorio, necesidad de pausas, cansancio al final de los periodos de respiración espontánea y mayor demanda de apoyo emocional. Estas manifestaciones no eran constantes, pero exigían una vigilancia enfermera estrecha y una interpretación integrada del conjunto de signos.

Valoración enfermera prioritaria

La primera prioridad asistencial fue la permeabilidad de la vía aérea artificial. Se valoró de forma continuada la presencia de ruidos respiratorios sugestivos de secreciones retenidas, la eficacia de la tos, la necesidad real de aspiración y la respuesta clínica tras la misma. Se evitó la aspiración rutinaria desligada de indicación clínica, priorizando la observación del patrón respiratorio, la auscultación, la presencia de secreciones visibles y los cambios en la tolerancia al destete.

La segunda prioridad fue la monitorización de la respuesta al destete ventilatorio. El equipo de Enfermería registró signos de intolerancia como aumento del trabajo respiratorio, uso de musculatura accesoria, intranquilidad, deterioro del descanso y dificultad para mantener periodos de respiración espontánea previamente tolerados. Esta vigilancia se acompañó de observación del nivel de fatiga y de la capacidad para recuperarse tras el esfuerzo respiratorio.

En tercer lugar, se valoró el entorno local de la traqueostomía. La revisión del estoma, de la piel pericanular y del sistema de fijación se realizó con atención a humedad, enrojecimiento, presión excesiva, suciedad visible, acúmulo de secreciones y confort del paciente durante las curas. El objetivo no fue solo prevenir lesión cutánea, sino también reducir factores que pudieran favorecer colonización local, desplazamiento de la cánula o dolor en la zona.

La comunicación y el estado emocional constituyeron otra dimensión central. J. M. intentaba en ocasiones vocalizar sin éxito, lo que aumentaba su ansiedad y hacía más difícil interpretar síntomas subjetivos. Se observó mayor cooperación cuando el paciente disponía de estrategias alternativas para expresar cansancio, dolor, necesidad de aspiración o demanda de reposicionamiento.

Problemas de cuidados identificados

El análisis de la valoración permitió identificar como problemas prioritarios la limpieza ineficaz de las vías aéreas, el riesgo de deterioro del intercambio respiratorio durante la progresión del destete, el deterioro de la comunicación verbal asociado a la traqueostomía, el riesgo de deterioro de la integridad cutánea periestomal, la ansiedad situacional relacionada con la dificultad respiratoria y la dependencia parcial para actividades básicas. Junto a estos problemas, se consideró de forma transversal el riesgo de incidentes relacionados con la vía aérea artificial, especialmente obstrucción o desplazamiento accidental.

Planificación de cuidados

Se establecieron como resultados esperados la permeabilidad mantenida de la vía aérea, la disminución de episodios de retención de secreciones, una mejor tolerancia clínica a los periodos de respiración espontánea, la ausencia de complicaciones locales relevantes en el estoma, la reducción de manifestaciones de ansiedad y una comunicación más funcional con el entorno asistencial.

Para ello se planificaron intervenciones enfermeras centradas en seis áreas: vigilancia respiratoria continuada, manejo de secreciones y humidificación, cuidados del estoma y de la cánula, prevención de complicaciones, apoyo a la comunicación y sostén emocional, y coordinación con el equipo para adaptar tiempos y exigencia del destete a la respuesta observada.

Intervenciones enfermeras desarrolladas

Monitorización respiratoria y detección precoz de intolerancia. Se realizó observación sistemática del patrón respiratorio, del nivel de esfuerzo, de la sincronía con el ventilador en los periodos asistidos y de la recuperación clínica tras cada fase de respiración espontánea. La información se registró de forma evolutiva para identificar tendencias y no solo episodios aislados. Esta lectura longitudinal resultó útil para diferenciar cansancio puntual de un empeoramiento sostenido.

