Prevención de infección asociada a catéter venoso central en UCI

Prevention of central venous catheter-associated infection in the ICU

Incluido en la revista CADICE. Vol. I . N.º 8 – Agosto 2026

Pág. Inicial: Vol. I; N.º 8:217

Autor principal (primer firmante): Eva Sánchez Domínguez

Fecha recepción: 06/07/26

Fecha aceptación: 08/08/26

Fecha de publicación: 13/08/26

Ref.: CADICE. 2026;1(8):217

Autores:
Eva Sánchez Domínguez
Óscar Romero Gil
Silvia Cano Morales
Marcos Vidal Nieto
Lorena Pardo Sáez

Categoría: Enfermería

Palabras clave: Bacteriemia; Paciente crítico; Cuidados de Enfermería; Monitorización fisiológica; Técnica aséptica; Catéter venoso central; Unidades de cuidados intensivos; Proceso de Enfermería; Informes de casos; Cuidados críticos

Keywords: Bacteremia; Critical Illness; Nursing Care; Monitoring, Physiologic; Aseptic Technique; Central Venous Catheters; Intensive Care Units; Nursing Process; Case Reports; Critical Care

Resumen

Introducción: La utilización del catéter venoso central forma parte del manejo habitual del paciente crítico por su utilidad para la administración de fármacos, soporte hemodinámico, monitorización y acceso vascular mantenido. Sin embargo, su empleo se asocia a complicaciones potencialmente graves, entre ellas la infección relacionada con el dispositivo y la bacteriemia secundaria. En este contexto, la práctica enfermera ocupa una posición decisiva, ya que la inserción, el mantenimiento, la vigilancia clínica y la retirada oportuna del catéter dependen en gran medida de cuidados sistemáticos y seguros.

Objetivos: Analizar, a partir de una situación clínica en UCI, los elementos de valoración, planificación e intervención enfermera orientados a prevenir la infección asociada a catéter venoso central, así como identificar aspectos organizativos y clínicos que condicionan la seguridad del proceso.

Metodología: Se expone una situación clínica del ámbito de cuidados intensivos estructurada mediante el proceso de Enfermería. El abordaje integra valoración inicial, identificación de problemas de cuidados, planificación de intervenciones, seguimiento evolutivo y análisis de medidas preventivas vinculadas a técnica aséptica, monitorización y mantenimiento del acceso venoso central.

Resultados: La evolución clínica mostró que la combinación de inserción en condiciones de máxima barrera estéril, higiene de manos, desinfección adecuada, fijación segura, curas protocolizadas, revisión diaria de la necesidad del dispositivo y vigilancia estrecha del punto de inserción y del estado general puede contribuir a reducir situaciones de riesgo. La participación continuada de Enfermería permitió detectar precozmente signos compatibles con complicación local, corregir incidencias del sistema de perfusión y reforzar la adherencia del equipo a prácticas seguras.

Discusión/Conclusiones: La prevención de la infección asociada a catéter venoso central en UCI no depende de una medida aislada, sino de un conjunto de acciones coordinadas y mantenidas en el tiempo. El razonamiento clínico enfermero, la observación sistemática y la estandarización de cuidados resultan especialmente relevantes en pacientes críticos, donde la vulnerabilidad, la complejidad terapéutica y la exposición a procedimientos invasivos incrementan el riesgo de eventos adversos.

Abstract

Introduction: Central venous catheters are commonly used in critically ill patients for hemodynamic support, drug administration, physiologic monitoring and sustained vascular access. Their use, however, may lead to serious complications, including catheter-related infection and secondary bacteremia. In this setting, nursing practice plays a major role because insertion assistance, catheter maintenance, clinical surveillance and timely removal largely depend on consistent and safe nursing care.

Objectives: To analyze, through an intensive care clinical situation, nursing assessment, planning and interventions aimed at preventing central venous catheter-associated infection, and to identify clinical and organizational factors that influence patient safety.

Methodology: A critical care clinical case is presented and organized according to the nursing process. The approach includes initial assessment, identification of care problems, planning of interventions, follow-up and analysis of preventive measures related to aseptic technique, physiologic monitoring and maintenance of central venous access.

Results: Clinical evolution suggested that the combination of maximal sterile barrier precautions during insertion, hand hygiene, appropriate skin antisepsis, secure fixation, scheduled dressing care, daily review of catheter need and close surveillance of the insertion site and overall condition may help reduce risk situations. Continuous nursing involvement allowed early recognition of local complications, correction of infusion system incidents and reinforcement of team adherence to safe practices.

Discussion/Conclusions: Prevention of central venous catheter-associated infection in the intensive care unit does not rely on a single intervention but on a coordinated set of actions sustained over time. Nursing clinical reasoning, systematic observation and standardized care are especially relevant in critically ill patients, whose vulnerability, therapeutic complexity and exposure to invasive procedures increase the risk of adverse events.

Introducción

El catéter venoso central constituye un recurso frecuente en las unidades de cuidados intensivos por la necesidad de administrar tratamientos vasoactivos, sedación, nutrición parenteral, antibioterapia de amplio espectro o fluidoterapia compleja, además de facilitar la monitorización hemodinámica en determinados pacientes. Su utilidad clínica es indudable, pero la presencia de un acceso vascular profundo supone la ruptura mantenida de la barrera cutánea y la manipulación repetida de un sistema susceptible de contaminación intraluminal o extraluminal.

La infección asociada al catéter no puede interpretarse únicamente como una complicación técnica. Afecta a la seguridad del paciente, condiciona la evolución clínica, puede prolongar la estancia en UCI y obliga con frecuencia a replantear accesos venosos, tratamiento antimicrobiano y continuidad terapéutica. En personas críticamente enfermas, además, el reconocimiento temprano puede verse dificultado por la coexistencia de inflamación sistémica, soporte invasivo, alteraciones inmunológicas o focos infecciosos concomitantes.

La práctica enfermera se sitúa en el núcleo del proceso preventivo. La enfermera participa en la preparación del material y del campo estéril, colabora en la inserción, mantiene el sistema de perfusión, realiza curas, evalúa el punto de entrada, verifica la permeabilidad, identifica signos de alarma y promueve la retirada del dispositivo cuando deja de ser necesario. A ello se suma la responsabilidad de registrar incidencias, comunicar hallazgos al equipo y favorecer la adherencia a medidas de asepsia por parte de todos los profesionales implicados.

Desde una perspectiva de cuidados, la prevención exige integrar conocimientos sobre técnica aséptica, monitorización fisiológica, control de dispositivos invasivos y respuesta clínica del paciente. También requiere considerar factores como la sedación, la ventilación mecánica, la inestabilidad hemodinámica, la nutrición, el estado cutáneo y la carga de manipulación del catéter. El riesgo no reside solo en el momento de la canalización; se mantiene durante todo el periodo de uso y puede aumentar cuando se banaliza el acceso venoso central como un elemento rutinario de la UCI.

Por este motivo, el análisis de situaciones clínicas concretas resulta útil para comprender cómo se articulan los cuidados preventivos en la práctica diaria. La observación detallada de un caso permite identificar decisiones clínicas, problemas de coordinación, maniobras seguras y puntos vulnerables del proceso que no siempre se aprecian en las descripciones exclusivamente teóricas.

Objetivos

El objetivo general de este trabajo es exponer el abordaje enfermero orientado a la prevención de la infección asociada a catéter venoso central en una persona ingresada en UCI.

Como objetivos específicos se plantean los siguientes:

  • Describir la valoración enfermera de un paciente crítico portador de catéter venoso central, con atención al riesgo de infección y a los factores clínicos que pueden favorecerla.
  • Analizar los cuidados relacionados con la inserción, el mantenimiento y la vigilancia del dispositivo en el entorno de cuidados intensivos.
  • Identificar problemas de cuidados prioritarios y criterios de seguimiento útiles para la detección precoz de complicaciones.
  • Mostrar la relevancia de la técnica aséptica, la monitorización fisiológica y la revisión diaria de la necesidad del catéter como ejes de la práctica segura.
  • Reflexionar sobre las implicaciones del caso para la mejora de la calidad asistencial y la seguridad del paciente.

Metodología

Se desarrolla una situación clínica del ámbito hospitalario organizada mediante el proceso de Enfermería. El caso se centra en un paciente adulto ingresado en UCI que precisa catéter venoso central por inestabilidad clínica y necesidad de tratamiento intravenoso continuo. La exposición integra la valoración inicial, la priorización de problemas de cuidados, la planificación de intervenciones, el seguimiento y la evolución observada durante el ingreso.