Manejo de secreciones. Se favoreció una humidificación adecuada del circuito y de la vía aérea artificial, se promovieron cambios posturales compatibles con la estabilidad clínica y se efectuó aspiración de secreciones cuando existían signos que la justificaban. La técnica se realizó con medidas de asepsia y con preparación previa del paciente, explicando la intervención incluso cuando la respuesta verbal era limitada. Tras cada aspiración se reevaluó la mejoría clínica, la cantidad y características de las secreciones y la necesidad de nuevas medidas complementarias.

Cuidado local de la traqueostomía. Se efectuaron curas periódicas del estoma con revisión del estado de la piel, retirada de restos de secreciones y cambio del material húmedo o sucio. La fijación de la cánula se comprobó de forma regular para mantener estabilidad sin ejercer presión excesiva. Se prestó especial atención a la zona posterior del cuello y a los puntos de apoyo, por el riesgo de lesión asociado a dispositivos y sudoración.

Seguridad de la vía aérea artificial. En cada turno se verificó la correcta posición externa de la cánula, la disponibilidad del material necesario para actuar ante una incidencia y la coordinación del equipo ante movilizaciones o procedimientos. Las transferencias, la higiene en cama y los cambios posturales se realizaron minimizando tracciones accidentales sobre la traqueostomía. La vigilancia se intensificó en momentos de agitación, tos intensa o manipulación frecuente del área cervical.

Apoyo a la comunicación. Se facilitaron formas alternativas de expresión mediante preguntas cerradas, códigos gestuales sencillos y soporte escrito cuando el nivel de fuerza lo permitía. Esta intervención redujo la incertidumbre del paciente y mejoró la detección precoz de molestias respiratorias. La adaptación del lenguaje por parte del equipo, con mensajes breves y pausados, favoreció una interacción más eficaz.

Confort y reducción de ansiedad. Se adoptaron medidas no farmacológicas dirigidas a disminuir la sensación de amenaza: información anticipada sobre procedimientos, presencia terapéutica, reorganización de los cuidados para evitar interrupciones innecesarias del descanso, control postural y adecuación del entorno. El paciente mostró mejor tolerancia a los periodos de menor soporte cuando percibía acompañamiento y entendía el motivo de las intervenciones.

Participación familiar. Cuando la situación lo permitió, se orientó a la familia sobre la imposibilidad temporal de comunicación verbal fluida, las formas adecuadas de interacción y la importancia de transmitir mensajes sencillos y tranquilizadores. Su presencia resultó útil para disminuir inquietud en determinados momentos y para sostener la motivación del paciente durante el proceso.

Evolución clínica

En los primeros días de seguimiento, el paciente mantuvo una necesidad variable de aspiración, especialmente tras periodos de reposo prolongado o al final de las fases de respiración espontánea. La observación continuada permitió ajustar mejor los momentos de intervención y evitar manipulaciones innecesarias. Con la combinación de humidificación, cambios posturales, vigilancia estrecha y aspiración indicada por clínica, se observó una disminución progresiva de episodios de secreciones retenidas con repercusión funcional.

La tolerancia al destete mejoró de forma gradual. Persistieron momentos de fatiga respiratoria, pero el paciente consiguió sostener intervalos más prolongados con menor sensación subjetiva de ahogo y menor inquietud conductual. El registro enfermero puso de manifiesto que los signos iniciales de cansancio aparecían más tarde y que la recuperación tras el esfuerzo respiratorio era más rápida que en los primeros intentos.

El estoma se mantuvo sin complicaciones locales de relevancia clínica durante el periodo descrito. La piel periestomal permaneció íntegra, con episodios leves de humedad controlados mediante curas y vigilancia frecuente. No se objetivaron incidentes de desplazamiento accidental de la cánula ni obstrucción completa, aunque la situación de riesgo se consideró presente en todo momento y justificó la continuidad de las medidas preventivas.