La valoración se estructura a partir de la situación hemodinámica y respiratoria, el nivel de conciencia, la necesidad de soporte invasivo, el estado de la piel, la presencia de dispositivos, el balance de perfusión, la tolerancia a las curas y la frecuencia de manipulación del acceso vascular. Se incluyen, además, elementos del contexto asistencial con impacto directo sobre el riesgo infeccioso: carga terapéutica elevada, múltiples conexiones, administración de soluciones por diferentes luces, sedación, limitación de la movilidad y dependencia completa para el autocuidado.

El razonamiento clínico se orienta a detectar factores modificables. Entre ellos destacan la necesidad de una inserción con barreras máximas de protección, la desinfección cutánea, la selección del material de cura, la integridad del apósito, la fijación del catéter, la manipulación de conexiones, la higiene de manos antes y después del contacto y la revisión diaria de la indicación del dispositivo. También se contempla la observación de signos locales y sistémicos que puedan sugerir colonización o infección, siempre dentro de una interpretación clínica global del paciente crítico.

La planificación enfermera se formula en términos de prevención de complicaciones, mantenimiento de la integridad cutánea en la zona de inserción, conservación de la permeabilidad del dispositivo, reducción de la exposición a manipulaciones innecesarias y vigilancia de cambios clínicos. El seguimiento evolutivo se basa en registros continuados, reevaluación por turnos y comunicación interdisciplinar.

Resultados

Presentación clínica

Paciente varón de 67 años, identificado como J.M., ingresado en UCI tras cirugía abdominal urgente complicada con inestabilidad hemodinámica y necesidad de ventilación mecánica invasiva en el postoperatorio inmediato. Presenta antecedentes de hipertensión arterial y diabetes mellitus tipo 2 en tratamiento habitual, sin datos de autonomía conservada durante el ingreso debido a sedación y soporte instrumental. Requiere perfusión de fármacos vasoactivos durante las primeras horas, antibioterapia intravenosa, fluidoterapia ajustada y monitorización estrecha.

Ante la necesidad de acceso venoso seguro y de varias líneas de infusión, se canaliza un catéter venoso central multilumen en territorio yugular interno. Durante la inserción, Enfermería prepara el material, verifica la disponibilidad de barreras estériles completas, organiza el campo, monitoriza al paciente y colabora en la técnica minimizando interrupciones. Tras la canalización, se comprueba la fijación, se rotulan las luces según uso preferente y se registra la fecha de inserción, el tipo de apósito y las incidencias inmediatas.

En la valoración inicial posterior al procedimiento, el paciente permanece sedado, hemodinámicamente dependiente de perfusión continua y con elevada complejidad terapéutica. Se objetiva piel frágil, sudoración intermitente y necesidad de movilizaciones asistidas. El punto de inserción no presenta sangrado activo, aunque existe riesgo de despegamiento del apósito por humedad y manipulación frecuente. La situación global se interpreta como de alta vulnerabilidad para desarrollar complicaciones relacionadas con el dispositivo.

Valoración enfermera y problemas prioritarios

Durante las primeras 24-48 horas se priorizan varios problemas de cuidados: riesgo de infección asociado a procedimiento invasivo y manipulación reiterada del acceso venoso central; riesgo de deterioro de la integridad cutánea en el área de fijación; riesgo de complicaciones derivadas de la pérdida de permeabilidad o del desplazamiento del catéter; y necesidad de vigilancia estrecha por la dificultad para expresar síntomas debido a sedación y ventilación mecánica.

La valoración por turnos incluye inspección del punto de inserción, aspecto de la piel circundante, transparencia y adherencia del apósito, presencia de humedad, restos hemáticos o exudado, estabilidad de la fijación, estado de conexiones y llaves, compatibilidad de perfusiones y necesidad real de cada luz. De forma paralela, se monitorizan temperatura, tendencia hemodinámica, respuesta inflamatoria clínica, tolerancia al tratamiento y aparición de signos que pudieran sugerir infección sin foco evidente.