En el ámbito emocional, la disponibilidad de herramientas de comunicación sencillas redujo la frustración observada al inicio. J. M. comenzó a anticipar mejor sus necesidades, señalando con gestos la presencia de secreciones, la demanda de reposicionamiento o la aparición de cansancio. Esta mejoría no eliminó la ansiedad asociada al proceso, pero permitió un cuidado más ajustado y una relación terapéutica más eficaz.

Globalmente, la evolución fue compatible con progresión favorable del destete ventilatorio, sostenida por una planificación enfermera individualizada y por la coordinación continuada con el equipo asistencial.

Discusión/Conclusiones

El caso expuesto muestra que los cuidados de traqueostomía durante el destete ventilatorio no pueden reducirse a una sucesión de técnicas aisladas. La práctica enfermera adquiere valor cuando integra la observación clínica del paciente, la lectura evolutiva de su respuesta y la capacidad para intervenir antes de que una dificultad respiratoria se traduzca en una complicación mayor. En la unidad de cuidados intensivos, pequeños cambios en la cantidad de secreciones, en la expresión facial, en el esfuerzo respiratorio o en el patrón de descanso pueden ofrecer información decisiva para ajustar el plan de cuidados.

Uno de los aspectos más relevantes es el equilibrio entre la vigilancia estrecha y la evitación de maniobras innecesarias. La aspiración de secreciones, por ejemplo, forma parte del cuidado habitual de muchos pacientes con traqueostomía, pero su indicación debe basarse en valoración clínica. Esta forma de proceder puede disminuir el malestar, reducir la manipulación de la vía aérea y favorecer una atención más segura. Del mismo modo, la humidificación, las curas del estoma, la revisión de fijaciones y la organización cuidadosa de movilizaciones no son actuaciones accesorias, sino elementos que sostienen la viabilidad del proceso de destete.

La comunicación merece una consideración específica. El paciente crítico con traqueostomía puede conservar capacidad cognitiva suficiente para comprender su situación y, sin embargo, carecer de medios eficaces para expresar síntomas o emociones. Esta disociación aumenta la vulnerabilidad y puede agravar la ansiedad. El uso de estrategias sencillas, consistentes y adaptadas al nivel funcional del paciente puede mejorar la calidad del cuidado y prevenir errores derivados de una comunicación insuficiente. En este sentido, la dimensión relacional de Enfermería tiene una repercusión clínica directa.

También resulta evidente la necesidad de coordinación interdisciplinar. La progresión del destete depende de decisiones compartidas entre profesionales, pero la Enfermería aporta una observación continuada que a menudo permite identificar con antelación la tolerancia real del paciente. Los registros evolutivos, la transmisión estructurada de incidencias y la participación activa en la planificación diaria facilitan ajustes más seguros en la estrategia respiratoria.

Entre las limitaciones del abordaje presentado se encuentra su carácter centrado en una situación clínica concreta, lo que no permite extrapolar de forma automática todas las decisiones a otros pacientes con diferente etiología, carga de secreciones, nivel neurológico o complejidad hemodinámica. La atención debe individualizarse según el contexto asistencial, el tipo de cánula, los recursos disponibles y los protocolos vigentes en cada unidad.

Pese a ello, la experiencia descrita permite extraer una conclusión práctica: el cuidado enfermero de la traqueostomía durante el destete ventilatorio exige una combinación de competencia técnica, capacidad de vigilancia, juicio clínico y sensibilidad para atender necesidades no siempre visibles. Mantener la vía aérea permeable, preservar la integridad local, detectar precozmente la fatiga respiratoria y sostener la comunicación del paciente son intervenciones interdependientes. Su adecuada integración puede contribuir a una evolución más segura y a una vivencia menos traumática del proceso crítico.

Conflicto de intereses

Los autores manifiestan que no existe ningún conflicto de intereses que haya podido influir en el contenido del presente trabajo.

Financiación

La elaboración de este artículo no contó con financiación externa pública ni privada.

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