La observación del sistema de perfusión resulta especialmente relevante. En pacientes críticos es habitual la coexistencia de múltiples bombas y conexiones, lo que puede favorecer manipulaciones rápidas, aperturas innecesarias del circuito o uso poco diferenciado de los lúmenes. Enfermería identifica este escenario como un punto sensible y reorganiza las perfusiones para reducir maniobras evitables, mantener un circuito claro y facilitar la trazabilidad de cada línea.

Planificación e intervenciones de Enfermería

La planificación de cuidados se orienta a mantener el catéter en condiciones seguras mientras persista la indicación clínica. Se establecen como resultados esperados la ausencia de signos locales de infección, la conservación de la integridad del sistema, la reducción de manipulaciones no justificadas y la detección precoz de cualquier cambio compatible con complicación infecciosa o mecánica.

Entre las intervenciones desarrolladas destacan las siguientes:

  • Higiene de manos y técnica aséptica estricta antes de cualquier contacto con el catéter, conexiones o sistemas de infusión. Se refuerza esta práctica en todo el equipo, especialmente durante cambios de perfusión, administración de medicación y obtención de muestras cuando resultan necesarias.
  • Control del punto de inserción mediante inspección sistemática en cada turno, valorando enrojecimiento, dolor a la palpación cuando el estado del paciente lo permite, calor local, edema, supuración o alteraciones del apósito. La transparencia del material de cura facilita la observación continuada sin aumentar la manipulación.
  • Mantenimiento del apósito y de la fijación con renovación cuando se observa humedad, suciedad, pérdida de adherencia o compromiso de la asepsia. La cura se realiza con material estéril y preparación ordenada del procedimiento para evitar exposiciones prolongadas del punto de inserción.
  • Desinfección de conexiones y puertos antes de cada acceso al sistema, prestando atención a los tiempos de contacto del antiséptico utilizados en la unidad y evitando la conexión de material no preparado previamente.
  • Minimización de manipulaciones mediante agrupación de cuidados, revisión de compatibilidades, retirada de líneas innecesarias y limitación del uso del catéter a indicaciones justificadas.
  • Revisión diaria de la necesidad del dispositivo en coordinación con el equipo médico, valorando si continúa siendo imprescindible para tratamiento, monitorización o soporte hemodinámico.
  • Registro enfermero detallado de la fecha de inserción, tipo de acceso, incidencias, aspecto del punto de entrada, cambios de apósito y signos clínicos observados.

La seguridad del procedimiento incluye también la organización del entorno. Se procura disponer del material antes de iniciar la cura, evitar interrupciones, mantener superficies limpias y reducir la exposición del catéter durante movilizaciones, higiene corporal y cambios posturales. En un paciente con sudoración y soporte ventilatorio, estos detalles tienen repercusión directa sobre la estabilidad del apósito y la preservación de la barrera cutánea.

Evolución clínica y reevaluación

En los días posteriores, el paciente muestra progresiva estabilidad hemodinámica, aunque continúa precisando varias perfusiones intravenosas. Durante una de las valoraciones de turno se detecta leve despegamiento del apósito y humedad periférica tras cuidados de higiene. No se observan exudado ni signos inflamatorios claros, pero se decide realizar cura completa con técnica estéril, reforzar la fijación y revisar el recorrido de las líneas para disminuir tracciones. La incidencia queda registrada y comunicada en el relevo.

La reevaluación posterior confirma buena adherencia del nuevo apósito, ausencia de eritema y funcionamiento adecuado de las luces. A medida que disminuyen los requerimientos de soporte, Enfermería insiste en la necesidad de simplificar el número de infusiones activas y mantener únicamente los accesos necesarios. Esta revisión evita el mantenimiento inercial de luces sin uso definido, un aspecto frecuente en pacientes que evolucionan favorablemente pero siguen portando dispositivos invasivos por comodidad operativa.

Más adelante aparece febrícula aislada en el contexto de destete ventilatorio y respuesta inflamatoria postquirúrgica. Ante la posibilidad de origen multifactorial, la valoración enfermera no atribuye de forma automática el hallazgo al catéter, pero incorpora una observación más estrecha del punto de inserción, del estado general y del patrón de perfusiones. La ausencia de cambios locales, la estabilidad del sistema y la identificación de otros elementos clínicos concurrentes orientan a mantener vigilancia sin conclusiones precipitadas.

Cuando el paciente deja de precisar fármacos vasoactivos y la terapia intravenosa puede administrarse por vía periférica, se plantea la retirada del catéter. La enfermera participa en la verificación de la indicación, prepara el procedimiento, informa al equipo y realiza cuidados posteriores sobre el punto de salida. La retirada temprana tras el cese de la necesidad clínica se interpreta como parte esencial de la estrategia preventiva.

Aspectos de práctica clínica derivados del caso

El caso pone de manifiesto varios elementos recurrentes en la UCI. En primer lugar, la vulnerabilidad del paciente crítico no se explica solo por la gravedad del proceso de base, sino también por la acumulación de procedimientos y por la dificultad para expresar síntomas iniciales. En segundo lugar, el riesgo de infección aumenta cuando la manipulación del catéter se integra en la rutina sin una revisión consciente de cada gesto técnico. Por último, la calidad del cuidado depende tanto de la competencia individual como de la consistencia del equipo en la aplicación de medidas preventivas.

También se observa que muchas incidencias potencialmente relevantes son sutiles: un apósito húmedo, una conexión mal organizada, una luz mantenida sin uso, una manipulación no planificada durante la higiene o una documentación incompleta. Ninguno de estos hechos implica por sí mismo infección, pero todos pueden debilitar las barreras de seguridad. El seguimiento enfermero continuado permite intervenir antes de que se acumulen factores de riesgo.

Discusión/Conclusiones

La prevención de la infección asociada a catéter venoso central en UCI requiere una mirada enfermera sostenida, atenta a los detalles y vinculada al estado clínico global del paciente. El caso presentado muestra que la seguridad no depende únicamente de la correcta inserción del dispositivo, sino del mantenimiento diario de una secuencia de cuidados: higiene de manos, manipulación aséptica, observación del punto de inserción, conservación del apósito, organización de perfusiones, registro riguroso y retirada en cuanto la indicación desaparece.

En el paciente crítico, la interpretación de los signos clínicos puede ser compleja. La fiebre, la inestabilidad hemodinámica o la alteración de parámetros inflamatorios no siempre permiten identificar de forma inmediata el origen del problema. Por ello, la vigilancia enfermera debe evitar tanto la banalización del catéter como la atribución automática de cualquier cambio al dispositivo. La toma de decisiones prudente, apoyada en reevaluación seriada y comunicación interdisciplinar, mejora la capacidad de respuesta ante complicaciones reales.

Otro aspecto relevante es la dimensión organizativa del cuidado. La prevención resulta más efectiva cuando las prácticas seguras están incorporadas a la dinámica de la unidad y no dependen exclusivamente de la iniciativa individual. La disponibilidad de material, la estandarización de las curas, la claridad en la asignación de luces, la revisión diaria de la necesidad del catéter y la cultura de notificación de incidencias favorecen una atención más homogénea y segura.

Desde la perspectiva del proceso de Enfermería, este tipo de situaciones pone en valor la valoración continua, la identificación de problemas prioritarios y la planificación de intervenciones ajustadas a la evolución clínica. El control del catéter venoso central no es una tarea accesoria, sino una parte sustantiva del cuidado intensivo. Mantener la permeabilidad del dispositivo sin comprometer la seguridad microbiológica exige conocimiento técnico, juicio clínico y capacidad para anticipar riesgos.

Entre los límites del abordaje presentado debe considerarse que la evolución de un solo caso no permite extrapolar resultados de forma general. No obstante, su interés radica en visibilizar decisiones clínicas habituales y recordar que la prevención de la bacteriemia relacionada con catéter se construye en cada procedimiento, en cada turno y en cada reevaluación del dispositivo.

En síntesis, la práctica enfermera puede contribuir de manera decisiva a reducir el riesgo de infección asociada a catéter venoso central en UCI cuando integra técnica aséptica, monitorización fisiológica, continuidad de cuidados y revisión crítica de la necesidad del acceso. La combinación de observación minuciosa, registro útil y coordinación con el equipo sigue siendo una de las herramientas más valiosas para proteger al paciente crítico frente a complicaciones evitables.

Conflicto de intereses

Los autores declaran que no existen conflictos de intereses personales, profesionales o económicos relacionados con este trabajo.

Financiación

La realización de este trabajo no recibió ayudas económicas ni financiación institucional específica.

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